01/07/2008

Los voceros voceras de la Academia del Insulto

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Menuda la ha liado la ministra de Igualdad con su ocurrencia de llamar miembras a las miembras de no sé qué institución. Dicen los que dicen que saben de esto —nuestros queridos puristas y académicos de pro—, que a la miembra del gobierno se le ha notado la vena feminista en demasía, y que nadie puede hacer con la lengua su santa voluntad; que hasta ahí podríamos llegar; que para eso ya están ellos, los salvaguardas del idioma correcto y de la pureza lingüística tradicional.

El caso es que, aprovechando que la ministra ha pedido a la Real Academia que admita el nuevo palabro en su diccionario (ándese con ojo, ministra, que no sabe usted bien con quién se las gasta en estos asuntos), han sido varios los escritores y académicos de la lengua en acudir a los periódicos para negar la corrección del término miembra, al que, como poco, han calificado de «aberración» y «burrada». Así, y según recoge el diario El País, para Fernando Savater, Juan Manuel de Prada y Javier Marías, decir miembra es una «estupidez», una «sandez» y una «muestra de feminismo salvaje». Magnífica lección gramatical, sí señor; y elegante, sobre todo elegante.

Bastaría con haberle contestado a la ministra que la misión de la Academia no es establecer qué palabras pueden o no pueden entrar en el diccionario, sino que su labor consiste en recoger las que realmente se emplean: con esta declaración tan simple habría sido suficiente, y todo ello sin ni siquiera entrar en disquisiciones morfológicas, que esa es otra. Pero no, había que dejar claro con algún que otro improperio —dedicados sobre todo a las odiosas feministas y a las ministras incautas— que nadie puede cambiar la lengua a su antojo, y mucho menos sin contar antes con la aquiescencia de la Academia y la de sus oráculos de la corrección. Y aquí es justo donde se equivocan estos críticos; y lo hacen tanto en el fondo como en las formas.

Porque, guste o no, cualquiera, incluidos los ministros, puede usar las palabras que le resulten más adecuadas, incluso aunque estas voces sean un puro invento, como es el caso; de la misma forma que también cualquiera es libre de rechazar las que le parezcan absurdas o agramaticales. Vaya, que si yo estoy empleando la voz miembra en este artículo es porque no le veo nada malo a la palabra —salvo su novedad—, pero no por ello fuerzo a nadie a seguir mi ejemplo. Comprendo, además, que habrá quien se ría o se sonría (siempre lo nuevo resulta extraño e incluso chocante), pero de ahí a caer en la grosería, la ordinariez y la descalificación personal, como han hecho algunos académicos, escritores y periodistas, va todo un mundo.

Especialmente grosero con la ministra se ha mostrado el hasta hace poco vicedirector de la Real Academia Española, Gregorio Salvador, en su tiempo dialectólogo y hoy en día portavoz ideológico de la RAE. Siempre presto a la gresca lingüística, y haciendo gala de su habitual estilo guerrillero, Salvador también ha tachado de «estupidez» el uso de la voz miembra, a la par que ha llamado «estúpidos e ignorantes» a quienes osan emplear esta palabra. Para rematar tan moderada intervención ante la prensa, Gregorio Salvador ha recomendado a Bibiana Aído que «escriba a la RAE si quiere que el término se incluya en el diccionario»; que escriba y que luego espere bien sentadita, claro está, porque como ha enfatizado el propio Salvador, «siempre tenemos locos que escriben a la Academia pidiendo cosas peregrinas». En otras palabras, que la Real Academia Española admitirá a las miembras cuando las ranas críen pelo.

Lo curioso de esta historia es que no sería nada raro que los batracios acabaran luciendo melena (algo bastante común en asuntos lingüísticos), y bien podría ocurrir que Gregorio Salvador y compañía tuvieran que envainarse sus comentarios, tal y como hicieron los que en su día despotricaron contra médicas, arquitectas, juezas, presidentas, fiscalas, concejalas, modistos y azafatos; por poner sólo algunos ejemplos de voces inusuales en su momento, pero ya admitidas —aunque de muy mala gana— por la RAE, que comprueba con indisimulado enfado cómo la gente las emplea con normalidad, a pesar de que ella misma las condenara en un principio.

Así parece reconocerlo el segundo Salvador de nuestra historia, el también lingüista y académico Salvador Gutiérrez, quien —admitiendo el matiz feminista del término miembra, pero recordando el abecé de la profesión lingüística— ha afirmado que «la última palabra la tiene siempre el pueblo», y que si alguien introduce un cambio y el cambio es admitido por el pueblo, pues sanseacabó. Bien dicho: así es como dirime este tipo de disputas un verdadero estudioso de la lengua; y este es el mensaje de sensatez y mesura que divulga un auténtico lingüista para fomentar el respeto mutuo entre todos los hablantes. De ahí que sea tan necesario que el concepto de corrección lingüística no quede en manos de puristas gruñones, periodistas malhablados y escritores oportunistas.

Quizás les parezca curioso que dos lingüistas como Salvador Gutiérrez y Gregorio Salvador puedan abrigar ideas y actitudes tan diferentes sobre el mismo tema, especialmente si tenemos en cuenta que ambos son, además, miembros de la Real Academia Española. Pero todo se torna diáfano si recordamos que Salvador Gutiérrez es un científico de prestigio que lleva sólo unos meses en la institución; al contrario que Gregorio Salvador, que es uno de los miembros más veteranos de la RAE. Se hace evidente que el virus academicista todavía no ha tenido tiempo de dañar el intelecto de Salvador Gutiérrez, mientras que el sistema neuronal de Gregorio Salvador está ya irremediablemente perdido, y de ahí que pierda su objetividad científica con la misma asiduidad con la que pierde la educación y los modales.

Porque, no satisfecho con tachar de ignorantes, locos, tontos y estúpidos a quienes tengan la osadía de usar su lengua como mejor les venga en gana, (por cierto, ministra, infórmese un poquito mejor antes de meterse en estos berenjenales), el vocero más voceras de la RAE ha llegado incluso a recriminar la labor gubernamental de Bibiana Aído, a quien ha pedido que «se deje de bromas y se ocupe de resolver problemas de desigualdad preocupantes que hay en España, como las dificultades que tienen los padres en algunas comunidades para que sus hijos estudien castellano». Y chúpate esa, ministra; que nada hay mejor para cosechar aplausos en el ruedo ibérico que mezclar churras feministas con merinas catalanistas.

Sin embargo, y ya puestos a exigir responsabilidades, la ministra de Igualdad debería hacer eso mismo con la RAE, un organismo pagado con el dinero de todos cuyas señas de identidad son el conservadurismo, el machismo y la endogamia (y ahora también la chulería y el mal gusto, por lo que hemos podido leer en la prensa). Quizás ha llegado ya el momento de que el Estado tome medidas para evitar que en la institución estatal encargada de recoger los usos más habituales de nuestra lengua, científicos del lenguaje de la talla de Salvador Gutiérrez tengan que compartir asiento con escritores pepesabidillos metidos a gramáticos, filólogos trasnochados con delirios ultras y algún que otro amiguete despistado y suertudo que pasaba por allí. Alguna excepción hay entre tanta medianía lingüística, caso de Salvador Gutiérrez, Manuel Seco, Ignacio Bosque o Francisco Rico; pero eso es lo irónicamente grave, que los lingüistas sean las excepciones en una academia de la lengua.

