Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2007.
Resumen
- 07/10/2007 20:31 - Corre, corre, que te pillo. Peri Rossi y sus persecuciones lingüísticas
- 10/10/2007 09:57 - Discurso inaugural de Quim Monzó de la Feria del Libro de Frankfurt 2007, con la cultura catalana como invitada
- 13/10/2007 18:31 - Frankfurt Buchmesse/Gegen Buch Masse; Congreso de la Lengua/Congreso de laS LenguaS: la cara y la cruz de la «riqueza cultural»
- 16/10/2007 13:14 - Frankfurt 07, la cultura catalana y los medios españoles: el fracaso de la fraternidad entre los pueblos de España
- 19/10/2007 15:58 - Lenguas, mercados y globalización: España, su apuesta mercantil iberoamericana, y las bazas educativas y latinoamericanas del Mercosur
- 25/10/2007 14:30 - «Páginas de Guarda», en pdf
- 29/10/2007 15:42 - Sobre la SGAE, el canon, la libertad creadora y Henry James
- 29/10/2007 15:45 - Correctores cazados: ¿un caso UniCo?
- 30/10/2007 12:58 - Sobre lengua, nacionalismo y política lingüística española: entrevista a José del Valle
- 30/10/2007 17:18 - Documentación sobre la RAE, la norma académica española, la variedad lingüística y las políticas lingüísticas del español (recopilada por Montse Alberte y Silvia Senz)
07/10/2007
Corre, corre, que te pillo. Peri Rossi y sus persecuciones lingüísticas

Después de muchos días sin ojear ni prensa ni red ni ningún otro medio, me doy de bruces con la polémica lingüística de turno (el caso Peri Rossi, tratado ampliamente en diversos lugares, desde puntos de vista bien dispares: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9...) y observo con especial asombro el entusiasmo con el que algunas de las bitácoras que suelo frecuentar se suman o promueven la hábil campaña de denuncia de «persecución lingüística» (recogida en este blog, que no admite comentarios y sólo muestra adhesiones y notas de prensa favorables, por cierto) de esta escritora uruguaya afincada en Barcelona y tan políglota como renuentemente no catalanohablante.
No voy a comentar cómo esas páginas pasan de puntillas sobre uno de los aspectos más turbios de este asunto: la propia actitud y estrategias desplegadas por la intelectual uruguaya. Cada cual es libre de mirar las cosas desde el lado del espejo que prefiera o según le brote el sentimiento solidario.
Pero me llama, eso sí, la atención que, queriendo o sin quererlo, se contribuya en todas ellas a la expansión de las habituales falacias pseudolingüísticas que la llamada brunete/yijad/kaleborroka mediático-política —versión nacionalista española, de la que algunos de los propios partidarios de Peri Rossi dicen querer desmarcarse— suele desplegar en torno a la vida de las lenguas y a las aspiraciones de los hablantes, especialmente cuando se trata de cargar contra las políticas lingüísticas de las zonas catalanohablantes.
Los tópicos de esta facción, además de por su retórica cargada de connotaciones despectivas y criminalizadoras del contrario —porque lo que plantean es una guerra abierta por la hegemonía lingüística—, se caracterizan por no someter nunca a consideración aspectos tan básicos en la valoración de una política lingüística como el tipo de trato político y legal que requiere cada lengua —todas las lenguas en un entorno político estructurado lo tienen, y cada lengua y situación social requieren su política— y el que necesita la catalana en concreto, que es, en casi toda su área, una lengua minorizada, a veces minoritaria, en plena indefensión o en constante amenaza de recesión y sustitución lingüística, que convive con muchas otras lenguas, oficiales o no, en muy diversas, cambiantes y trascendentales situaciones de comportamiento sociolingüístico y uso por parte de sus hablantes.
Esos tópicos no se paran jamás a pensar en que la normalización de esta lengua —cuyo proceso de planificación implica, entre otros agentes normalizadores, a los medios de comunicación audiovisual públicos, que tienen el catalán como lengua vehicular de sus trabajadores en antena— es y ha sido, al menos en Cataluña, ampliamente demandada por su sociedad civil, que está supuestamente amparada por acuerdos (1, 2, 3, 4...) ratificados por el Reino de España —acuerdos que los diversos responsables de PL de las lenguas minorizadas de España han de ir recordando—, y que su situación, hoy, exige fórmulas de acomodación a circunstancias de convivencia mucho más complejas de lo que se quiere mostrar: la lengua catalana, como tantas otras, ha de enfrentar en el siglo XXI los retos culturales de la globalización (que ponen en juego los derechos lingüísticos de centenares de comunidades inmigrantes, en Cataluña y en todo el mundo); ha de habérselas para salir adelante con una de las principales lenguas francas del mundo, con todas las enormes desventajas que eso le supone, y en un entorno de política lingüística estatal muy hostil y completamente favorecedora de una identidad española marcadamente fundamentada en la lengua castellana, esa «patria común».
Estos tópicos, además, jamás atienden a la manera en que las personas viven sus lenguas y a la manera en que esperan vivirlas; algo que incluye la difícil, pero igualmente respetable aspiración de mucha gente a vivir plenamente en catalán (lo que no implica renunciar al plurilingüismo, algo imposible aunque sea por meras razones pragmáticas). Una aspiración que, vista la miope y mercantilista actitud de medios, industrias (también editoriales) y servicios, y de la propia política lingüística y cultural estatal, requiere por parte de la administración catalana medidas que garanticen esos servicios y esos medios en catalán que el mundo empresarial no quiere suministrar en la debida medida a los ciudadanos. Para el capital privado (cuya principal patria es el dinero), el mercado en español (en UN español, que no es la historia glotopolítica de esta lengua amiga de su intradiversidad, ni siquiera en el Uruguay natal de Peri Rossi; o lo es sólo como medida diplomática) siempre le resulta mucho más amplio y lucrativo que el catalán. Puesto a hacer apuestas productivas, siempre primará la vehiculizada en la lengua hegemónica más a mano. Y por esto, qué curioso, nadie se rasga las vestiduras.
Silvia Senz (Sabadell)
10/10/2007
Discurso inaugural de Quim Monzó de la Feria del Libro de Frankfurt 2007, con la cultura catalana como invitada

[Descargable aquí el texto que reproducimos. El pdf de sus versiones alemana, inglesa, catalana y castellana, aquí. El vídeo, aquí. Magníficamente comentado aquí. Valoraciones sobre la feria y la cultura catalana del propio Monzó, aquí. Lo que se obtiene con un buen estilo discursivo, aquí.]
Senyores i senyors,
Com que de discursos no n’he fet mai (i no sé si en sabria) els explicaré un conte.
