Se muestran los artículos pertenecientes al tema Instituciones y políticas culturales y lingüísticas/Institucions i polítiques culturals i lingüístiques.
La nueva RAE, un espejismo de representatividad, neutralidad ideológica, laboriosidad y modernidad, 6: el incumplimiento del convenio con el Ministerio de la Presidencia, o de cómo la RAE NO trabaja

Julio Casares, uno de los mayores baluartes con los que ha contado la Corporación española a lo largo de su historia, hizo durante cinco años (desde 1959 hasta 1963) ímprobos esfuerzos para convencer a la ciudadanía de que la Real Academia Española, lejos de dormirse en los laureles y abandonarse a la molicie, permanecía plenamente activa y mantenía su obra vigente. Con un estilo didáctico, publicó en Abc una serie de artículos titulados «La Academia Española trabaja», destinados a hacer partícipe al público de las decisiones significativas respecto al léxico tomadas en el seno de la RAE.
Con ese mismo fin, la Academia actual nos regala periódicamente con avances digitales de obras de las que nunca más hemos sabido y con una constante demostración en prensa de su «febril actividad». Una de las más sobresalientes escenificaciones de su laboriosidad fue la firma, en julio del 2006, de un convenio de colaboración entre la Real Academia Española y la Vicepresidencia del Gobierno, por el que la RAE se comprometía a asesorar al Ministerio de la Presidencia, que coordina la tarea normativa de los diferentes ministerios, para tratar de mejorar la calidad técnica y lingüística de las normas que elabora el Gobierno, «con el fin de procurar una mayor seguridad jurídica y una más fácil comprensión por parte de los ciudadanos» (Abc, 21/07/2006). Según las líneas de actuación que establecía el convenio, debía procederse a la fijación de un conjunto de normas de redacción, promoverse la publicación de manuales o guías de estilo que facilitaran la labor de quienes a diario bregan con textos normativos, y elaborarse programas de acción normativa en el ámbito lingüístico del personal de la Administración. Sin embargo, a decir del especialista en lenguaje jurídico José Antonio González Salgado («El lenguaje jurídico del siglo XXI», Diario La Ley, 7209 (02/07/2009), p. 4), a día de hoy no hay constancia de que, tras su anuncio en la prensa, el acuerdo haya pasado de la pura declaración de intenciones; si nos atenemos a la calidad lingüística del BOE de principios del 2009, constatamos que en él «siguen apareciendo las mismas incorrecciones y faltas estilísticas» que el acuerdo del 2006 pretendía desterrar.
Silvia Senz
Grijelmo en la picota, o malos tiempos para los capitostes de la política lingüística y cultural española

Aunque muchos de nuestros lectores seguramente lo ignoran, la Agencia Efe es un medio de titularidad estatal con un papel fundamental en la política lingüística y cultural de España, tanto en lo que respecta a su acción interior como exterior. Sin ir más lejos, leyendo el Informe para la reforma de los medios de comunicación de titularidad del Estado (2005) al que aludíamos en la entrada anterior, vemos que las funciones que se le atribuyen lo hermanan con otras instituciones clave de PLyC:
De acuerdo con las consideraciones anteriores, el Estado encomendará a EFE la gestión del servicio público informativo, que contendría, como mínimo, en los siguientes términos:
[...]
• La potenciación de la proyección exterior de la lengua y la cultura españolas, así como de la actuación exterior del Estado español, especialmente de su labor de cooperación internacional en materia de desarrollo.[...]
La concreción de esta definición en principios y objetivos concretos apunta sustancialmente a los siguientes fundamentos de los servicios de la Agencia EFE:
Hacia el interior de España
[...]
• Debe defender la proyección y corrección del uso de la lengua española como instrumento esencial de la información.
[...]
Hacia el exterior
El servicio público informativo tiene un papel esencial en la proyección de España hacia el exterior, destinada no sólo hacia las diásporas de inmigrantes de origen español sino hacia toda la población interesada, sobre todo, lógicamente, hacia los públicos afines idiomática y culturalmente y hacia los países y regiones de mayor relación económica con nuestro país.
[...]
• En primera instancia, la influencia de la Agencia hacia el exterior debe plasmarse en su apoyo a la difusión del español, lo que supone una necesidad de cooperación estrecha y permanente con las instituciones que defienden estos objetivos, especialmente, la Real Academia Española de la Lengua y el Instituto Cervantes.
De hecho, la encomienda de defensa y proyección del idioma español y de colaboración con otras instituciones con este mismo objetivo la llevaron a aliarse con la Real Academia Española y el BBVA para dar a luz en el 2005 a la Fundación de Español Urgente.
Durante los últimos cinco años, la agencia de noticias estatal española ha estado presidida por un decidido "defensor" de la lengua, Álex Grijelmo, que enfrenta en estos días uno de sus momentos más críticos al frente de la institución, con el grueso de la plantilla de Efe en contra:
"La UGT pide a Alex Grijelmo que dimita como presidente de EFE"
"UGT a Grijelmo: ’Tiene poca vergüenza’ "
"Trabajadores de EFE irán a la huelga en noviembre contra recortes y despidos encubiertos"
No se pierdan tampoco las entradas del EFE Corresponsales. Blog anónimo para Corresponsales anónimos y cabreados con la Agencia EFE.
Y contrastando con la situación de los trabajadores de Efe:
"La nueva sede de la agencia Efe costará más de 40 millones"
"Sr. Grijelmo, ¿ha pensado en bajarse el sueldo? "
"No hay crisis para Grijelmo: 442.593 euros de sueldo al año" (Cantidad matizada en "Cómo manipular una noticia en siete cómodos pasos".)
"El sueldo de Alex Grijelmo, la cuestión de estilo y el caso de Andalucía"
Del que no podemos evitar destacar este párrafo:
Por último, si Grijelmo fuera en vez de presidente de Efe director general de la RTVA [Radio Televisión de Andalucía], no podría deleitarnos con sus magníficas disertaciones sobre la lengua en Radio Nacional de España, ya que la condición de miembro del Consejo de Administración es incompatible con cualquier vinculación directa o indirecta, entre otras muchas, muchísimas, con empresas periodísticas.
Como hemos ido viendo (1, 2 y 3) con respecto a la situación de los trabajadores del Instituto Cervantes y de la Real Academia Española, parece que, con la crisis económica, el hartazgo por el trato laboral recibido en estos organismos de política lingüística y cultural de España alcanza también un punto crítico.
(Sigue en: "Álex Grijelmo analiza prospectivamente su propio discurso".)
Silvia Senz
El Ministerio de Educación español destina 430 millones de euros a crear infraestructura de E/LE

Y no se cuentan aquí los presupuestos destinados al mismo fin por el Ministerio de Asuntos Exteriores [programa 144A Cooperación, promoción y difusión cultural en el exterior] y el de Cultura . Parece que la estrategia de España en su lucha por copar los diversos subsectores del ERE (español como recurso económico) sigue sumando bazas. (Y luego dirán que no hay estructura de política lingüística para el español o que está infradotada...)
El Ministerio de Educación aportará a la Fundación Comillas 30 millones de euros hasta 2018
El ministro asegura en Madrid que esta cantidad tiene el "compromiso público" del presidente del Gobierno y de él mismo
MADRID/SANTANDER, 22 Oct. (EUROPA PRESS) -
El Ministerio de Educación aportará a la Fundación Comillas 30 millones de euros hasta 2018, según ha asegurado hoy el Gobierno de Cantabria y el propio ministro, Ángel Gabilondo, tras firmar, con la vicepresidenta regional y presidenta de la Comisión Delegada de la Fundación Comillas, Dolores Gorostiaga, el convenio de colaboración para desarrollar el ’proyecto Comillas’, que contempla una aportación de dos millones de euros en 2009 por parte del Ministerio.
Durante el encuentro, el titular de Educación quiso mandar un mensaje de tranquilidad al presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, sobre la cantidad que se destinará al Centro Internacional de Estudios Superiores del Español desde su Ministerio. "Estén ustedes seguros que son 30 millones de euros", enfatizó, después de que esta mañana en Santander descartara que "en estos momentos" se vaya a comprometer esa cifra en varios años.
En Madrid, Gabilondo explicó, sin embargo, que ésta cantidad tiene el "compromiso público" de él mismo y del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.
No obstante, puntualizó que "hay que distinguir lo que es la voluntad política, de lo que es la decisión efectiva, que incluye también la autorización del Ministerio de Hacienda", por lo que subrayó que no se debe entender que se trata de "una decisión ejecutada por el Ministerio de Hacienda, sino la proyectiva".
En cuanto a los dos millones de euros comprometidos en el convenio firmado hoy, se destinarán en su mayor parte a la rehabilitación del Seminario Mayor de la Universidad Pontificia de Comillas, que según adelantó Gorostiaga, estará finalizada a principios de año. "En principio, en el mes de noviembre estará perfectamente finalizada la fase según los técnicos", apuntó.
Una parte también se destinará a otras actividades de la Fundación Comillas relacionadas con la promoción y el desarrollo de la lengua española. "Se trata de poner en valor uno de los principales activos: la lengua española", concretó la vicepresidenta regional.
APOYO AL CENTRO
Por su parte, el Gobierno de Cantabria apuntó que el convenio suscrito entre Gorostiaga y el ministro tiene como objetivo "apoyar" el centro internacional para la formación, investigación y difusión de la lengua y de la cultura española. Está previsto que en octubre de 2010 comiencen ya las enseñanzas regladas en el antiguo Seminario.
Destacó, además, que el Ministerio de Educación ha invertido, desde 2005 hasta el momento, 10,5 millones de euros en la financiación del proyecto de centro de estudios del español Campus Comillas, a los que se suman los dos millones de euros previstos en los presupuestos de este departamento de 2010.
A lo largo de estos años, la Fundación Comillas ha desarrollado diversas líneas de investigación y actividades académicas de promoción y de difusión del español, varias de ellas en colaboración con diferentes instituciones de prestigio, como la Real Academia de la Lengua.
Además de las ponencias, jornadas y conferencias que ya están en marcha, la Fundación Comillas tiene previsto ofrecer cursos generales de lengua y cultura hispánica para los negocios, cursos de preparación al Diploma de Español como Lengua Extranjera (DELE), cursos de español para fines específicos como la economía, español de la banca o del comercio, así como cursos de postgrado y cursos intensivos para profesores y directivos.
Toda esta gama de servicios, que se complementa con las líneas de investigación y difusión del español, está dirigida a estudiantes universitarios, estudiantes senior, profesores de español como lengua extranjera, directivos y profesionales que utilizan el idioma en su actividad laboral, y empresas e instituciones.
Según el Gobierno de Cantabria, el convenio firmado hoy con la Fundación Comillas forma parte de una política "clave" del Ministerio de Educación y del propio Ejecutivo regional de "apoyo" y "difusión" de la lengua y de la cultura española en todo el mundo.
Con este fin, el Ministerio de Educación tiene una extensa red de centros educativos en el exterior en la que participan aproximadamente 85.000 alumnos atendidos por más de 6.000 profesores en más de 600 centros. En el periodo 2008-2010, la inversión en esta red es de 430 millones de euros.
Alerta a los compradores de la «Nueva gramática de la lengua española»: de cómo RAE y Asale nos venden la moto

[Viene de aquí.]
Releyendo nuestro archivo hemerográfico personal sobre la política editorial académica hemos reparado en que ya en el 2006 se anunció que, simultáneamente a la versión extensa de la Nueva gramática (cuyo texto básico está financiado, vía Fundación proRAE, por Altadis), se publicaría también un Compendio (financiado este por Caja Duero, al igual que los aún inéditos DVD y volumen de Fonética y fonología, con un aporte de 218.750 €):
Algunos medios —damos una sola de las muchas muestras— publicaron hace un año que las versiones serían finalmente tres:
La Gramática se presentará oficialmente el 10 de diciembre de 2009 en tres versiones: la más extensa, “la de referencia”, tendrá “cerca de 4.000 páginas” y estará destinada a especialistas y a cuantos se interesan por estas cuestiones.
Esa versión amplia ofrecerá por un lado la Morfología y la Sintaxis y, en un volumen aparte, la Fonética y la Fonología, que irán acompañadas de un DVD con las variantes del español hablado.
En diciembre de 2009 se publicará también un compendio, de unas 700 páginas, y, posteriormente, se editará “un epítome o manual”, de unas 250 o 300 páginas.
Más recientemente, el director de la Academia Argentina de Letras, Pedro Luis Barcia, declaraba que también serían tres las ediciones, pero modificando la nomenclatura de cada una de ellas:
8. Se editará en tres niveles. La obra extensa, con 47 capítulos de unas 60 pp. cada uno, distribuidos en dos tomos, con destino a los gramáticos, estudiosos y profesores universitarios. *** El Manual, de unas 700 páginas, destinado a los estudiantes universitarios**** y el Compendio, de unas 270 pp., destinado a la enseñanza secundaria. La NGLE ya está en proceso de edición y será presentada en diciembre de 2009, en Madrid. El Manual aparecerá en febrero de 2010. Y el Compendio, poco después.
La propia RAE, en su página, anunciaba la publicación paralela de dos versiones en lugar de las tres enumeradas por Barcia:
La Asociación de Academias acordó que la Nueva gramática tuviera una doble versión: la básica –realizada con la colaboración de Altadis–, que atiende, con mucha amplitud y detalle, a cuantas cuestiones puedan interesar a los más variados usuarios; y un Compendio –subvencionado por Caja Duero– de la anterior, destinado al público en general y, por tanto, simplificado, conciso y didáctico.
Es más: del mismo modo que se publicó un avance de la Nueva gramática (fundamentalmente el prólogo), también se avanzó, más sigilosamente y no sabemos cuándo, la parte proemial del Compendio, que se daba por concluido, justificando así su existencia:
Pero, ¿por qué un Compendio en el siglo XXI, cuando la Real Academia Española y la Asociación de Academias tienen ya por fin su Gramática actualizada y existen otras tareas urgentes a que atender? La respuesta es clara e inmediata: la Nueva gramática tiene la carga técnica necesaria para la comprensión amplia de los fenómenos gramaticales de la lengua española y, por tanto, se dirige a la vez a los estudiosos y a los hablantes. El Compendio atiende especialmente a los intereses de estos últimos, puesto que destaca de forma didáctica los usos normativos y simplifica considerablemente las cuestiones técnicas. Completa, por tanto, desde otra perspectiva, la labor del Diccionario panhispánico de dudas presentando una descripción general del idioma que resulta accesible para los hablantes que no poseen especial preparación gramatical.
La Nueva gramática de la lengua española presenta un panorama general de los estudios gramaticales del español en el que se ha procurado abordar de manera pormenorizada problemas gramaticales de muy diversa naturaleza y, en ocasiones, de gran complejidad. El texto simplificado del Compendio será especialmente útil para los estudiantes de español en los niveles no universitarios, así como para todos los hablantes que deseen obtener una síntesis clara y didáctica de la estructura de nuestra lengua.
De este avance podemos también deducir que el Compendio y la Nueva gramática debían publicarse a la vez, acompañados de un DVD con «los sonidos de la lengua española».
Pues bien, a día de hoy, ya en preventa parte de la Nueva gramática en su versión «para profesionales y expertos» al precio de 120 €, se sabe que el DVD saldrá más adelante, junto con el volumen de Fonética y Fonología, pero no se sabe absolutamente nada del prometido Compendio. Es natural: un compendio ha de resumir una obra completa, y la Nueva gramática ve la luz pública sin haberse completado. Luego, sin gramática acabada no puede haber compendio. Eso sí: mientras esperamos la publicación de la obra gramatical completa, RAE-ASALE y Espasa van colocando sin avisar a todo quisque (expertos y profanos) los volúmenes para profesionales, que suponemos infinitamente más costosos de lo que pueda llegar a ser el Compendio.
Silvia Senz y Montse Alberte
El reparto académico: 25.000 euros para V. García de la Concha

Esta nota bien podría haber sido una actualización de la de ayer, pero creemos que tiene entidad propia. Porque una cosa son los abundantes ingresos que la Corporación académica española recibe por vía pública (mientras sus socias americanas viven en la lipidia) sin revertirlos en los hablantes, y otra son los hábiles repartos de dividendos que los benefactores privados de la RAE realizan entre los responsables académicos.
Que ser académico de la Española es hoy un chollazo, bien lo sabemos. Especialmente para su director, Víctor García de la Concha, que ha conseguido reformar los estatutos de la institución para prolongar su mandato y servirse de su capital relacional para llevar a su terreno los intereses editoriales de la Casa. Por si eso fuera poco, la Fundación Germán Sánchez Ruipérez (miembro de la Fundación pro RAE) le ha concedido el III Premio Fernando Lázaro Carreter, dotado con 25.000 € y la escultura de rigor. Y eso por haber simulado, con constantes apariciones en prensa, que ha modernizado la Academia y la ha abierto a América; dos logros que cualquier estudio riguroso de la última década de actividad académica echa rápidamente por tierra, como ya hemos ido adelantando (1, 2, 3, 4, 5...) y como pronto saldrá a la luz de forma mucho más contundente.
Silvia Senz
La nueva gramática académica sale a preventa sin su primer volumen y sin anunciar una versión digital descargable

Pese a que su puesta de largo oficial estaba prevista para el próximo 9 de diciembre en Madrid (una presentación mundial nada panhispánica), la Nueva Gramática de la Lengua Española ha iniciado ya su carrera comercial, a la espera de conocerse si va a haber o no una versión en pdf, de consulta y descarga gratuita, como las que han puesto a disposición del público otras academias de España con producción normativa reciente.
Si tenemos en cuenta que ya se publicó un poco prometedor anticipo en pdf para sosegar a quienes llevaban esperando su publicación desde el 2007, y que la Corporación cuenta con todo tipo de subvenciones públicas (según prensa, 22,2 millones de € desde el 2004 a través de los Presupuestos Generales del Estado y 1,2 millones de € en subvenciones por gastos de inversión, a lo que se añaden 2,5 millones de € en este periodo, procedentes de las 17 CC. AA. españolas [ejemplo anual, de la Generalitat de Catalunya] vía Fundación Pro RAE, donaciones especiales de algunas comunidades aparte), tampoco es tan descabellado pensar en una próxima versión digital de libre descarga.
Claro está que conociendo la política de explotación de la obra académica, podemos esperarnos cualquier cosa.
Mientras aguardamos aclaraciones sobre los formatos de publicación de la nueva gramática, sabemos al menos que su versión impresa de pago se presenta en versión incompleta (2 volúmenes: Morfología y Sintaxis, dirigidos por Ignacio Bosque, a la espera del volumen y el DVD de Fonética y Fonología, sección bajo responsabilidad de José M. Blecua), al precio de 120 € (188,40 $), en preventa (reserva) exclusiva en dos librerías en línea españolas: Casa del Libro (Grupo Planeta, al que pertenece la casa editora de la nueva gramática) y Librería Áurea (filiación desconocida).
Personalmente, haré como con el Diccionario panhispánico de dudas: no pagar por lo que ya está pagado y esperar a su versión abierta. Aunque puede que, en este caso, esperar sea desesperar.
Silvia Senz
Actualización (20/10/2009): a día de hoy, tampoco se sabe nada de su anunciada versión compendiada para el hablante común, que acabará adquiriendo esta edición para especialistas, mucho más costosa, de la que no podrá sacar el provecho que espera.
¿«Dígalo bien» o «Dígalo como a mí me gusta»? Las Academias de la Lengua Española, cada cual a su bola