Por lo tanto —y en vez de pedirle a la RAE que incluya tal o cual palabro en el diccionario—, lo primerito que debería hacer la ministra de Igualdad es exigirles a los académicos que expliquen y aclaren cuáles son los méritos necesarios para convertirse en tales. Quién sabe, quizás así los estúpidos, los locos y los ignorantes que creemos que otro mundo y otra Academia son posibles llegaríamos a entender que en una institución lingüística compuesta por 46 miembros sólo haya tres mujeres, tres solitarias miembras que además ni siquiera son lingüistas. Y esto último es lo que hace que la bancada académica resulte definitivamente grotesca.

Resumiendo, que el Estado financie corporaciones patriarcales y endogámicas como nuestra Real Academia del Insulto es tanto o más bochornoso y denunciable que el que a una ministra bisoña le dé por decir miembra, cancillera o ujiera. Esto último puede provocar la risa floja durante algunos días, pero lo primero causa una vergüenza tan permanente y un sonrojo tan duradero que uno se pregunta cuándo tendremos un gobierno con la sensatez necesaria para modificar de una vez los Estatutos de la Real Academia Española. Porque ya va siendo hora de que en la principal institución normativa de nuestra lengua estén sentados los verdaderos estudiosos del idioma —sean hombres o mujeres—, y no cualquier sobrino de su tío elegido por el igualitario método del dedazo: y esta sí que es una tarea digna de un ministerio de Igualdad. Ya les digo, ojalá ese gobierno llegue algún día y ojalá sepa devolverle a la Academia de la Lengua el cariz científico que nunca ha tenido. Los lingüistas lo celebraríamos; y las lingüistas imagino que todavía más.

Luis Carlos Díaz Salgado (sociolingüista)

Sevilla, 12 de junio del 2008

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27/05/2008

El valor de las palabras

 

O todo lo que son capaces de hacer con ellas los genios del marketing y las finanzas (por gentileza del Krage):

 


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23/04/2008

Feliç diada de Sant Jordi!

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I per recordar-nos d’on ve la cosa, uns nens de Can Feu s’han fet una bona pencada amb aquesta versió de la llegenda de Sant Jordi, adaptada als temps:

 

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16/04/2008

Neix Ediciona, el web dels professionals de l’edició (en no se sap ben bé quina llengua)

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Per mitjà del blog del José Antonio Millán m’assabento de l’obertura oficial (en Facebook) d’Ediciona, un espai gratuït de contacte i promoció per a tots els professionals del sector de l’edició, gestionat per una de les responsables del blog homònim, la barcelonina Arantxa Mellado.

El blog que ha estat l’embrió de l’actual portal ja es presentava amb una decidida voluntat d’aplegar els professionals del sector, i el pas endavant que suposa aprofitar les possibilitats de Facebook en aquest sentit és tot un encert.
De moment, són diversos els possibles fruits del contacte que Ediciona ofereix, i suposem que encara en poden sorgir més:

— pots inscriure-t’hi com a professional o empresa;

— pots crear-hi fàcilment el teu perfil professional,

— pots oferir-hi els teus serveis,

— pots cercar-hi professionals,

— pots entrar en contacte amb d’altres professionals, en el fòrum del web,

— pots trobar-hi o afegir-hi recursos professionals, econòmics i legals,

— pots registrar-hi el teu blog o web sobre el món editorial, per tal que s’incorpori a l’àrea d’actualitat d’Ediciona.

L’espai Ediciona, però, no només ha nascut amb l’esperit d’implementar nous models de gestió de borses de treball i de trobada professional (més enllà de les tradicionals llistes professionals, dels e-butlletins d’informació sectorial, i de les borses laborals d’associacions o empreses), sinó també d’integrar altres iniciatives marcades pel risc i la innovació en un sector molt mancat d’apostes per l’avenç. En aquest sentit, recupera la idea de crear un directori d’empreses del sector que va endegar l’inquiet Txetxu Barandiarán al primer Opinión con Valor. I, durant el seu període de proves, Ediciona ja va incorporar (en el seu espai d’Actualitat) una versió en castellà de l’excel·lent web sobre edició i tecnologia Beat.cat, que mantenen diàriament en Josep M. Vinyes i la Iolanda Bethencourt, membres de l’equip editorial de l’Enciclopèdia (de la qual n’editen el blog creat arran de l’obertura de l’Enciclopèdia Catalana per a consulta lliure).

Parlant de riscos, pel que fa al model de negoci que hi ha al darrere d’Ediciona, el José Antonio Millán ja hi ha fet les seves indagacions. Pel que li n’ha dit la pròpia Arantxa Mellado, la primera intenció del lloc és «crear comunitat», i després caldrà veure com es van plantejant les coses. Val a dir que malgrat la seva prudència a l’hora d’expressar-ne les expectatives, compten amb el gens menystenible suport del Grupo Intercom, creador d’InfoJobs, en paraules de Millán «reeixida borsa laboral, i té entre les seves empreses a llocs de formació com EMagister, amb la qual cosa es pot endevinar quina pot ser alguna de les vies de rentabilització futura del nou servei».
Cal remarcar que, tot i que això no s’esmenta enlloc del web, pel que diu el Millán i demostra l’únic idioma de la interfície, «el lloc neix amb vocació hispanoamericana (en realitat, per a molts efectes, hi ha un sol mercat, editorial i de serveis, format per Espanya i Llatinoamèrica), i de fet, preveu obrir pròximament una versió brasilera». És a dir, que se suposa que és un subespai que s’inscriu en el desitjat espai iberoamericà del llibre, delimitat generalment per polítiques encarades a promoure la cotització a l’alça de la llengua espanyola en els mercats internacionals (de les quals, amb totes les seves incongruències, n’hem parlat aquí més que vastament: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12...). El fet que la versió en castellà de Beat.cat que Ediciona publica es digui Beat Internacional ja n’és un claríssim símptoma.

Tanmateix, hi ha diversos indicadors que mostren que, pel que fa a la seva orientació cultural, l’equip d’Ediciona vol i dol: en la secció de Recursos podem trobar material de consulta en llengua castellana, catalana, portuguesa i anglesa, i no hi ha cap restricció que n’hi impedeixi el registre a un professional del sector editorial de qualsevol país i en qualsevol llengua.

Potser que els caldrà, doncs, anar definint-ne el terreny i decidir qui volen aplegar i en quina o quines llengües. I si la tria és àmplia, com de fet demandaria un espai editorial activament plural —malgrat l’habitual embolic pel que fa al territori catalanoparlant, vegeu aquí les dades sobre edició iberoamericana en altres llengües, al marge del castellà i el portuguès— potser caldrien diverses versions d’Ediciona, per llengües de publicació.

