Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2006.

Resumen

Lecciones de corrección «on the rocks»

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El pasado miércoles, 29 de marzo, leí en El Periódico una noticia (procedente de un despacho de Efe) en la que se anunciaba, presentándolo como «un nuevo espacio en Internet destinado a proteger el buen uso del español», otro servicio de corrección y certificación de calidad lingüística con presencia en la Red, la Oficina de Corrección del Español, dirigida por Antonio Machín García y coordinada por Pedro García Domínguez y por Alberto Gómez Font (filólogo, escritor, corrector de Efe y coordinador de la Fundéu).

 

Precisamente leo hoy en la página de la Fundéu una reseña de la presentación en Buenos Aires del libro de este último, Donde dice... Debiera decir..., y extraigo de una y otra noticia tres máximas, útiles para incorporar al decálogo profesional de todo corrector de textos:

1) Sobre purismo: Ama los préstamos como a ti mismo: son el futuro de la lengua española y consustanciales a su idiosincrasia. (Lo que no sé es si seguir repudiando los calcos...)

2) Sobre cuitas socioprofesionales: Si nos quejábamos de las bajísimas tarifas que cobra un corrector (de cualquier lengua; más aún un corrector editorial) y de sus precarias condiciones laborales, desechemos ya mismo la idea de pasarnos al gremio de la hostelería (rama coctelería): los bármanes (¿o barmans?) aún cobran menos.

3) Sobre certificaciones: Ya no hay corrección (o servicio de corrección) que se precie si no ofrece un sello de calidad lingüística. (Me voy ahora mismo a encargar un tampón resultón.)

Silvia Senz (Sabadell, Cataluña, España)

 

Noticias relacionadas:

 

«El español, una lengua multinacional. (“Por la norma mediática, hacia una unidad de mercado en lo panhispánico”)» 

«Sobre el mercado del español en EUA, el prestigio social de la lengua, la calidad lingüística de los medios y la capacitación profesional»

«Norma, libros de estilo, cultura escrita y monopolios lingüísticos»

 

Hábiles tácticas para vender el propio concepto del buen editar

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El País traduce hoy al español este artículo, sin previa verificación de datos, de Gerry McGovern, columnista del diario desde el 2005, en el que proclama: «Es hora de que los profesionales del contenido (editores) se coloquen al frente de las páginas web. La dictadura del autor conduce a la publicación de contenido vanidoso y de relleno. Las organizaciones que tienen éxito en Internet son aquellas que admiten que escribir y editar bien son habilidades de especialistas».

La idea es excelente. En esta bitácora solemos defender eso mismo: que, por bien del propio texto y de la imagen del autor o promotor de una publicación, se deje la edición de textos en manos de profesionales. Hasta ahí, perfecto. Lo malo es que, como pone de manifiesto Candyman en Barrapunto, recogiendo un artículo de Pepe Cervera, «todo el artículo usa como metáfora un supuesto Heart Surgery for Dummies, supuesto superventas de Amazon que ... no existe. Al menos no en Amazon ni tampoco en el catálogo de la colección For Dummies».

Gerry McGovern sí es el autor, en cambio, de un manual de estilo para escritores, editores y gestores de páginas web, The Web Content Style Guide: An Essential Reference for Online Writers, Editors and Managers. Si su falso libro no es sencillamente una broma mal calculada, sin duda habrá logrado con él dar gato por liebre a un medio de la difusión de El País, colarles sus ideas sobre la edición de contenidos en la Red y lograr una excelente promoción para su libro real.

Curiosamente, hace pocos días El País mismo entrevistaba a Josu Mezo (al que agradezco, de paso, la información sobre McGovern), de Malaprensa, una bitácora de la que ya hemos hablado aquí. No debieron de sacar grandes enseñanzas de esa entrevista, a tenor del gazapo que se les ha colado.

Silvia Senz Bueno (Sabadell, Cataluña, España)

Contrastes culturales de la idea de editar

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Ya comentamos aquí de qué modo contrastaba el concepto de la edición como una cadena de procesos y profesionales, que promueven activamente los editores independientes franceses, con la escasa defensa de esta idea que hallamos entre los editores españoles.