Hace unos días, al hablar aquí sobre el español (o los españoles) de los libros que se publican en Estados Unidos, ya aludimos a la febril actividad que la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE) despliega para enmendar la plana a los anglicados latinos del país.
Según hemos sabido por la Fundéu, la ubicua ANLE también participa desde hace poco en el informativo matutino Noticias Univision 41 Al Despertar con el microespacio «Dígalo bien», gracias al cual todos los miércoles los televidentes pueden desayunarse con dos consejos idiomáticos ofrecidos por el director de la institución, Gerardo Piña-Rosales, el secretario Jorge Ignacio Covarrubias, y el coordinador de Información, Daniel R. Fernández. Algunas de sus notas normativas pueden verse ya en la página del programa. De entre los cuatro avisos disponibles, seleccionamos el del doctor Piña-Rosales, dedicada al uso del verbo ignorar. Véanlo antes de seguir leyendo:
No me hicieron caso
http://www.univision.com/content/video.jhtml?cid=2099516
Nótese ahora lo que dice al respecto el Diccionario de la Real Academia Española (de referencia para todas las academias asociadas de la lengua española), ya desde el 2001:
(Del lat. ignorāre).
1. tr. No saber algo, o no tener noticia de ello.
2. tr. No hacer caso de algo o de alguien.
¡Que viva la norma panhispánica! Si ya lo vaticinó Lodares (El porvenir del español, p. 100) al señalar las desventajas de un estándar pluricéntrico para el español:
El peligro general del pluricentrismo es fácil de entender: si todo vale, nada vale.
Es decir: si todos mandan, nadie manda. Bienvenidos al feudalismo normativo.
Silvia Senz
La naturalització de l'estatus de les llengües hegemòniques: la ideologia de l'anonimat
Kathryn Woolard, a la Càtedra Linguamón:
La nueva RAE, un espejismo de representatividad, neutralidad ideológica, laboriosidad y modernidad, 5: la versión «indi» del DPD en línea
Para los lectores veteranos de este blog, la polémica sobre la diferida publicación en línea del Diccionario panhispánico de dudas es ya un clásico. Lo cierto es que, desde su aparición, este «panhispánico nuestro de cada duda», como lo bautizó Ricardo Bada, no ha dejado de darnos de que hablar. Y no sólo a nosotros, por supuesto. Desde la primera reseña, se han sucedido enfoques críticos diversos (1, 2...), que han ido poniendo en solfa diversos aspectos de este diccionario académico. Su deficiente versión en línea no se ha salvado de la quema. Ya al poco de su aparición, José Antonio Millán señalaba:
[...] el sitio como tal merece algunas mejoras; entre otras cuestiones: mantiene siempre la URL o dirección de la portada, lo que a alguien poco versado le puede impedir enlazar directamente a las páginas donde se encuentran los distintos materiales que contiene. Para acceder a la lista de artículos temáticos del DPD, por ejemplo, alguien sin mucho dominio del medio tendría que dar las siguientes instrucciones:
«Vaya a http://www.rae.es/, haga clic en la columna de la izquierda, en “Diccionario panhispánico de dudas”; en la página que aparezca, debajo de la caja de búsquedas, haga clic en la columna de la derecha en “Articulos temáticos”.»
Naturalmente, se puede hacer trampa (mirando en la propiedades de la página con el botón derecho), como yo he hecho para remitir a la lista completa, pero ¿por qué no facilitar las cosas?
La Academia ha dado grandes pasos adelante poniendo en la Web a disposición del público hispanohablante sus materiales (lo que es de estricta justicia en una institución sin ánimo de lucro, que recibe tantos apoyos públicos —por no hablar de los privados— y que se propone difundir instrumentos para mayor bien de nuestra lengua). Sin embargo, le faltan pasos por dar. Por ejemplo: hoy en día es posible hacer directamente búsquedas en el Diccionario panhispánico y en el Diccionario de la RAE, pero ¿por qué no tener además un lemario de ambos en línea? (un lemario es la lista de las palabras o temas que tiene el diccionario). En la consulta del DPD, por ejemplo, se lee la siguiente nota:
«Para obtener resultados, la palabra o tema buscados deben coincidir con el lema de alguno de los artículos contenidos en el diccionario, por lo que se recomienda seguir al máximo las orientaciones para la búsqueda.»
¿No sería más sencillo tener en línea el lemario que fuera enlazando a cada una de las palabras? Por ejemplo:
a
ab initio
ab intestato
ab ovo
y así sucesivamente, hasta
zumY lo mismo para el DRAE...
a
aba
ababol
y así sucesivamente, hasta
zuzoSupongo que no pasará mucho tiempo sin que algún grupo de esforzados voluntarios amantes de su lengua, de los muchos que pueblan la Web, preste al público hispanohablante el buen servicio de preparar estos lemarios enlazados.
Las palabras de Millán han resultado casi proféticas. No sabemos exactamente desde cuándo (aunque muy pronto lo averiguaremos), el hispanista Franz Mayrhofer (y no un esforzado hablante nativo de español, como esperaba Millán), docente del californiano Gavilan College, mantiene entre los recursos en línea de su departamento una versión propia del DPD en línea francamente muy mejorada. Además de restituir partes del pliego de principios de la versión impresa que no figuraban en la versión en línea, ofrece un lemario completo y la posibilidad de realizar búsquedas avanzadas. Un eficiente trabajo de servicio al usuario (particularmente a sus alumnos) que Mayrhofer ha realizado motu proprio y de manera independiente, porque si tenía que aguardar a que lo hicieran las propias Academias, habría tenido que esperar a que las ranas críen pelo.
Eso sí, sigue faltando lo que mayor oprobio debería causar a la RAE y Academias asociadas: la nómina de los autores consultados para el desarrollo teórico de esta obra. Pero es que ni el más esforzado voluntario puede subsanar semejante falta de ética intelectual.
Montse Alberte y Silvia Senz
La nueva RAE, un espejismo de representatividad, neutralidad ideológica, laboriosidad y modernidad, 4: ideología, geoestrategia y falacias lingüísticas subyacentes a la nueva norma panhispánica

De José Luis García Delgado, José Antonio Alonso y Juan Carlos Jiménez: Economía del español (Barcelona, Ariel, col. Fundación Telefónica, 2007; cita de «Introducción: razones de oportunidad», pp. 11-20), sobre las circunstancias coyunturales que en el año de publicación de esta obra animaron el desarrollo de estudios econométricos sobre el valor del español en los mercados lingüísticos:
Otro hecho concurrente: el renovado papel del español como elemento vertebrador de la comunidad hispánica de naciones. No es algo nuevo ni tampoco aislado, pero hoy adquiere contornos mejor perfilados y más vigor.
Hay que situarlo, enseguida, dentro de lo que acertadamente se ha llamado «reencuentro del mundo iberoamericano» (SANGUINETTI, 2007). Un reencuentro con componentes económicos, sociales y políticos bien definidos: principalmente, la masiva irrupción de multinacionales españolas en las economías de América Latina –escuela de estrategias de internacionalización para aquellas gracias, entre otras cosas, a la lengua compartida–; los flujos migratorios de iberoamericanos hacia España; los reforzados programas españoles de cooperación para el desarrollo; en fin, las anuales Cumbres Iberoamericanas de jefes de Estado y de Gobierno, ya cerca de su vigésima convocatoria, y la creación, todavía reciente, de la Secretaria General Iberoamericana. Todo ello, es verdad, conforma una especie de agrandada base material del actual acercamiento, de la revitalizada afinidad, de la multiplicación de intercambios que evoca el término reencuentro.
Donde este, sin embargo, se está produciendo más plenamente es en el terreno del idioma, merced a toda una serie de actuaciones que han ampliado y hecho más consistente el repertorio de normas e intereses compartidos en y sobre la lengua común. Suman aportes públicos y privados, iniciativas académicas y patrocinios de grandes empresas, trabajo especializado de lingüistas de alta cualificación y capacidad gestora. Todo ello al servicio de lo que es un verdadero programa de política lingüística panhispánica, cuyo cometido es fácilmente enunciable: la elaboración compartida –por las veintidós Academias de la Lengua Española de los tres grandes códigos que sustentan e ilustran la unidad del español: el código léxico del diccionario, el código gramatical y el código ortográfico (GARCÍA DE LA CONCHA, 2006).
Fundamental, mas aún, determinante para llevarlo a buen puerto está resultando la fuerza emprendedora y el indiscutido liderazgo de la Real Academia Española, que ha revitalizado de paso la Asociación, creada en 1951, de las correspondientes corporaciones académicas nacionales. Asociación que, a su vez y en colaboración con el Instituto Cervantes, ha encontrado en los Congresos Internacionales de la Lengua Española –en Zacatecas, 1998; en Valladolid, 2001; en Rosario, 2004; en Cartagena de Indias, 2007– un escaparate excepcional para proyectar socialmente su voluntad de preservar la «unidad en la variedad» del condominio lingüístico que es el español.
Los resultados de ese compartido empeño de quienes corporativamente son los valedores de la lengua, los logros de esa suerte de ambiciosa empresa intelectual transoceánica van mucho mas allá de lo estrictamente académico, siendo lo ahí conseguido de la máxima importancia.
La tiene, desde luego, consensuar diccionario, gramática y ortografía, partiendo de las variantes léxicas, morfológicas y sintácticas de una lengua desparramada por doce millones de kilómetros cuadrados y que es lengua de países, no solo de administraciones o de élites, al contrario, pues, que el francés o el inglés en naciones que otrora fueron colonias [sic]. Algo de extraordinaria importancia, en efecto, en tanto que de algún modo institucionaliza la cualidad policéntrica de la norma lingüística que rige para todos y que todos aceptan. Un excepcional apoyo para la homogeneidad idiomática del orbe hispanohablante, ya caracterizado de antiguo por su cohesión, frente al panorama fuertemente dialectizado de otros territorios lingüísticos [sic], y una contribución de primer orden para facilitar el aprendizaje del español por doquier, tarea que siempre han hecho comparativamente accesible su nitidez fónica, su simplicidad ortográfica y la adecuación entre lengua hablada y escrita (SALVADOR, 2007).
Breves muestras de variación del español:
Fernández-Ordóñez, Inés (UAM): «Leísmo, laísmo y loísmo: estado de la cuestión», en Olga M. Fernández Soriano (coord.): Los pronombres átonos, Madrid, Taurus Ediciones, 1993, pp. 63-96.
Fernández-Ordóñez, Inés (UAM): «Leísmo, laísmo y loísmo», en Violeta Demonte Barreto, Ignacio Bosque (coord.): Gramática descriptiva de la lengua española, vol. 1 (Sintaxis básica de las clases de palabras), Madrid, Espasa Calpe, 1999, pp. 1317-1398.
Koike, K. (Proyecto Varilex): «Variación fraseológica del español», InformeVarilex 9 (2001), 77-92.
Llisterri, J. (UAB): «La descripción fonética y fonológica del español: la variación».
Moreno Cabrera, Juan Carlos: El universo de las lenguas. Clasificación, denominación, situación, tipología, historia y bibliografía de las lenguas, Madrid, Castalia (Nueva Biblioteca de Erudición y Crítica, 23), 2003, pp. 188-189.
Ueda, H. (Proyecto Varilex): «Resultados y proyectos en las investigaciones sobre variación léxica del español», Dialectología, 2 (2009), pp. 51-80.
Artículos relacionados:
«¿Es la nueva norma panhispánica una norma pluricéntrica y multipolar? I: Qué y cómo es la lengua española y qué y cómo es un estándar lingüístico»
«Pistas para seguirle la huella a la política lingüística y cultural (neoliberal) del español»
La nueva RAE, un espejismo de representatividad, neutralidad ideológica, laboriosidad y modernidad, 3: la Güiquilengua del Español

(Viene de aquí.)
Dado el grado de difusión de la noticia que Efe se ha ocupado de diseminar en un sinfín de medios (como siempre, acríticos), nos enteramos de que cumple un añito ese recurso (sin pies ni cabeza; ergo, sin fundamentos ni planteamientos teóricos básicos; ergo, sin rigor) llamado Wikilengua, en el que se conjugan, simbióticamente, los fines de la operación «lifting académico» en la que la RAE lleva más de una década empeñada, y la necesidad de la Fundéu (Efe-BBVA, con apadrinamiento RAE) de mostrar cierta laboriosidad.
Pese a que la institución (semipública) que representa no ha vertido en el susodicho recurso colaborativo libre ni media coma de su trabajo normativo (ni del gratuito ni del de pago), para consiguiente disfrute y despiece por parte de los usuarios, el director de la RAE y presidente de la Fundéu, Víctor García de la Concha, ha celebrado por todo lo alto el aniversario del engendro que apadrinó diciendo, alborozado, que «la Wikilengua del Español se ha convertido en la “ciberplaza mayor” de este idioma».
No sabemos si alguien le ha recordado a don Víctor que, más allá de lo puramente ceremonial y mediático, podrían ir echándole una manita a la ciberplaza mayor de sus entretelas admitiendo la palabra wiki en el DRAE, donde sigue brillando por su ausencia. ¡Si hasta sus socios se lo reclaman!
Claro que, vistos los precedentes, nos tememos lo peor: que acaben admitiendo wiki como güiqui...
La nueva RAE, un espejismo de representatividad, neutralidad ideológica, laboriosidad y modernidad, 2: la «liturgia» académica

(Viene de aquí.)
Del Reglamento vigente de la RAE (aprobado por el Pleno de la Real Academia Española el 24 de febrero de 1994 y publicado por la RAE en 1995; no accesible en la red, pero localizable en fondos bibliotecarios públicos), capítulo V, «De las Juntas», artículo 36:
Las Juntas Ordinarias se comenzarán con la antífona y oración acostumbradas.
Antífona
Veni, Sancte Spiritus, reple tuorum corda fidelium, et tui amoris in eis ignem accende.
Emitte Spiritum tuum et creabuntur.
Et renovabis faciem terrae.
Oremus
Actiones nostras quaesemus, Domine, aspirando praeveni et adjuvando prosequere ut cuncta nostra oratio et operatio a Te semper incipiat et per Te coepta, finiatur. Per Christum Dominum Nostrum. Amen.
Después de levantar la sesión, se terminará la Junta con la siguiente oración:
Benedicamus Patrem et Filum cum Sancto Spiritu.
Laudeamus et superexaltemus eum in saecula.
Oración
Agimus tibi gratias, omnipotens Deus, pro universis beneficiis tuis, qui vivis et regnas in sæcula sæculorum. Amen.
Dirigirá el rezo el Académico que presida.
También del Reglamento vigente de la RAE, capítulo VI, «De la Administración de la Academia», artículo 61:
La Academia organizará anualmente, el día 23 de Abril, aniversario de la Muerte de Cervantes, en la Iglesia de las Madres Trinitarias donde descansan sus restos, exequias en sufragio de cuantos han cultivado las letras españolas y, en especial, por las de los señores Académicos fallecidos.
El funeral por el alma de Cervantes en el convento de las religiosas Trinitarias será considerado a todos los efectos como una Junta Extraordinaria.
La nueva RAE, un espejismo de representatividad, neutralidad ideológica, laboriosidad y modernidad, 1: la ideología académica

De la intervención de José Luis Aliaga, profesor de Lingüística en la Universidad de Zaragoza, en el congreso sobre «Lenguaje y género» organizado por la Universidad de La Rioja, en el que se ha analizado desde diferentes perspectivas la situación de la mujer y del feminismo en el lenguaje español:
Este experto ha reconocido a Efe que «hay otras disciplinas que se han desprendido más de los prejuicios» de género, algo que no se ha producido en el caso del español por diferentes circunstancias.
Una de ellas, ha dicho, es la presencia de «un órgano que oficializa normas de hablar y escribir», la Real Academia Española (RAE), «que no existe en otras lenguas».
La RAE, considera, «se presenta como un organismo que transmite a la lengua formal lo que oye, y eso es falso, porque prescribe normas, selecciona lo que considera culto y su trampa lingüística es presentar eso como el único español que hay».
Y, en su opinión, «quien sigue al pie de la letra la norma de la RAE ridiculiza la aportación del feminismo al lenguaje y deforma algunas propuestas para desviar la atención de este debate, en el que hay muchas cosas razonables».
Artículos relacionados:
Eulàlia Lledó: «La RAE tiene definiciones alarmantemente sexistas».
Luis Carlos Díaz Salgado, «Los voceros voceras de la Academia del Insulto».
«La presencia de mujeres en la RAE continúa siendo anecdótica.»
Las crisis del panhispanismo, 3: el componente identitario de la diversidad

Rainer Enrique Hamel: «Desde la unidad y desde sus fronteras: visiones y narrativas actuales del español» (Nueva York, 31/03/2005):
«Cuando se evoca la ideología lingüística de la grandeza, homogeneidad y unidad de la lengua española, lo que hoy en día constituye un proyecto impulsado por el gobierno de España, apoyado por consorcios españoles transnacionales, se olvida que la lengua en abstracto, tan lejana en su norma “culta” para la mayor parte de la población, no constituye ni de lejos el único referente de identidad para ellos. Existen otras lealtades con las regiones culturales y dialectales, relaciones de clase, parentesco y etnia; existen rivalidades, odios, guerras, explotación. Más complicada aún se antoja la relación que guardan con el español los sujetos bi- o multilingües: indígenas de todos los confines, hispanos y chicanos, caribeños hispanos cuya capital es Miami, inmigrantes y herederos de otras tradiciones, clase alta criolla y gerentes empresariales que van de shopping a L. A. y buscan sus valores en cualquier parte menos en su propio país. Las identidades nacionales se fragmentan cada vez más con el debilitamiento de los estados nacionales. Resurge un fenómeno que se creía superado: la revitalización de dialectos regionales y sociales históricamente desprestigiados, como también de lenguas indígenas, justamente porque ofrecen un referente identitario y un eficaz medio de comunicación que las distantes lenguas nacionales, con sus normas “cultas”, no les pueden brindar a esta población tan diversa.»
Las crisis del panhispanismo, 2: la endémica debilidad de las academias latinoamericanas

La escasa autoridad de la que gozan las academias de la lengua correspondientes en sus propios países y su situación de subordinación a la Española y a los intereses de la política lingüística española es bien conocida, incluso en estos tiempos de pretendido trabajo «en pie de igualdad». Pero quizá el mayor inconveniente con el que topa la estructura de coordinación interacadémica ya no es la falta de independencia y fuerza de las academias latinoamericanas, sino la precariedad financiera y estructural de muchas de ellas, particularmente de las centroamericanas, como es el caso de la Academia tica (cuya web, por otra parte, es más que decente, valga decirlo):
Miembro de Academia tica denuncia ‘trato vergonzoso’
Fernando Durán Ayanegui critica falta de sede y de presupuesto ‘dignos’
Ministerio de Cultura señala que nunca ha recibido un reclamo oficial
Pablo Fonseca Q. | pfonseca@nacion.com
El secretario de la Academia Costarricense de la Lengua (ACL), Fernando Durán Ayanegui, criticó severamente el trato que el Gobierno de la República da a esta institución cultural.
En un artículo de opinión publicado el pasado domingo en La Nación , Durán dijo que el presupuesto actual tiene a la ACL “en un estado cercano a la lipidia” y que eso es “vergonzoso”.
También indicó que el presupuesto asignado se rige bajo controles “indebidos y humillantes”.
Asimismo, Durán afirmó que la ACL es “más maltratada por el gobierno” que las de los demás países latinoamericanos.
Para el 2009, el Ministerio de Cultura asignó a la ACL un monto de ¢2.471.920.
Sin sede. Según recordó Durán, el Convenio Multilateral sobre la Asociación de Academias de la Lengua Española, ratificado por Costa Rica en 1963, obliga al país a dotar a la ACL de una sede y un presupuesto “dignos”.
La administración Pacheco (2002-2006) decidió que la sede de la ACL sería el antiguo edificio del Banco Anglo en avenida central, entre calles 1 y 3, en San José.
Esa Administración invirtió ¢110 millones en su restauración, pero no alcanzaron para terminar los trabajos. Desde entonces no se ha invertido más en ellos.
La Nación quiso conversar sobre esta situación con María Elena Carballo, ministra de Cultura. Sin embargo, ella designó a la oficial mayor, Maribel Salazar, para dar las declaraciones.
Salazar dijo que para este año existe una partida de ¢300 millones para invertir en el edificio.
No obstante, aceptó que ese monto es insuficiente para todos los trabajos y que se ignora cuándo estarían listas las obras, “pero no será este año”.
Sobre el control de los fondos, Salazar dijo “entender perfectamente la frustración” de Durán, pero agregó que los requisitos los señala la Contraloría General y “se debe cumplir con ellos”.
Salazar negó que el Ministerio haya recibido una queja formal de la ACL sobre los fondos asignados anualmente o la falta de sede.
Alberto Cañas, presidente de la ACL, aceptó la ausencia de una queja formal. “Pero sí han recibido la queja de la Real Academia Española (RAE). La RAE se le quejó a don Óscar Arias, en Madrid, delante del Rey. Es el único país que no ha cumplido el tratado de 1963”, explicó el presidente de la ACL.
Dos visiones. Cañas aclaró que ni con la actual Administración ni con jerarcas anteriores han tenido ningún problema o enfrentamiento. “La ACL no tiene ninguna queja de la actual Ministra”, aseguró.
Una opinión distinta expresó Durán cuando La Nación lo contactó vía electrónica para ampliar sus declaraciones.
“El Gobierno, por medio de la ministra de Cultura, nos ha estado dando ‘atolillo con el dedo’ y es absolutamente cierto que la ACL se encuentra más desamparada que la de cualquier otro país americano”, escribió Durán.
Actualmente, la ACL sesiona en la Biblioteca Nacional.
“¿Para qué vamos a pedir presupuesto, si no tenemos una sede? Si tuviéramos una sede, abriríamos una biblioteca al público, tendríamos que pagar luz, tendríamos una secretaria... ahora no tenemos dónde poner ni siquiera un teléfono”, explicó el presidente de la ACL.
Cañas dijo que desde hace años la ACL solicitó como sede la antigua Estación del Ferrocarril al Atlántico o el costado sur de la Antigua Aduana.
“Para el estado en que estamos no necesitamos mucha más plata, esa es la verdad, pero la obligación de Costa Rica es darnos una sede”, añadió Cañas.
Las crisis del panhispanismo, 1: Peronismo, lengua nacional argentina, independencia lingüística y academias