El conte va d’un escriptor que sempre parla molt de pressa i que per aquest motiu sovint s’entrebanca. Doncs a aquest escriptor, un dia —l’any que la cultura catalana n’és la convidada— li proposen de fer el discurs inicial de la Fira del Llibre de Frankfurt.
Abans d’acceptar l’encàrrec, l’escriptor en qüestió —català i, per tant, gat escaldat— dubta. Pensa: “I ara ¿què faig? ¿Accepto la invitació? ¿No l’accepto? ¿La declino amb alguna excusa amable? Si l’accepto, ¿què en pensarà la gent? Si no l’accepto, ¿què en pensarà també la gent?”.
No sé com van les coses a d’altres països, però els asseguro que al meu la gent té tendència a pensar moltes coses, i a treure moltes conclusions. Si un dia expliques que, quan vas a cal sastre, l’home, mentre et pren les mides, pregunta: “¿Cap a quina banda carrega vostè?”, i tu contestes que carregues cap a la dreta (o que carregues cap a l’esquerra), la gent treu conclusions. Si vas a la fruiteria i demanes pomes treu conclusions. Si demanes taronges també en treu.
Facis una cosa o facis l’altra (carreguis cap a la dreta o cap a l’esquerra, compris pomes o taronges) la gent té un alt nivell de clarividència. La gent és molt perspicaç i sempre dedueix coses, fins i tot ciutats que no són a cap mapa. Si fas un pas endavant, malament per no haver-te quedat quiet. Si et quedes quiet, malament per no haver avançat.
Però passa que l’escriptor en qüestió creu que no ha de demanar perdó a ningú per sentir-se part de la cultura que aquell any han convidat a Frankfurt; de manera que decideix acceptar. És evident que no l’hi proposaran pas —fer el protocol·lari discurs inicial— l’any que la cultura convidada a la Fira de Frankfurt sigui la turca, la vietnamesa o la n’gndunga. Així, doncs, diu que sí, que el farà, i tot seguit s’asseu a una taula, agafa un bolígraf i una llibreta i comença a rumiar què hi ha de dir.
Una mica, se sent perplex. Al llarg dels temps, la bonança de la història no ha estat al costat de la literatura catalana. Les llengües i les literatures no haurien de rebre mai el càstig de les estratègies geopolítiques, però el reben ben fort. Per això el sorprèn que un muntatge com aquest —la Fira de Frankfurt, dedicada a la gran glòria de la indústria editorial— hagi decidit convidar una cultura amb una literatura desestructurada, repartida entre diversos estats, en cap dels quals és llengua realment oficial (encara que n’hi hagi un i mig que ho proclamin; sempre i quan aquesta proclamació no molesti els turistes, els esquiadors de pas o els repartidors de butà).
Per això té dubtes a propòsit de la invitació a Frankfurt. ¿De cop i volta el món s’ha tornat magnànim amb ells, quan n’hi ha tants que els volen perpètuament perifèrics? Recorda, a més, que, en un altre muntatge literari —més nòrdic i bastant més pompós—, ara fa poc més d’un segle (el 1904) el jurat del premi Nobel de literatura va premiar Frederic Mistral. Frederic Mistral no era català. Era occità. Però la referència serveix; no sols perquè alguns catalans i alguns occitans se senten a prop, sinó perquè el premi va molestar tant els puristes de la Nació-Estat (“Soyez propre, parlez français!”) que —mai més a la vida— cap literatura sense Estat ha tornat a tenir un premi Nobel.
A més de la sensació de perplexitat, el personatge del nostre conte té una sensació de justícia. Potser “justícia” no és la paraula exacta. Alguna cosa semblant. Tot i que —com s’ha dit— als catalans els avatars polítics ens han anat d’una manera que no convida a gaire alegries, la literatura catalana és, clarament, una de les pedres fundacionals de la cultura europea. Cap literatura sense Estat d’aquesta Europa (que ara diuen que construïm entre tots), no ha estat ni és tan sòlida, tan dúctil i tan continuada.
¿Ha d’explicar tot això, en el discurs? Potser podria començar dient que la potència inicial que va fer que la literatura catalana tingués lloc preferent a Europa durant l’Edat Mitjana neix de Ramon Llull (Raymundus Lullus, Raimundo Lulio, Raymond Llull, Raymond Lully: com els agradi més). Ramon Llull era filòsof, narrador i poeta. Era mallorquí, d’aquesta Mallorca avui esdevinguda un bundesland geriàtricoturístic alemany. Nascut molt abans que els tour operators, els avions de baix cost i la “balearització” dictessin les normes de vida d’aquelles costes, centennis abans de l’arribada de Boris Becker i de Claudia Schiffer, en ple segle XIII Ramon Llull va estructurar una llengua travada i rigorosa, la mateixa llengua en la que, de manera vibrant i corrompuda, encara parlem i escrivim ara.
Però l’escriptor té altres dubtes. Ja que ha de parlar a Frankfurt, ¿ho hauria d’amanir amb detalls que poguessin interessar els germanoparlants? ¿Hauria d’esmentar l’Arxiduc Lluís Salvador d’Àustria-Toscana, S’Arxiduc? ¿Hauria d’esmentar el senyor Damm i el senyor Moritz, fundadors d’algunes de les marques de cervesa que els catalans encara bevem ara? És evident que, si ho fes, li dirien frívol, i això encara l’impel·leix més a fer-ho. Ja posats, podria esmentar el senyor Otto Zutz, gran oftalmòleg —“diplomat a Espanya i Alemanya”— que ha acabat donant nom a una esplèndida discoteca de Barcelona i que, en vida, graduava la vista de molts barcelonins. D’alguns membres de la família del poeta Carles Riba, per exemple, segons es desprèn del que el seu nét —Pau Riba, també poeta i, a més, cantant— diu al text que acompanya el disc Dioptria.
Tampoc no sap si hauria de citar els més grans dels que han configurat el fil literari que ens du fins avui: Bernat Metge, J. V. Foix, Narcís Oller, Anselm Turmeda, Joan Brossa, Joanot Martorell, Llorenç Villalonga, Jordi de Sant Jordi, Jaume Roig, Josep Carner, Jacint Verdaguer, Isabel de Villena, Josep Maria de Sagarra, Àngel Guimerà, Santiago Rusiñol, Joan Maragall, Eugeni d’Ors, Josep Pla, Joan Sales, Mercè Rodoreda...
¿O potser seria millor no citar-ne cap?