Más allá de la edición independiente, la simple comparación de los contenidos de la página web de la Federación de Gremios de Editores de España con los contenidos de la del Sindicat National de l’Édition habla por sí sola: en la una, propiedad intelectual, fomento de libro y la lectura, noticias y estudios sectoriales, y estos objetivos:

La Federación desarrolla su actividad en siete grandes áreas de actuación:

1. Promoción exterior.

2. Derechos del autor y del editor.

3. Promoción del libro y de la lectura.

4. Comercio interior.

5. Formación continua.

6. Representación nacional e internacional de los editores.

7. Servicios a los editores.

En la otra, un apartado completo, bien desarrollado, dedicado al oficio de editar, que incluye esta declaración de principios:

Decir, como se afirma a menudo, que la función del editor consiste en hacer llegar una obra preexistente al público supone una visión muy reducida de su oficio. Más allá del riesgo económico que asume el editor publicando una obra está su aportación real y constante a lo largo del proceso, desde la concepción a la venta, con particularidades según los diversos sectores editoriales.

De nuevo, me descubro ante la grandeur de la France.

Silvia Senz (Sabadell, Cataluña, España)

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Ser corrector de textos en el Perú

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I

Según el DRAE:

Redactar. (Del latín redactum, supino de redigěre, compilar, poner en orden). tr. Poner por escrito algo sucedido, acordado o pensado con anterioridad.

Corregir. tr. Enmendar lo errado.

Redactar no es sencillo. Supone, en primer lugar, un proceso mental de «ordenamiento» de las ideas (o de la información) y trasladar estas a un formato escrito. Y como las ideas no van a dejarse atrapar fácilmente y menos ser cohesionadas en un todo analizable, el redactor luchará por domesticarlas para que luego puedan servir fielmente a alguna argumentación, ensayo, etc.

Si bien existen redactores muy experimentados que pueden escribir sobre algún tema de corrido y con poquísimos errores, lo que es exactamente lo contrario suele verse más a menudo.

La demanda de información en una sociedad globalizada ha hecho que cantidades monumentales de datos se emitan cada día desde fuentes hace unos años inimaginables.

Y como en cualquier fenómeno humano, solo unos cuantos canalizan, aprovechan y, muchas veces, distribuyen los esfuerzos e información relevantes. Otros tantos se pierden en rumas de libros por leer, en promesas hechas a amigos de hacer clic en sus enlaces de páginas web, en diarios y suplementos muy interesantes guardados en el segundo cajón de la derecha, esperando aquella hora libre que nunca llega. Y otros muchos, rendidos o siempre hechos a un lado, se limitan a ver, como los niños los aviones, los libros, revistas y webs que cruzan por tantas dimensiones.

Pero es evidente que en esa gran cantidad de papel y bytes producidos hay meras refundiciones o viles copias de otras ediciones, que por decirlo tajantemente nunca debieron ser publicadas.

Así las cosas, las editoriales, aplicando modernísimas técnicas de mercadotecnia, apuestan por llenar estantes y más estantes con novelas posmodernas (léase, mejor, novelas rosas recargadas), con híbridos detectivescohistóricos, y también con textos New Age, esos que te dicen cómo encontrar la felicidad debajo de aquella piedra en forma de estrella que siempre ha estado en el parque a dos cuadras de tu casa.

¿Pero es que no hay lectores exigentes?

Bueno, esa pregunta, en el ámbito mundial, no sé quién la responderá, pero en el Perú, simplemente no los hay (o los hay tan pocos…).

II

En los tiempos que yo estudiaba en la universidad, había una pregunta que me hacían en cualquier reunión y que llegó a tener para mí visos de drama.

—¿A qué te dedicas? —me preguntaban.

A lo que yo, al principio, invariablemente respondía, orondo:

—Estudio lingüística.

La respuesta del interlocutor variaba:

1) [Boca abierta y ojos idos:] ¿Y qué es eso?

2) ¡Ah, ya, profesor de lengua!