De Mara R. Glozman (Universidad de Buenos Aires / CONICET): «La cuestión idiomática como objeto de debate. Aportes para un análisis retórico de los discursos sobre la lengua», Rhêtorikê, revista digital de retórica, núm. 1, octubre del 2008:
El discurso gubernamental peronista respecto de la lengua participa en todos sus aspectos del género político, no solamente por el marco institucional en el que se debate (el Congreso de la Nación) sino principalmente porque arrojó a la escena pública una proposición polémica respecto de la tradición político-lingüística legitimada en y por el aparato estatal durante la primera mitad del siglo XX.
El objetivo idiomático general para el segundo mandato presidencial de Perón consistía, como ya mencionamos, en la configuración nacional de la lengua. Los medios para realizarlo se explicitaban en el objetivo especial: la creación de la Academia Nacional de la Lengua, que debería preparar el Diccionario Nacional, incluyendo “las voces peculiares de nuestro país en sus diferentes regiones y las usadas corrientemente en Latinoamérica” (Segundo Plan Quinquenal 1953: 104). Los principales argumentos con los cuales el gobierno legitimó el nuevo objetivo respecto de la lengua se orientaban a sostener la necesidad de producir instrumentoslingüísticos nacionales, que pudieran competir con el Diccionario de la Real Academia Española. El modo específico de razonamiento es aquel que caracteriza, en términos aristotélicos, el género deliberativo: la ejemplificación. Los ejemplos presentados resultan elocuentes:
“En el diccionario de la Real Academia Española se define la palabra pejerrey diciendo que es un pez que tiene siete centímetros de largo por dos de ancho, y los pejerreyes argentinos tienen más de cincuenta centímetros de largo.” (Segundo Plan Quinquenal 1953: 102.)
“La palabra Justicialismo, por ejemplo, definida y expuesta por primera vez por el general Perón el 1.o de mayo de 1947 en este mismo recinto, que importa toda una definición de una nueva cultura en el mundo, no ha sido todavía incorporada al diccionario de la Real Academia Española.” (Segundo Plan Quinquenal, 1953: 102.)
De esta manera, el discurso gubernamental no solamente aconseja respecto de las decisiones futuras sino también desaconseja e insta a rechazar toda una tradición discursiva que había sido predominante en el discurso oficial argentino durante las décadas precedentes. Para la posición gubernamental, los ejemplos presentados bastaban para legitimar su posición: con la Inadecuación en sus definiciones y la ausencia en el Diccionario académico del concepto de Justicialismo –esto es, la doctrina propia del peronismo– los instrumentos producidos por la institución española devenían inapropiados para su uso por parte de los ciudadanos argentinos. Era necesario, por lo tanto, que el gobierno emprendiera la producción de nuevos instrumentos lingüísticos que reflejaran las condiciones políticas, históricas y geográficas de la Argentina.
De esta forma, la lengua era caracterizada como un elemento constitutivo de la unidad cultural e identitaria nacional; el propósito del Diccionario Nacional, instrumento que el gobierno se proponía confeccionar, era, pues, fijar los sentidos del vocabulario que tenían y tendrían en común los ciudadanos de la nación argentina. Con la inclusión de estos ejemplos se pone de manifiesto una concepción de los instrumentos lingüísticos que difería de aquella sostenida por las academias de la lengua. Esto implicaba también una concepción diferente de la norma lingüística, según la cual esta no debía sostenerse ni en la gramática ni en la tradición literaria. Por el contrario, la norma lingüística para la esfera del léxico debía ser aquella que está legitimada en la realidad nacional y en el habla del pueblo argentino. En este sentido, se plantea una revalorización de la lengua popular, tradicionalmente subordinada a la norma escrita y literaria.
De este modo, a lo largo del Capítulo V del Segundo Plan Quinquenal –destinado a las políticas culturales– y, en particular, en el objetivo lingüístico citado se puso de manifiesto el fin del idilio peronista con la Madre Patria; España, en efecto, era excluida de la unidad idiomática y cultural: que del Diccionario “oficial” se ocupara la Real Academia Española, el Diccionario Nacional se abocaría a construir la unidad nacional y latinoamericana. Atrás quedaba el lugar privilegiado concedido a España en materia cultural durante los primeros años de gobierno de Juan D. Perón, lugar materializado fundamentalmente en dos acontecimientos discursivos: el texto del Plan de Gobierno 1947-1951 –presentado en octubre de 1946 y luego conocido como PrimerPlan Quinquenal de la Nación (Glozman 2008)– y el homenaje a Miguel de Cervantes llevado a cabo en la Academia Argentina de Letras el 12 de octubre de 1947, en el cual Perón pronunció, ante representantes de la España franquista y académicos nacionales, uno de sus discursos sobre la identidad nacional más recordados: “La fortaleza de nuestra raigambre hispánica” (Academia Argentina de Letras, 1947).
Dislocando, pues, la propia tradición hispanista en la que se insertaban los discursos político-lingüísticos del primer gobierno de Perón, el Segundo Plan Quinquenal –a través de su objetivo idiomático y de la glosa oficial del Ministro Mendé– introducía una nueva matriz discursiva para interpretar la vinculación entre lengua, cultura y nación, relación triangular de la cual España era tan ajena como era la palabra Justicialismo para la Real Academia Española. Era, por lo tanto, el Estado nacional, soberano y autónomo, quien podía intervenir en la configuración de la lengua, rechazando toda injerencia extranjera, foránea, como era la de la Real Academia Española. El Estado argentino devenía, así, un firme competidor de la corporación madrileña, extendiendo el principio de soberanía nacional –que el peronismo reivindicaba enlos campos político, económico y cultural– también a las cuestiones idiomáticas.
Inefable DPD. Abajo: ¿dónde y respecto a qué?

[Reanudamos hoy la serie de notas críticas al académico Diccionario panhispánico de dudas, iniciada hace ya dos años por Jordi Minguell, que en adelante se publicará semanalmente en esta bitácora.]
Siguiendo un orden alfabético, que no excluye la necesaria consulta a las voces relacionadas con las entradas citadas, empezaremos analizando el lema abajo:
abajo. 1. Adverbio de lugar que, con verbos de movimiento explícito o implícito, significa ‘hacia lugar o parte inferior’: «Camina arriba y abajo manteniendo el mismo ritmo» (Belbel Elsa [Esp. 1991]); «No mires abajo» (Delibes Madera [Esp. 1987]). Suele ir precedido de las preposiciones de, desde, hacia, para o por, nunca de la preposición a, ya incluida en la forma de este adverbio: Le miró de arriba abajo (y no ×de arriba a abajo). Puede indicar también estado o situación, con el significado de ‘en lugar o parte inferior’: «Te espero abajo» (Santiago Sueño [P. Rico 1996]); «Las doncellas estaban abajo, en la cocina» (Caso Peso [Esp. 1994]).
2. Indicando estado o situación, abajo puede referirse a cualquier lugar situado en el plano inferior: Mis padres duermen abajo (‘en un lugar indeterminado de la planta inferior’); mientras que debajo alude al lugar del plano inferior inmediatamente en contacto con el superior, o situado en la misma vertical: Mis padres duermen debajo (‘en el lugar de la planta inferior situado en la misma vertical del punto desde el que se habla’). Esto explica que debajo lleve siempre, implícito o explícito, un complemento con de que expresa el lugar de referencia: Mis padres duermen debajo de mi habitación.
3. En el español de América, en registros coloquiales o populares, no es infrecuente que abajo vaya seguido de un complemento con de: ׫El puente peatonal [...] se incendió cuando el avión pasó por abajo de él» (Expreso [Perú] 1.8.87). Pero, en general, es uso rechazado por los hablantes cultos y se recomienda evitarlo en el habla esmerada; en esos casos debe emplearse debajo.
4. Por su condición de adverbio, no se considera correcto su empleo con posesivos: ×abajo mío, ×abajo suyo, etc. (debe decirse debajo de mí, debajo de él, etc.).
Dos comentarios, que muestran algunos de los males que aquejan al trabajo de la institución normativa del español que, hoy panhispanizada, tiene sus obras en condominio con las correspondientes academias latinoamericanas y con sus patrocinadores:
1) Nótese la inadecuada selección del ejemplo: Mis padres duermen abajo no indica, como se dice, ‘en un lugar indeterminado de la planta inferior’, sino ‘en un lugar indeterminado bajo la planta en que nos encontramos’, que puede ser o no ser la planta inferior.
2) Ya en los inicios del DPD se nos da prueba de la —como veremos en esta serie— frecuente asistematicidad normativa de esta obra académica. Se dice de abajo: «Por su condición de adverbio, no se considera correcto su empleo con posesivos: ×abajo mío, ×abajo suyo, etc. (debe decirse debajo de mí, de él, etc.)» (uso × en lugar del signo con que el DPD indica las formas inaceptables).
Sin embargo, en el lema alrededor se dice que «es legítimo el uso del adverbio seguido de los posesivos plenos mío, tuyo, suyo, etc. [...] Se justifica este uso porque el adverbio alrededor está formado por la contracción al seguida del sustantivo rededor». Pese a esto, en los lemas encima, enfrente, arriba, compuestos con un sustantivo (cima, frente, riba), se dirá de cada uno que «por su condición de adverbio, no se considera correcto su empleo con posesivos».
Seguiremos con otro de los deslices habituales de esta obrita: los étimos.
Jordi Minguell (Roma, Italia)
Hacia un Mercosur realmente multilingüe: Argentina hace efectiva la necesaria reciprocidad con Brasil

Esta recientísima noticia recupera la vigencia de dos temas que hemos planteado otras veces aquí (p. ej.: 1, 2 y 3): el de la necesidad de practicar la inclusión, la equidad y la reciprocidad en las integraciones regionales con verdadera voluntad de cohesión, y el de la inoperancia de los modelos escolares que no aprovechan los alicientes de la vecindad para fomentar el multilingüismo:
Expectativas en la comunidad educativa
Ya es ley nacional la enseñanza de portugués en las escuelas
Las escuelas secundarias de todo el país deberán incorporar la enseñanza de este idioma. En Entre Ríos, por ser provincia lindante con Brasil, tendrá que implementarse desde el nivel primario. Los profesores de este idioma accederán a instancias de capacitación y perfeccionamiento y tendrán más oportunidades laborales en el sistema educativo.
En esta semana el Senado nacional convirtió en ley un proyecto que instaura la enseñanza del idioma portugués como lengua extranjera en todas las escuelas de enseñanza media del país, si bien para los estudiantes será una materia optativa.
Días atrás El Diario (de Paraná) había anticipado que el proyecto contaba con la media sanción de Diputados y tenía amplio consenso entre los senadores, por lo que se aguardaba la aprobación de la nueva norma.
Se trata de una ley ansiada por la comunidad educativa y otros sectores, pues constituye un paso importante en el proceso de integración con los países del Mercosur, especialmente con Brasil y en consecuencia, supone un incentivo al aprendizaje del idioma del país vecino.
Entre otras cosas la norma establece que el Ministerio de Educación, junto al Consejo Federal de Educación, serán los responsables de delinear los contenidos curriculares de la nueva cátedra, pues “si bien hay provincias en donde la enseñanza del portugués a nivel primario o secundario ya tiene algunos avances, no hay un currículum común y esto es una tarea pendiente”, comentó Blanca Osuna, presidenta de la Comisión de Educación y Cultura de la Cámara de Senadores y principal impulsora de la propuesta.
Según establece esta normativa los estudiantes que la cursen podrán acceder a certificados que “acrediten niveles y competencias en el uso del idioma portugués”.
El texto prevé que el Instituto de Formación Docente instrumente un plan plurianual para la capacitación de los profesores que dictarán estas materias y estipula el 2016 como plazo de instrumentación del plan en todo el país, dándose prioridad a las escuelas ubicadas en zonas fronterizas con Brasil, donde la enseñanza comenzará a impartirse en la escuela primaria.
Por otra parte, el Ministerio de Educación de la Nación a mediano plazo deberá disponer de medidas complementarias, tendientes a estimular la participación de los estudiantes en el aprendizaje de esta lengua.
Opiniones
Consultada sobre los beneficios de esta ley, Laura Wagner, docente de portugués de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (Uader) y ex presidenta de la Asociación de Profesores de Portugués de la Argentina, opinó que en su criterio la norma es sumamente importante y señaló: «Una lengua no es más importante que otra, o más necesaria que otra. Sí en cambio creo que pensando en términos de región, tenemos que optar por enseñar en primer lugar, portugués, español y guaraní. Y para hablar de región o de Mercosur tenemos que tener un proyecto político que definitivamente incluya la enseñanza de estas lenguas y sus culturas. Aprender lenguas nos enriquece culturalmente y nos favorece cognitivamente. Hace mucho que los profesores de portugués queremos enseñarles a los chicos entrerrianos este idioma. Muchos dicen que con tan pocas horas los chicos no aprenden inglés, francés o italiano pero en mi experiencia personal puedo decir que a los chicos en la escuela sí les interesa aprender portugués y más aún, obtienen muy buenos resultados en sus aprendizajes».
La docente de Uader comentó: «Tenemos muchos prejuicios acerca del “otro” y solamente los vamos a modificar si aprendemos su lengua y conocemos su cultura. Es muy bueno que aprendamos a vivir en un mundo que es diverso; aprender sobre ese “otro”, en este caso Brasil y su cultura, desde la más temprana edad.
Todos los niños y jóvenes tienen derecho de aprender un idioma y está bien que ahora lo puedan hacer en la escuela y que no solamente tengan esa oportunidad los que pueden pagar un curso particular», afirmó.
Por su parte, Ayelén Montivero, profesora de Portugués, expresó: «Estábamos esperando esta ley con bastante expectativa porque nos va a permitir entrar en el sistema educativo. A los recién egresados, les significa la posibilidad de poder ejercer su carrera docente y además, entendemos que va a significar un crecimiento de la matrícula de ingresantes a este profesorado».
Cabe recordar que la norma aprobada surge en respuesta a la ley n.º 25.181 que instaura allá por 1997 un convenio de cooperación educativa entre Argentina y Brasil. El vecino país no ha dejado de impulsar acuerdos de cooperación similares con Paraguay y Uruguay y desde el año 2000 Brasil incorporó el español a su sistema educativo. En tanto la Argentina venía algo demorada en el asunto.
El frau de l’Espanya plural i l’Europa multilingüe, II

No tenia previst fer-ne una segona part d’aquest article, però m’hi ha empès la presentació, avui, de l’Estudi sobre l’estat de compliment dels acords sobre l’ús de la llengua catalana a la Unió Europea que el Cercle d’Estudis Sobiranistes va encarregar a Florence Jacquey, presidenta de l’associació europeista Horitzó Europa, on es denuncia l’incompliment per part del govern espanyol dels acords que va signar, fa més de tres anys, amb la majoria d’institucions de la Unió Europea amb l’objectiu de permetre-hi l’ús del català, el basc i el gallec en el seu si. Aquest estudi confirma, de fet, el que dèiem en el primer lliurament d’aquesta nota i mostra un futur innegablement fosc per a l’assoliment d’una Comunitat Europea i una Espanya veritablement diverses mentre les comunitats lingüístiques afectades siguin creient en el miratge d’un govern local pretesament catalanista, i d’unes administracions estatal i europea suposadament «obertes a la pluralitat».
Vegeu només el resum de l’estudi, elaborat per als mitjans:
Els governs espanyol i català venen l’acord del 2005 com un pas important cap a l’oficialitat de la llengua catalana a la Unió Europea
En el transcurs dels anys 2005 i 2006, l’Estat espanyol va signar diferents acords administratius amb la majoria de les institucions de la Unió Europea (Consell de la UE, Comissió Europea, Comitè de les Regions, Comitè Econòmic i Social Europeu i Defensor del Poble Europeu) amb l’objectiu de permetre-hi l’ús del català, el basc i el gallec en el si de les institucions comunitàries. El Parlament Europeu no ha acceptat signar un acord similar.
Aquests acords signats per l’Estat espanyol i cada institució europea individualment foren resultat d’una decisió del Consell Europeu, màxim òrgan de decisió de la Unió Europea, del juny de 2005 que obria la porta a l’ús oficial (però molt limitat) del català, el basc i el gallec a les institucions i òrgans de la UE. En aquest sentit, aquest acord del Consell Europeu possibilitava l’ús de la llengua catalana en els següents àmbits, sempre i quan dels costos de traducció se’n fes càrrec el govern espanyol:
1. Intercanvi de comunicacions escrites entre els ciutadans parlants d’aquestes llengües i aquestes institucions.
2. L’ús d’aquestes llengües en les reunions del Consell de la UE o en les sessions plenàries del Parlament Europeu o del Comitè de les Regions.
3. La traducció a aquestes llengües i posterior publicació dels acords adoptats pel Consell de la Unió Europea i el Parlament Europeu (és a dir, la major part de Directives que s’han aprovat en els darrers tres anys).
Madrid frena l’ús de la llengua catalana a Europa: únicament el 10 % dels acords s’estan complint
De l’anàlisi dels acords realitzat a través d’aquest estudi es conclou que, a principis de 2009, quatre dels cinc acords signats no es poden considerar en aplicació, com a mínim, en allò relatiu a la llengua catalana, a causa principalment de l’incompliment per part espanyola, representada pel govern de l’Estat espanyol, i de la inhibició en aquest assumpte per part catalana, representada pel govern de la Generalitat de Catalunya. Cal afegir, així mateix, que la manca de sensibilitat d’algunes institucions europees com el Parlament europeu també ha dificultat la implementació dels acords.
El principal incompliment per part espanyola és la no designació d’un òrgan administratiu propi que pugui assumir les obligacions derivades d’aquests acords (traduccions del català, el basc i el gallec al castellà i viceversa) i posterior comunicació a les institucions i òrgans de la UE. Aquesta designació és un requisit indispensable per a l’aplicació dels acords.
D’aquesta manera, tres anys després de l’acord del Consell Europeu, dels tres àmbits que contemplava aquest acord, l’estat actual d’acompliment és el següent:
1. Els catalanoparlants encara no es poden relacionar per escrit amb les institucions o òrgans de la UE en la seva llengua.
2. Pel que fa a l’ús del català en les reunions del Consell de la UE o en les sessions plenàries del Parlament Europeu i del Comitè de les Regions, només s’està aplicant en aquest darrer òrgan. En el Consell de la Unió Europea, per bona voluntat de la institució, però sense cap obligació per part d’aquesta darrera. El Parlament Europeu ha estat reticent a permetre l’ús del català al plenari o, fins i tot, a signar un acord administratiu amb el Govern espanyol.
3. No s’ha traduït al català ni publicat a les pàgines web de la UE o del Govern espanyol ni una sola Directiva.
Tot i l’incompliment d’aquests acords, cal afegir que un futur compliment absolut dels cinc acords signats només situa el català en una posició: de pràctica inexistència davant les institucions de la UE, ja que aquestes només accepten relacionar-se en castellà amb els ciutadans de l’Estat espanyol. De fet, els mecanismes previstos suposen un pas enrere en relació a algunes de les pràctiques vigents fins la data dels acords, com a mínim en allò relatiu a la llengua catalana. A aquest fet, cal sumar-hi la complexitat dels mecanismes previstos pels acords, que situen el ciutadà catalanoparlant en una relació molt complexa amb les institucions europees.
Els acords signats (i repetidament ignorats) havien d’oferir una cobertura legal a les pràctiques vigents i ampliar la presència de la llengua catalana a les institucions de la UE. A la pràctica, en haver de fer-se extensius a llengües amb molts menys parlants, han suposat un pas enrere en l’ús del català a la UE. I per si fos poc, tal com s’ha vist, s’estan incomplint.
El frau de l’Espanya plural i l’Europa multilingüe, I