Citar tots aquests escriptors (la majoria desconeguts pel món literari que es belluga per Frankfurt) ¿no farà que els assistents a la cerimònia d’obertura de la Fira del Llibre s’avorreixin de sentir noms que els sonen poc? ¿No farà que mirin el rellotge i pensin: “Quin rotllo, aquest home!”? Per això, doncs, decideix que no dirà cap nom —tot i que, de fet, ja els hagi dit en el mateix procés de descriure els dubtes sobre si els ha de dir o no—. A més, segons ha llegit, a la mateixa Fira del Llibre hi haurà instal·lada una exposició que parlarà d’això. Encara que —siguem sincers— ¿quantes de les persones que assisteixin a aquest acte inaugural visitaran després aquesta exposició amb un interès no merament protocol·lari? Siguem sincers i optimistes: ben poques. Tot i que es tracti d’una Fira del Llibre, i els escriptors més desconeguts haurien de ser els que més excitessin la set de lectura de les persones interessades a descobrir meravelles literàries, i no a seguir, simplement, el tam-tam comercial del que toca en cada moment.
Però, com més hi rumia, menys clar veu com hauria de ser el discurs. Ja que molta gent té del món una idea feta a partir de la geometria actual del poder político-cultural, potser podria explicar que, a Europa —esqueixat ja el llatí en llengües vulgars—, el primer tractat de Dret va ser el català “Consolat de Mar”, pel qual es van regir les relacions marítimes al Mediterrani. Potser podria afegir que alguns dels primers tractats europeus de medicina, dietètica, filosofia, cirurgia o gastronomia eren també escrits en llengua catalana.
Però, ¿tantes dades servirien gaire de res? ¿Què han dit altres escriptors en anteriors discursos inaugurals d’aquesta mateixa Fira? L’escriptor busca aleshores alguns d’aquests discursos i els llegeix. En tots hi ha una gran exaltació de la cultura pròpia, i veu clar que, sempre, a qui no pertany a la cultura exaltada tots aquests discursos li sonen distants, com la remor de l’aigua que va riu avall sense que hi parem atenció.
Són discursos a l’estil d’aquell que, durant la dictadura franquista, va fer a Nova York, a les Nacions Unides, el violoncel·lista Casals. Va ser un discurs que va emocionar els catalans amb la mateixa intensitat que va deixar indiferents la resta d’habitants del planeta: “I am a Catalan. Today, a province of Spain. But what has been Catalonia?...”: “Sóc català. Catalunya avui és una província d’Espanya, però ¿què ha estat Catalunya? Catalunya ha estat la nació més gran del món. Us explicaré per què. Catalunya va tenir el primer Parlament, molt abans que Anglaterra. Catalunya va tenir les primeres Nacions Unides...”.
També veu que altres escriptors que han fet discursos inicials a la Fira del Llibre hi intercalen poemes. Potser ell també ho faci. Podria, per exemple, llegir aquell travallengua que, un dia (en una fenomenal paròdia de discurs militar), va recitar el grandíssim Salvador Dalí, com si fos un poema excels:
“Una polla xica, pica, pellarica, camatorta i becarica
va tenir sis polls xics, pics, pellarics, camatorts i becarics.
Si la polla no hagués sigut xica, pica, pellarica, camatorta i becarica,
els sis polls no haguessin sigut xics, pics, pellarics, camatorts i becarics”.
De fet, si tot discurs és part d’un ritual i, com en tots els rituals, el que importa realment és la forma, el protocol, l’americana, la corbata (o l’absència de corbata), ¿importa gaire què s’hi diu exactament? ¿En una cerimònia religiosa feta en una llengua morta (una missa en llatí, per exemple), importa gaire que part dels fidels no entenguin el text? Encara més: ¿cal dir res en concret? Els polítics són grans malabaristes, i per això els seus discursos són exemplars: plens de paraules-comodins que, amb gran mestria —per quedar com a gent responsable—, apliquen en el moment just encara que, de fet, siguin fum i prou: lletres que formen síl·labes que formen paraules per cobrir l’expedient.
Aquest músic fenomenal que és Carles Santos va gravar fa anys una peça esplèndida que consisteix en una barreja de declaració d’amor i discurs de polític. És un text on les vacuïtats i les promeses han estat substituïdes per una repetició constant de la paraula Sargantaneta, adobada amb adjectius exaltats. (Sargantaneta és el nom de la seva barca de pesca.) ¿No seria, doncs, un text ple de paraules-comodins, de “sargantanetes”, el discurs ideal per un acte com el de la inauguració de la Fira del Llibre? Un text tan abstracte i tan buit que, sense canviar cap frase, es pogués utilitzar també per qualsevol altra mena d’acte: literari, esportiu, cinegètic o filatèlic. Que tant servís per presentar un nou llibre de poesia lírica com per inaugurar una línia ferroviària. Un discurs tan ambigu que fos tot ritme — ritme, ritme!—, però que en el fons no digués res: absolutament res.
Tot això és el que l’escriptor que sempre parla molt de pressa, que per aquest motiu de vegades s’entrebanca (i a qui un dia li proposen de fer el discurs inicial de la Fira del Llibre de Frankfurt) dubta si ha de dir o no. Dubta també si —si ho diu— els que l’escolten hi pararan atenció. Dubta també si —si hi paren atenció— entendran què vol dir. Pensa també que, de fet, podria dir qualsevol altra cosa sense que en el fons canviés gaire res si, en tota la resta de detalls, compleix el cerimonial. La particularitat més important del qual cerimonial és, per cert, el temps. I això sí que ho té clar: quan arribi als minuts estipulats, mirarà el rellotge i dirà:
Res més. Moltes gràcies. Bona tarda.
13/10/2007
Frankfurt Buchmesse/Gegen Buch Masse; Congreso de la Lengua/Congreso de laS LenguaS: la cara y la cruz de la «riqueza cultural»

A medida que aumenta la dimensión industrial y comercial de los grandes acontecimientos culturales, van apareciendo propuestas alternativas paralelas que denuncian los intereses mercantilistas, globalizadores y alienadores de estos magnos eventos, y ponen de nuevo de manifiesto las dos posibles lecturas del término riqueza cultural.
Si los Congresos de la Lengua Española del I. Cervantes y la RAE tuvieron, desde el de Rosario, su reverso en los Congresos de laS LenguaS —cuyo grafismo (que reinterpreta el logo del congreso rosarino) y pluralización sintetizan la crítica al carácter glotopolítico y mercantil del primero y el rasgo diferencial del segundo—, también la Frankfurt Buchmesse (Feria del Libro de Frankfurt) tiene, desde hace años, su contrapeso en la Gegen Buch Masse (Anti Feria del Libro de Masas), una muestra del libro alternativo que de nuevo juega con la denominación de la feria del libro alemana hegemónica, para plantear críticas y marcar distancias.