 

Actualització: capbussant-me en el web he comprovat que es va estenent aquest absurd neologisme sectorial, que vés a saber d’on surt: correcció ortotipogràfica. No seria més correcte i més professional, ja que hi som, dir-li pel seu nom de fa segles: correcció tipogràfica? Me’n faig farts, cada any, d’explicar els meus alumnes que la correcció ortotipogràfica és un nivell de correcció aplicable en totes les fases del procés de control de qualitat dels textos, però que a la correcció de proves se li ha dit, des que la impremta és impremta, correcció tipogràfica. Doncs, si us plau, amics d’Ediciona: no em feu la tasca educativa més dura...

 

Silvia Senz (Sabadell)

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26/03/2008

La riquesa de les llengües, 4: vida, assetjament, abandonament i mort de les llengües

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L’Avui acaba de publicar, en la seva versió en paper, una entrevista a la Carme Junyent (ecolingüista i creadora del GELA) justament ara que jo estava llegint, gairebé en paral·lel, diverses obres seves i el treball de doctorat del Pere Comellas, dirigit per ella, entorn a quelcom tan crucial per al futur de les llengües com són les actituds lingüístiques dels parlants més joves i en l’àmbit de l’ensenyament.

Per si us interessa i no la coneixíeu, teniu aquí una descripció més detallada del procés d’extinció de les llengües (i de la catalana en concret), de la pròpia Carme Junyent, de la qual voldria destacar unes línies que em permetran introduir una recent novetat editorial i lligar alhora aquesta entrada amb el següent lliurament d’aquesta sèrie:

I és que els processos de substitució lingüística tenen tants trets en comú que és inevitable pensar que, de la mateixa manera que anem plegats cap a l'extinció, hem de capgirar el nostre destí conjuntament... amb la col·laboració imprescindible dels parlants de llengües majoritàries que hi tenen a perdre tant com nosaltres i als quals, com a nosaltres, se’ls està negant un coneixement i una informació imprescindibles per poder assumir un paper responsable en la preservació de la diversitat lingüística.

Als parlants de llengües majoritàries —també majoritàriament monolingües o bilingües només de llengües internacionals—, no només se’ls nega la percepció de les llengües com a patrimoni de la humanitat, sinó que, com hem vist tants cops en aquesta bitàcola, se’ls està inculcant un concepte purament capitalista, colonial i neoliberal de les llengües, segons el qual el valor d’una llengua es mesura en funció del seu potencial d’universalització (d’expansió, globalització i deslocalització, de fet; o del que Karen Woolard anonema «ideologia de l’anonimat») i en la capacitat productiva de la seva comunitat de parlants (sense esmentar mai quins són els beneficiaris reals d’aquesta productivitat); un concepte reduccionista que relaciona el «progrés» dels ciutadans amb l’abandonament lingüístic de les llengües més locals, amb menys pes demogràfic o econòmicament més febles.

Pel que fa al català i la seva projecció escrita, ja ho deia, de fet, la Carme Chacón: «Catalunya ha de ser el primer editor en català i castellà [...] el català no ha de suposar un fre», per molt que el castellà sigui no només un fre sinó tota una marxa enrere per al català, gràcies a aquest bilingüisme asimètric/diglòssic (trampós, de fet) que els reduccionistes tant celebren i que els monolingües mai adoptarien.

Sortosament, de tant en tant, hi ha al món mostres de lucidesa en parlants de llengües majoritàries com el lingüista madrileny Juan Carlos Moreno Cabrera, no només capaç de reconèixer els paranys del discurs de la grandesa i universalitat de les llengües colonials, i de descriure’l i analitzar-lo (1 i 2), sinó d’afirmar ¡a El Mundo!, sense embuts, quelcom de tant evident com que «Según la definición que yo hago del nacionalismo lingüístico, no existe ni el vasco, ni el catalán ni el gallego. A ningún catalán se le ocurriría pensar que su lengua se hablara en Málaga. Y sería extraño que el catalán fuera la lengua oficial en Castilla. Sin embargo, que el castellano se considera lengua oficial en Cataluña se considera normal. Y no, es tan anómala una cosa como la otra. En la ideología nacionalista españolista, cuando hay un paso que pueda poner en duda que el castellano sea dominante, hay protestas».

Però el més curiós de tot no és trobar aquests oasis intel·lectuals en el desert, sinó constatar la paradoxa que, en l’actual competició pel podi de la primera divisió de les llengües, els teòrics i estrategs de la francofonia, la lusofonia i la hispanofonia abracen el discurs de la diversitat per justificar les seves ambicions expansives, com ben aviat veurem aquí.

Silvia Senz (Sabadell)

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26/03/2008 17:41 Enlace a esta entrada.Tema: Lengua y cultura/Llengua i cultura. No hay comentarios. Comentar.

10/03/2008

Eleccions de llengua

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En unes eleccions que a tots els territoris catalanoparlants —però especialment a Catalunya— es van plantejar en clau de guerra lingüística segregacionista, on s’ha dut aquesta batalla (basada en la màxima estratègica «Divideix i venceràs») fins al manual per als membres de les meses electorals, la CAL va instar «l’electorat a reflexionar sobre les actuacions que els diversos partits polítics han dut a terme en l’àmbit social, cultural i lingüístic durant la darrera legislatura a l’hora de decidir el seu vot».

Vistos els resultats d’ahir, sembla ser que l’electorat —assabentat de la crida o no— li va fer una mica de cas i va optar per un vot de defensa de l’amenaça política més clara per a la llengua i la cultura catalanes d’arreu.

Ara, ¿la tria és l’encertada? Per a qui fa anys que segueix els subtils avenços de l’espanyolisme de centre-esquerra (dit català, dit espanyol) —amarat d’un discurs bon-rotllista que no el fa menys manipulador, essencialista, excloent ni negacionista que el discurs del nacionalisme espanyol de dretes, però sí més barater— és prou clar que no.

De què parlem? Aquí en teniu algunes pistes, que revelen, per cert, les raons subjacents de les polèmiques entorn a la presència de la cultura catalana com a convidada a la Fira de Frankfurt 2007:

1) Marca España: el Gobierno potencia la internacionalización de las empresa mediante su impulso
El ministro de Industria, Turismo y Comercio, José Montilla, presentó hoy el Plan Estratégico de Marcas Renombradas para el período 2006-2010, que potenciará la internacionalización de las empresas españolas mediante el impulso de la marca ‘España’. [...]

 

2) Economía/Empresas.- El Gobierno potencia la internacionalización de las empresa mediante el impulso de la marca ‘España’ 15:05 - 22/03/2006

Montilla presenta el Plan Estratégico de Marcas Renombradas para el período 2006-2010

MADRID, 22 (EUROPA PRESS)

El ministro de Industria, Turismo y Comercio, José Montilla, presentó hoy el Plan Estratégico de Marcas Renombradas para el período 2006-2010, que potenciará la internacionalización de las empresas españolas mediante el impulso de la marca España. [...]