Els responsables dels dos principals organismes de política lingüística i cultural exterior de l’Estat espanyol (el Seacex i l’Instituto Cervantes) no perdem cap oportunitat per mirar d’entabanar els ciutadans amb la cantarella de l’Espanya plural, fins i tot en els mitjans de la Brunete. Però vendre aquest sopar de duro no és tan fàcil quan d’una banda prediquen —l’evident falsedat; vegeu només 1 i 2— que la imatge de marca-país d’Espanya es fonamenta en la seva pluralitat cultural, i d’altra no s’estan de reconèixer que l’acció político-lingüística exterior de l’Estat en la Unió Europea es centrarà en assolir la fita que el castellà s’hi afermi com a llengua de treball (oficial ja n’és). Mentre, segueixen sense bellugar un dit perquè la resta de llengües que es parlen a Espanya hi siguin declarades oficials amb plens drets per als seus parlants.
Recordem que, de les quatre llengües cooficials d’Espanya (l’aranès, el basc, el català/valencià i el gallec), parlades també a altres estats membres, només les tres darreres tenen un reconeixement parcial com a llengües de comunicació amb la ciutadania. Perquè fossin oficials de ple dret a la Unió Europea caldria que el govern de l’Estat espanyol, com a estat membre, ho sol·licités de forma expressa i que aquesta sol·licitud fos aprovada pel Consell de la UE per unanimitat. I no hi ha cap intenció de fer-ho, perquè, com ara veurem, les prioritats de la política lingüística exterior del Govern espanyol en són unes altres. Com deia en Josep Bargalló a l’Avui temps enrere, «És una llàstima que el Govern espanyol no hagi reeixit a defensar el gallec, el basc i el català, amb la mateixa energia i la mateixa eficàcia amb què el govern d’Irlanda ha defensat el gaèlic irlandès, una llengua que, tot i ser llengua oficial de l’Estat, té un ús efectiu gairebé testimonial».
Val a dir que això no només és culpa de l’Estat espanyol. La pròpia política lingüística de la UE segueix criteris erràtics i sovint conflictius.
D’una banda existeix una voluntat efectiva de protecció del patrimoni cultural i lingüístic europeu, reflectida en la Carta Europea de les Llengües Regionals i Minoritàries i en la Carta de Drets Fonamentals de la Unió Europea. El primer document reconeix les llengües minoritzades (siguin o no minoritàries) com a expressió de riquesa cultural i compromet els estats signants a fer-ne possible l’ensenyament i també a poder usar-les a l’administració, la justícia i els mitjans de comunicació, entre d’altres àmbits. La Carta de Drets Fonamentals va ser proclamada l’any 2000 a Niça per tots els caps d’Estat i de govern de la UE. En l’article 21 d’aquesta mateixa carta es prohibeix tota discriminació exercida en raó d’un seguit de motius, entre els quals hi figura la llengua. Aquest principi no només s’aplica a les 23 llengües oficials de la UE, sinó també a la resta de llengües que es parlen al territori de la Unió. A més, des del gener del 2007, la Comissió Europea té una cartera i un comissari de Multilingüisme. L’objectiu d’aquesta nova àrea d’actuació és preservar i promoure la diversitat lingüística d’Europa, fomentar l’aprenentatge de llengües i aprofitar les oportunitats del multilingüisme com a estímul per a la competitivitat.
En canvi, quan es tracta de l’atorgament d’un estatus legal d’oficialitat a les llengües dels estats membres, s’abandona el criteri «ecolingüístic» i s’adopta un procediment polític-administratiu que bandeja totes les llengües dels estats membres no oficials al seu territori i fins i totes aquelles per a les quals —tot i ser oficials en el seu territori i plenament funcionals com a llengües d’ús— l’Estat que les acull no en reclama la plena oficialitat a la Unió, com és el cas de l’Estat espanyol amb l’aranès, el basc, el català i el gallec. Aquesta política s’allunya completament de la perspectiva multilingüe i oberta que les dues Cartes esmentades defensen, i comporta l’aval europeu de la prepotència històrica d’uns certs territoris sobre d’altres i de models d’Estat basats en el nacionalisme unitarista i centralista, evidentment caducs en aquests temps «globals», que demanen una reestructuració geopolítica i econòmica dels territoris amb interessos o arrels comuns, necessitat que la creació de la pròpia Unió Europea palesa. Aquesta política dóna peu a veritables anomalies representatives, com ara que el web en català/valencià del Parlament europeu sigui una pàgina no oficial feta per un particular i perseguida per la Unió, que els eurodiputats catalans no s’hi puguin expressar en català, o que llengües de comunitats lingüístiques àmplies (com és el cas del català/valencià, amb més de 9 milions de parlants a tots els territoris europeus) no siguin oficials, mentre llengües com el maltès (amb una comunitat de menys de mig milió de parlants), que sí té un Estat darrere, ho siguin. Per passar d’aquesta evidència a concloure que una comunitat històrica i cultural no té drets reconeguts si no es converteix en Estat no cal barrinar molt.
Finalment, l’establiment de llengües d’ús en l’activitat de la UE és encara un problema irresolt i causa d’un conflicte permanent, que alhora reflecteix l’actual lluita mundial entre les comunitats lingüístiques majoritàries a la Unió o al món (sovint com a conseqüència d’un passat imperial i colonial) per assolir un lloc preeminent en l’escena internacional. En el Tractat de Roma pel qual es va crear la Comunitat Econòmica Europea, antecedent de l’actual Unió, es van haver d’adoptar decisions sobre el funcionament lingüístic intern de la nova integració. En comptes de la pràctica habitual en les organitzacions internacionals de distingir entre llengües oficials i llengües de treball, es va decidir que totes les llengües oficials dels països firmants (és a dir, el francès, l’alemany, el neerlandès i l’italià) fossin alhora oficials i de treball a la nova organització. Hores d’ara, el règim lingüístic de la Unió sosté que totes les llengües oficials són també llengües de treball en igualtat de condicions, però a la pràctica, per evidents problemes de funcionalitat —no econòmics: el multilingüisme intern de la UE li costa a cada ciutadà menys de 2 euros l’any (vegeu 1 i 2)—, la situació és la següent:
1) tots els discursos orals dels representants dels ciutadans, diputats en el Parlament o membres dels governs en el Consell de Ministres es fan i es tradueixen a totes les llengües oficials;
2) tots els documents escrits que recullen decisions de qualsevol organisme de la Unió, ensems amb tots els documents on es fonamenten aquestes decisions, es tradueixen a totes les llengües oficials;
3) tant els estats membres com els ciutadans poden relacionar-se amb les institucions de la Unió en la seva llengua oficial i la informació general sobre el funcionament de la Unió s’ofereix al públic en totes les llengües oficials.
4) Al marge d’aquests usos de les llengües oficials —que, com ja sabem, hores d’ara són molt parcials per al català/valencià, el gallec i el basc, i inexistents per a l’aranès—, les llengües d’intercanvi (de treball) en certes àrees de l’activitat quotidiana de las institucions de la Unió són bàsicament l’anglès, el francès i, molt per darrera, l’alemany.
En el moment de debatre’n possibles modificacions, hi ha acord general en què cal mantenir l’ús de totes les llengües oficials en certes situacions (les 1-3), mentre que en la resta d’activitats institucionals europees, per raons funcionals, caldria decantar-se per la selecció d’un nombre reduït de llengües, que són les anomenades «llengües de treball». El problema arriba quan cal determinar-ne quines han de ser. Els principals punts de vista en litigi són aquests:
1) La postura políticament correcte de rebutjar l’adopció d’una única llengua de treball, que sens dubte hauria de ser l’anglès, l’única llengua franca mundial i la més parlada (com a llengua materna i estrangera) a la UE, amb un 51 % d’ús entre els ciutadans europeus, segons l’especial 243 (2006) de l’Eurobaròmetre, dedicat als europeus i les seves llengües.
2) La postura freakie de proposar com a llengua única l’esperanto.
3) La postura bilingüe d’adoptar com a llengües de treball úniques l’anglès i també el francès (que pertany a un dels països fundadors, és la tercera més parlada a Europa, i és oficial en totes les seus territorials de la Unió Europea: Estrasburg, Brussel·les i Luxemburg).
4) La postura trilingüe, que sembla la més realista, d’adoptar l’alemany (llengua d’un dels països fundadors, segona llengua d’ús d’Europa i primera en nombre de parlants materns), a més de l’anglès i el francès, que de fet segueixen sent les que més es fan servir quotidianament, com a llengües de treball.
Sembla, però, que els auguris per a una reducció pragmàtica de les llengües de treball a la UE no són bons: diversos països ja han fet palesa la seva oposició a aquest parcial trilingüisme funcional, basant-se en criteris diversos, que poden anar des del nombre de parlants de la seva llengua oficial fins a la seva antiguitat en la integració europea (l’italià n’és la quarta llengua en l’ús europeu, i és llengua d’un dels països constituents), o que poden fonamentar-se en criteris absolutament extraeuropeus —la pertinença dels quals és ben dubtosa—, com és el cas d’Espanya pel que fa a la defensa del castellà com a llengua de treball de la UE sobre la base de la seva extensió a Amèrica Llatina (una evident herència imperial). Cal recordar, a més, que, segons l’Eurobaròmetre, com a llengua d’ús europeu el castellà es situa en cinquè lloc i comparteix amb el polonès el nombre de parlants materns; en la percepció com a llengua estrangera preferent en l’educació obligatòria només dos països membres (França i el Regne Unit) el seleccionen com a segona llengua estrangera, i cap país es decanta pel castellà en cap altre ordre de preferència.
Tanmateix, sovint hem de llegir pamflets periodístics tan triomfalistes com obnubilats, i les responsables del Seacex i l’Instituto Cervantes no ens estalvien discursos bel·licosos com aquest:
– En 2010 España asumirá la presidencia de la UE. ¿Cuál será la apuesta en materia cultural?
– Caffarel (IC): El Cervantes va a dar la batalla –mediante varios proyectos que estamos preparando– para que el español sea reconocido como idioma de trabajo en el seno de la Unión Europea, como ya lo es en otros organismos internacionales. Habrá una ofensiva diplomática y desde todos los frentes para demostrar la necesidad de que el español, que ya es el segundo idioma de comunicación internacional, sea la cuarta lengua de trabajo junto al inglés, francés y alemán.
– Otegui (Seacex): Estamos trabajando muchas instituciones bajo la presidencia del embajador especial, Nicolás Martínez Fresno, en una doble dirección: se quiere potenciar la presencia de España en Europa y también la presencia de Europa en España. Haremos seminarios y exposiciones: una colectiva de artistas españoles y europeos que manejan los mismos discursos, otra sobre la arquitectura contemporánea española, otra muy importante llamada «España, encrucijada de civilizaciones», y otra sobre tapices, entre otras muchas.
Les raons d’aquesta campanya ens les va donar clarament Juan Vicente Herrera (president de la Junta de Castilla y León) en la inauguració del darrer Congreso Internacional sobre el Valor Económico del Español que va tenir lloc a Salamanca el novembre passat:
Juan Vicente Herrera [...] reclamó en su discurso el uso del español como lengua de trabajo en la Unión Europea «al mismo nivel que el inglés, el francés o el alemán», al tiempo que consideró inaceptable el hecho de que las delegaciones españolas no puedan exponer sus propuestas en nuestra lengua en el seno de las instituciones europeas.
Además, agregó el presidente autonómico, «debemos luchar» por posicionar al español como la segunda lengua científica en el mundo, ya que recordó que en la actualidad es hablada por más de 450 millones de personas. Así, Herrera defendió la importancia de que nuestro idioma «se mantenga como una de las grandes lenguas de comunicación internacional», ya que si se consigue este reto «vendrá todo lo demás», apuntó. Para lograr estos retos, el presidente de la Junta no se olvidó de la importancia de Internet señalando la necesidad de conseguir «llenar la red con el español». Avanzar en la enseñanza de este idioma es otro de los objetivos aludidos ayer en Salamanca por Herrera quien señaló que Castilla y León aspira a conseguir los 60.000 alumnos de español al año.
Como cuarta lengua más hablada del mundo es «un activo de indudable interés» en todos los ámbitos, según Herrera. Una opinión compartida por la directora del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel, quien propuso la creación de un foro estable «que aúne todas las iniciativas para no perder eficacia en políticas particulares».
I heus aquí la cirereta d’aquesta política lingüística exterior de l’Estat espanyol i d’algunes comunitats autònomes, que no amaga les seves arrels ideològiques i posa en evidència el frau de l’Espanya plural:
Herrera se sumó a esta petición de continuidad por parte de la directora del Cervantes, ya que en su opinión el «español es un idioma que nos une y a la vez nos libera», y aprovechó este circunstancia para reprochar que esta unión es «a menudo» olvidada por «algunos territorios españoles».
Actualització (16/01/2009): Avui, el Cercle d’Estudis Sobiranistes presenta l’Estudi sobre l’estat de compliment dels acords sobre l’ús de la llengua catalana a la Unió Europea, que denuncia l’incompliment per part del govern espanyol dels acords que va signar, fa més de tres anys, amb la majoria d’institucions de la Unió Europea amb l’objectiu de permetre-hi l’ús del català, el basc i el gallec en el seu si.
¿Es la nueva norma panhispánica una norma pluricéntrica y multipolar? IV: la acientífica visión de la lengua en los estudios gramaticales de tradición filológica, base teórica del estándar