Según cuentan en Vilaweb, la Gegen Buch Masse suele presentar libros críticos con el sistema, y, en el súmmum del paralelismo con la feria oficial, tiene este año también como invitada a la cultura catalana, que, en materia de movimientos anarcolibertario y antisistema, parece que aún da de sí lo bastante para contribuir a nutrir los expositores de esta edición. En este vídeo, su promotor, Horts Stowasser, lo explica muy bien y en un impecable castellano (subtitulado en catalán, con error incluido, para los lectores de Vilaweb de fuera de España —que también lee en catalán gente que no sabe español—).
Silvia Senz (Sabadell)
16/10/2007
Frankfurt 07, la cultura catalana y los medios españoles: el fracaso de la fraternidad entre los pueblos de España

[Opinión bien parecida en el blog El Llibreter.]
[Traductor instantáneo en línea CAT-ESP en el menú de la derecha de este blog.]
Vilaweb, DILLUNS, 15/10/2007 - 06:00h
per Vicent Partal (director de Vilaweb)
L’èxit de la cultura catalana a Frankfurt ha propiciat un esclat de fúria mal dissimulada en molts ambients intel·lectuals espanyols, el darrer dels quals un editorial, impagable de tan paranoic i ridícul que era, publicat ahir pel diari El País. Ara, més enllà de l’anècdota, allò que s’ha manifestat aquests dies és un altre gran fracàs de la transició: trenta anys després, tot allò de la «fraternitat dels pobles d’Espanya» se n’ha anat en orris. I això significa que és Espanya, i no nosaltres, qui ha perdut una gran oportunitat. Potser la darrera.
El 1975 els independentistes eren quatre gats, literalment. Potser perquè molts no enteníem allò que de debò passava, però sobretot perquè l’oposició antifranquista havia posat pertot com a divisa secundària després del famós «llibertat, amnistia i estatut d’autonomia», la fraternitat dels «pobles d’Espanya», dels «pobles ibèrics», dels «pobles de l’estat» i tot de variants semblants. L’anàlisi que quasi tothom compartia era que l’opressió nacional era una conseqüència del franquisme i que, mort el règim, era possible d’imaginar un estat en què la convivència entre les nacions fos fraternal i diferent, sense subordinació ni oposició.
És cert que era sobretot des del nostre país que es posava l’èmfasi en això. Hi ha un miler d’anècdotes que expliquen que a Madrid no ho veien igual. En recorde una que conta Eliseu Climent: en el famós concert de Raimon a Madrid un dirigent de l’oposició clandestina li va dir amb desgana que ja ens donarien l’autonomia, als valencians... Encara es movien en la clandestinitat, però ja es pensaven que eren ells qui havien de donar l’autonomia i que els altres hauríem d’estar-los agraïts!
El cas és que han passat trenta anys i, si deixem de banda la descentralització administrativa, no hem avançat gaire. Els espanyols s’irriten per cada pas endavant que fem, per cada acte de normalitat; molts tenim fins i tot la sensació que cada volta s’irriten més. I que s’irriten els espanyol de dreta i els espanyols d’esquerra. I que no hi ha res a fer.
La fraternitat és impossible, si l’altre no sap fer res tret de protestar, renegar i maleir. La fraternitat és cosa de dos; ha de ser cosa de dos, si vol ser. I de fraternals, entre ells no se’n veu ni un, ni mig, ni cap. Aquests dies a Frankfurt podrien haver-se alegrat, els espanyols, del fet que una cultura «espanyola» (fraternalment, si més no) acaparés l’atenció de tot el món, que un escriptor «espanyol» (fraternalment, si més no) com és Quim Monzó triomfara en el discurs inaugural, o que un altre escriptor «espanyol» (fraternalment, si més no) com és Jaume Cabré tinguera el llibre de la Fira, reconegut pels crítics alemanys. No solament no ho han fet, no solament no han expressat gens de satisfacció, sinó que ens han maltractat, ens han insultat, han fet pallassades com ara escriure una columna en turc, han manipulat els fets convertint una sola pregunta d’un sol periodista en una mena de clam contra el català, han amagat tot aspecte positius i han realçat fins a l’exageració qualsevol coseta que no acabara d’anar bé...
Sincerament, ells hi perden. Llegir els diaris nacionalistes espanyols (de Barcelona o de Madrid) ha estat aquests dies una lliçó. Als anys setanta molta gent va mirar de bastir un pont, molta gent des d’ací va creure que una altra Espanya era possible, però avui, i vist com les gasten, tot això és simplement una monumental pèrdua de temps. Ells no tenen gens de ganes ni de ser fraternals ni de ser amables, ni tan sols de ser educats, ni de res de res. I no sé si saben on ens van portant, però cada volta que ensenyen aquesta cara seua, tan visceral, rabiosa i intolerant, també ens allunyen més d’una fraternitat que segurament ells mai no han ni acabat d’entendre. Ja s’ho faran.
Vicent Partal, director@vilaweb.cat
19/10/2007
Lenguas, mercados y globalización: España, su apuesta mercantil iberoamericana, y las bazas educativas y latinoamericanas del Mercosur

«[...] nuestra lengua [...] se constituirá en el siglo XXI en el instrumento político por excelencia de la integración, dentro del sueño de la Comunidad Iberoamericana de Naciones que alentamos desde el Congreso Anfictiónico de 1826 en Panamá, convocado por aquel soñador que fue Bolívar. Se aprecia, así, cómo fue de acertada la decisión de los Reyes Católicos de no oír al Cardenal Ciosneros cuando les aconsejaba que divirtiesen sus miradas de América para fijarlas en las posesiones africanas y europeas, según Suárez.»
Belisario Betancur (ex-presidente de Colombia): «La lengua es la patria», discurso de clausura del I Congreso Internacional de la Lengua Española, Zacatecas, 1997.
«A la comprobación entusiasta de Enrique Iglesias , en el II Congreso Internacional de la Lengua Española, acerca de que “las elites latinoamericanas se están socializando en el inglés como segunda lengua y en la condición americana como segunda cultura”, podemos plantear otra posibilidad: la formación de nuestros jóvenes en un bilingüismo español/portugués y en su condición de latinoamericanos como pertenencia cultural primera.»
Elvira Narvaja de Arnoux (Instituto de Lingüística, Buenos Aires): «El conocimiento del otro en el proceso de integración regional. Propuestas para la enseñanza media».