 

3) Informe Proyecto Marca España

La iniciativa del Proyecto Marca España responde a la necesidad de coordinar las distintas actuaciones públicas y privadas sobre la marca España, de transmitir a las empresas e instituciones la importancia de tener una buena imagen de país, y de informarles sobre cómo comunicar y “vender” la nueva realidad de España. El Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX), el Real Instituto Elcano, el Foro de Marcas Renombradas Españolas y la Asociación de Directivos de Comunicación (DIRCOM), contando con el apoyo institucional del Ministerio de Asuntos Exteriores, están trabajando conjuntamente en la puesta en marcha de esta iniciativa.
[...] Este informe corresponde a las tres fases programadas: Jornadas internas sobre Marca España, elaboración del informe y, finalmente, presentación del Informe Proyecto Marca España cuyo resultado es este libro:

4) El Proyecto Marca España, la identitat espanyola i les polítiques cultural, lingüística, comercial i exterior de l’Estat espanyol:
«1. El Proyecto Marca España nace por iniciativa de la Asociación de Directivos de Comunicación (Dircom), Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX), Foro de Marcas Renombradas Españolas (FMRE) y Real Instituto Elcano de Estudios Internacionales y Estratégicos, con la participación del Ministerio de Asuntos Exteriores, con el objetivo de trabajar conjuntamente por la proyección de los logros de España en el exterior, dado que se estima que con frecuencia nuestra imagen no hace justicia a la realidad, e incluso, distorsiona ésta. Este documento recoge las propuestas concretas de estrategias e instrumentos para poder conocer y gestionar la percepción y la imagen de España en el exterior, propuestas que surgen de los trabajos emprendidos a lo largo de los últimos meses.» (P. 100)

«16. La pujanza del idioma y la cultura en español, sobre todo en Estados Unidos, es una de las grandes oportunidades para España, si se sabe aprovechar bien. Así, puede afirmarse que la lengua española es “su más exquisita marca renombrada”. La lengua es un activo formidable no sólo en términos culturales, sino también económicos. La presencia e importancia dada hoy a España en el mundo no es entendible sin su dimensión latinoamericana.» (P. 16.)

«31. La estrategia de imagen de España debe ser un proyecto a largo plazo, un esfuerzo sostenido en el tiempo cuya gestión y responsabilidad se sitúe por encima de la legislatura política. Debe ser un proyecto de Estado, a partir de una estrategia definida que diseñe las distintas acciones a desarrollar, tanto en el aspecto político y comercial como en el cultural. Se ha destacado en este sentido la importancia estratégica de coordinar el esfuerzo de todas las instituciones públicas y privadas mediante un ente que tenga responsabilidad al más alto nivel, que actúe como “Guardián de la marca”, con responsabilidad total y absoluta sobre estas cuestiones. En esta misma línea se ha subrayado la necesidad de actuar en el ámbito diplomático sobre las instituciones multilaterales, mediante la creación y desarrollo de lobbies específicos que representen los intereses de la marca España. La coordinación institucional de la imagen de España debe ir acompañada, además, de una estrategia común con el ámbito empresarial, y en especial, con aquellas empresas que ejercen de importantes embajadores de la marca España. La estrategia de marca España debe basarse, según se ha sugerido, en una idea dominante (como, por ejemplo, el concepto de prestigio) que pueda ser utilizada por todos los públicos objetivos de la marca España, tanto en el sector turístico, el empresarial, el cultural o el político. Pero sobre todo, debe establecerse una relación importante entre la marca España y el concepto globalizador de la lengua española, como uno de los principales atributos de la marca España.» (P. 31.)

«Por otro lado, hay que delimitar qué elementos o variables de la marca en cuestión se quieren potenciar: el capital político, el elemento histórico, el capital comercial y económico, etc.

Desde la óptica de la política exterior, el objetivo de posicionamiento sería el prestigio, que es más fácilmente extraíble del patrimonio histórico y cultural y no tanto de la realidad empresarial. Esta idea de prestigio debe estar basada en un nuevo concepto de diplomacia pública. Éste debe ser el eje de toda la política exterior, coordinando de una forma coherente la comunicación internacional de la marca España. [...]

Este concepto de prestigio estaría centrado en tres grandes áreas de actuación:

La proyección cultural

Desde la perspectiva de los representantes diplomáticos, ésta es el área que más prestigio ofrece al país. Lo que más prestigio produce a largo plazo es la cultura. Hay que buscar la esencia y la realidad de un país y comunicarla. Es decir, crear la identidad de la marca a partir de su propia esencia. Esta idea es defendida, también, por otras instituciones como el Instituto Cervantes e incluso por el ICEX, al centrarse en el idioma español, como uno de los principales activos para posicionar la marca España en los mercados internacionales.

En este sentido, también se amplía la idea de la lengua española más allá del concepto de España.

El español y la cultura en español es el activo más importante para el prestigio de una imagen de España en el mundo, teniendo en consideración que el español se diluye a escala internacional en el concepto más genérico de hispánico. La creación de la marca España es inseparable de la relación cultural que nos liga a Iberoamérica y, por tanto, la creación de una marca España debe dejar una puerta abierta a la asociación de una marca hispánica. Por ejemplo, la imagen en Estados Unidos del español está más ligada a lo hispánico que a España. Como idioma, el español es el gran competidor del inglés.

El inglés es hegemónico pero ligado a uno o dos países. El español se encuentra ligado a dos continentes y está convirtiéndose en una gran lengua internacional de comunicación. Va acotando distancias frente al inglés, gracias a su relativa homogeneidad y unidad de normas entre países. También la concentración del idioma (Latinoamérica, España, California y Florida), son factores que favorecen el español frente a la fragmentación del inglés, tanto geográfica como lingüística. En estos momentos, la percepción de la imagen de la lengua y cultural del español es muy buena, por no decir excelente.

El problema subyace en que no existe una estrategia definida y coordinada para aprovechar esta coyuntura propicia. Esta estrategia no existe, aunque sí la voluntad de coordinar esfuerzos. En este sentido, se hace de nuevo énfasis en la necesidad de una mayor coordinación con otros organismos afines, como por ejemplo el Ministerio de Educación.» (Pp. 42-43.)

«15. Deseamos igualmente resaltar que la cultura y la lengua españolas son activos de primer orden que están infrautilizados. Es urgente reforzar y coordinar la acción cultural exterior, en especial las instituciones públicas y los programas de apoyo a la enseñanza privada de la lengua y cultura españolas. Cuando sea necesario, porque no haya los suficientes recursos propios, habrá que fortalecer la acción del Instituto Cervantes con alianzas estratégicas, como la lograda con México en Estados Unidos.

Una medida a tener en cuenta son los programas de subvención a traducciones y libros de texto de español o en español (sobre historia, etc.), que cumplan unos requisitos de imagen, por ejemplo que recojan aspectos positivos de la cultura e historia españolas.» (P. 103.)

5) César Antonio Molina: «Debemos ser el motor de todas las personas que hablan en español» 10/07/2007
El nuevo ministro de Cultura, César Antonio Molina, anunció al tomar posesión de su cargo su intención de trabajar para convertir la cultura española en «el motor de todas aquellas personas que hablan y se expresan en español en todo el mundo». [...]