Extracto de un estudio de Juan Carlos Moreno Cabrera, cuya lectura íntegra recomendamos («Gramáticas y academias. Para una sociología del conocimiento de las lenguas», Arbor, CLXXXIV, 731 mayo-junio 2008):
«Uno de los tópicos más comunes sobre la concepción de los idiomas en las sociedades occidentales es la idea de que las lenguas, para estar desarrolladas, necesitan tener una gramática, un léxico y una ortografía establecidos y elaborados. Cuando no es este el caso se tilda a las lenguas de hablas, variedades lingüísticas, dialectos, lenguas primitivas, lenguas étnicas, etc. Los tres elementos esenciales de la planificación lingüística, según E. Haugen (1966, 288), son precisamente la constitución de una gramática, de un diccionario y de una ortografía. Ellos son claramente definitorios de las elaboraciones culturales de las lenguas naturales, pero, desde una perspectiva estrictamente lingüística y en contra de lo que muchos creen, no son en modo alguno definitorios de éstas últimas, por lo que su utilización para caracterizar las lenguas en general da lugar a resultados claramente erróneos y ligados a una determinada ideología, que pretende imponer una variedad lingüística sobre otras al dotarla de estos tres elementos básicos de la planificación lingüística. En efecto, la competencia gramatical de un individuo no puede ser adecuadamente caracterizada recurriendo a una serie limitada de reglas sintácticas fijadas y rígidas; existen muchos puntos fluctuantes en dicha competencia que dan lugar a una actuación lingüística mucho más abierta, flexible y adaptable que la que se puede caracterizar mediante un conjunto de reglas completamente definidas y constantes.
Por otro lado, el léxico efectivamente usado en una comunidad no es un conjunto cerrado de elementos con uno o varios significados fijos y constantes. Las palabras, en su uso, adquieren continuamente nuevos significados y matices significativos; algunos de ellos perduran y otros son puramente ocasionales y, además, se introducen continuamente palabras nuevas o nuevas acepciones de palabras ya conocidas, lo cual hace que el léxico sea abierto, difuso,lábil y variable. Los diccionarios intentan recoger aquellos elementos que presentan una cierta estabilidad y constancia en una comunidad, pero al hacerlo eliminan un rasgo fundamental de ese nivel lingüístico: su carácter abierto, lábil e indefinido, que hace posible la adaptabilidad continua a las nuevas circunstancias que van sucediéndose a lo largo del devenir social e histórico de las comunidades.
Por último, la ortografía, como conjunto de reglas fijadas de escritura y pronunciación de letras, en el sistema alfabético, no refleja en modo alguno el hecho de que la fonética de las lenguas, como en los dos casos anteriores, es variable, difusa y está repleta de variantes intermedias que cumplen una determinada función adaptativa y distintiva, por lo que constituye un sistema dinámico y abierto del que surgen los cambios fonéticos, esenciales e imprescindibles para el desarrollo de una lengua histórica.
La actividad normativa y estandarizadora de las academias se basa precisamente en estos tres ejes esenciales, considerados como constitutivos de la esencia de las lenguas humanas, aunque, como acabamos de razonar, no lo son en absoluto. Las labores gramaticales y lexicográficas son características de dos profesiones centradas en los tres elementos esenciales de la ideología planificadora (gramáticas, ortografías y diccionarios); quienes realizan esas labores proponen y las academias (integradas en parte por esas personas) sancionan un tipo de reglamentación de las lenguas que se considera natural y reflejo de su esencia misma, por lo que adquieren una aureola científica que se utiliza para justificar los aspectos de predominio político, social y económico que están detrás de determinadas reglamentaciones lingüísticas, que no sólo no se adecuan a la naturaleza misma de las lenguas [...] sino que impiden conocer en su esencia esa misma naturaleza.
Ni siquiera el concepto mismo de lengua en el que se basa toda la ideología de la gramática, del diccionario y de la ortografía, escapa a una serie de presupuestos ideológicos típicos de un tipo de sociedad determinada. [...]
Estas ideas sobre el lenguaje y las lenguas están firmemente asentadas en nuestro pensamiento pero no han surgido del estudio científico del lenguaje humano realizado con los hallazgos lingüísticos y gramaticales actuales, sino que han sido heredadas de una tradición cultural que se remonta a la Grecia Clásica.
[...]
La realidad de las lenguas es muy distinta [...]. Las lenguas no son entidades unitarias conformadas por sistemas homogéneos, sino complejos poblaciones de competencias lingüísticas que están continuamente en interacción y que se adaptan mutuamente de forma constante.
[...]
La institucionalización del conocimiento de las lenguas occidentales modernas, que surge con el nacimiento de las academias lingüísticas típicas de algunos países de la Europa Occidental, se produce a partir del siglo XVI con la fundación de la academia de Florencia (1582), de París (1635), de Madrid (1713), de Copenhague (1742), de Lisboa (1779) o de Moscú (1783)5. Dicha institucionalización está íntimamente relacionada con el proceso de estandarización de las lenguas a través de la escritura y de forma crucial con el nacimiento e implantanción de la imprenta. Era necesario fijar por medio de la escritura las variedades lingüísticas a las que se pretendía dar respaldo oficial; de ahí, la importancia de la ortografía. Muestra de ello son, por ejemplo, la Ortografía Castellana de Gonzalo Correa (1630), las disquisiciones ortográficas sobre el francés de Jacques Peletier (1550) o la ortografía inglesa de John Hart (1569).
Estas actividades se basan conceptualmente [...] en una concepción filológica de la gramática que proviene de la Antigüedad Clásica, según la cual es necesario fijar la gramática de la lengua, y tienen su antecedente más inmediato en el surgimiento de las lenguas vulgares frente al latín como lenguas de pleno derecho tan sistematizables y regularizables como éste. El ennoblecimiento de las lenguas vernáculas europeas aparece materializado a partir del siglo XV y a través de la actividad de gramáticos pioneros como Leon Battista Alberti, autor de una gramática toscana (1437), que no se publicó hasta principios del siglo XX, como Antonio de Nebrija, con su Gramática Castellana (1492) o como William Bullokar, autor de una gramática inglesa (1586). Estos gramáticos intentaron mostrar que sus lenguas vernáculas tenían gramática, como el latín, a pesar de no ser lenguas escritas. Al hacerlo se enfrentaron a una paradoja: “Estos tres gramáticos se vieron envueltos en una paradoja: querían demostrar que sus lenguas vernáculas respectivas estaban ordenadas por reglas, que ‘tenían gramática’. Pero en la medida en que la gramática se identificaba popularmente con el latín, la única forma de hacer esto era mostrando que las lenguas vernáculas tenían las mismas reglas que el latín. La demostración de que las lenguas vernáculas tenían las mismas reglas que el latín pasó a ser de este modo una tarea urgente” (Law, 2003, 241).
Esta situación ha sido y sigue siendo determinante para el conocimiento gramatical de las lenguas europeas. Veamos un ejemplo concreto, entre los muchos que podrían proponerse. Las lenguas griega y latina disponían de una forma verbal sintética pasiva. Por ejemplo, en latín amaris significa “eres amado” frente a amas “amas”. Por consiguiente, los gramáticos latinos, tomando el ejemplo de los gramáticos griegos, incluyeron en sus gramáticas una voz pasiva. Al realizar las gramáticas de las lenguas romances, en las que se perdió la forma sintética de la pasiva y fue sustituida por una forma analítica con el verbo ser, los gramáticos y las gramáticas en general reconocen una voz pasiva, como ocurre en el caso del español. [...] Lo interesante aquí es que el verbo español tiene otras realizaciones diatéticas que también se expresan de forma perifrástica, pero que no aparecen habitualmente en las gramáticas del español como voces del verbo. Un ejemplo claro es la voz causativa, que opone la forma intransitiva de un verbo como ir a su forma transitiva causativa hacer ir. No se suele hablar en español de una voz causativa igual que se habla de una voz pasiva. La razón es que los gramáticos del latín y del griego no reconocieron un morfema causativo sistemático en la morfología verbal de estas lenguas y, por tanto, no incluyeron en sus gramáticas una voz causativa. [...] Es sencillo percatarse de que formas causativas como hacer venir, hacer comer o hacer pesar son mucho menos ambiguas y más consistentes en su significado que las pasivas. A pesar de ello, es fácil encontrar en una gramática del español una referencia a la voz pasiva analítica y muy difícil una descripción de la voz causativa analítica que, como mucho, se encuadra en el estudio de las perífrasis verbales. [...]
Las instituciones relacionadas directamente con la lengua en las sociedades modernas, tales como las educativas y las académicas en general, transmiten a la sociedad una visión de la lengua profundamente inserta en las concepciones filológicas que he explicado en las secciones anteriores de este trabajo y que tiene como consecuencia el establecimiento de una forma de lengua fundamentalmente escrita que se considera correcta y aceptable y cuya adopción oficial en las instituciones fundamentales del estado lleva a la creencia en la incorrección de aquellas formas de lengua que no se atienen a las normas establecidas en las academias y adoptadas en los ámbitos educativos o de comunicación social y culturales en general.
Esta concepción de que sólo hay una norma correcta, necesariamente relacionada de modo directo o indirecto con la lengua escrita es utilizada como un medio poderoso de control social y es una fuente de discriminación y sometimiento (Bourdieu, 1985, 28).
Lejos de eliminar estas falsas impresiones, las instituciones del estado en general y las academias e instituciones culturales en particular, las afianzan y las promueven con el fin de privar de valor y marginar el habla espontánea de la mayor parte de la gente común, lo cual crea un sentimiento de culpabilidad que produce inseguridad y falta de autoestima. Se trata de una violencia invisible que acaba siendo asimilada por los lingüísticamente oprimidos y se manifiesta en el fenómeno de la autorrepresión gramatical (Bourdieu, 1985, 26).
En esta línea, es fundamental tener en cuenta que existe una idea equivocada según la cual la lengua oral espontánea es una degeneración o corrupción de la lengua culta. [...]
Esta idea de la lengua vulgar como degeneración de la culta es absurda, dado que es ésta la que se fundamenta en aquella y no al revés. Aunque los hablantes tengan como modelo más o menos consciente la lengua culta, tal como ha sido inducido por la educación, e intenten atenerse a los modelos oficiales considerados como correctos (y por más que esos intentos tengan sin duda alguna influencia, aunque superficial, en la actividad lingüística de la población), la competencia lingüística automática (la que se utiliza en la mayor parte de las situaciones de la vida cotidiana) se fundamenta en unos hábitos lingüísticos constituidos y adquiridos en la etapa infantil pre-educativa de adquisición de la lengua, que no se pueden modificar de modo sustancial en la vida adulta. Esto nada tiene que ver con el descuido o la indolencia de los hablantes, que hablan a su aire sin preocuparse de la gramática y del diccionario. El habla característica de una comunidad se atiene a una serie de reglas (no coincidentes con las reconocidas oficialmente para la correspondiente lengua culta) tanto fonéticas como morfológicas, sintácticas y semánticas, que permiten un espacio de variación específico en todos los ámbitos y que hacen que un extranjero que no domine todas esas reglas con el conjunto de sus variedades y realizaciones variables, sea inmediatamente reconocido como tal al hablar nuestra lengua. [...] El habla espontánea tiene su propia gramática que normalmente no coincide con la reconocida oficialmente como correcta y que caracteriza una determinada lengua estándar. Por tanto, la lengua oral espontánea (o las diversas variedades de ella) no presenta la misma gramática que la lengua culta pero más relajada, laxa o descuidada sino una gramática diferente, que, por desgracia, los lingüistas apenas conocen, dado que durante la mayor parte del tiempo y siguiendo las concepciones filológicas de la gramática de origen clásico, se han dedicado a describir las lenguas cultas escritas y no las lenguas tal como se hablan espontáneamente.
[...]
«El lingüista Richard Kayne, uno de los especialistas en gramática generativa más reconocidos del mundo, observa, en los diversos dialectos italianos, una serie de sutiles diferencias sintácticas que son fundamentales para el estudio de la sintaxis microparamétrica, en la que se puede observar cómo pequeñas variaciones entre dialectos vecinos (que dan lugar muchas veces a juicios de desviación o incorrección) pueden ayudar a la formulación de los parámetros de la gramática universal. Por ejemplo, respecto de la sintaxis de los clíticos en función sintáctica de sujeto, se han detectado al menos 25 dialectos italianos que presentan distintas realizaciones posibles de este parámetro, que se corresponden con reglas gramaticales diferentes. Según las pesquisas de Kayne y de los estudiosos de la variación sintáctica de los dialectos del norte de Italia, se puede afirmar que hay al menos un centenar de lenguas italianas en esa zona, que difieren de forma sustancial en alguna o algunas reglas de sus gramáticas. Sobre la base de que diferencias sintácticas muy pequeñas pueden ser muy significativas en el estudio de las propiedades universales de las lenguas y de que es casi imposible encontrar dos individuos que compartan exactamente los mismos juicios de gramaticalidad, Kayne llega a la siguiente sorprendente conclusión: “Haciendo una extrapolación a la totalidad del planeta, se puede llegar a la conclusión de que el número de lenguas/dialectos sintácticamente diferentes es al menos tan grande como el número de personas vivas en el momento actual (es decir, más de cinco mil millones) [...]. Se podría objetar que muchas de estas lenguas difieren una de otra de manera nimia [...]. Sin embargo tales diferencias minúsculas podrían ser (o no ser) de una importancia teórica sustancial” (Kayne, 2000, 8).
Kayne observa además que tan solo con 33 parámetros de variación sintáctica pueden obtenerse más de ocho mil millones de lenguas posibles, según estén positiva o negativamente especificadas para cada uno de esos parámetros.
Se supone, por otro lado, que para caracterizar la gramática universal se necesita un número aún mayor de parámetros. La importancia de esta sintaxis microparamétrica que, a través de pequeñas variaciones sintácticas entre variedades lingüísticas, intenta hacer explícitos los principios de la gramática universal, es para Kayne uno de los avances científicos más importantes de la lingüística moderna: “La sintaxis microparamétrica es una potente herramienta, cuya constitución se puede quizás comparar con el desarrollo de los primeros microscopios, ya que nos permite hacer comprobaciones de diversas cuestiones acerca de las unidades más elementales de la variación sintáctica. Y ya que los principios invariantes de la GU no pueden ser entendidos sin tener en cuenta la variación sintáctica, esta herramienta promete ofrecernos pruebas valiosísimas que determinarán nuestro entendimiento de esos mismos principios” (Kayne, 2000, 9).
Es decir, el reconocimiento y estudio de la variación sintáctica como esencial en la naturaleza de las lenguas o variedades lingüísticas humanas es fundamental para el avance de la lingüística. Sin embargo, la gramática de base filológica, la dominante en muchas instancias de la sociedad, impone una visión rígida de las lenguas humanas en la que priman las reglas fijas y constantes sobre las variables, y en la que las fluctuaciones se consideran un fenómeno marginal, derivado e incluso aberrante [...].
[...]
Una de las gramáticas más influyentes en la historia reciente de la filología española ha sido la del venezolano Andrés Bello, que data de 1847. Según ha mostrado Moré (2004, 68), aunque Bello es perfectamente consciente de la diversidad lingüística del español en América, considera que gran parte de dicha diversidad surge de la incultura y el descuido de la gente vulgar. Bello hace su gramática con el propósito [...] de uniformar o unificar los hábitos lingüísticos y garantizar la unidad del código de comunicación (Moré, 2004, 69). La variedad lingüística que para Bello más se acerca al ideal de perfección lingüística del español es la que se usa en Toledo y Valladolid (Moré, 2004, 75), es decir, la castellana. Esta es una de las piedras angulares de la elección del modelo de lengua que va a describirse. Las otras dos son la lengua de los textos escritos que tienen excelencia literaria y los usos de la gente educada (Moré, 2004, 89). Aquí hay una serie de decisiones personales de Bello, en su papel de gramático, que se presentan, sin embargo, como instancias concretas de unas realidades objetivas que se imponen de modo natural [...].
S. Fernández Ramírez es autor de una de las gramáticas descriptivas del español más importantes e influyentes en el quehacer gramatical y filológico posterior. En el prólogo a la edición de 1951 de su Gramática Española (Fernández Ramírez, 1985, 297-310) el autor reconoce que ha utilizado un material exclusivamente literario, en concreto, escrito y afirma que “pocas veces he manejado testimonios orales” (Fernández Ramírez, 1985, 306). Como consecuencia de esto, razona de la siguiente manera: “Este hecho hará pensar, probablemente, que me alejo de la fuente viva del decir y que mi Gramática toma una dirección filológica más que lingüística. Es posible que así sea. En ella he tratado también algunas veces de caracterizar los estilos de los escritores. Rehúyo, por otra parte, la anotación de los hechos más aberrantes de la norma común, especialmente en la fonética y en la morfología. [...] [N]o debe perderse de vista que mi objetivo es el español común, el español cuidado que hablan las gentes cultas y universitarias de Madrid. Y entre ese español hablado y el literario no existe, sobre todo en nuestros días, una distancia considerable. Las diferencias son más de léxico que de gramática. [...] Estimo, además, poseer un criterio bastante seguro, pues yo soy natural de Madrid, de antepasados madrileños por la rama materna y sólo muy breves temporadas he residido fuera de la capital de España” (Fernández Ramírez, 1985, 306-308).
Queda claro, entonces, que [para Fernández Ramírez] la labor del gramático es describir la lengua más cercana a la literaria escrita, es decir, la de aquellos que durante años han estado en contacto con la literatura escrita y que, por tanto, tienen una mayor posibilidad de realizar en su lengua oral esos modelos escritos. Lo que no se atiene a ellos es calificado de aberrante, pero lo que se denomina aberración no es más que el resultado de la actuación de las leyes inexorables de la evolución lingüística, que se intentan eliminar en la concepción filológica de la gramática y del léxico.
Más recientemente, en el prólogo de su Gramática de la Lengua Española, [gramática descriptiva auspiciada por la Real Academia Española] Emilio Alarcos (Alarcos, 1994) declara su propósito en los siguientes términos: “Mi propósito consistía en exponer los rasgos de la gramática del español que se descubren en los actos orales y escritos de los usuarios de la lengua en este siglo XX. Hoy día concurren normas cultas diversas en los vastos territorios donde se practica el español como lengua materna. [...] La Academia, [...] ha defendido criterios de corrección basados en el uso de los varones más doctos, según decía Nebrija. El redactor ha procurado la imparcialidad en los casos de conflictos normativos, si bien se reflejan a veces sus preferencias personales” (Alarcos, 1994, 18).
La declaración es cristalina: [Alarcos] se propone describir los actos escritos característicos de las normas cultas y adoptar una posición imparcial en los casos de conflicto normativo: es decir, entre dos normas cultas escritas. Se trata, como dice el autor más adelante, de la norma centro-norteña peninsular y de la norma americana (Alarcos, 1994, 19).
Alarcos, sin embargo, expresa una cautela escéptica, según sus propias palabras (Alarcos, 1994, 18), hacia el normativismo, que podría considerarse como la doctrina según la cual lo correcto es lo que la norma establece y todo lo demás es incorrecto o aberrante, como señalaba Fernández Ramírez: “Ya no sería gramática el resultado de reducir la exposición de los hechos a un seco repertorio de usos correctos e incorrectos, sin dar ninguna explicación, como el viejísimo Appendix Probi. Y ya sabemos los hablantes neolatinos el brillante éxito práctico de los esfuerzos normativos del Pseudoprobo: casi todo lo que condenaba ha triunfado en los romances” (Alarcos, 1994, 18).
Tiene razón Alarcos que, como lingüista experto que era, reconocía que las aberraciones señaladas en el Appendix Probi, eran el resultado de las leyes lingüísticas cuyo funcionamiento dio como resultado las lenguas romances. [Sin embargo] si la gramática no debe ser un repertorio de formas correctas e incorrectas y debe centrarse sólo en aquellas consideradas normativas, entonces ocurrirá lo mismo que lo que el autor critica con ironía respecto del Pseudoprobo: la gramática habrá renunciado a dar cuenta de la lengua natural, para quedarse con una descripción de una lengua artificial filológicamente aquilatada.»
¿Es la nueva norma panhispánica una norma pluricéntrica y multipolar? III: La insuficiente descripción de los sociolectos y geolectos del español, y el caso omiso que la norma académica panhispánica hace de los estudios descriptivos