3) ¡Ah, entonces tú sabes hablar muchos idiomas!

4) [Y el más acertado:] ¡Ah, lenguaje! ¿Y para qué estudias eso?

Dos años, aproximadamente, intenté explicar qué era la lingüística, su campo de estudio, etc. Luego, como no tuviera resultados en mis explicaciones (en verdad, muchos de mis compañeros de escuela tampoco entendieron nunca qué era la lingüística), opté por responder afirmativamente a cualquier respuesta:

—¿Eres profesor?

—Sí.

—¿Hablas muchos idiomas?

—Oui.

—¿Y qué es eso?

—Exacto, tienes toda la razón.

(La pregunta 4 hasta ahora no he podido contestarla.)

 

III

Han pasado los años y ahora soy corrector de textos en una universidad (que quiere decir ahí: leer, rerredactar, pasar correcciones, maquetar e imprimir). La vez pasada, luego de casi un año de comprarle a la misma señora de la vuelta un par de cigarros para luego del trabajo, se animó y me preguntó:

—¿Y en qué trabaja en la universidad?

Antes de ponerme a pensar en la respuesta:

—Corrijo y edito textos.

—¡Ah ya! Usted es profesor.

(¡Ay, no!)

—No, yo me encargo de..., cómo le digo, hacer los libros, o sea…

—¡Aaaah! Usted escribe los libros.

(Yo pienso: «¡Pucha!».)

—Esteee, mire, yo…, sí, seño, tiene razón, fíeme dos cigarritos hasta mañana, ¿ya? ¿Y qué tal, cómo le va en la venta?

—Ahí, joven, más o menos…

Bueno, habrá quien me diga que la señora no tiene por qué saber lo que es un corrector o un editor. Claro, toda la razón. Pero esta clase de anécdotas solo ponen de relieve estos hechos:

· El corrector de textos (o de estilo) es una figura casi desconocida en el Perú.

· En nuestro país, el 26 % de personas en edad de leer no lo hace nunca. Además, el 45% de los que leen lo hace apenas dos horas a la semana.

· El corrector se ha visto desplazado de los pocos lugares en que tenía su sitio ganado (editoriales, diarios, revistas) y se ha trasladado la responsabilidad del cuidado de los textos a los redactores, con ayuda de programas informáticos.

· La inexistencia de instituciones que formen a un corrector o editor. Hecho que, llegado a extremos, hace que, con honrosísimas excepciones, no se respeten las tradiciones tipográficas (actitud no debida a una rebeldía hacia «normas colonizantes» sino a la mera ignorancia) y las normas ortográficas en libros, periódicos y toda clase de textos.

Fernando Carbajal Orihuela (Lima, Perú)

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¡ELE! Uzea, ejpañó pa lo’tranjero. («Opá, yo vi jazé un negozio»)

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Leo una más de las últimamente ya abundantes noticias sobre las nuevas vetas de explotación de la lengua (¿española, castellana...? That is the question), descubiertas por el fino olfato de algunos empresarios y dirigentes políticos españoles (con la connivencia académica). Ya se sabe que una sabia combinación de panhispanismo y de patrimonialización del español «genuino» (en las dosis convenientes para cada ocasión) abre muchos mercados e infinitas posibilidades de negocio; amén de asegurar la pervivencia de una institución, la RAE, centrada ahora en ese nuevo papel de mediador diplomático-empresarial entre Europa y América con su moderno lema «Unidad en la diversidad» (que ya lo de limpiar, fijar y dar esplendor quedó para Mr. Propper, mucho más eficaz en estas lides, ande va a parar).

Para quien tenga ganas de seguir este hilo, vayan ahí otras informaciones de no menos interés:

Sobre definición de panhispanismo.

 

Sobre el sentido y la necesidad del panhispanismo en el futuro de la industria de enseñanza del español a extranjeros y la industria editorial subyacente..


Sobre el modelo de español que convendría enseñar a los extranjeros y sobre el que se enseña.

 

Sobre el reciente acuerdo para crear un Sistema de Certificación Internacional de Dominio del Español como Lengua Extranjera.