6) La vicepresidenta Fernández de la Vega invita a empresas e instituciones a sumarse a la defensa del español 09/08/2007
La vicepresidenta primera del Gobierno español, María Teresa Fernández de la Vega, consideró «indudable» la apuesta del Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero por defender y extender el español, e invitó a que se sumen a ella agentes sociales, instituciones, empresas y medios de comunicación. [...]


7) 10.11.06 El Gobierno pondrá en marcha un programa para fomentar la creación de contenidos digitales en castellano

El ministro de Industria, Turismo y Comercio, Joan Clos, ha anunciado en el Pleno del Senado que el Gobierno tiene previsto poner en marcha próximamente un programa para fomentar la creación de contenidos digitales en castellano y así superar “la brecha existente” en contenidos culturales en relación con la industria anglosajona. El ministro afirmó que el Ministerio está trabajando para presentarlo próximamente y pueda estar en marcha en 13 meses con el apoyo de las Comunidades Autónomas, ya que permitirá “crear y animar a crear” grupos de capital riesgo que fomenten el desarrollo de industrias y empresas que elaboren contenidos digitales en castellano. Asimismo, insistió en que se debe tomar ventaja de que el castellano sea un idioma “muy hablado en el mundo” para incrementar su presencia en el mundo de las tecnologías de la información y la comunicación, de manera que se produzcan contenidos digitales culturales “capaces de ser transmitidos en todo el mundo”. Clos señaló que en estos momentos la industria anglosajona y japonesa son las que dominan de forma absoluta la producción de contenidos audiovisuales y digitales, de ahí que la intención del Gobierno sea promocionar una industria en castellano “creativa y competente” que se instale en España e Iberoamérica. [...]


8) El gran encuentro de la industria cultural expañola cierra sus puertas con la asistencia de más de 730 profesionales

“Aprendiendo a Exportar: Contenidos Culturales para el Mundo”, organizado por el ICEX, tuvo como objetivo sensibilizar a las empresas sobre la importancia de su internacionalización

18/01/2008

El Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX) celebró ayer, bajo el nombre “Aprendiendo a Exportar: Contenidos Culturales para el Mundo”, un gran encuentro con los representantes de la Industria Cultural Española en el hotel Puerta América de Madrid.
[...]
El evento fue inaugurado por el ministro de Industria, Turismo y Comercio, Joan Clos, y con él, el ICEX ha iniciado una nueva etapa en su apoyo a las empresas del sector, ofreciéndoles las herramientas necesarias para actuar en el nuevo marco de competencia global.
En España, las industrias culturales aportan el 3,2 % de la riqueza nacional y la propiedad intelectual contribuye en un 4 % (El Valor Económico de la Cultura en España. Ministerio de Cultura, 2006). Además, dan empleo directo a más de 375.000 personas.

La Industria Cultural, un sector estratégico
En la actualidad, este sector tiene una gran trascendencia económica, social y política. Su capacidad para crear imagen-país se ha revelado decisiva para las economías de los países desarrollados. Además, la actual conyuntura internacional está ligada a la expansión del idioma español —verdadero activo económico— y a la aparición de nuevas tecnologías. Por todo ello, el ICEX pretende convertir las posibilidades que ofrece Internet y las nuevas tecnologías en oportunidades para las empresas culturales españolas, así lo manifestó en su intervención el vicepresidente ejecutivo del Insituto, Ángel Martín Acebes. [...]

9) Tiempo de ser creativos (El Exportador Digital, n.º 116, febrero/2008)
Producciones audiovisuales, contenidos musicales, servicios educativos y actividad editorial forman parte del conglomerado de las industrias culturales, un sector del que apenas existen datos al no estar todavía desagregado en las estadísticas comerciales internacionales. No obstante, colabora directamente no solo en el equilibrio de la balanza comercial, sino también en la difusión y creación internacional de una imagen-país.

Según informes del Banco Mundial, las industrias culturales representan el 7% del PIB mundial. No obstante, esta cifra resulta difícil de cuantificar. Para el caso español, en palabras del ministro de Industria, Turismo y Comercio, Joan Clos, la actividad cultural representa un 4% del PIB, lo que sitúa a España tres puntos por debajo de la media mundial. Este resultado, unido a la escasa representatividad del comercio exterior de bienes culturales en la exportación (0,76% sobre el total nacional), obliga a nuestro país “a tomar medidas para cambiar la situación a lo largo de los próximos años y lograr, así, que nuestras industrias culturales den un salto cualitativo”.

Más que un apoyo
El Plan ICEX de Apoyo a la Internacionalización de las Industrias Culturales nace con el propósito de reforzar la imagen de las mismas en el exterior y potenciar su internacionalización”, apunta Juan Miguel Márquez, director de la división de Promoción de Servicios del ICEX. El programa para este año, se circunscribe “a cuatro áreas del conocimiento muy definidas: el sector editorial, el audiovisual, el musical y el encargado de los servicios educativos”. Así mismo, esta iniciativa cuenta con unos mercados objetivo caracterizados por una alta capacidad adquisitiva y con un claro perfil de consumidores de productos de valor añadido. [...]

Para lograr sus objetivos, a lo largo de 2007 se ha invertido ya un total de 6 millones de euros, mientras que para el período 2008-2009, la cifra alcanzará los 14 millones de euros. [...]

10) Programa de ayudas a la internacionalización de las empresas culturales
El encuentro empresarial “Aprendiendo a exportar: contenidos culturales para el mundo”, organizado por el ICEX, el Instituto Español de Comercio Exterior, el pasado 17 de enero en Madrid, inicia una nueva etapa en la internacionalización de las industrias culturales.

El evento, que contó con la participación de prestigiosos ponentes en un completo programa, tuvo como principal objetivo definir los retos a los cuales se enfrentan las empresas españolas de contenidos audiovisuales, musicales, editoriales y educativos en esta nueva dimensión empresarial.

El Instituto Español de Comercio Exterior, consciente de la necesidad de crear un tejido empresarial competente en este nuevo marco internacional, desea ofrecer a las empresas españolas un conjunto de herramientas que impulsen su proyección global. La reconocida capacidad creativa de las empresas de contenidos, unida al potencial del idioma español como activo económico, sitúa a España en una coyuntura privilegiada que debe aprovecharse.

Le presentamos, a continuación, el programa de ayudas que ICEX le ofrece para su internacionalización y el formulario de solicitud para acogerse a las mismas.

11) Francesc Cabana, Avui: La llengua dels negocis

12) Cultura / Exteriores: primer asalto

Los dos ministerios pugnan por controlar el Cervantes y la acción en el extranjero

JESÚS RUIZ MANTILLA - Madrid - 01/02/2008

La guerra está abierta. Los contendientes son el ministerio de Cultura y el de Asuntos Exteriores. Luchan por lo que será una gran estrategia de Estado en la próxima legislatura: la acción cultural exterior. Los espacios de poder dependen, en gran parte, de Exteriores. Pero César Antonio Molina quiere pilotar las iniciativas en el extranjero. José Luis Rodríguez Zapatero decide. Las partes implicadas sólo conocerán la respuesta si los socialistas ganan las elecciones.

[...]