A estas alturas del baile, que España juega fuerte sus cartas en su posicionamiento geoestratégico y económico, en Europa y en el mundo, sobre el tapete de Iberoamérica —término que tan bien define aquí Tito Drago— y con baraja española en mano, ya no es ningún secreto. Nada se oculta; es más, se exhibe con total impudor. Y como despampanante puesta en escena glotopolítica, la campaña de expansión y promoción de la lengua española (y la cultura en español) como recurso económico es, desde hace años, objeto de estudio entre lingüistas de todo el mundo.
Con la globalización todo se globaliza. El español ya no es español, a secas: es español global, total, internacional, multinacional... y sobre todo «instrumento de integración iberoamericana» (1, 2, 3 y 4) —pese a los compromisos de promoción de la diversidad que recoge la Carta Cultural Iberoamérica.
El sector editorial español se define ya preferentemente en español trasnacional y se formula en clave de «espacio iberoamericano del libro» (1 y 2).
Los medios de los grandes grupos de comunicación españoles ya no son simples medios de difusión estatal: son medios globales.
Y, en la base de todo ello, las políticas (y las normas) lingüísticas han dejado de ser españolas para ser panhispánicas, en una operación, para muchos, de diplomático maquillaje del eurocentrismo normativo, también analizada ya desde la perspectiva brasileña de la enseñanza del E/LSE (español, lengua segunda y extranjera), y a la que se ha llegado, en palabras de Violeta Demonte, por esta vía (las negritas son mías):
[...] el caso español sigue la regla según la cual un estándar es una koiné (Benincá 1999: 248), una variedad común a un conjunto de dialectos, donde se elimina aquello que sea demasiado peculiar, particularmente en el terreno de la pronunciación, y se buscan formas léxicas y morfológicas transparentes y de consenso. Para llegar a esta situación ha sido esencial el cambio político en España y el interés económico y cultural de la España democrática por la América de habla española. La Real Academia Española y el Instituto Cervantes no ha dudado en señalar en numerosas ocasiones que el español del siglo XXI será americano o no será; una consideración tal era simplemente impensable hace veinte años.
[...]
Este supradialecto, a la vez que elimina rasgos fonéticos y morfológicos específicos, amplía y negocia el caudal léxico. Los lexicones de las lenguas del mundo reflejan la manera como los seres humanos conceptualizan las acciones, estados, cualidades y entidades de la realidad; codifican también los cambios que se producen en esa realidad: nuevos objetos y acciones serán nuevos nombres y nuevos predicados; ambas fuerzas no son incompatibles. Pues bien, si la globalización es el patrón de desarrollo político y económico dominante en el mundo actual, es natural que exista una globalización lingüística y que la tendencia a la homogeneización contribuya a la mejor delineación de un léxico estándar estable y bien definido.
Esta apuesta iberoamericana parece dominada, pues, por una filosofía globalizadora y mercantil, y en apariencia tiene un claro ganador que esconde diversos ases en la manga. Lo que no parece tan claro es quién o quiénes participan en esta liza y si es este el único terreno de juego.
Así, aunque algunos medios argentinos —que también buscan su propia parcela de poder global— dejan atisbar una supuesta disputa entre España y Argentina por la idoneidad en la «mano» del E/LSE, en realidad una y otra (y con esta última, sus vecinos del Mercorsur) formulan sus intereses según discursos y análisis bien distintos (contrástese la clave eminentemente geoestratégica y mercantil de 1, 2, 3, 4, 5 y 6 con la clave predominantemente latinaomericana, de reciprocidad, de inclusión, de calidad académica y de integración regional de 1, 2, 3, 4, 5, 6 y 7). Y, en la práctica, es sólo España quien traduce sus jugadas en resultados en efectivo, que presenta ante la opinión pública como una continua cosecha de «triunfos»; triunfos que tienen por objeto superar las trabas a las que se enfrenta la lengua española, también definidas por Demonte:
El español es una lengua con un número de hablantes próximo a los cuatrocientos millones, es la tercera o cuarta lengua más hablada en el mundo (tras el inglés, el chino y el hindi), y ha construido un estándar que asegura su coherencia interna y su unidad. Puede ser caracterizada como lengua internacional al menos en sentido geopolítico: es la tercera más importante en cuanto al número de países en que es lengua oficial (en 50 el inglés, en 27 el francés, en 20 el español, en 6 el alemán; cfr. Tamarón 1995: 267). Lo es también por su «utilidad internacional» ya que crece exponencialmente el número de personas que la aprenden como lengua extranjera. Ahora bien, ¿estas características aseguran su difusión y permiten augurar que será internacional en el sentido más estricto de vehículo de comunicación internacional y de lengua de influencia cultural sobre países lingüísticamente no hispanos?
La respuesta por el momento es negativa. Los razones más habitualmente señaladas de la no difusión cualificada del español son dos: el que no sea lengua de la comunicación y producción científica internacional y la limitada presencia del español en la red de redes, Internet (donde se lo sitúa detrás del inglés, el alemán, el japonés, el coreano y el chino y casi en igualdad con el francés).
Véanse algunas de las estrategias desplegadas por parte española y los ases cosechados recientemente para superar estos impedimentos. Y no se pierda de vista la retórica que se maneja al exhibirlos:
1. Triunfos tecnológicos y financieros
El Cervantes utilizará Google Books como plataforma de penetración del español en EE. UU.
El Instituto Cervantes se queda los dominios español.es y española.es
El Instituto Cervantes y la «gran operación de comunicación» del español
Caffarel propone al Instituto Cervantes para liderar la difusión del español y su cultura a través de Internet y las TIC
El Instituto Cervantes promueve la presencia del castellano en Internet
El Cervantes y RTVE lanzan un curso de español a través de internet y televisión
El presupuesto del Cervantes crece un 30 %, hasta llegar a los 89 millones de euros
Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX): «El sector cultural contará para promoción exterior con 40 millones de euros»
2. Triunfos en comunicación
Nace TVEFE, el primer servicio informativo audiovisual del mundo en español
El Cervantes y RTVE lanzan un curso de español a través de internet y televisión
3. Triunfos en planes y alianzas estratégicas
El Instituto Cervantes y la Agencia EFE firman un acuerdo de colaboración
Convenio de colaboración entre el Instituto Cervantes y el Círculo de Lectores
El Instituto Cervantes y el Grupo Planeta promocionarán la cultura española
El Instituto Cervantes, el Santander y Universia se unen para fomentar la enseñanza del español
Campus Comillas será entidad “preferente” del Cervantes (véase tb., en relación con este enlace y con el anterior: Patronato de la Fundación Campus Comillas)
La Real Academia Española creará, con la ayuda del Santander, el Corpus del Español del siglo XXI
El ICEX y el Instituto Cervantes firman un convenio de colaboración para la promoción de la internacionalización de las industrias culturales [en español] (véanse tb. las actividades del ICEX en torno al español como recurso económico, en especial en el sector editorial)
ICEX y FGEE: «Libros españoles hasta en Pekín» y «El sector editorial sale a la conquista de nuevos mercados»
4. Triunfos en liderazgo en la definición de estándares de ELE
El Cervantes estandariza los niveles de conocimiento del idioma español
5. Triunfos «académicos»
La Universidad de Salamanca se ofrece como puente académico de Iberoamérica en España
El rector de Salamanca viaja a Brasil para consolidar la enseñanza del español
El Banco Santander y Universia presentan ¡Oye!, el proyecto para enseñar español a 45.000 profesores en Brasil (léase también, al respecto: Botín destaca importancia Latinoamérica en futuro grupo Santander)
El Banco Santander enseña a hablar español en Brasil
A la vista de todo esto, cabe concluir preguntándose, en primer lugar, por la evidente desatención a la lengua portuguesa —sin ir más lejos— en este marco iberoamericano que España quiere liderar y que la lengua española pretende cohesionar (de nuevo, véanse 1, 2, 3 y 4); y, en segundo lugar, por las cartas que los países del Mercosur pueden jugar para hacer frente a la baza española.