 

Sobre la filosofía, los precedentes, el origen y el debate en el Congreso de Rosario de este sistema de certificación internacional del español, y sobre los criterios en que se basará.


Y sobre otros proyectos —no tan «panhispánicos»— paralelos:

* El Centro Internacional de Estudios Superiores del Español (CIESE) de Comillas (Cantabria, España), que tendrá como objetivo la formación superior de profesores de español.


* La Fundación de la Lengua Española (Castilla-León, España), un proyecto que pretende convertir la comunidad de Castilla y León en un destino líder mundial de la enseñanza del español, a través de una oferta global, integrada y coordinada con otras instituciones.


* El Plan del Español para Extranjeros de Castilla y León (España), cuyo objetivo es convertir esta comunidad en referente mundial en la enseñanza y la defensa del español.


* La colección editorial «Premios Castilla y León de las Letras», plasmación reciente de los objetivos del Plan del Español que impulsa la comunidad de Castilla y León (España).


* El Instituto Castellano y Leonés de la Lengua (España) y sus cursos de español de negocios para extranjeros.


* La amplísima oferta de la Universidad de La Rioja (cuna del español) de cursos, posgrados y maestrías virtuales de formación de expertos en didáctica del español para extranjeros.

(Sigue aquí.

(Aclaración: El título de esta nota es un homenaje —¡que viva la Axarquía ...!— a una de las mejores canciones que ha dado la diversidad hispánica a la música moderna. Para que luego digan algunos que la lengua española es bastante homogénea...)

 

Silvia Senz Bueno (Sabadell, Cataluña, España)

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Diversidad lingüística hispanoamericana, español como recurso económico y políticas lingüísticas institucionales

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Me ha parecido necesario, vistas algunas respuestas a la nota humorística precedente «¡ELE! Uzea, ejpañó pa lo’tranjero. (“Opá, yo vi jazé un negozio”)», comentar con más detenimiento su contenido, sin duda diluido por el tono y la dispersión de la información.

Como profesional de la lengua española y de la edición, hace tiempo que me interesa analizar el escollo que supone la variedad lingüística del español a quienes explotan el ERE (español como recurso económico).

Nótese que cuando hablo de español como recurso económico me refiero básicamente a:

* Servicios lingüísticos: planificación lingüística, servicios lexicográficos, documentación, terminología y traducción.

* Enseñanza de español para extranjeros.

* Sector editorial.

* Medios de comunicación.

* Productos editoriales para la enseñanza del español.

* Tecnologías de la lengua.

* Audiovisual.

* Música.

Y cuando hablo de escollo me refiero a los esfuerzos de localización de estos productos que obliga a realizar la demanda de los consumidores o de los estudiantes extranjeros de español en cada lugar.

Estos esfuerzos de adecuación lingüístico-cultural al consumidor suponen al productor no sólo una mayor inversión de recursos, sino —lo que es más grave en un mundo globalizado— la imposibilidad de crear empresas transnacionales con mercados amplios.

Para superar este inconveniente se están poniendo en marcha ciertas iniciativas encaminadas a crear acuerdos iberoamericanos que permitan desarrollar estándares de diversa índole. En el ámbito de la enseñanza del español a extranjeros y la edición de materiales educativos se han dado los primeros pasos para crear un sistema de certificación internacional del español. Según palabras de Jaime Otero, del Real Instituto Elcano, «Los sistemas de certificación de las competencias lingüísticas tienen una gran importancia no sólo por sus repercusiones económicas en el caso de aquellos idiomas que dan lugar a una industria de la enseñanza de lengua extranjera, sino también como elemento esencial de política lingüística, al contribuir a codificar una variedad común que permite mantener la función comunicativa del idioma y por tanto la unidad lingüística». Sin embargo, de momento, su desarrollo parece centrarse sólo en criterios de evaluación de contenidos y gestión de las acreditaciones, pero no en lo que resultaría primordial: decidir qué lengua enseña y evalúa este sistema unitario.