Hay grandes presupuestos e instituciones en juego que no dependen directamente de la cartera que dirige César Antonio Molina. “Son espacios que nadie quiere, ni conoce, que podríamos ocupar, como hicimos en el Cervantes”, aseguran el ministro y sus colaboradores. Es ahí donde surgen los recelos. Sobre todo en Exteriores, el ministerio que tradicionalmente ha organizado los eventos culturales fuera. Son varias instituciones las implicadas, el Cervantes y sociedades estatales: la de Conmemoraciones Culturales (SECC), la de Acción Cultural Exterior (Seacex), la de Exposiciones Internacionales (SEEI), partes del Ministerio de Educación, sobre todo los que tiene que ver con el ámbito universitario, y organismos de otros ministerios, como el Instituto de Comercio Exterior (ICEX), dependiente de Industria, Turismo y Comercio. De hecho este organismo, todo un referente en la presencia exterior, ya ha entrado en liza. Con iniciativas como las que se han llevado a cabo el pasado enero cuando se han analizado los contenidos culturales para el mundo.

La pieza más jugosa es, sin duda, el Cervantes. Por dicha institución, Zapatero ha hecho una gran apuesta demostrable en cifras: si en 2004 tenía 60 millones de euros de presupuesto, en 2008 cuenta con 100, mientras que los alumnos han pasado de 93.000 a 142.000 (un 53% más) y se han abierto 25 centros nuevos. Desde Exteriores, la secretaria de Estado de Cooperación, Leire Pajín, es determinante: “El Cervantes depende principalmente de Asuntos Exteriores”. Y de Educación, y de Cultura. Por eso, César Antonio Molina, que fue director del principal instrumento de la promoción de la cultura y la lengua españolas en el extranjero, cree que hay que ampliar su autonomía, “reforzarla”, comentan él y su equipo de confianza.

[...]

La fijación de Cultura por el Cervantes levanta los recelos de Exteriores. Más cuando Molina ha afirmado alguna vez, que la acción en el extranjero es la piedra angular de su gestión. No es para menos. De todos los logros culturales, Zapatero resaltó en el último discurso del estado de la nación, la gestión del Cervantes. Si ha hecho ministro al que era su director, no es de extrañar que en el futuro le haga responsable de esa estrategia. Por tanto, una gran cuota de poder actualmente en manos de Exteriores pasaría a Cultura. Ambos políticos coinciden en la equiparación de la gestión artística como una industria más y conocen la fuerza del español para abrirse puertas. [...]


13) ARTISTES A FAVOR DE LA CANDIDATA

Serrat es deixa veure en un acte de suport a Chacón

La candidata del PSC a les properes eleccions generals, Carme Chacón, ha presentat, en un acte al Palau de la Música, les directrius del seu partit respecte al món de la cultura. L’acte ha aplegat diverses personalitats com ara el cantant Joan Manuel Serrat —de qui la ministra versiona el tema Hoy puede ser un gran dia en un anunci de campanya—, l’escriptora Gemma Lienas, l’exdirector de l’ICIC Xavier Marcé, o els actors Lluís Marco o Enric Majó.
Chacón ha destacat que “avui és un gran dia per la cultura d’aquest país”, atès l’Òscar obtingut per Javier Bardem, i ha celebrat que “15 anys després la democràcia torna a tenir un debat televisiu”. La candidata socialista ha apostat per “una potenciació de la llengua pròpia” que no exclogui el castellà. “Catalunya ha de ser el primer editor en català i castellà”, ha remarcat la ministra d’Habitatge, que considera també que “el català no ha de suposar un fre”.
[...]

Silvia Senz (Sabadell)

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10/03/2008 17:10 Enlace a esta entrada.Tema: Malas prácticas/Mala praxi. No hay comentarios. Comentar.

07/03/2008

La riqueza de las lenguas, 3: el cambalache de la lengua y la cultura españolas

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El cambalache de la lengua y la cultura españolas —y de la edición en español— ha tenido que alcanzar cotas de auténtica desfachatez para que empiecen a sonar —al menos en Latinoamérica— voces críticas. En este blog, que lleva dos años difundiendo noticias y análisis sobre los intereses y beneficiarios de la política lingüística y cultural panhispánica, no podemos dejar de destacar dos de las más recientes y señaladas réplicas al discurso oficial del valor y porvenir de la lengua española, «patria común y tierra de promisión».

La primera, en la prensa independiente (los enlaces, con fines documentales, son nuestros):

Cultura, política y negocios

El imperio de la lengua (*)

(Por Marina Garber).- Desde hace algunos años y por diversos motivos, la lengua española –a la que convendría, según la opinión de muchos, seguir denominando castellana– es noticia. Su enorme riqueza, su valor económico, sus 400 millones de hablantes, su incesante crecimiento y su venturoso futuro son temas de frecuentes artículos periodísticos, y también de congresos que convocan a personalidades del mundo cultural y político –congresos financiados, invariablemente, por grandes empresas de capital español–, mientras nuevos eslóganes, logotipos y avisos publicitarios la promocionan como si se tratara de un producto más del mercado. ________________________________

3 de marzo de 2008

Desde Buenos Aires (Argentina)

En los medios de comunicación, en ministerios, empresas y universidades de uno y otro –pero sobre todo del otro– lado del Atlántico, se repite que el español está en expansión, que es la lengua del futuro, que se impone en Internet, que conquista día a día nuevos territorios. Claro que –esta vez– lo hace sin violencia. Basta con hojear las páginas de cualquier diario de España o América latina para comprobar que la lengua es el epicentro de un fenómeno a cuya trascendencia, sin dudas, han contribuido el Estado español y sus agencias lingüísticas: la Real Academia Española y el Instituto Cervantes, con la ayuda de los medios de comunicación. «Estamos viviendo –señalaba un editorial de El País de Madrid en marzo de 2007– un momento de plenitud en las previsiones sobre la pujanza del español; las estadísticas conceden a este idioma el mayor crecimiento entre los globales, que podría tener una difusión equiparable a la del inglés hacia mediados del siglo actual.»

La mayoría de los discursos políticos y periodísticos que se ocupan del tema suelen describir a la lengua como un fenómeno natural que se expande y reproduce por sus propios medios, en función de sus leyes internas. O que crece, en cambio, gracias a la elección, libre y democrática, de los hablantes. Esta última perspectiva fue expresada con claridad por el rey Juan Carlos cuando, en marzo de 2001, le entregó el premio Cervantes al escritor Francisco Umbral, con un discurso que despertó tanta polémica como su célebre «Por qué no te callas»: «Nunca fue la nuestra –aseguró el rey–, lengua de imposición, sino de encuentro; a nadie se le obligó nunca a hablar en castellano: fueron los pueblos más diversos quienes hicieron suyo, por voluntad libérrima, el idioma de Cervantes».