Con respecto a la primera cuestión, en este trabajo, Elvira Narvaja de Arnoux señala con claridad los motivos, desde la perspectiva de los intereses de la integración europea a la que pertenece España:
Las políticas lingüísticas respecto del español no son encaradas [...] por los países hispanoamericanos, sino por España, que lo hace, obviamente, en función de sus intereses nacionales y los de la integración [europea] de la que forma parte. De allí que el planteo de una retribución en relación con el portugués, que serviría políticamente a los países sudamericanos, hecha por Juan Luis Cebrián en el III Congreso Internacional de la Lengua, haya sido un gesto aislado ya que, en el marco de la península, no está resuelta la relación portugués-gallego y, en relación con América, a España y posiblemente a la Unión Europea no les convenga una consolidación del Mercosur sobre bases que superen el simple acuerdo mercantil y tiendan a un activo conocimiento del otro.
Y también lo hace en este otro estudio, esta vez desde la perspectiva (también iberoamericana) de las últimas políticas lingüísticas y educativas de los países hispanohablantes que integran el Mercosur (donde el portugués comparte oficialidad con el español y el guaraní; con posible ampliación a otras lenguas amerindias, con las nuevas incorporaciones):
[...] lo real es que no se manifiesta una voluntad de aproximarse al conocimiento de los otros países que participan en el proyecto de integración regional a pesar de que el Plan Trienal del Sector Educativo del Mercosur (1998-2000) incluye en su Área Prioritaria I, el «desarrollo de la identidad regional por medio del estímulo al conocimiento mutuo y a una cultura de la integración». El desconocimiento de la otra lengua mayoritaria es solo un índice de las dificultades de construir un espacio integrado que se consolide políticamente. Como ejemplo ilustrativo de esta dificultad y del «olvido» —entre lo local y lo global— de lo regional, es la propuesta de Juan Godenzzi (2002), en un documento de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura, respecto de los aprendizajes lingüísticos de un peruano hispanohablante: este, «además del desarrollo de su lengua materna, debiera adquirir una lengua originaria como el quechua, que le abra a la riqueza de la cultura andina; y una lengua como el inglés o francés, que le posibilite transitar por otros circuitos de gran amplitud». Este documento iberoamericano muestra como para algunos no es visible el espacio sudamericano como marco de orientación de las decisiones político-lingüísticas y que la comunidad lusófona no alcanza, desde esas posiciones, ni siquiera el rango de «comunidad lingüística vecina» que genere una alternativa en el campo educativo, a pesar de la recomendación previa al ejemplo citado: «resulta válida la recomendación de que se promueva el manejo generalizado, por parte de los hablantes, de al menos tres lenguas: la lengua materna, la lengua de la comunidad lingüística vecina, y una lengua de amplio alcance internacional. Y eso porque de ese modo se cubre un espectro realmente global sin olvido de lo local». Esta invisibilidad del portugués para el área hispanohablante solo se resuelve, más allá del efecto que los emprendimientos turísticos o comerciales puedan tener, con una política cultural de la lengua encarada consciente y sistemáticamente por los países de la región.
Con respecto a la segunda cuestión, tal como muestra el estudio anterior, el error estratégico evidente que supone esta desatención empieza a corregirse con nuevos proyectos, que reflejan el discurso alternativo de los países del Mercosur al que hacíamos referencia y que se explicita en términos de plurilingüismo y pluriculturalismo y de una integración de la región no sólo mercantil, sino ante todo cultural, social y política, que pasa por un necesario proceso de conocimiento del otro, de respeto mutuo y de colaboración en pie de igualdad:
Hace alrededor de diez años, en ocasión de un encuentro de educadores e investigadores en Sociolingüística, esbozamos un proyecto de red de colegios secundarios bilingües español/portugués dependientes de las universidades e institutos de nivel superior del Mercosur. La propuesta consideraba que la red abarcara instituciones de nueva creación o ya existentes; que esta enseñanza bilingüe pudiera ir inicialmente desde el séptimo al duodécimo año de escolaridad; que los colegios tuvieran programas de estudio y sistemas de evaluación comunes, que permitieran a los alumnos continuar de inmediato sus estudios en los diversos países en caso de traslados; que los programas de estudios incluyeran, por lo menos, otra lengua además del español y el portugués; y que las experiencias pedagógicas que se realizaran dieran lugar a investigaciones cuyos resultados pudieran ser transferidos a otros ámbitos del sistema educativo de la región. En los considerandos se señalaba, además de razones ligadas a la pedagogía de lenguas y a la importancia de los aprendizajes lingüísticos en el desarrollo metacognitivo de los estudiantes, los esfuerzos de los países del Mercosur tendientes a una integración cultural y política y la importancia para la integración cultural del intercambio regional de docentes. Asimismo, se planteaba la necesidad de colaborar en la formación de un plantel de funcionarios, políticos y técnicos capaz de manejarse con soltura en ambas lenguas y conocedor de la realidad regional y del entramado cultural que le es propio.
[...]
Recientemente en Buenos Aires, en la reunión de la Cátedra Libertadores, que se ha abierto en la Universidad de Buenos Aires, Mar del Plata y del Comahue, la Universidad Latinoamericana y del Caribe y la Universidad Bolivariana de Venezuela, y que busca constituirse en una red regional que incluya proyectos de posgrado en temas vinculados con integración y pensamiento crítico, se discutió el proyecto y las posibilidades de implementarlo. Me referiré entonces, rápidamente, a los resultados de esas discusiones.