Aunque se ha puesto en evidencia la conveniencia de enseñar un modelo unitario de lengua, en referencia a los que se usan en la enseñanza a extranjeros de otras lenguas (francés e inglés), y se han hecho propuestas para conjugar las diversas variantes del español en el aula de ELE, decidir qué español enseñar es una labor que topa con múltiples suspicacias nacionales, infraestructuras económicas preexistentes e intereses institucionales, y que resulta tremendamente difícil de abordar. Veamos sólo algunos:

1. De forma general, reticencia de los propios hablantes/consumidores a aceptar una variante estándar, que ven como una artificio extraño e impuesto y un desplazamiento intolerable de su variante natural.

2. Particularmente, en el caso de los estudiantes extranjeros de español, necesidad de aprender un español que les permita tanto comunicarse internacionalmente como desenvolverse en el país hispanoamericano donde aprenden español y residen. (Una necesidad muy difícil de cubrir, por cierto.)

3. Desarrollo, en los países señera de la cultura española (Argentina y México, en especial) de sus propios planes y certificaciones de enseñanza de ELE. Las respuestas, por parte de las instituciones argentinas dedicadas a la enseñanza del español, al sistema internacional de certificación de ELE propuesto por el Instituto Cervantes en el Congreso Internacional de la Lengua Española celebrado en el 2004 en Rosario han sido muy cautas y muy exigentes. Seguramente no quieren perder así como así la buena posición que les deparan sus acuerdos con Brasil, y en un futuro con Paraguay y Uruguay. Tampoco quieren —y razones fundamentadas tienen para ello— que un sistema internacional de certificación suponga la imposición de un modelo ajeno a la diversidad lingüística del español de América y de las lenguas de Hispanoamérica.

(Subterráneamente, sigue cociendo el caldo de cultivo del rechazo y la crítica abierta al nuevo imperialismo económico de España en América, a la hegemonía del español como lengua única (en España o en América), al modelo de norma española basado en la lengua culta castellana, a la supeditación de las academias americanas de la lengua a las directrices españolas, y al panhispanismo que exhibe la RAE.)

4. Creación, paralela a la propuesta del sistema internacional y único de certificación de ELE (que supuestamente implicaría un modelo de lengua común), de todo tipo de instituciones internacionales de estudio de la lengua española y centros de referencia mundial de ELE en Castilla-León, La Rioja comunidad cuyo presidente integra el patronato de la Fundéu, junto al presidente del Instituto Cervantes, entre otras autoridades relacionadas con la políitica lingüístico-cultural de España y Cantabria (España). En estos centros, que cuentan con el apoyo de miembros destacados de la cúpula académica española e hispanoamericana, se vende el castellano como modelo de prestigio en la enseñanza de ELE.

Estas son las instituciones y centros aludidos:

* El Centro Internacional de Investigación de la Lengua Castellana (CIILE) en San Millán de la Cogolla (La Rioja).

* El Centro Internacional de Estudios Superiores del Español (CIESE) de Comillas (Cantabria, España), cuya papel en la proyección del español y la cultura española en los EUA empieza a evidenciarse.

* La Fundación de la Lengua Española (Castilla-León, España).

* El Plan del Español para Extranjeros de Castilla y León (España), cuyo objetivo es convertir esta comunidad en referente mundial en la enseñanza y la defensa del español.

* El Instituto Castellano y Leonés de la Lengua (España) y sus cursos de español de negocios para extranjeros.

* La amplísima oferta de la Universidad de La Rioja (cuna del español) de cursos, posgrados y maestrías virtuales de formación de expertos en didáctica del español para extranjeros.

5. Aparente renuencia de la RAE a elaborar un modelo estándar de lengua, que sin duda la haría muy impopular en América. Hay que decir que, como estándar, serviría la lengua culta (modelo de lengua normativa), en concreto una lengua culta hispánica general. La RAE (y las academias asociadas), como única autoridad lingüística con capacidad prescriptiva, podría aplicarse a la labor de establecer esa norma común si no fuera porque los académicos han dejado completamente de lado su labor normativizadora. La obra académica reciente ya no prescribe (el prescriptivismo ya no se lleva), sino que recomienda (lo que significa dejar la lengua al libre albedrío de cada hablante); por si fuera poco, se contradice a sí misma, y no establece criterios claros de adaptación o grafía de extranjerismos.