Las de vascos, gallegos y catalanes, a quienes el franquismo intentó «castellanizar» compulsivamente, prohibiendo la enseñanza de sus lenguas nacionales y relegándolas a los espacios domésticos, fueron las voces que más airadamente se alzaron contra las palabras de Juan Carlos. No hay dudas de que, a lo largo de la historia, tanto en España como en el continente americano, el avance del español se produjo a costa de otras lenguas y gracias a formas, más o menos explícitas, de violencia [1, 2...]. Esta circunstancia fue remarcada hasta por reconocidos intelectuales de derecha, como el escritor peruano-español Mario Vargas Llosa, quien aseguró, a raíz del discurso del rey, que las lenguas «han sido siempre el corolario de las colonizaciones, invasiones, conquistas, guerras», que dejaron «un reguero de tragedias y traumas». De hecho, no es necesario más que un poco de sentido común para advertir que la desaparición de las incontables lenguas que se hablaban en América «fue consecuencia de la acción de los conquistadores, de la evangelización forzosa o del etnocidio desembozado», como señala la lingüista Leila Albarracín, de la Asociación de Investigadores en Lengua Quechua.

La expansión actual del español, está, sin dudas, lejos de la violencia conquistadora de otros siglos, pero también de las imágenes algo ingenuas según las cuales este crecimiento obedecería a la fuerza del «espíritu» o del «genio» de la lengua, o sería pura obra del azar. Detrás, o antes, del tan promocionado boom del español, hay muy precisas estrategias de política cultural [1, 2, 3, 4 y 5] emprendidas por España, país que ha convertido a la lengua en una cuestión de Estado. La creación del Instituto Cervantes en 1991 y la multiplicación de sus sedes (ya suman 68) en todo el mundo, los Congresos Internacionales de la Lengua (Zacatecas, México, 1997; Valladolid, España, 2001; Rosario, Argentina, 2004 y Medellín, Colombia, 2007) son algunos de los hitos de las políticas de promoción del idioma.

Tanto la Real Academia Española como el Instituto Cervantes han recibido gran impulso en los últimos años, y en alianza con empresas y medios de comunicación, han conformado un verdadero holding lingüístico. «La RAE declara tener como misión principal la preservación de la unidad del idioma, y el Instituto Cervantes, su promoción internacional como lengua extranjera –señala el lingüista gallego José del Valle, catedrático de lingüística hispánica en la Universidad de Nueva York–. Sin embargo, detrás de estos obvios objetivos hay proyectos más ambiciosos. La renovación de la RAE [1993]y la creación del Cervantes [1991]coincidieron con la expansión de empresas de capital predominantemente español, muchas de las cuales escogieron América Latina como destino. En un contexto de expansión comercial como el que se iniciaba a fines de los ochenta, los sucesivos gobiernos españoles, socialistas y populares, en colaboración con el empresariado y con importantes sectores del mundo de la cultura, movilizaron una serie de agencias para que le ofrecieran cobertura cultural al proyecto de expansión económica: es decir, para que produjeran una visión del español al servicio de un proyecto: la comunidad panhispánica como hermandad-mercado y el español como producto comercial en torno al cual se debe organizar y controlar una industria.»

Mientras crecían la participación de España en los principales foros de la política internacional (la Otan, la Unión Europea) y el poder económico de sus multinacionales, empresas como el BBVA, el Banco Santander, Telefónica y, más tarde, Repsol empezaron a interesarse por cuestiones vinculadas con la lengua. Es que, en términos de rentabilidad, la existencia de un idioma común era percibida como una ventaja por parte de los ejecutivos de las empresas inversoras.

Se calcula que el castellano representa para España más del 15 % del Producto Nacional Bruto. Gran parte de su potencial está vinculado al mercado de su enseñanza como lengua extranjera, sobre todo en países como Brasil y Estados Unidos. Se estima que los estudiantes de español ya son 14 millones en todo el mundo y también la Argentina ha empezado a participar, en los últimos años, de en este mercado floreciente. Está claro, sin embargo, que la porción más grande de la torta se la lleva España. «Las políticas lingüísticas respecto del español –señala Elvira Narvaja de Arnoux, directora del Instituto de Lingüística de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA– no son encaradas por los países hispanoamericanos, sino por España, que lo hace, obviamente, en función de sus intereses nacionales y los de la integración de la que forma parte.»

Un incidente ocurrido hace poco más de un año en Brasil, donde en función de los acuerdos del Mercosur, que Argentina no respeta, la enseñanza del español es obligatoria en las escuelas primarias, sirve para ilustrar el modo algo prepotente en que España lleva a cabo sus políticas lingüísticas (prepotencia que triunfa, además, gracias a la indiferencia de nuestro país en la materia). A fines de 2006, profesores y estudiantes de la Universidad de San Pablo se movilizaron contra un proyecto del Banco Santander y el Instituto Cervantes para formar 45 000 profesores de español mediante un curso de 600 horas a través de Internet, al que consideraban «un golpe a la educación nacional» y a las universidades que vienen formando docentes desde hace más de cincuenta años, en carreras que requieren al menos 2800 horas. Para la argentina Maite Celada, investigadora de la Universidad de San Pablo, «tratar a la lengua española como un “tesoro” y tratar a Brasil y a sus 170 millones de habitantes como un mercado promisorio a consolidar es algo que nos pega fuerte a muchos latinoamericanos». En este contexto se inscribe también la preocupación que viene manifestando desde hace años el Instituto Cervantes por establecer un sistema unificado de certificación del español como lengua extranjera –a la manera del First Certificate o el TOEFL para el inglés–, que finalmente fue aprobado en marzo de 2007 en Medellín.

En la Argentina y otros países hispanoamericanos se están oyendo cada vez más voces críticas hacia la pretensión española de hegemonizar el mercado de la enseñanza del idioma. Se advierte, además, el peligro de que un sistema internacional de certificación termine imponiendo un modelo ajeno, que atente contra la diversidad del castellano americano y contra la supervivencia de las lenguas vernáculas. El español, asegura Leonor Acuña, investigadora del Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano de la UBA, «no es solamente un recurso económico y no tiene por qué ser la lengua que triunfe sobre todas las demás: indígenas, de inmigración, extranjeras, cooficiales, minoritarias, ágrafas. No necesita ser defendida de nadie y no tiene por qué ser promocionada».

Cuestión de imagen

Como los candidatos presidenciales, las modelos o las marcas de cigarrillos, las lenguas pueden cambiar de imagen gracias a operaciones de publicidad y prensa. La expansión mundial de español ha sido acompañada, según el especialista Del Valle, por nuevas ideologías lingüísticas. «Desde el gobierno de Madrid y desde las instituciones investidas de poder lingüístico se iba sintiendo la necesidad de proyectar una imagen del español –de su relación con la propia España, con los países hispánicos y con el resto del mundo– que complementara los esfuerzos de construcción nacional y los planes de modernización, crecimiento económico y ampliación de la presencia política y económica del país en el mercado global.» La nueva imagen del español prescinde de cualquier connotación nacionalista y aspira, en cambio, a presentarlo como una lengua global, moderna y democrática, que acoge formas locales, gracias a los aportes realizados por las Academias Nacionales de todos los países hispanohablantes, y se expande gracias a la libre elección de los hablantes. Una lengua, en palabras de Gregorio Salvador, vicedirector de la RAE, «sólida, hablada por cuanta más gente mejor». Se la presenta «como lengua global en el contexto, por un lado, de su promoción como producto de mercado y, por otro, de la pugna simbólica que sostiene con el catalán, el euskera y el gallego», agrega del Valle.

