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¿Qué son, en realidad, las bibliotecas?

¿Qué son, en realidad, las bibliotecas?

Volvemos a la ley del libro, volvemos a levantar la voz contra el cobro del canon por préstamo a las bibliotecas.

Se vuelve, de nuevo, a poner los intereses de unos pocos por encima de los intereses de los muchos, y esos pocos, a diferencia de lo que se suele pensar, no son los autores.

Las bibliotecas, contrariamente a lo que piensan muchos, no son «incentivos para la industria del libro» o, al menos, no es esa la función que muchos bibliotecarios (y algunas iniciativas comunitarias) pretendieron darle al organizar una biblioteca.

¿Qué es, para mí en particular, una biblioteca? (Y en mi definición incluyo todas por las que he pasado; es decir: la infantil municipal, las escolares, las universitarias, la de mi barrio —que empezó siendo comunal, iniciativa de la asociación de vecinos y ahora es municipal en gestión y economía—, la del pueblo, la del trabajo de mi padre —algunas empresas tenían, muy pocas tienen, una biblioteca para que su personal puedan leer en el tiempo libre [no entro en tema «contratos basura», «pago de hipotecas abusivas», «vida marginal», etc.] y alguna más que seguro que se me pasa.)

1. Un lugar donde practiqué la lectura cuando empecé a leer. Recordemos que, con el sistema de educación actual, es muy importante no sólo aprender a leer, sino practicar este hábito, para alcanzar una velocidad de lectura y una comprensión lectora adecuadas;

2. Un lugar donde recomiendan libros que pueden interesar;

3. Un lugar donde buscar la información que necesitas. Si no se encuentra por uno mismo, se pregunta a las bibliotecarias y, una de dos: o te la encuentran, o saben cómo encontrarla.

4. Un lugar donde cabe la posibilidad de localizar esos libros que ya no se pueden encontrar, bien porque están descatalogados, bien porque las librerías sólo tienen los últimos éxitos del momento, «los 40 principales de la lectura» (de la que podías haber prescindido, sin perderte gran cosa, pero que necesitamos que compres para poder recuperar la inversión en márquetin), bien porque el libro no se sabe muy bien dónde está (y pasa muy a menudo: he intentado comprar para tenerlo en casa el libro de Yasmina Khadra Trilogía de Argel, después de leerlo en la biblioteca; no ha habido manera, y eso que la primera edición es del 2005...).

5. Un lugar donde se nos permite acceder al conocimiento, sin distinción de clases socioeconómicas (el único requisito es hablar bajito y molestar lo mínimo posible al resto de las personas que andan por allí).

6. Un lugar donde se realizan actividades de animación a la lectura, para todas las edades (desde organización de bebetecas y talleres de cuentos para niños, hasta clubes de lectura, exposiciones de los resultados de algunos talleres —no necesariamente relacionados directamente con la lectura—, incursiones en internet, etc.).

7. Un espacio de libertad.

8. Un lugar de acceso a todos esos lugares que nunca has visto y que quizá nunca puedas ver.

9. Un escaparate gratuito para dar a conocer a autores y editoriales, promocionando gratuitamente sus obras, especialmente a esos menos conocidos que tanto parece que se quieren querer defender ahora.

10. Un almacén gratuito de esos libros que no están en librerías ni almacenes, porque el espacio cuesta.

11. Un lugar de encuentro entre lectores y escritores: las bibliotecas que conozco organizan charlas, conferencias, encuentros, pases de películas (que es imposible o casi imposible encontrar; no se molesten en pedir también aportación económica por esto).

12. Un lugar donde aprender a escribir, a pensar.

13. Un lugar con la quietud y el silencio necesario para estudiar, pensar, leer...

14. Un lugar donde se forman personas y se impulsa la creación de modo eficaz y efectivo.

Si las bibliotecas exigiera un canon:

– por la publicidad gratuita que hacen a los autores;

– por el espacio que ocupan los libros expuestos;

– por las ventas derivadas de la promoción que de cada obra expuesta hace una biblioteca gratuitamente,

– por la cantidad de personas que no se han metido en líos gracias a los espacios alternativos que ofrecen,

– por la gente joven que mantienen fuera de la calle dándose al botellón (ya sé...; pero no entremos ahora a analizar sus razones);

– por la gente mayor que encuentra un lugar donde aprender a utilizar ordenadores y relacionarse con otras personas;

– por las posibilidades de desarrollo humano a mujeres y hombres del campo (que existen, haberlos haylos)... y también quieren leer, cuando pueden;

– por el dinero que ahorran al Gobierno en gasto social (aunque claro, puede que no sea una prioridad para ningún gobierno)...