Por un lado, se enfatizó el interés de que la lengua no materna, español o portugués, según los casos, fuera lengua de enseñanza en, por lo menos, los dos últimos años de la escuela secundaria hasta que progresivamente, si avanzaba el programa bilingüe en la escuela primaria, se ampliara a todo el ciclo secundario, lo que fue considerado mayoritariamente lo más deseable. En este aspecto, el sistema de enseñanza superior podría colaborar estableciendo un programa de becas doctorales para egresados de universidades de la región, que incluyera como obligación el dictado de un número de horas en las escuelas de la red. Esto se debe a que la objeción constante a proyectos de este tipo es que no se cuenta con docentes preparados en las distintas asignaturas y con un dominio de la lengua de enseñanza cuando esta es otra que la del país en la que el establecimiento educativo está ubicado.
En cuanto a la enseñanza del español y del portugués, en tanto lenguas próximas, se recomendó una didáctica que facilitara el paso de los conocimientos adquiridos en una a la otra, a partir de programas armonizados, para lo cual se debería requerir el apoyo de expertos en la elaboración de los contenidos de las disciplinas lingüísticas. Este objetivo se logra además, en términos generales, con un entrenamiento adecuado de alumnos y profesores en la puesta en contacto sistemática de las dos lenguas, en el relevamiento de semejanzas y diferencias, y en la proyección de conocimientos gramaticales y textuales de un conjunto discursivo a otro.
En cuanto a la tercera lengua, se propuso dejar abierta esa posibilidad para que operen los requerimientos de cada Estado y los acuerdos bilaterales en los cuales podía estar inscripto. Si bien el inglés se avizoraba como esa tercera lengua, fundamentalmente por los vínculos continentales, no se excluían otras posibilidades. Recordemos que desde distintas latitudes se advierte la erosión del rol político de los Estados Unidos en el sistema mundial, rol al que se asocia claramente el desarrollo del inglés, y que David Graddol (2004) señala, por un lado, la disminución progresiva del 9% al 5% en el 2050 de «la población mundial que creció hablando inglés como lengua primera» y, por el otro, el aumento progresivo del árabe y la posición estable del chino con mayor número de hablantes nativos.
Respecto de las lenguas amerindias, se consideró que cada Estado debía decidir cuál, y los modos de su inserción en el programa escolar enfatizando la importancia de aquellas que son oficiales (guaraní, quechua, aymara) y/o comunes a varios estados. Se recalcó que el aprendizaje de ellas debía ser realizado por todos los estudiantes de la escuela en que se implemente, tengan o no un conocimiento previo, y asumido como un aspecto importante de la construcción de una identidad colectiva latinoamericana.
Por otra parte, se resaltó la necesidad de que la política lingüística se acompañara de una política cultural explícita que impulsara enérgicamente el conocimiento de la región en su diversidad para que se construyera una identidad no idealizada, sino viviente y compleja. Debemos reconocer que las políticas lingüísticas, si bien son necesarias para afianzar una identidad común, son insuficientes, particularmente en el mundo actual en el que presenciamos por la expansión de los circuitos comunicacionales la exposición de los mismos contenidos culturales «globales» en diferentes lenguas; de allí que en la planificación educativa se deben articular políticas lingüísticas y culturales. [...]
A esa política cultural que se nutra en el conocimiento del otro deberían atender, en este espacio educativo, programas unificados de historia, geografía y literatura. En este punto también las universidades podrían hacer su aporte participando en la selección de los temas que se deberían abordar en cada nivel desde una perspectiva latinoamericana y colaborando en la preparación de los textos didácticos. En cuanto a los programas de instrucción cívica, estos deberían atender al desarrollo de una conciencia latinoamericana solidaria y democrática en la que se sostuviera una nueva ciudadanía y que permitiera a los jóvenes en su vida adulta participar adecuadamente en las instancias políticas regionales. Al respecto, es adecuada la observación de Giroux (2001: 53): «desafiar al neoliberalismo también exige nuevas formas de ciudadanía social y de educación cívica que encajen en las vidas y luchas diarias de las personas […]. Desafiar a la hegemonía neoliberal como forma de dominación es esencial para exigir una noción alternativa de la política y reinterpretar la relación entre la agencia política y la democracia sustancial». En esa lucha ideológica, la escuela como otros organismos estatales o de la sociedad civil, constituyen un espacio fundamental para alcanzar colectivamente una «unidad cultural-social».
En los últimos cursos, a las orientaciones científica o humanística, se podrían agregar otras más técnicas si la región en la que está inserta la escuela lo requiriera. Pero en todos los casos la formación deberá tender al desarrollo de un pensamiento capaz de establecer vínculos entre dominios disciplinares y entre saberes provenientes de distintos campos. Las humanidades y la cultura científica deberán articularse dejando de lado la hiperespecialización (Morin, 2000; 2002).
La finalización de los estudios podría asociarse a un diploma de bachillerato latinoamericano, reconocido por todos los países del área para ingresar en los estudios superiores. Por cierto que cada establecimiento deberá destinar parte del horario escolar a contemplar los requerimientos nacionales por nivel que pudieran no haber sido considerados en la programación general.
En cuanto a la implementación de un programa de este tipo debe encararse necesariamente desde los ministerios de educación aunque el apoyo de las universidades sea imprescindible. Debemos señalar como un dato auspicioso que el Plan Trienal del Sector Educativo contempla la posibilidad de construcción de redes y programas educativos de cuño regional, que pueden implicar movilidad de estudiantes y profesores. Como un emprendimiento de estas características exige fondos propios, estos podrían provenir no solo de los presupuestos estatales sino también de las empresas latinoamericanas que extraen riquezas de la región, producen industrialmente y comercializan en nuestros países.
Un proyecto como el esquemáticamente descrito puede llevarse a cabo si existe la voluntad política de hacerlo y si los funcionarios que deben ejecutarlo están convencidos de «la importancia de la lengua como recurso social», tal como lo plantea el enfoque sociolingüístico de la planificación (Fasold, 1996: 391). Patrick Dahlet, respecto de otra situación, la caribeña, subrayaba la importancia del papel de la clase política: «forzoso es reconocer que la transformación plurilingüe de la institución educativa […] depende en última instancia de la lectura y de la interpretación que el nivel político haga de la transmisión de las lenguas y de lo que está en juego en ello» (Conseil de la Langue Française, 2001: 29). En nuestro caso, lo que está en juego es el éxito de una integración que aparece como periférica en la escena mundial. En relación con la incidencia del sostenimiento estatal de los emprendimientos de cooperación regional, Theotonio dos Santos (2004) señalaba «Uno se ve obligado a constatar que la identidad cultural del “latino”, como dicen los estadounidenses, es una fuerza moral profunda que gana especial consistencia cuando recibe soporte estatal».