En cuanto a los textos académicos básicos, la ortografía, que Lázaro Carreter consideraba garantía de la unidad de la lengua, es, a decir de muchos, lamentable, y aún no hay nueva gramática.

Por lo que se refiere a la necesaria labor de regulación terminológica pendiente, apenas se ha puesto en marcha el trabajo en lenguas de especialidad, que de momento sólo desarrolla en España el organismo catalán Termcat. Hoy por hoy, la RAE ha centrado su tarea lexicográfica en la compilación de unos usos que no acaba de regular.

Eso sí, cualquier paso que dé la Real Academia Española, cualquier presencia académica (o real) en los medios aparece siempre encabezada por una política panhispánica de unidad en la diversidad de resultados lingüísticos poco tangibles —si no hay norma unitaria, no hay lengua común y no hay, por tanto, unidad— y de dudosos fines, que proyecta no pocas sombras, pero que resulta muy útil para guardar las formas en cuanto a corrección política, en una época en que el negocio del español precisa la aplicación de una cuidada estrategia diplomática dentro y fuera de España .

Precisamente —siendo esta una bitácora de correctores y editores de texto— esa dejación tan jipi de la labor normativa de la RAE («Dejemos que la lengua fluya») no sólo tienen parte de responsabilidad en la caída en desgracia de la tarea de corrección lingüística siendo como es sumamente necesaria por muchas razones que en otra ocasión comentaré, sino que pone en entredicho la necesidad misma de una academia de la lengua.

Silvia Senz (Sabadell, Cataluña, España)

(Artículos relacionados:

«Norma, libros de estilo, cultura escrita y monopolios lingüísticos»

«Sombras del “panhispanismo”»

 

«El expolio del oro de las palabras. La rebelión brasileña contra los corsarios del idioma, y otros acontecimientos de la mercantilización del español, a pie de página»)

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La Noche de los Libros y el Día del Libro

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Coincidiendo por poco con el Día Internacional del Libro y con la intención de «devolver a la lectura su carácter subversivo», la Comunidad de Madrid ha organizado para la noche del veinte de abril una merienda-cena literaria. Libros, música y fiesta. En la capital y en la provincia, librerías, bibliotecas, cafés, teatros, instituciones... todos y todo gira en torno al libro desde las cinco de la tarde. Encuentros con autores, cuentacuentos, animaciones, descuentos del 10 % a partir de las 20 horas. En las bibliotecas, más cuentacuentos, más encuentros, talleres... Todo amenizado con música: clásica, jazz... Los teatros tienen diálogos con los autores tras las representaciones; los cafés ofrecen tertulias y debates. A las 19:30 Juan José Armas Marcelo entrevista a Antonio Lobo Antunes en la Consejería de Cultura y Deportes (C/ Alcalá, 31). A las 22 horas podemos ver Farenheit 541º de Truffaut, basado en la novela de Ray Bradbury, ¿lo recuerdan?, es la temperatura a la que arde el papel, es decir, los libros. El bookcroosing que se organiza tiene títulos para todos los gustos: se liberarán clásicos como Los hermanos Rico (Punto de Lectura), de Simenon —no se lo pierdan si no conocen de él nada más que al inspector Maigret—, y recién cociditos como A más cómo, menos por qué (Tusquets), de Jorge Wagensberg; se libera un Mapa de carreteras de España y Portugal del 2006 (Anaya): digo yo que ése sí va a viajar.

Si no se encuentran cerca de Madrid o no tienen tiempo de salir, pueden entrar en las secciones virtuales: que les apetece jugar un trivial de libros, el Trivial literario; que prefieren votar sus libros preferidos y concursar, el Torneo de libros; que se animan a escribir, eso sí, por mero divertimento, al estilo surrealista, ¿por qué no dejarse llevar?, entren en el Cadáver exquisito —no se asusten, el nombre proviene de la primera frase que dio lugar al juego, juego en que uno escribe en colaboración sin saber lo que han escrito los demás, sólo lo que escribió el anterior; la frase fue: «el cadáver exquisito beberá el vino nuevo».