NOTA PRELIMINAR: El hecho de que las obras normativas académicas obvien, recurrentemente, el requisito básico de ética científica, exigible a todo trabajo intelectual, de citar en una bibliografía final la literatura teórica consultada (aun reconociendo en otros lugares haberla utilizado), hace imposible saber qué estudios sobre el español han manejado y permite realizar afirmaciones gratuitas como la que abajo citamos, pese a las evidencias contrarias, que más adelante se mencionarán.
La Asociación de Academias de la Lengua Española, en su web, sobre sus proyectos panhispánicos:
La nueva función de las Academias de la Lengua
[...] las Academias de la Lengua se han convertido en centros de referencia para la investigación de los más diversos aspectos del español. El conocimiento de las características que presenta actualmente nuestra lengua en todos los países que integran el mundo hispánico permite llevar a cabo una auténtica política panhispánica, que recoge lo consolidado por el uso y, en los casos necesarios, se adelanta a proponer las opciones que parecen más aconsejables en aquellos puntos en los que el sistema muestra vacilación.
José Luis Rivarola (Academia Peruana de la Lengua): «Sobre variedades y normas del español en el marco de una cultura lingüística pluricéntrica», ponencia presentada en el panel «La norma hispánica» del II Congreso Internacional de la Lengua Española, Instituto Cervantes-RAE, Valladolid, 2001:
La situación actual del español, como producto de la historia, corresponde a una cultura lingüística pluricéntrica, la cual se define por el hecho de que existen en el territorio de vigencia de una lengua varios centros que constituyen modelos de prestigio y que, por consiguiente, son irradiadores de norma para un país o para una región. Cuántos y cuáles sean exactamente estos centros no se puede determinar hoy por hoy, pues falta la investigación empírica indispensable. Cabe advertir que, por la mayor parte estas normas son de carácter subyacente, para adaptar un término usado en la bibliografía especializada, es decir, que no tienen una codificación explícita, a pesar de lo cual son reconocidas como tales por los hablantes de las correspondientes variedades y tienen un carácter implícitamente prescriptivo. La investigación que puede sacarlas a luz, como paso previo a su codificación, no se agota en la pura investigación dialectológica, ya que lo que interesa es determinar la valoración de los usos y la pertenencia o no de los mismos a los modelos de lengua que tienen vigencia en cada caso.
[...] la posibilidad de una codificación rigurosa de una lengua de cultura es menor cuanto mayor es el número de hablantes para el cual dicha codificación debe ser compromisoria. Naturalmente, entre los polos de una codificación monocéntrica-rigurosa y otra pluricéntrica-tolerante hay una escala continua de más a menos en precisión, o de más a menos en tolerancia; sobre los más y menos de esta escala influye una multiplicidad de factores glotopolíticos.
[...] A la trajinada cuestión de si una codificación pluricéntrica puede favorecer la fragmentación contesto negativamente. Creo más bien lo contrario. Una codificación que ignore las alternativas de lengua culta que se manifiestan en el espacio de su vigencia corre el severo riesgo de no ser aceptada y fracasar en su pretensión de ser instrumento de unidad y consolidación idiomática. En cambio, el pluricentrismo normativo puede ser un factor de integración y favorecer en los hablantes el interés por otros modelos de lengua y estimular en ellos una cierta competencia polilectal.
[...]
Me permito citar a Guitarte (1991, p. 82): «Lo que importa observar es que el policentrismo no supone forzosamente una fragmentación de la lengua. La lengua se puede conservar fundamentalmente uniforme, con variaciones nacionales que no alcancen la categoría de idiomas diferentes, siempre que se mantenga el sentido de pertenencia a la misma cultura».
Por lo demás, la condición necesaria de una codificación pluricéntrica es la determinación lo más precisa posible de las características de todas y cada una de las variedades cultas que ocupan el espacio global de la lengua de cultura en cuestión. En el caso del español estamos todavía lejos de esta meta. Pero pasos decisivos en esa dirección son, por ejemplo, la reciente y magna codificación lexicográfica del español europeo llevada a cabo por Seco (1999) o los trabajos en curso sobre el léxico del español mexicano que dirige Lara (1982, 1986, 1996). Asimismo, cabe mencionar, entre otras, las publicaciones que registran el léxico culto de las principales ciudades del mundo hispánico, en el marco del proyecto dirigido por J. M. Lope Blanch (1986).
Visto el contraste entre lo que afirma la corporación que reúne a todas las academias de la lengua española y lo que afirman algunos académicos a título personal, vamos a comparar, tan pormenorizadamente como nos es posible, la situación de la descripción del español y de qué manera la recoge la norma académica panhispánica:
Algunos estudios sobre el estado de la geolingüística del español en Latinoamérica, y proyectos apenas iniciados, con notas sobre su acogida en la norma académica panhispánica:
• Antonio Torres Torres (coord.): La Géolinguistique en Amérique latine. Hors série n.º 2 de Géolinguistique (2001-2002). Université Stendhal-Grenoble 3, Centre de Dialectologie. 276 pp. (compilación reseñada aquí).
• Milagros Aleza Izquierdo: «Algunos aspectos gramaticales en las modalidades americanas de la lengua española», Archivo de Filología Aragonesa, vols. 59-60, 2, 2002‑2004, pp. 1003-1030.
En relación con el tratamiento de la norma panhispánica de algunos casos de variación (citados en el artículo anterior de este serie), Aleza señala evidencias de generalización a todos los niveles (que aventuramos progresiva en virtud de la irradiación de estas modalidades desde centros de difusión de modelos normativos, como lo son los medios mexicanos), que, sin embargo, la norma académica (anclada en el purismo pese a pregonar su fundamento en el español general culto) se resiste a aceptar:
2.6. Relacionado con la confusión entre la función de complemento directo e indirecto, Kany ya señaló la flexión en plural del clítico lo en la construcción se lo dije a usted. Cuando el referente de se es plural, la idea de pluralidad se extiende a la moción de número del clítico: se los dije (a ustedes), para compensar la falta de marca de plural de la forma se. Dicha anómala y agramatical concordancia se recoge en los trabajos actuales, así lo hace Quilis (1992a) en el caso del español de Ecuador, Caravedo (1992) en las costas de Perú, Montes (1992: 524) la registra en Colombia, Bentivoglio y Sedano (1992: 786) la recogen en el estudio de Venezuela, Moreno de Alba (1992: 640) en México. Al habla culta antillana ha pasado dicha forma (Vaquero, 1996a: 63). Lope Blanch (1996: 83) afirma que la errónea construcción es prácticamente general en México; así como lo es también en los países centroamericanos (Quesada, 1996: 108)26 y en Chile (Oyanedel y Samaniego, 1999).
Merece la pena subrayar el contraste entre las siguientes afirmaciones sobre los estudios en torno a la pluralización de las construcciones impersonales con hacer y haber (fenómeno cada vez más extendido) que Ariza señala, y el tratamiento que de ello hace la norma panhispánica académica, del que se deduce o bien desconocimiento de los datos descriptivos disponibles, o, lo que es más grave, falseamiento interesado:
3.6. Como fenómeno general, muy común actualmente en el español hablado en España, señalamos dentro de este apartado la agramatical concordancia de las construcciones impersonales con haber y hacer: hubieron fiestas; hacían muchos años, que ya constituye un lugar común en la descripción de la lengua actual y que sobrepasa ya el límite de lo oral. Demello (1991) contrasta las conclusiones de trabajos anteriores35 con los resultados de las encuestas realizadas para el estudio del habla culta de once ciudades (transcritas y publicadas como materiales para el estudio coordinado del habla culta): Bogotá, Buenos Aires, Caracas, La Habana, La Paz, Lima, Madrid, Ciudad de México, San Juan de Puerto Rico, Santiago de Chile y Sevilla. Las conclusiones a las que llega el autor apuntan a que el fenómeno de concordancia del impersonal HABER se da cada vez con más frecuencia en el habla culta. Común en Lima, La Paz, Caracas, San Juan y Santiago de Chile; de porcentaje mediano en Bogotá (Montes la subraya de uso general) y La Habana, y rara en Ciudad de México y Buenos Aires (sociolectos bajos). La forma más pluralizada es la de habían.
Habíamos se observa también con frecuencia, aunque por lo general la primera persona es de uso menor.
Informaciones recientes actualizan algunos datos. Así, en el caso de México, Lope Blanch (1996: 83) señala el fenómeno como hecho generalizado en todos los sociolectos del país. También lo consideran de ámbito general Vaquero (1996a: 64) en el español de los países antillanos36, Quesada (1996: 110) en su descripción de los países centroamericanos. Sedano y Bentivoglio (1996: 124), Torroja (1999)37 y Alvar (2001) en Venezuela. Mendoza (1992) y Quilis (2001: 217) han señalado el fenómeno en el castellano andino de Bolivia, y Oyanedel y Samaniego (1999: 1182) lo incluyen dentro de los fenómenos que se están incorporando a la norma culta de Santiago de Chile, por el ascendente porcentaje de uso entre los hablantes cultos.
[Milagros Aleza Izquierdo: «Algunos aspectos gramaticales en las modalidades americanas de la lengua española», Archivo de Filología Aragonesa, vols. 59-60, 2, 2002‑2004, pp. 1003-1030.]
4. Verbo impersonal. Además de su empleo como auxiliar, el otro uso fundamental de haber es denotar la presencia o existencia de lo designado por el sustantivo que lo acompaña y que va normalmente pospuesto al verbo: Hay alguien esperándote; Había un taxi en la puerta; Mañana no habrá función; Hubo un serio problema. Como se ve en el primer ejemplo, en este uso, la tercera persona del singular del presente de indicativo adopta la forma especial hay. Esta construcción es heredera de la existente en latín tardío «habere (siempre en tercera persona del singular) + nombre singular o plural en acusativo». Así pues, etimológicamente, esta construcción carece de sujeto; es, por tanto, impersonal y, en consecuencia, el sustantivo pospuesto desempeña la función de complemento directo. Prueba de su condición de complemento directo es que puede ser sustituido por los pronombres de acusativo lo(s), la(s): Hubo un problema > Lo hubo; No habrá función > No la habrá. Puesto que el sustantivo que aparece en estas construcciones es el complemento directo, el hecho de que dicho sustantivo sea plural no supone que el verbo haya de ir también en plural, ya que la concordancia con el verbo la determina el sujeto, no el complemento directo. Por consiguiente, en estos casos, lo más apropiado es que el verbo permanezca en singular, y así sucede en el uso culto mayoritario, especialmente en la lengua escrita, tanto en España como en América: «Había muchos libros en aquella casa» (Ocampo Cornelia [Arg. 1988]); «Había unos muchachos correteando» (VLlosa Tía [Perú 1977]); «Hubo varios heridos graves» (Valladares Esperanza [Cuba 1985]); «Habrá muchos muertos» (Chao Altos [Méx. 1991]). La misma inmovilidad en singular del verbo conjugado debe producirse en el caso de que haber forme parte de una perífrasis con poder, soler, deber, ir a, etc.: «En torno de una estrella como el Sol puede haber varios planetas» (Claro Sombra [Chile 1995]); «En esta causa va a haber muchos puntos oscuros» (MtzMediero Bragas [Esp. 1982]). No obstante, la excepcionalidad que supone la existencia de un verbo impersonal transitivo, sumado al influjo de otros verbos que comparten con haber su significado «existencial», como estar, existir, ocurrir, todos ellos verbos personales con sujeto, explica que muchos hablantes interpreten erróneamente el sustantivo que aparece pospuesto al verbo haber como su sujeto y, consecuentemente, pongan el verbo en tercera persona del plural cuando dicho sustantivo es plural: ׫Hubieron muchos factores que se opusieron a la realización del proyecto» (Expreso [Perú] 22.4.90); ׫Entre ellos habían dos niñas embarazadas» (Caretas [Perú] 1.8.96); incluso se ha llegado al extremo de generar una forma de plural ×hayn para el presente de indicativo, con el fin de establecer la oposición singular/plural también en este tiempo: ׫En el centro también hayn cafés» (Medina Cosas [Méx. 1990]). Paralelamente, se comete también el error de pluralizar el verbo conjugado cuando haber forma parte de una perífrasis: ׫Dice el ministro que van a haber reuniones con diferentes cancilleres» (Universal [Ven.] 6.11.96). Aunque es uso muy extendido en el habla informal de muchos países de América y se da también en España, especialmente entre hablantes catalanes, se debe seguir utilizando este verbo como impersonal en la lengua culta formal, de acuerdo con el uso mayoritario entre los escritores de prestigio.
[RAE-ASALE: Diccionario panhispánico de dudas, s. v. Haber, § 4.]
2. Para expresar circunstancias meteorológicas o los grados de temperatura atmosférica, así como cuando se utiliza con expresiones temporales para referirse a un momento situado tanto tiempo atrás como indica el complemento, funciona como impersonal, por lo que solo se conjuga en las formas de tercera persona del singular: «A esa altura de la noche hacía bastante frío» (Benedetti Primavera [Ur. 1982]); «Fuera hace 50 grados bajo cero» (Ortega Artículos [Esp. 1917-33]); «Hace dos días ha amanecido loco furioso» (Prada Hora [Méx. 1979]). En todos estos casos, es impropio hacer concordar el verbo hacer en plural cuando es plural el complemento: ׫De día hacen 10 grados bajo cero» (Tribuno@ [Arg.] 2.99); ׫No ha aumentado desde hacen unos 30 años» (Tiempos [Bol.] 31.3.97). Es redundante, y debe evitarse, el uso del adverbio atrás cuando hacer se construye con un complemento temporal: ׫El concurso fue fallado hace dos años atrás» (País [Ur.] 12.11.01); debió decirse hace dos años o dos años atrás.
[RAE-ASALE: Diccionario panhispánico de dudas, s. v. Hacer(se), § 2.]
(Sobre la pluralización de haber impersonal para el presente de indicativo y su tratamiento en el Diccionario panhispánico de dudas, leáse el artículo de Miguel Rodríguez Mondoñedo «Habían ~ Hubieron ~ Hayn».)
• Proyecto de Atlas Lingüístico de América Central
El Atlas Lingüístico de América Central (siglas ALAC) es un proyecto de investigación compartido entre la Universidad de Costa Rica y la Universidad de Bergen, que intenta representar el español centroamericano a través de mapas lingüísticos, en los niveles fonético (desde una dimensión pluridimensional), morfosintáctico y léxico.
Principales proyectos (aún en curso) de descripción del sociolecto culto del español y de sus polos de irradiación normativa en toda Hispanoamérica:
• Bibliografía e historial del Proyecto de Estudio Coordinado de la Norma Lingüística Culta de las Principales Ciudades de Iberoamérica y de la Península Ibérica (ajeno a las Academias), iniciado por Juan Manuel Lope Blanch:
1) Historia del proyecto en Eva Spitzová: «Estudio coordinado de la norma lingüística culta de las principales ciudades de iberoamérica y de la península ibérica: proyecto y realización», Études romanes de Brno, 21, pp. 61-66.
El proyecto nació en el año 1964 en Bloomington, en el Segundo Simposio del Programa Interamericano de Lingüística y Enseñanza de Idiomas (PILEI). El padre espiritual del Proyecto es Juan M. Lope Blanch, profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México, quien, en dicho Simposio, presentó a la Comisión de Lingüística y Dialectología Iberoamericanas un primer plan de un trabajo coordinado de los principales centros filológicos de la América de lengua española, llamado “Proyecto de estudio del habla culta de las principales ciudades de Hispanoamérica”.
La propuesta despertó el interés de los hispanistas asistentes al Simposio y fue apoyada por el PILEI.
En el Tercer Simposio del PILEI, celebrado en Montevideo en 1966, se decidió llevar a cabo el Proyecto. Se constituyó en Montevideo una Subcomisión Ejecutiva del Proyecto que, entre 1966 y 1968, “definió los objetivos de la investigación, así como su metodología, y preparó el Cuestionario que había de servir como guía común para la ejecución de los trabajos”.1
En 1965, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de Madrid decidió colaborar en el Proyecto y entre 1971 y 1973 publicó, en tres volúmenes, la versión definitiva del Cuestionario.
Se adhirieron al Proyecto las siguientes ciudades e institutos científicos: Bogotá (Instituto Caro y Cuervo), Buenos Aires (Instituto Torcuato di Telia del CICE y Academia Argentina de Letras), Caracas (Instituto de Filología Andrés Bello de la Universidad de Caracas), La Habana (Universidad de Texas en Austin), Lima (Departamento de Lingüística y Filología de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos), Madrid (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), México (Universidad Nacional Autónoma de México), San Juan de Puerto Rico (Instituto de Lingüística de la Universidad de Puerto Rico) y Santiago de Chile (Departamento de Lengua y Literatura Españolas de la Universidad de Chile).
El objetivo del Proyecto, tal como se expone en el Cuestionario mencionado, es estudiar “el habla culta media (habitual), con referencias a las actitudes formal (habla esmerada) e informal (habla familiar)”. El estudio es “esencialmente descriptivo -sincrónico-, ya que sólo incluirá las observaciones diacrónicas que surjan de la confrontación del habla de las distintas generaciones auscultadas”.2
La documentación se basa en informaciones orales grabadas en cintas magnetofónicas.[...]
Hasta la fecha se han publicado los siguientes volúmenes:
1. El habla de la ciudad de México. Materiales para su estudio. Centro de Lingüística Hispánica, UNAM 1971, 449 pp.; J. M. Lope Blanch, director.
2. El habla culta de Caracas: Materiales para su estudio. Instituto de Filología Andrés Bello, Caracas 1979, 666 pp.; A. Rosenblat, director.
3. El habla culta de Santiago de Chile. Materiales para su estudio, Tomo I. Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Chile, 1979, 511 pp.; A. Rabanales y L. Contreras, editores.
4. El habla de la ciudad de Madrid. Materiales para su estudio. Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid 1981, 449 pp.; M. Esgueva y M. Cantarero, editores.
5. El habla de la ciudad de Bogotá. Materiales para su estudio. Instituto Caro y Cuervo, Bogotá 1986, 692 pp.
6. El habla culta de la ciudad de Buenos Aires, dos tomos, Buenos Aires, 1987, 309 y 531 pp.; A. M. Barrenechea, editora.
7. Encuestas del habla urbana de Sevilla: nivel culto. Facultad de Filología de la Universidad de Sevilla, 1983, 297 pp.; M. A. de Pineda, editor.
8. En México se ha llevado a cabo, además, el estudio del habla popular; en 1972 se empezó con las grabaciones que comprenden un total de cien horas, distribuidas en tres tipos de encuestas; son los mismos como en el habla culta, menos las elocuciones formales, por supuesto. Fueron trans critas, no sin muchas dificultades, y una parte de ellas fue publicada en 1976 bajo la dirección de J. M. Lope Blanch y con el título El habla popular de la ciudad de México: Materiales para su estudio. Centro de Lingüística Hispánica, UNAM, 464 pp.
Existe, asimismo, el proyecto de intercambio de cintas con las encuestas grabadas, de manera que todos los centros dispongan de muestras de todas las ciudades adheridas al Proyecto; sin embargo, por razones de distinta índole —aduanales, de distancia— no ha podido llevarse a cabo hasta el momento.
[...]
Aunque hay que reconocer que el número de estudios que se han servido del material reunido en el marco del Proyecto es considerable, también hay que hacer constar que, mientras no se habían publicado los materiales, el número de hispanistas que pudieron servirse de ellos quedaba reducido a los que tenían acceso a las cintas con las grabaciones, que prácticamente eran los que habían hecho las encuestas. Sólo la publicación de los materiales permite, por un lado, hacer uso de ellos a hispanistas de cualquier país y, por el otro, emprender trabajos comparativos.
En la actualidad están publicados los materiales de siete ciudades, lo que proporciona ya una base sólida para estudios comparativos. Esperemos que en un futuro no muy lejano vean la luz también los materiales de las restantes ciudades adheridas al Proyecto (sobre todo de las que pertenecen a él desde el principio, a saber, Lima, La Habana y San Juan de Puerto Rico) y —lo que quizás es más importante todavía— que los tomos publicados lleguen a un número lo más alto posible de bibliotecas científicas. Hasta ahora, desgraciadamente, muchos de los tomos faltan incluso en las de más prestigio.
[NOTAS DEL EXTRACTO:]
1. J. M. Lope Blanch: Estudios sobre el español hablado en las principales ciudades de América. México, UNAM, 1977, p. 7.
2. J. M. Lope B1anch, El estudio del español hablado culto. Historia de un proyecto, México, UNAM 1986, pp. 98-99.
3. Lope (1986), pp. 99-100.
2) Situación actual del Proyecto en «Estudio coordinado de la norma lingüística culta». Programación de las actividades del Proyecto para el XV Congreso (agosto del 2008).
Como es del conocimiento de nuestra comunidad académica, el 8 de mayo de 2002 falleció inesperadamente el doctor Juan M. Lope Blanch, quien hasta ese momento fungía como coordinador del Proyecto del habla culta, proyecto que él había concebido e impulsado desde 1964. A iniciativa de Elizabeth Luna Traill y Alejandra Vigueras Ávila, de México, los miembros de la Comisión Ejecutiva llevaron a cabo una reunión en la que tomaron una serie de decisiones con el fin de darle continuidad al Proyecto.
La VIII Reunión de la Comisión Ejecutiva tuvo lugar en el Instituto de Investigaciones Filológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, del 1.° al 4 de septiembre de 2003. Asistieron 9 representantes de 7 ciudades: Alba Valencia, Santiago de Chile; Hilda Otálora, Bogotá; Paola Bentivoglio, Caracas; Jorge Murillo, San José (Costa Rica); Ana María González, La Habana II; Joseph Matluck, La Habana I; Elizabeth Luna Traill y Alejandra Vigueras, Ciudad de México; José Antonio Samper, Las Palmas de Gran Canaria.
Los acuerdos más relevantes tomados en la Reunión fueron los siguientes:
1. Dirección del Proyecto. Se decidió reorganizar la dirección del Proyecto y se determinó nombrar un Comité Directivo teniendo en cuenta las áreas geográficas que abarca el Proyecto para la elección de sus miembros. Para el período 2003-2005, dicho Comité quedó integrado por: Elizabeth Luna Traill (América del Norte y Las Antillas), presidenta; Alba Valencia (América del Sur) y José Antonio Samper (España).
2. Cambio de nombre al Proyecto. Como homenaje al Prof. Juan M. Lope Blanch, creador del Proyecto, y su coordinador desde el inicio, se acordó por unanimidad denominarlo Proyecto de la norma culta hispánica Juan M. Lope Blanch.
3. Principios generales del Proyecto. Los participantes ratificaron la vigencia de los principios generales que están en la base de la existencia del Proyecto. Se consideran Principios del Proyecto: a) Estudio del habla culta media habitual formal e informal; b) Aspectos: fonética, fonología, morfosintaxis, léxico y estructuras coloquiales y afectivas; c) Estudio esencialmente descriptivo-sincrónico.
4. Relación con la ALFAL. Los participantes coincidieron en la importancia de mantener un vínculo estrecho con la ALFAL, de modo que los miembros de la Comisión Ejecutiva deberán pertenecer a la mencionada Asociación. Se acordó solicitar ayuda financiera a la ALFAL para poder realizar algunas actividades de la Comisión. Se decidió, también, que la Presidenta del Comité Directivo comunicaría al Presidente de la ALFAL las conclusiones de esta Reunión. (Lo que se hizo en su debida oportunidad).
5. Próxima reunión de la Comisión Ejecutiva. Se convino en que la próxima reunión de la Comisión Ejecutiva tendrá lugar en coincidencia con el XIV Congreso Internacional de la ALFAL (Monterrey, México, 17-19 de octubre de 2005). Para dicha reunión se espera que puedan estar en proceso (o concluidas) las siguientes acciones: a) La página WEB [no existe]; b) Un Banco de Datos con materiales que serán de uso exclusivo de la Comisión Ejecutiva; c) Digitalización de las grabaciones (exceptuando las de la ciudad de Caracas que se encuentran ya digitalizadas); d) Actualización de los materiales: Realizar nuevas grabaciones de entrevistas en las ciudades de Santiago, Bogotá, Caracas y México, dado que fueron los primeros materiales que se grabaron y, por lo tanto, datan de 30 años, aproximadamente; ello permitirá contrastar los antiguos y nuevos materiales y abordar estudios de tipo diacrónico.
6. Observación importante: Debido a los lamentables fallecimientos de Ofelia Kovacci y Antonio Quilis, las ciudades de Buenos Aires y Madrid, respectivamente, no tienen representantes en el Proyecto. Se hará todo lo posible para resolver prontamente esta situación.
3) Luis Fernando Lara: «Juan Miguel Lope Blanch: 1927-2002», Nueva Revista de Filología Hispánica, tomo 50, n.º 2, 2002 , pp. 389-391.
4) Juan Manuel Lope Blanch: «Variedad y homogeneidad en la lengua española», en Juan Villegas (coord.): Actas Irvine-92: [Actas de XI Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas], vol. 1, 1984 (De historia, lingüísticas, retóricas y poéticas), pp. 75-81.
5) «Proyectos en curso en la investigación de la lengua española en América. Mesa redonda: Juan M. Lope Blanch. Director del Centro de Lingüística Hispánica. Universidad Nacional Autónoma de México», panel «La lengua española: unidad y diversidad», en Actas del Congreso de la Lengua Española (Sevilla, 7-10 de octubre de1992), Instituto Cervantes, 1994.
6) Juan Manuel Lope Blanch: «La norma lingüística hispánica», ponencia presentada en el panel «La norma hispánica» del II Congreso Internacional de la Lengua Española, Instituto Cervantes-RAE, Valladolid, 2001.
7) Juan Manuel Lope Blanch: «La originalidad del español americano y las lenguas amerindias», en Manuel Ariza Viguera (coord.): Actas del II Congreso Internacional de Historia de la Lengua Española, vol. I, pp. 73-110, Pabellón de España, 1992.
8) Jair de Olivera Souza: «La norma ideal genérica, base para la enseñanza del español», Unidad en la diversidad,Portal informativo sobre la lengua castellana, 26/11/2003.
• Bibliografía e historial del Macrocorpus para el Estudio de la Norma Lingüística Culta, de J. A. Samper Padilla y colaboradores, que surge del proyecto anterior de Lope Blanch:
1) J. A. Samper Padilla: «Macrocorpus para el estudio de la norma lingüística culta», Oralia: Análisis del discurso oral, n.º 8, 2005, pp. 105-122.
2) Macrocorpus de la norma lingüística culta de las principales ciudades del mundo hispánico (MC-NLCH). Preparado por José Antonio Samper Padilla, Clara Eugenia Hernández Cabrera y Magnolia Troya Déniz. Edición en CD-ROM. Las Palmas de Gran Canaria, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, 1998.
3) Información disponible por línea de este macrocorpus, recodificado e incorporado al CREA, proporcionada a la lista Infoling por J. A. Samper.
• Bibliografía e historial del Proyecto Panhispánico del Estudio de la Disponibilidad Léxica (Dispolex), dirigido y coordinado por el académico Humberto López Morales:
1) En la web del Proyecto:
¿Qué es el proyecto panhispánico?
Director y Coordinador: Humberto López Morales.
Objetivo : Elaborar Diccionarios de Disponibilidad Léxica para las diversas zonas del mundo hispánico. La homogeneidad de criterios permitirá establecer comparaciones de tipo lingüístico, etnográfico y cultural, dibujar áreas de difusión y, en general, servir de punto de partida para análisis posteriores.
Fases de elaboración de cada Diccionario:
· Selección de la muestra. Está compuesta por estudiantes de nivel preuniversitario (último curso del bachillerato) a fin de que los resultados no se vean contaminados por los tecnicismos adquiridos en el nivel universitario, los cuales se alejan de la norma de la comunidad. El patrón es mantener homogénea la edad y el nivel cultural de los informantes (estudiantes del curso inmediatamente anterior a la entrada en la Universidad) y subcategorizarlos de acuerdo con una serie de variables.
· Recogida de materiales mediante encuesta.
· Transcripción de los materiales y homogeneización de los mismos mediante los protocolos de edición convenidos.
· Cálculo de la disponibilidad léxica global y por campos y grupos de informantes, lo que llevará a configurar los diversos apartados del diccionario.
· Publicación del Diccionario.
2) J. A. Samper Padilla: «El proyecto panhispánico de disponibilidad léxica: logros y estado actual», en Carmen Varo Varo y Miguel Casas Gómez (coords.): VII Jornadas de Lingüística, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Cádiz, 2003, pp. 193-226.
3) Juan José Bellón Fernández, Marta Samper Hernández y José Antonio Samper Padilla: «El proyecto de estudio de la disponibilidad léxica en español», en Gerd Wotjak (coord.): Pautas y pistas en el estudio del léxico hispano (americano), Verbuert: Iberoamericana, 2003, pp. 27-140.
4) Clara Eugenia Hernández Cabrera y Marta Samper Hernández: «Léxico disponible, norma culta y norma popular», Archivo de filología aragonesa, Vol. 59-60, 2, 2002‑2004, pp. 1341-1358:
5) Humberto López Morales: «Un nuevo corpus para el estudio del español: la disponibilidad léxica», Oralia: Análisis del discurso oral, n.º 8, 2005, pp. 141-160.
6) Humberto López Morales: «El estudio de la variación léxica», en Ana María Cestero Mancera, Isabel Molina Martos y Florentino Paredes García (coords.): Estudios sociolingüísticos del español de España y América , Madrid, Arco/Libros, 2006, pp. 69-80.
7) J. A. Samper Padilla: «Disponibilidad léxica y sociolingüística», en José Luis Blas Arroyo, Mónica Velando Casanova, Manuela Casanova Avalos (coords.): Discurso y sociedad : contribuciones al estudio de la lengua en contexto social, Castellón, Servicio de Publicaciones de la Universitat Jaume I, 2006, pp. 99-120.
8) Marta Samper Hernández y José Antonio Samper: «Aportaciones recientes de los estudios de disponibilidad léxica», Lynx: Panorámica de estudios lingüísticos, N.º 5, 2006, pp. 5-95.
• Bibliografía e historial sobre el Proyecto Varilex: Variación Léxica del Español en el Mundo, iniciado y dirigido por Hiroto Ueda, Antonio Ruiz Tinoco y Toshihiro Takagaki:
1) Hiroto Ueda y A. Ruiz Tinoco: «VARILEX, Variación léxica del español en el mundo, Proyecto internacional de investigación léxica», en Gerd Wotjak (coord.): Pautas y pistas en el estudio del léxico hispano (americano), Verbuert : Iberoamericana, 2003, pp. 141-278.
2) Historia del proyecto: «Estudio de la variación léxica del español . Métodos de investigación», en Homenaje al profesor Makoto Hara. Trabajos reunidos con motivo de la jubilación universitaria, Tokio, 1996, pp. 341-375.
El proyecto Varilex
El proyecto más nuevo en esta línea será, actualmente, nuestro estudio de Varilex (Variación léxica). En el mes de abril de 1993, nos atrevimos a lanzar un llamamiento para formar una red internacional de investigadores con el objetivo de estudiar la variación léxica del español urbano. En el Décimo Congreso de la Asociación de Lingüística y Filología de América Latina (ALFAL), el comité organizador nos ofreció la oportunidad de manifestar nuestro proyecto de investigación. Allí explicamos nuestra intención y el resultado de un estudio piloto.
Desde entonces han venido aumentando los miembros y ahora contamos con sesenta y cinco colaboradores que nos ofrecen continuamente datos de su localidad.
El proyecto más nuevo en esta línea será, actualmente, nuestro estudio de Varilex (Variación léxica). En el mes de abril de 1993, nos atrevimos a lanzar un llamamiento para formar una red internacional de investigadores con el objetivo de estudiar la variación léxica del español urbano. En el Décimo Congreso de la Asociación de Lingüística y Filología de América Latina (ALFAL), el comité organizador nos ofreció la oportunidad de manifestar nuestro proyecto de investigación. Allí explicamos nuestra intención y el resultado de un estudio piloto.
Desde entonces han venido aumentando los miembros y ahora contamos con sesenta y cinco colaboradores que nos ofrecen continuamente datos de su localidad.
Hasta ahora hemos reunido por correspondencia datos de 237 personas de 46 ciudades pertenecientes a 20 países hispanohablantes, que presentamos a continuación junto con los códigos utilizados en el estudio presente.
A continuación, ofrecemos los nombres de las ciudades encuestadas junto con sus siglas utilizadas en los cuadros siguientes (país-ciudad):
[CUADRO-1]
El cuadro-1 representa la distriución generacional (de cada diez años) de los sujetos residentes en las ciudades investigadas.
3) Descripción, desarrollo y actualidad del proyecto: A. Ruiz Tinoco: «Los informantes en las encuentas de variación léxica», Dialectología, 1 (2008), 83-105.
5) La base de datos disponible de Varilex y la interfaz de búsqueda.
• Bibliografía e historial del Proyecto Difusión Internacional del Español por Radio, Televisión y Prensa: Unidad y Diversidad de la Lengua (DIES-RTP), dirigido por Raúl Ávila:
1) Proyecto Difusión Internacional del Español por Radio, Televisión y Prensa: Unidad y Diversidad de la Lengua (DIES-RTP). Coordinación general: Raúl Avila.
2) Descripción del proyecto:
A. MOTIVOS Y OBJETIVOS
La lengua española es hablada por más de 370 millones de personas en el mundo y posee una tradición cultural que abarca ya 10 siglos. En la actualidad, su difusión oral, nacional e internacional, se logra fundamentalmente a través de la radio y la televisión. Algunos de estos medios, por sus recursos técnicos, llegan prácticamente a todos los países de habla española y son recibidos por un gran auditorio. Por lo mismo, difunden un lenguaje cuyo uso repercute sin duda en la unidad o la diversidad del idioma. Lo mismo ocurre, en el uso escrito, con el lenguaje de la prensa.
Los medios de difusión masiva, sin menoscabo de los usos regionales o nacionales, necesitan utilizar una norma internacional que no necesariamente corresponde a la académica para ser comprendidos adecuadamente y para contribuir a la difusión de un idioma común: tienen a la vez una necesidad y una responsabilidad. Lo anterior muestra la importancia de estudiar ese lenguaje, lo que no se ha hecho hasta ahora de manera sistemática, mediante la recopilación de muestras estadísticamente confiables. A partir de ese muestreo y de otras fuentes se podría describir esa norma internacional. De esta manera se podría ver en qué medida la radio, la televisión y la prensa se ajustan a ese uso y sería posible suministrar a los responsables de esos medios la información que les permita tomar decisiones en ese sentido.
El proyecto, consecuentemente, pretende abarcar el estudio de las variantes más importantes del español, jerarquizadas por su grado de difusión internacional, nacional y regional a través de los medios. Los objetivos principales son:
a) Describir los aspectos del idioma léxico, fonología y sintaxis comunes a todos los países o regiones hispanohablantes y los específicos de cada uno de ellos.
b) Dar un sustento lingüístico objetivo a las industrias de la lengua (medios y edición de libros, traducciones, doblajes, enseñanza del español a extranjeros y a hablantes de lenguas indígenas, computación).
c) Describir las normas regionales o nacionales para, a partir de ellas, establecer la norma general hispánica.
d) Lograr una comunicación más eficiente entre los países y las regiones de habla española.
e) Fomentar, dentro de la necesaria diversidad regional, la unidad lingüística y cultural de cada país y de la comunidad de países o regiones hispanohablantes.
f) Valorar el uso del idioma español en cuanto vehículo internacional de comunicación y factor de identidad de la comunidad hispanohablante. [...]
3) Raúl Avila: «Televisión internacional, lengua internacional», ponencia en el I CILE, Zacatecas, 1997; en Luis Cortés Bargalló, Carlos Mapes, Carlos García Tort (coords.): La lengua española y los medios de comunicación : [Primer Congreso Internacional de la Lengua Española, día de emisión, 7-VI-97, Zacatecas], vol. 2, Madrid, Siglo XXI de España Editores, 1998, pp. 911-931.
http://congresosdelalengua.es/zacatecas/plenarias/television/avila.htm
4) Raúl Avila: «Lenguaje, medios e identidad nacional», European Review of Latin American and Caribbean Studies / Revista Europea de Estudios Latinoamericanos y del Caribe, Amsterdam, vol. 64, junio del 1998, pp. 105-112.
5) Raúl Avila: «Los medios de comunicación masiva y el español internacional», ponencia en el II CILE, Valladolid, octubre del 2001.
6) Raúl Avila: «La lengua española en el espacio internacional», ponencia presentada en el Congreso Internacional sobre Lenguas Neolatinas en la Comunicación Especializada, Unión Latina, Dirección Terminología e Industrias de la Lengua, El Colegio de México, México, 28-29 de noviembre del 2002.
7) Raúl Avila: «La pronunciación del español: medios de difusión masiva y norma culta», Nueva Revista de Filología Hispánica, tomo 51, n.º 1, 2003, pp. 57-80.
8) Raúl Avila: «La lengua española y sus variantes en los medios de comunicación masiva», en Gerd Wotjak (coord.): Pautas y pistas en el estudio del léxico hispano (americano), Verbuert : Iberoamericana, 2003, pp. 11-26.
9) Raúl Avila: «El español estándar y sus variedades en los medios de comunicación», ponencia presentada en el panel «Lengua, dialecto y medios: unidad internacional y variación local», III CILE, Rosario, 2004.
10) Raúl Ávila: De la imprenta a la Internet : la lengua española y los medios de comunicación masiva, México, D.F. , Colegio de México, 2006.
11) Humberto López Morales: La globalización del léxico hispánico, Madrid, Espasa, 2006.
• Bibliografía e historial del Proyecto para el estudio sociolingüístico del español de España-(PRESEEA), dirigido por Francisco Moreno Fernández:
1) Definición del proyecto:
PRESEEA es un proyecto para la creación de un corpus de lengua española hablada representativo del mundo hispánico en su variedad geográfica y social. Esos materiales se reúnen atendiendo a la diversidad sociolingüística de las comunidades de habla hispanohablantes.
PRESEEA agrupa a más de 30 equipos de investigación sociolingüística. Es el fruto del trabajo coordinado de investigadores comprometidos con una metodología común para reunir un banco de materiales coherente que posibilite su aplicación con fines educativos y tecnológicos.
Cuenta con el patrocinio y auspicio de la RAE, la ALFAL, la Fundación Comillas y la Univ. de Alcalá. Es de esperar que también se incopore a los nuevos corpus académicos, dado que en uno de sus grupos de trabajo está Guillermo Rojo.
2) Francisco Moreno Fernández: «El español en su variación geográfica y social: informe sobre el corpus “PRESEEA”», en Ana María Cestero Mancera, Isabel Molina Martos y Florentino Paredes García (coords.): Estudios sociolingüísticos del español de España y América , Madrid, Arco/Libros, 2006, pp. 15-34.
¿Es la nueva norma panhispánica una norma pluricéntrica y multipolar? II: La norma panhispánica como difícil abstracción de lo general en el habla culta