Mayúsculas y minúsculas

El académico Gregorio Salvador encarna una de las posiciones más extremas de esta concepción universalista, que desprecia tanto las lenguas que él denomina «minúsculas» (entre las que se cuentan las lenguas vernáculas americanas) como los planteos que vinculan el idioma con la identidad de un pueblo o una nación. Así lo expresó él mismo cuando en el III Congreso de la Lengua de Rosario respondió a una intervención del poeta Ernesto Cardenal en defensa de las lenguas en peligro de extinción. Salvador aseguró que es cierto que muchas de esas lenguas «minúsculas» se van extinguiendo, pero «no hay que lamentarse, porque eso quiere decir que sus posibles hablantes, los que las han ido abandonando, se han integrado en una lengua de intercambio, en una lengua más extensa y más poblada que les ha permitido ensanchar su mundo y sus perspectivas de futuro». Unos meses después, en el diario ABC, el vicedirector de la Real Academia reafirmaba su postura: «Una lengua desaparece cuando muere la última persona que la hablaba y lo único triste de ese suceso es la muerte de esa persona. En América y en África quedan bastantes de esas lenguas minúsculas y todo esfuerzo por mantenerlas no es más que una aberración reaccionaria. Esas pobres gentes tuvieron que padecer, históricamente, a conquistadores, encomenderos, exploradores y colonos. Y, por si no hubieran tenido bastante, hay quien pretende mantenerlas, desvalidas, en su exigua prisión lingüística, ajenas e ignorantes del mundo que con nosotros habitan, con todo lo bueno o lo malo que este les pueda ofrecer, para regalo acaso de obstinados antropólogos, entretenimiento de gramáticos imaginativos y orgullosa satisfacción de políticos desnortados y pusilánimes».

La argentina Leila Albarracín, autora de numerosos trabajos sobre las lenguas vernáculas de la Argentina y América y sobre las distintas formas de discriminación de la que son objeto los 300 mil ciudadanos de nuestro país que tienen como lengua materna el quichua, podría, a pesar de ser lingüista, integrar el equipo de los «obstinados antropólogos» que denuesta Salvador. «A nivel internacional –señala Albarracín– la protección de los derechos lingüísticos de las minorías ha adquirido las características de una problemática de tanta importancia como la conservación del medio ambiente. Esta preocupación contrasta con la marcada indiferencia en la Argentina por esta temática. Así como el inglés ejerce una suerte de imperialismo lingüístico, consecuencia de la globalización, que amenaza a otras lenguas, hacia el interior de nuestro país es la imposición del español como lengua nacional lo que amenaza a nuestras lenguas vernáculas.»

En 1996, representantes de ONGs de todo el mundo, con el apoyo de la Unesco, suscribieron en Barcelona la Declaración Universal de los Derechos Lingüísticos, con la finalidad de «propiciar un marco de organización política de la diversidad lingüística basado en el respeto, la convivencia y el beneficio recíprocos». «Todas las lenguas son la expresión de una identidad colectiva –se asegura en la declaración– y de una manera distinta de percibir y de describir la realidad, por tanto tienen que poder gozar de las condiciones necesarias para su desarrollo en todas las funciones.»

Un punto de partida y unos propósitos similares son los que dieron origen, en nuestro país, al Congreso de LaS LenguaS, cuya primera edición se desarrolló en Rosario, en forma paralela al Congreso oficial de la Real Academia Española. «Sin dinero, lejos del poder del Estado pero muy cerca del de la gente», aseguran los organizadores, entre quienes se encuentra el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, el Congreso de LaS LenguaS pretende «dar cuenta de la pluralidad y rescatar las voces y reclamos de los pueblos y las culturas minorizadas. Porque creemos que un auténtico diálogo intercultural y multilingüe no se genera subordinando el discurso propio a la voz hegemónica pretendemos interpelar el discurso oficial para ser protagonista reales de nuestras vidas».

No es ninguna novedad que las lenguas son, además de vehículos de comunicación, objetos de lucha e instrumentos de poder. Los «obstinados antropólogos» y los «gramáticos imaginativos» de los que el [entonces] vicedirector de la Real Academia preferería prescindir, pero sobre todo los hablantes, los hablantes de lenguas grandes o pequeñas, perseguidas, ignoradas, relegadas u olvidadas, lo saben, y quizás por eso siguen hablando, empeñados en que, al menos en esta materia, la única ley que rija no sea la del más fuerte (ANC-UTPBA).

(*) Nota publicada por la revista Acción 996, segunda quincena de febrero 2008.

La segunda réplica reciente a toda esta fanfarria (entonada también por los grandes grupos editoriales de España) en torno a la expansión de la lengua que ampara la pretendida hermandad panhispánica, tiene especial contundencia viniendo de quien viene: la directora de la Feria del Libro de Guadalajara (FIL), Nubia Macías:

¿España le da la espalda a la literatura latinoamericana?

Más allá del relativo número de escritores latinoamericanos festejados en la madre patria, una brecha separa los dos continentes. La directora de la Feria del Libro de Guadalajara (FIL), Nubia Macías, se pregunta las razones del fenómeno y acusa a España de haber abandonado a sus socios naturales.
«UNA RESPONSABILIDAD MAYÚSCULA» tiene España por el anonimato generalizado del que gozan sus autores en América Latina, dijo la directora de la segunda Feria del Libro más importante del mundo después de la Frankfurt.

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foto = new Galeria( document.images["Foto"], Array(’/2008/02/18/thumb/nubiamacias.jpg’), document.getElementById("FotoEpigrafe"), Array(’"UNA RESPONSABILIDAD MAYUSCULA" tiene España por el anonimato generalizado del que gozan sus autores en América Latina, dijo la directora de la segunda Feria del Libro más importante del mundo después de la Frankfurt.’), document.getElementById("vinculoFoto"), Array(’834373’), document.getElementById("numeroFoto") ); foto.setFoto(0); Voz autorizada, la responsable de la Feria del Libro más grande del mundo hispánico, reflexionó el último fin de semana en la conferencia «¿Divididos por el español?», organizada por la Universidad de Zaragoza, en España, sobre los límites de la lengua que comparten más de 400 millones sólo en Iberoamérica.
Para Macías existe una barrera insoslayable entre el mercado literario español y el latinoamericano, que justifica que de un lado del Atlántico pase inadvertido el nombre de Miguel Delibes y del otro los escritores sudamericanos presenten libros en un auditorio español con no más de veinte personas.
«¿Por qué nos hemos distanciado tanto de los pueblos que nos son tan afines histórica y culturalmente?», se preguntó la directora de la FIL, que adjudicó a España «una responsabilidad mayúscula» en este cuadro de situación.
Para Macías, los editores españoles suelen ir a las ferias latinoamericanas «a vender y no a comprar», porque históricamente perciben el mercado latinoamericano únicamente como consumidor de sus títulos, y no como fuente de nuevos autores para sus catálogos.
A esta situación