... ¿quién creen ustedes que debería pagarlo?

Mar Rodríguez

Actualización (02/03/2007):

En la lista de distribución de biblioteconomía, archivística y documentación Iwetel se ha divulgado una petición de adhesión a la campaña contra el canon bibliotecario, dirigida a los autores, animándolos a suscribirla y enviarla a la Plataforma contra el Préstamo de Pago.

Estas son la petición y la e-dirección de envío:

A: asuntos-generales@noalprestamodepago.org

NO AL CANON POR EL PRÉSTAMO DE LIBROS

Las escritoras y los escritores abajo firmantes, conscientes de la importantísima función social de las bibliotecas públicas y de nuestra deuda con ellas, nos negamos rotundamente a cobrar un canon por el préstamo de nuestros libros.

Las bibliotecas prestan un servicio público de primerísimo orden; que ahora se pretenda hacerles pagar por cada préstamo efectuado es sencillamente inadmisible, y no vamos a permitir que se haga en nuestro nombre, cuando los verdaderos beneficiarios de esta medida serían las grandes editoriales y las entidades gestoras de (supuestamente) los derechos de los autores.

Nos negamos a servir de coartada a esta nueva maniobra de mercantilización de la cultura, y exigimos que no se cobre canon alguno por el préstamo de nuestros libros.

 

6 comentarios

nike shox o'nine -

Comparison, more than reality, makes men happy or wretched.

Jordan Flight 45 -

You introduction is detail, thank you so a lot of material, but why do not you deliver some reference pictures?

Mar Rodríguez -

Hola:
Tengo que aclarar que la normativa europea en la que se basa el dichoso canon es una normativa de 1992 (no estoy muy segura del año) y hay como siete de la docenilla de países que eran la UE entonces, que NO interpretaron «bien» la legislación... ¿Estaba clara, entonces?

No lo creo.

Lo malo del asunto, después de pensarlo un rato, es que las bibliotecarias (y los bibliotecarios también, ea), se ven abocados a un dilema infernal: si hacen bien su trabajo y fomentan la lectura, les cuesta más caro a la biblioteca... ergo quizá venga mejor dejar el esfuerzo adicional (la organización de conferencia, todo eso que menciona el Ratón de biblioteca...) y pagar menos canon. Dilema maquiavélico... Claro que luego vendrán los editores y otras «autoridades» a decir que no se lee, cuando lo que quieren decir es que no se saca tanto dinero como se creía, y que siga la rueda...

Disculpas por la visceralidad y gracias por los comentarios ☺.

Saludos,

Mar

Ratón de biblioteca -

soy un proyecto de bibliotecaria, biblioteconomista, bibliogente, en general. Es difícil explicar la cantidad de procesos que se necesitan para ofertar una biblioteca coherente, llegar a todo el mundo, ofrecer información para que ésta sea precisa, pertienente y relevante... ¿para qué quieren que esto sea en vano?

Por otra parte, informar que el colectivo de escritores españoles se negó a cobrar éste canon...

claro, que los escritores europeos lo cobran todos, pues este es de los últimos paises de Europa que resiste aún... a ver hasta cuándo.

anaccapote -

yo aún soy estudiante, nunca es tarde y siemrpe me ha gustado estar formandome, asi que sigo visitando bibliotecas... un lugar super agradable donde leer, ampliar cultura, y estudiar... a mi me gustan

Ana Lorenzo -

Un artículo estupendo, Mar. No habría dinero suficiente para pagar los resultados de tener bibliotecas, eso lo tengo claro. Creo que muchos autores lo ven así porque muchos firmaron el manifiesto contra el canon, y es que una biblioteca es un sitio genial desde donde hacerse publicidad: cuántos lectores no compran ese libro que descubren u otro de un autor que conocen allí.
Amén de todas las ventajas que enumeras.
Un beso