El malogrado padre del Proyecto de Estudio Coordinado de la Norma Lingüística Culta de las Principales Ciudades de Iberoamérica y de la Península Ibérica, Juan Manuel Lope Blanch, sobre los criterios de selección que, en su opinión, deberían aplicarse a todo ideal de norma unitaria (pan)hispánica («La norma lingüística hispánica», ponencia presentada en el panel «La norma hispánica» del II Congreso Internacional de la Lengua Española, Instituto Cervantes-RAE, Valladolid, 2001):
[...] hace ya más de siete lustros —37 años, para hablar con precisión1— presenté a la Comisión de Lingüística y Dialectología Iberoamericanas del PILEI, que me honraba en presidir, el «Proyecto de estudio coordinado de la norma lingüística culta de las principales ciudades de Hispanoamérica», proyecto que fue acogido favorablemente y, en consecuencia, aprobado por los integrantes de dicha Comisión. Un año después la Asociación de Academias de la Lengua Española, al celebrar su IV Congreso (Buenos Aires, 1964), resolvió «recomendar a las academias que apoyen [el] proyecto», resolución que nunca llegó a hacerse realidad, no obstante lo cual el Proyecto se ha venido desarrollando a lo largo de los años, merced al respaldo de las principales instituciones filológicas del mundo hispánico.
[...]
El Proyecto mencionado nació en mí con el propósito de que pudiéramos llegar a determinar cuáles son los hechos lingüísticos propios de cada norma geográfica —de cada dialecto culto hispánico— que las caracterizan y, a la par, diferencian a unas de las otras. [...]
Modestamente, también yo, como mosquito impertinente, he insistido en la conveniencia de no descuidar el buen uso de nuestro idioma, de tratar de evitar o, al menos, de retardar todo lo posible la «evolución diversificadora», que tanto preocupaba a Dámaso Alonso [...]. Me parecía, y me sigue pareciendo, indispensable conocer cómo son, en nuestro tiempo, las hablas cultas de las principales ciudades del mundo hispánico, en cuanto focos de irradiación lingüística —modelos— dentro del ámbito geográfico correspondiente a cada una de ellas.
Las investigaciones realizadas hasta el momento parecen probar que la unidad esencial de la lengua española [de su modalidad culta] está sólidamente establecida, y que el temor a una posible fragmentación idiomática de nuestra lengua común está muy lejos de corresponder a una amenaza real histórica. [...]
Ahora bien, para lograr esa homogeneidad lingüística entre las hablas de 20 países soberanos, me parece que la aceptación, por parte de todos, de una norma hispánica general sería condición muy favorable. Bien se sabe que el concepto de norma lingüística es un concepto absolutamente relativo; que cada dialecto posee una o varias normas particulares, propias, válidas todas ellas dentro de sus diversos límites geográficos o socioculturales. Me parece obvio el hecho de que dialecto es toda manifestación real del sistema lingüístico abstracto que es la lengua, de manera que la lengua española está integrada por una gran variedad de dialectos nacionales y de subdialectos regionales, comarcales, locales y aun individuales —idiolectos—, cada uno de los cuales, por su parte, estará integrado por dialectos socioculturales diversos. [...] Queda bien claro: cada dialecto tiene su propia validez y se rige por una norma particular válida en su ámbito comunicativo; y el hombre culto, «el cortesano», hace bien en hablar como parece mejor, es decir, de acuerdo con una norma culta superior, pero no exclusiva ni negadora de la validez de las otras normas.
Mas no cabe duda de que esa norma culta, dentro de cada dialecto geográfico, es [...] la que da la pauta y sirve de modelo a muchas de las otras normas, y, sobre todo, la que más contribuye a mantener la unidad fundamental, básica, de la lengua, gracias a su proximidad con otras normas cultas de dialectos geográficamente distintos. En no pocos casos hay menos diferencias entre dos normas cultas de países diferentes, que entre las normas culta y popular de una misma ciudad. De ahí mi interés por estudiar —por lograr que fuera estudiada— la diversidad de «las normas cultas de las principales ciudades de Hispanoamérica».
Y ello fue desembocando en un nuevo océano de cuestiones lingüísticas. Primordialmente, en uno capital, de que me he ocupado ya, aunque siempre muy brevemente, en ocasiones anteriores: el concepto de norma hispánica ideal, dependiente de un ideal lingüístico colectivo. Aunque cabe preguntarse: «¿Existe, en realidad, un ideal de lengua? Y en el caso particular del español ¿existe, en verdad, un ideal de lengua hispánica? No dudo en dar respuesta afirmativa a ambas preguntas. Creo que en el seno de cualquier sociedad humana late —con mayor o menor fuerza— un ideal de lengua superior, una aspiración hacia un idioma perfecto, ejemplar, paradigmático [...]. Es evidente que en cada país hispanohablante existe una norma lingüística ejemplar, paradigmática, a la que los habitantes de cada nación tratan de aproximarse cuando de hablar bien se trata. Suele ella ser la norma culta de la ciudad capital: la madrileña para España, la bogotana para Colombia, la limeña para el Perú, etc. Éstas serían las normas ideales, o ejemplares, nacionales: española, colombiana, etc. Pero ¿existirá también una norma ideal internacional —española y americana—, una norma hispánica? Creo que sí [..]. Será ella la norma que reúna y compendie los hechos lingüísticos propios y comunes de todas las normas cultas nacionales. Norma ideal, por cuanto que no será la norma real de ninguna de las hablas hispánicas. Dicho de otra manera, esa norma hispánica ideal no debe identificarse con ninguna de las normas cultas nacionales. [...] Creo que ya va siendo innecesario reiterar que la lengua española no es sólo la lengua de España, sino también la de otras 19 naciones soberanas. [...] Ese ideal de lengua hispánica, repito, incluirá en su seno las formas y construcciones gramaticales propias de todas las hablas cultas nacionales, pero rechazará lo que la mayor parte de estas últimas rechacen como impropio, anómalo o incorrecto, por más que alguna —o una minoría de ellas— lo acepte como válido.
[...]
Decía líneas antes que la norma ideal hispánica estaría constituida por la totalidad de los hechos lingüísticos comunes a todas las normas nacionales cultas, de reconocido prestigio. Y el caso es que la inmensa mayoría de las formas gramaticales de nuestra lengua son, por fortuna, las mismas en todas partes. Por ello, acercarse a esa norma hispánica, sumarse a ella, no habrá de ser nada difícil. Las diferencias nacionales de carácter gramatical entre las hablas cultas de los diversos países hispanohablantes son pocas, muy pocas. No aludo ahora a las diferencias de carácter léxico, sino a la estructura gramatical del idioma español, incluyendo dentro de ella al sistema fonológico (no al fonético). Existen, sí, algunas divergencias gramaticales entre unas y otras normas cultas de los países hispanohablantes. [...]
Ahora bien, ¿cómo delimitar, cómo definir o establecer la norma hispánica general en los casos en que haya divergencias entre las diversas normas nacionales? Pueden presentarse dos situaciones diferentes: Una, que la forma propia de una de esas normas sea gramatical o socioculturalmente menos justificable que la otra forma en conflicto. Dos, que ambas formas sean igualmente justificables y estén respaldadas, cada una de ellas, por una norma nacional de prestigio. En el primer caso, no deberá haber conflicto: la forma divergente, menos justificable lingüística, histórica o geográficamente, no podrá considerarse como propia de la norma hispánica, aunque sea válida en una —o varias— normas nacionales. En el segundo caso, más delicado, habrá que aceptar las dos formas divergentes como propias de la norma hispánica, es decir, habrá que aceptarse una dualidad o una pluralidad de normas diferentes dentro de la norma hispánica ideal. Trataré de ejemplificar ambas posibilidades, así como, también, de proponer procedimientos o métodos capaces de determinar la superioridad de una forma sobre otra diferente.
[...]
Para determinar en algunos casos los límites de esa norma ideal, creo que puede ser instrumento auxiliar de gran valor la lengua escrita; lengua escrita en general, no sólo la estrictamente literaria, artística. [...] Tal cosa sucedería en el caso a que ya me he referido líneas antes sobre la diptongación de hiatos admisible en la norma culta mexicana —[pjór], [kwéte]— pero inadmisible en la norma hispánica: la lengua escrita, mexicana o de cualquier otra región dialectal, sigue exigiendo la grafía con hiato (peor, cohete, etc.). Y por exactamente la misma razón la norma hispánica rechazaría la eliminación del fonema dental sonoro /d/ en la terminación -ado —[kansáo], [demasjáo]—, pues tanto en España como en cualquier otro país de América la lengua culta sigue escribiendo -ado (cansado, etc.). Y algo semejante cabría decir, aún con mayor razón, de la fricatización y ensordecimiento de la dental -d final de palabra, o, en sentido opuesto, por esmero excesivo, de su ensordecimiento con oclusión tensa, en casos como [salúq], [karidáq] o, por el otro lado, [salút] y [karidát], pues tales voces se siguen escribiendo en todas partes con -d, y no con -q ni con -t. [...]
El académico Diccionario panhispánico de dudas, sobre los conceptos de norma culta y de español general (pp. xii-xv):
La norma culta
El español no es idéntico en todos los lugares en que se habla. En cada país, e incluso en cada zona geográfica y culturalmente delimitada dentro de cada país, las preferencias lingüísticas de sus habitantes son distintas, en algún aspecto, de las preferencias de los hablantes de otras zonas y países. Además, las divergencias en el uso no se deben únicamente a razones geográficas. También dependen en gran medida del modo de expresión (oral o escrito), de la situación comunicativa (formal o informal) y del nivel sociocultural de los hablantes.
Por su carácter de lengua supranacional, hablada en más de veinte países, el español constituye, en realidad, un conjunto de normas diversas, que comparten, no obstante, una amplia base común: la que se manifiesta en la expresión culta de nivel formal, extraordinariamente homogénea en todo el ámbito hispánico, con variaciones mínimas entre las diferentes zonas, casi siempre de tipo fónico y léxico. Es por ello la expresión culta formal la que constituye el español estándar: la lengua que todos empleamos, o aspiramos a emplear, cuando sentimos la necesidad de expresarnos con corrección; la lengua que se enseña en las escuelas; la que, con mayor o menor acierto, utilizamos al hablar en público o emplean los medios de comunicación; la lengua de los ensayos y de los libros científicos y técnicos. Es, en definitiva, la que configura la norma, el código compartido que hace posible que hispanohablantes de muy distintas procedencias se entiendan sin dificultad y se reconozcan miembros de una misma comunidad lingüística.
A pesar de la imposibilidad de dar cuenta sistemática de todas las variedades que de uno y otro tipo puedan efectivamente darse en las distintas regiones de habla hispana, el Diccionario panhispánico de dudas trata de orientar al lector para que pueda discernir, entre usos divergentes, cuáles pertenecen al español estándar (la lengua general culta) y cuáles están marcados geográfica o socioculturalmente.
Cotejo del criterio que Juan Manuel Lope Blanch creía que debía aplicarse a la variedad gramatical y fonético-fonológica del castellano (puesto que consideraba que «no vale la pena detenerse a considerar las diferencias —numerosísimas y profundas— de carácter léxico») en la elaboración de una norma (pan)hispánica unitaria, y el trato que da la actual norma académica a los ejemplos que Lope Blanch expone:
Primera situación. La norma culta mexicana acepta la falsa pluralidad del pronombre átono lo, la en el sintagma se lo con complemento indirecto plural: «(El libro) se los di a ellos», construcción obviamente agramatical, que no aceptará la norma hispánica.
[J. M. Lope Blanch: «La norma lingüística hispánica», ponencia presentada en el panel «La norma hispánica» del II Congreso Internacional de la Lengua Española, Instituto Cervantes-RAE, Valladolid, 2001.]
***
b) En el español de muchos países de América, es frecuente, especialmente en registros populares o coloquiales, trasladar a la forma singular del pronombre átono de acusativo en función de complemento directo el rasgo de plural correspondiente al complemento indirecto, cuando este va representado por la forma invariable se: ´«¡No entienden que este es mi espacio, es mi lugar! Cuántas veces quieren que se los diga» (Purroy Desertor [Ven. 1989]), en lugar de Cuántas veces quieren que se lo diga. Aunque en algunos países esta transferencia indebida se ha extendido incluso entre hablantes cultos, se recomienda evitarla en el habla esmerada.
[RAE-ASALE: Diccionario panhispánico de dudas, s. v. Pronombres Personales Átonos, § 6b.]
Por otra parte, la norma lingüística madrileña admite la inclusión innecesaria de la preposición a en el sintagma a por (recuérdese el famoso «A por los trescientos» prebélico), cosa que no deberá formar parte de la norma hispánica general.
[J. M. Lope Blanch: «La norma lingüística hispánica», ponencia presentada en el panel «La norma hispánica» del II Congreso Internacional de la Lengua Española, Instituto Cervantes-RAE, Valladolid, 2001.]
***
2. a por. El uso de esta secuencia preposicional pospuesta a verbos de movimiento como ir, venir, salir, etc., con el sentido de ‘en busca de’, se percibe como anómalo en el español de América, donde se usa únicamente por: «Voy por hielo y cervezas a la tienda» (Victoria Casta [Méx. 1995]). En España alternan ambos usos, aunque en la norma culta goza de preferencia el empleo de por: «¿Qué haces ahí? ¡Vete por el medicamento, por Dios!» (Aparicio Retratos [Esp. 1989]); «—¿Te vas? [...] —Sí, bajo a por tabaco» (MtnGaite Fragmentos [Esp. 1976]). En realidad, no hay razones para censurar el uso de a por, pues en la lengua existen otras agrupaciones preposicionales, como para con, de entre, por entre, tras de, de por, etc., perfectamente normales. La secuencia a por se explica por el cruce de las estructuras ir a un lugar (complemento de dirección) e ir por algo o alguien (‘en busca de’), ya que en esta última está también presente la idea de ‘movimiento hacia’.
[RAE-ASALE: Diccionario panhispánico de dudas, s. v. A, acepción 2, § 2.]
Segunda situación: las dos formas lingüísticas divergentes reúnen características o méritos suficientes para ser tenidas como absolutamente válidas dentro del habla culta hispánica. [...] en el caso de la violenta debilitación de empleo de la forma pronominal vosotros (y de su correspondiente posesiva vuestro) en beneficio de ustedes (y de suyo) común en la mayor parte de las hablas hispánicas de alto prestigio: «Hijitos: ustedes deben cuidar sus juguetes con cariño, para que no los rompan»; naturalmente que la aceptación de estos usos no implica, de ningún modo, el rechazo, por parte de la norma hispánica culta, de las formas históricas tradicionales vosotros y vuestro.
[J. M. Lope Blanch: «La norma lingüística hispánica», ponencia presentada en el panel «La norma hispánica» del II Congreso Internacional de la Lengua Española, Instituto Cervantes-RAE, Valladolid, 2001.]
***
4. Frente a tú y vos (→ tú y vos), el singular usted es la forma empleada en la norma culta de América y de España para el tratamiento formal; en el uso más generalizado, usted implica cierto distanciamiento, cortesía y formalidad: «Usted escriba su reclamación en un papel» (Leñero Mudanza [Méx. 1979]); «Ustedes perdonen. Soy el Oficial del Juzgado» (Suárez Dios [Esp. 1987]). El mismo valor presenta la forma de plural ustedes, frente a vosotros (→ vosotros), en la mayor parte de España: «Siéntense, se lo ruego. Ustedes no se conocen: el señor Germán Hernando, el señor Juan Antonio Molero» (Marsillach Ático [Esp. 1995]). En cambio, en todo el territorio americano y, dentro de España, en Andalucía occidental y Canarias, ustedes es la única forma empleada para referirse a varios interlocutores, tanto en el tratamiento formal como en el informal: «Quiero hacerles un presente, expresión de nuestro cariño y simpatía por ustedes» (Aguilera Pelota [Ec. 1988]); «A ver, niños, ¿a ustedes les gustan los dulces?» (Maldonado Latifundios [Col. 1975]).
[RAE-ASALE: Diccionario panhispánico de dudas, s. v. Usted, § 4.]
Tal vez sea diferente el caso del voseo propio de algunas hablas hispanoamericanas de indudable prestigio actual, como las del Río de la Plata: no goza del respaldo cultural y social del pasado histórico de la lengua española —de que sí gozan, indudablemente, vosotros y vuestro—, ya que durante el siglo XVI la forma pronominal vos fue siendo arrinconada en España y en América por el cortesano tú procedente de la metrópoli española. Válido, indudablemente, dentro de las hablas cultas que lo han mantenido hasta nuestros días, quizá su validez no alcanza a la norma hispánica general.
[J. M. Lope Blanch: «La norma lingüística hispánica», ponencia presentada en el panel «La norma hispánica» del II Congreso Internacional de la Lengua Española, Instituto Cervantes-RAE, Valladolid, 2001.]
2.4. Aceptación del voseo en la norma culta. Las diversas modalidades voseantes gozan hoy de diferente estimación:
2.4.1. En líneas generales, la norma culta prefiere el tuteo en el Perú, Bolivia, América ecuatorial —excepción hecha de Zulia y la franja occidental colombiana—, Panamá, México y las Antillas. En estas zonas el voseo carece de prestigio y es indicador de escasa formación.
2.4.2. Salvo en Panamá (→ 2.4.1), el voseo de tipo rioplatense goza de total aceptación en la norma culta centroamericana, pero como fenómeno propio del habla familiar. El tuteo, en cambio, es la norma de prestigio y, por tanto, la recomendada en situaciones de formalidad intermedia.
En Nicaragua y en Costa Rica, donde se suele vosear al hablar, son más prestigiosas las formas de tuteo en la expresión escrita.
En Chile, el voseo verbal es aceptado en la norma culta, pero solo en situaciones de familiaridad; en situaciones de formalidad intermedia es más prestigioso el tuteo. Menos aceptación tiene, en cambio, el voseo pronominal.
2.4.3. En los países del Río de la Plata, el voseo goza de total aceptación en la norma culta, tanto en la lengua escrita como en la oral, y ha sido explícitamente reconocido como legítimo por la Academia Argentina de Letras. En lo que respecta al voseo culto rioplatense, debe tenerse en cuenta lo siguiente:
a) Se prefieren las formas verbales de tuteo en el pretérito perfecto simple o pretérito de indicativo (comiste, mejor que comistes) y en el presente de subjuntivo (hagas, mejor que hagás).
b) Son vulgares las terminaciones en -ís (´comís por comés).
c) Se usan has, sos (no ´sós; → tilde2, 1.2) y vas como formas de presente de indicativo de haber, ser e ir, respectivamente. No son propios de la norma culta los presentes ´habés, ´habís, ´soi y ´vai.
d) En el imperativo, las formas del verbo andar (andá, andate) sustituyen a las de ir.
[RAE-ASALE: Diccionario panhispánico de dudas, s. v. Voseo, acepción, § 2.4.]
Dentro de este territorio lexicográfico quisiera referirme a un solo hecho particular, al que ya me he referido en anterior ocasión, por cuanto que, más allá de su individual pertinencia, ejemplifica adecuadamente una actitud que juzgo peligrosa para la conservación de la unidad fundamental de la lengua española. Se trata de la elección castellana de ordenador para denominar a la máquina que todo el resto del mundo hispanohablante llama computador(a). No creo que importe mucho que en España, no obstante haberse empleado inicialmente la voz computador, se decidiera después sustituirla por ordenador, de ascendencia francesa (que también extranjera es la procedencia de computadora); lo que importa, en mi opinión, es la desatención castellana al hecho de que los demás países hispanohablantes habían optado unánimemente por el término computador(a). Creo que, en beneficio de la unidad fundamental del idioma, todas las normas nacionales deberían tratar de ajustarse a la norma más general, a la que, así, se convertiría en la norma hispánica común, evitando posibles fragmentaciones innecesarias. En el caso particular que he tomado como ejemplo, computadora es la voz propia de la norma hispánica, en tanto que ordenador es un dialectalismo, un españolismo léxico; y así debería constar en el Diccionario de la Real Academia, cosa que lamentablemente aún no sucede: en la 4.ª acepción de ordenador, el DRAE (1992) define a esa «Máquina electrónica...» sin indicar delimitación geográfica de empleo, como si fuera la voz de uso general y común en los 20 países hispanohablantes.
[J. M. Lope Blanch: «La norma lingüística hispánica», ponencia presentada en el panel «La norma hispánica» del II Congreso Internacional de la Lengua Española, Instituto Cervantes-RAE, Valladolid, 2001.]
***
computador -ra. ‘Máquina electrónica capaz de realizar un tratamiento automático de la información y de resolver con gran rapidez problemas matemáticos y lógicos mediante programas informáticos’. Estas formas son las usadas mayoritariamente en el español de América, por influjo del inglés computer. Según las zonas, existen distintas preferencias: en la mayoría de los países de América se prefiere el femenino computadora, mientras que el masculino computador es de uso mayoritario en Chile y Colombia. En España se usa preferentemente el término ordenador, tomado del francés ordinateur.
[RAE-ASALE: Diccionario panhispánico de dudas, s. v. Computador.]
(Del lat. ordinātor, -ōris).
1. adj. Que ordena. U. t. c. s.
2. m. Jefe de una ordenación de pagos u oficina de cuenta y razón.
3. m. Esp. computadora electrónica.
1. m. Computador de uso individual.
1. m. Inform. Computadora de tamaño pequeño, diseñada para poder ser transportada con facilidad y dotada de cierta autonomía de funcionamiento.
[RAE: Diccionario de la Real Academia Española, avance en línea de la vigésima tercera edición, s. v. Ordenador.]
computador, ra.
1. adj. Que computa (|| calcula). U. t. c. s.
2. m. calculador (|| aparato que obtiene el resultado de cálculos matemáticos).
3. m. computadora electrónica.
1. m. computadora electrónica.
1. m. ordenador personal.
[RAE: Diccionario de la Real Academia Española, avance en línea de la vigésima tercera edición, s. v. Computador, ra.]
computadora.
(De computador).
1. f. calculador (|| aparato que obtiene el resultado de cálculos matemáticos).
2. f. computadora electrónica.
1. f. Máquina electrónica, analógica o digital, dotada de una memoria de gran capacidad y de métodos de tratamiento de la información, capaz de resolver problemas matemáticos y lógicos mediante la utilización automática de programas informáticos.
1. f. computadora electrónica de dimensiones reducidas, con limitaciones de capacidad de memoria y velocidad, pero con total autonomía.
[RAE: Diccionario de la Real Academia Española, avance en línea de la vigésima tercera edición, s. v. Ordenador, Computador/ra y Computadora.]
Frente a los miles y miles de estructuras sintácticas propias del español general, las diferenciaciones dialectales son escasísimas. Sólo recuerdo una verdaderamente profunda y grave, que es la que se refiere a un uso mexicano de la preposición hasta —y de la locución conjuntiva hasta que—, contraria a la norma hispánica general. Grave, por cuanto que llega a significar lo contrario de lo que expresa en el español general: esto es, no el límite final de una acción durativa o reiterada —como en “Estudió hasta los doce años solamente” o “Estuve enviándole libros hasta que se murió”—, sino el límite inicial o el momento de realización de un acto puntual, como “El trabajó hasta los treinta años”, por decir que a los 30 años comenzó a trabajar, es decir, lo que en español general sería “no trabajó hasta los 30 años”; o “Lo ejecutan hasta el domingo próximo”.
[Juan Manuel Lope Blanch: «Variedad y homogeneidad en la lengua española», en Juan Villegas (coord.): Actas Irvine-92: [Actas de XI Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas], Vol. 1, 1984 (De historia, lingüísticas, retóricas y poéticas).]
***
2. En algunas zonas de América, especialmente en México, en la zona costera del Ecuador, en América Central y en Colombia, se produce un fenómeno inverso, esto es, la supresión de la negación no delante del verbo en oraciones con hasta, con lo que el enunciado puede interpretarse en sentidos diametralmente opuestos. Así, en estas zonas, una oración como Se abre hasta las tres puede significar que se cierra a las tres (sentido que tendría en el español general) o justamente lo contrario, que se abre a partir de las tres. Para evitar los casos de ambigüedad a que puede dar lugar, se recomienda acomodar el uso de hasta en estas zonas al del español general y colocar la negación correspondiente delante del verbo: No se abre hasta las tres, o bien dejar el verbo en forma afirmativa y sustituir la preposición hasta por a: Se abre a las tres.
[RAE-ASALE: Diccionario panhispánico de dudas, s. v. Hasta, § 2.]
¿Es la nueva norma panhispánica una norma pluricéntrica y multipolar? I: Qué y cómo es la lengua española y qué y cómo es un estándar lingüístico