Buen aperitivo esta Noche de los Libros para el Día del Libro del 23 de abril, por cierto día de Sant Jordi en Catalunya, más bonito aún, porque se le añade el hecho de regalar el libro —¿en algún otro lugar hispanohablante se regala?—y regalar, además, una rosa (nunca lo he entendido como excluyente). Y lo que ya es una maravilla es el pasear por las Ramblas ese día, con tu libro nuevo lleno de promesas bajo el brazo, tu rosa en la mano, tu chico a tu lado (su chica si ustedes son chicos, claro está) entre los puestos de flores y llegar hasta el mar. Y aquí sí que si no estamos cerca de Barcelona no hay sitio virtual donde meterse para compartir ese placer. Sólo se me ocurre algo para paliar la ausencia del paseo y del mar: sí, un libro.

Feliz día del libro.

 

Ana Lorenzo (Rivas-Vaciamadrid, España)

Infoeditexto, boletín digital sobre edición, corrección y traducción editorial

Una iniciativa con la que la gente de A&C tenemos mucho que ver:

 

Infoeditexto es un boletín diario, albergado en RedIris, sobre edición, corrección y traducción editorial en español.

Infoeditexto nació con el objetivo de convertirse en un espacio de información y actualización de los profesionales del sector de la edición (particularmente de la edición de textos), donde todos ellos pudieran hallar noticias de interés profesional, herramientas de trabajo, informaciones sobre tendencias y movimientos sectoriales, anuncios laborales, ofertas de cursos, novedades bibliográficas, documentación socioprofesional e información de los ámbitos afines de la lengua española, la bibliología, la lectura y la escritura, la lexicografía, el diseño gráfico, la propiedad intelectual, la tecnología y la documentación.

El tráfico de mensajes generados diariamente por el boletín oscila entre 3 y 10 mensajes.

La suscripción es abierta y gratuita. Os invitamos a suscribiros y a contribuir a enriquecerlo.

Escritores en el patio

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Luego de que se divulgaran los resultados de varios estudios en los cuales Perú aparecía invariablemente entre los últimos lugares en comprensión de lectura, surgieron iniciativas promovidas por el Estado para revertir esta situación.

Una de ellas es Promolibro, que está desarrollando algunas propuestas interesantes, aunque insuficientes para estimular la lectura entre nuestros niños. Esta es una tarea de titanes en un medio caracterizado por la fragmentación cultural, la apatía y la falta de recursos. Una biblioteca municipal no suele tener libros para los niños. Y los padres no suelen leer más que los periódicos. Si esto ocurre en las ciudades, imaginemos lo que sucede con los niños campesinos que aprenden a leer con recursos más escasos aún y en un idioma que no es el materno.

Sin embargo, han surgido también iniciativas muy valiosas desde la sociedad. Una de ellas es Escritores en el Patio, una campaña novedosa, caracterizada por la interacción de escritores peruanos con el público escolar y sus padres. Esta iniciativa ha sido promovida por Javier Arévalo, escritor peruano, patrocinada por la Biblioteca Nacional y auspiciada por el BBVA Banco Continental. Así, el 24 de abril, día en que celebramos nuestro idioma, cien escritores compartieron con alumnos y padres de familia, acercando sus experiencias para conquistar un nuevo público.

El objetivo principal de esta jornada era «Lograr que, al 2006, los niños, niñas y jóvenes de nuestro país, en especial los más pobres y vulnerables, mejoren sus capacidades para leer, escribir, expresar en diferentes lenguajes lo que piensan y sienten, y desarrollarse como ciudadanos éticos con el respaldo del Estado y la ciudadanía».

Después de todo, ¿quién mejor que los propios fabricantes de historias, sueños y emociones para transmitir a otros el amor por sus creaciones? ¿Y qué mejor público que el infantil, acompañado por padres interesados en su formación?

Glenda Escajadillo (Lima, Perú)

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