En otro orden de cosas, creemos que el trabajo intelectual que van a implicar las decisiones pedagógicas y la preparación de material didáctico tendrá un efecto no desdeñable en los sistemas educativos nacionales. Al mismo tiempo los establecimientos de la red podrán convertirse en espacios de experimentación y actualización pedagógica y podrán llevar a sus respectivas zonas de influencia un conocimiento de aspectos significativos de la cultura latinoamericana.
Será interesante seguir la partida, ver cómo se juegan las distintas bazas, de qué modo los estados implicados —y los entramados empresariales de cada país, ya muy activos por la parte española— apuestan por una o por otra, y en cuál de ellas se encuentra la clave del triunfo final.
Silvia Senz (Sabadell)
25/10/2007
«Páginas de Guarda», en pdf

Buenas noticias: están ya disponibles (en Dialnet) los pdf del número 1 de la revista en papel sobre lenguaje, edición y cultura escrita Páginas de Guarda.
29/10/2007
Sobre la SGAE, el canon, la libertad creadora y Henry James

Hace tiempo que se viene cociendo la movida, impulsada por el paladín principal del capitalismo salvaje, de que de algún modo el arte, las ideas y la creación artística es algo que debe protegerse como si se tratara de un cubito de hielo en la playa de Maracaná y, además, de que el arte debe ser, sólo, única y exclusivamente, de quien lo paga.
Según esta teoría, el artista, un ser tocado por los dioses, las musas y vaya usted a saber qué más, debería ser mimado por la sociedad que, no se sabe muy bien por qué, tiene muchísimo dinero y le paga siempre que haga algo con su obra.
A la vez la obra, esa etereidad maravillosa que extrajo el artista divino no se sabe muy bien por qué, se ha convertido también en un bien de consumo por obra y gracia de las fuerzas del mercado y obras de artistas que llevan muchísimo tiempo muertos (algunos en la más absoluta pobreza) se venden por millardos y millardos que para sí los quisiera algún país de esos llamados «en vías de desarrollo» (desarrollo hacia qué, nos preguntamos algunos).
Las churras se nos están mezclando con las merinas, el cine español se muere, el teatro hace aguas, los músicos mueren de hambre y el apocalipsis ya comenzó ayer.
El absurdo ha llegado a grados tan... absurdos que ahora se atreven a decir en público (en la tele, nada menos y sin el mínimo rubor ni sonrojo en las mejillas) que la música que se compra no se puede compartir, porque tu hermana (un decir) no ha pagado el derecho de autor.
Yo me pregunto para cuándo lo de no compartir colonia con las amigas, no dejarle el bolso a la vecina para la boda de su hermana, no compartir coche (¡ese canon!) o no hacer fiestas de intercambio de ropa.
Las ideas básicas del cobro de cánones varios que nos abruman se basan en varios supuestos falsos, entre ellos el pensar que quien escucha la canción, quien ve la película, habría pagado la entrada en el cine o el alquiler de ese DVD, se hubiera comprado ese CD y demás. En realidad, probablemente ese disco que te han pasado te pueda hacer descubrir al artista, de quien comprarás algún otro disco, algún otro libro, irás a escuchar a alguna conferencia o, sencillamente, comentarás para que otros hagan la compra.
¿Quién nos devuelve el canon por publicidad, me pregunto?
Los artistas, mientras tanto, los creadores (que se llaman así, recuerdo, porque CREAN, no porque crearon hace mucho tiempo) dan conciertos, dan ciclos de conferencias, escriben en suplementos dominicales... algunos sirven mesas, hacen tatuajes o montan muebles; en definitiva, se ganan la vida y continúan hablando, comunicándose, absorbiendo de la sociedad y devolviéndole algo de lo que la sociedad les dio en forma de libro, de música, de creación que deben pagárseles de forma digna para que puedan para vivir, para alimentar a sus hijos, para pagar la hipoteca, para poder disfrutar de días libres, para pagar la cuota de autónomos... pero no para vivir del cuento, a no ser que sean cuentistas, claro ;-).
Una de las últimas vueltas de tuerca (gracias, Henry James) la da la SGAE, que además de intentar recaudar lo irrecaudable, pedir lo impedible y no dar gran cuenta de nada (me he pasado por su página y no habla de cómo hacen sus cálculos varios, al menos muy visiblemente), ahora además dedica parte de ese dinero recaudado... a perseguir a los propios creadores que se supone que es su deber defender: léase a Trebor Escargot, en Quimera.
Mientras tanto, algunas obras de arte siguen vendiéndose muy, pero que muy bien, a precios elevadísimos. Sus creadores, por supuesto, están muertos.
Mar Rodríguez
Correctores cazados: ¿un caso UniCo?

El día 27 de este mes se celebró el día del Corrector. En esta fecha señalada, la asociación española que desde el 2005 aglutina a estos profesionales —no a las que suscribimos esta nota— ha organizado por las calles de Madrid y Barcelona un fotosafari de erratas y errores de lo que Martínez de Sousa denomina «ortografía a la intemperie» (rótulos, firmas comerciales, paneles indicadores, avisos, etc., expuestos al aire libre).
Los correctores no suelen intervenir en este tipo de textos publicitarios y comerciales, que a menudo no pueden quedar ortográficamente presentables con auxilio de un mero corrector automático. Pero, si aspiran a hacerlo, estaría bien que demostraran que están capacitados para enmendarlos con propiedad. Y eso pasa por cuidar lo que ellos mismos producen y por aplicar la regla de oro del corrector: «No tocar el texto original si su redacción es tan correcta que no lo necesita» (Martínez de Sousa: Manual de edición y autoedición, Madrid, Pirámide, 1994. p. 189, ¶ 7.2.2).
El diario El País —ese diario español que coloca al final de las noticias este botón
, con el que espera que los lectores le hagan gratuita la corrección— reseñaba así la convocatoria: «A la caza de la “paella mista” y el “rebuelto”», sin advertir quizá que con este titular ponía en evidencia los errores que los propios cazadores de gazapos y promotores de la actividad habían cometido.
Como bien han señalado algunos observadores (gracias, Marta, por la información), la palabra misto (en su segunda acepción del DRAE) no es error ortográfico, sino forma paronímica de mixto menos usada que esta:
misto2, ta.
(Del lat. mistus).