El lingüista español Juan Carlos Moreno Cabrera, en El nacionalismo lingüístico (Península, 2008, pp. 154 y 155), sobre el mito de las lenguas unitarias:
[...] no hay ninguna lengua unitaria. El concepto de unitariedad lingüística es político y cultural, no lingüístico.
Los lingüistas saben perfectamente que todas las lenguas que se hablan realmente [...] están constituidas por una serie de variedades lingüísticas (llámense dialectos o hablas, según su amplitud geográfica) que forman una cadena de solidaridad lingüística con eslabones contiguos o eslabones más separados. Esto pasa con el euskera, pero también con el español o el inglés que, al ser lenguas con mayor amplitud geográfica, tienen muchísimas más variantes lingüísticas que el euskera. El español se realiza en al menos cincuenta y ocho variedades lingüísticas (Moreno Cabrera, 2003: 188-189), y el inglés en al menos ochenta variedades lingüísticas (Moreno Cabrera, 2003: 147-149). Como las personas que hablan cada una de esas variedades lingüísticas no cabe duda de que hablan una lengua humana (no una jerga incomprensible) entonces se podría perfectamente decir, desde el punto de vista estrictamente lingüístico, que el español es una familia de cincuenta y ocho lenguas y el inglés es una familia de al menos ochenta lenguas. Si no se ven así estas lenguas no es por consideraciones estrictamente lingüísticas, sino por factores ideológicos o políticos, ante los que sucumben la mayoría de los catálogos de lenguas que circulan por ahí, en los que, por ejemplo, se incluye el inglés como una lengua unitaria frente a otras lenguas, que aparecen segmentadas en innumerables dialectos y variedades, sin aclarar o dar a entender que todas esas variedades constituyen una cadena de solidaridad lingüística más o menos compleja. [Con respecto a Ethnologue] Una crítica en esta dirección puede encontrarse en López Rivera y Moure (2002).
El nacionalismo lingüístico profesado por muchos lingüistas les impide aplicar los criterios que se usan para tratar determinadas lenguas a la lengua nacional propia que, por su supuesta superioridad intrínseca, escapa al desarrollo lingüístico normal y, por tanto, es inmune a las leyes de la evolución lingüística [...]».
[Referencias bibliográficas citadas:
J. J. López Rivera y T. Moure: «Ideoloxía e lingüística, un equilibrio inestable: o caso do Ethnologue», en: Homenaxe a Fernando R. Tato Plaza, Santiago de Compostela, Universidade de Santiago de Compostela, 2002.
Juan Carlos Moreno: El universo de las lenguas: clasificación, denominación, situación, tipología, historia y bibliografía de las lenguas, Madrid, Castalia, 2003.]
El lingüista y lexicógrafo mexicano Luis Fernando Lara, en «Por una reconstrucción de la idea de la lengua española. Más allá de las fronteras instituidas» (en J. del Valle (ed.): La lengua, ¿patria común?, Madrid: Vervuert Iberoamericana. 2007, pp. 163-181; citadas: pp. 179 y 180), sobre las dinámicas y pluricéntricas normas implícitas del castellano y sobre los centros y agentes de difusión de normas ejemplares:
[...] el español actual es […] “pluricéntrico”, no “concéntrico”, como imagina la idea predominante de la lengua; no un español “general” o “estándar” centrado en Madrid (con la Academia y los “manuales de estilo” de la prensa española como principales agentes normativos), y rodeado de “variedades dialectales” españolas e hispanoamericanas, sino un dinámico conjunto de españoles nacionales, regionales históricos (por ejemplo, el andaluz occidental, el antillano, el centroamericano, el rioplatense, el yucateco), y regionales modernos, creados por las comunidades nacionales de comunicación (por ejemplo, el andaluz sevillano actual, el español catalán, el andino, el del centro de México; incluso el que hablan indios mexicanos bilingües, influido por sus lenguas maternas), que alteran su antigua constitución. Pero además de “pluricéntrico”, el español actual es “multipolar”, pues algunas de esas variedades nacionales y regionales son, también, focos de irradiación de características lingüísticas y de normas de corrección, difundidas por su prestigio socio-político y sus medios de comunicación. Por ejemplo, sin duda Barcelona y Madrid son polos de irradiación contemporánea, gracias a su industria editorial y al papel económico que tienen en España; las ciudades de Buenos Aires, de Bogotá y e México, igualmente. El español nacional mexicano irradia su fonética y buena parte de sus peculiaridades gramaticales y léxicas hacia Centroamérica y las comunidades hispanohablantes de los Estados Unidos de América, particularmente por la televisión y la prensa. Las ciudades de Miami y Los Ángeles, núcleos de poderosa difusión mediática hacia todo el mundo hispánico, se vuelven cada día más claros polos de la lengua española, aun cuando no hayan formado parte de la tradición histórica hispánica. Estas últimas, polos de consumo mediático mal llamado “latino”, podrían contribuir a crear una koiné española —no un “espanglish”— que esterilice las tradiciones históricas del español y haga de la lengua un instrumento de penetración de la ideología estadounidense.
Una idea de la lengua acorde con esta realidad contemporánea del español necesita seguir orientándose por el valor de la unidad de la lengua, como principal medio de comunicación entre todos los hispanohablantes; pero no una lengua “unificada” por ninguno de sus centros o de sus polos, sino en constante regeneración por sus tradiciones escritas —centrípetas— y habladas —centrífugas—. Algo que se puede lograr, gracias a los actuales medios de comunicación y a la educación.
El malogrado padre del Proyecto de Estudio Coordinado de la Norma Lingüística Culta de las Principales Ciudades de Iberoamérica y de la Península Ibérica, Juan Manuel Lope Blanch, sobre la necesidad extralingüística de crear un estándar unitario (pan)hispánico («La norma lingüística hispánica», ponencia presentada en el panel «La norma hispánica» del II Congreso Internacional de la Lengua Española, Instituto Cervantes-RAE, Valladolid, 2001):
Entre los muchos beneficios que la unidad básica de nuestro idioma proporciona, hay uno particular, que acaso para los filólogos y los humanistas en general no sería de primordial importancia: el económico. Dentro de este gran congreso vallisoletano existe toda una sección dedicada a ese aspecto financiero en relación con la lengua española. A tal sección remito, escuetamente, lo que ya he dicho en otras ocasiones: «Habría que hacerle entender [al hispanohablante común] la extraordinaria importancia que la conservación de la unidad lingüística tiene para el mantenimiento de la cohesión histórica, política, económica y cultural del conjunto de pueblos iberoamericanos, cuyo peso dentro del conjunto de las naciones depende precisamente de su existencia como bloque: poca es la influencia que cada una de las naciones de lengua española puede aún ejercer dentro del concierto de naciones; pero nada desdeñable es ya su peso en cuanto bloque de países iberoamericanos». Dentro de los organismos internacionales, los 20 votos de las naciones hispánicas pueden tener importancia decisiva; y la capacidad de consumo de casi 400 millones de personas puede ser atractivo poderosísimo en la política económica mundial.
En la página de la Real Academia Española, sobre la nueva política lingüística panhispánica:
La política lingüística panhispánica
En los últimos años, la Real Academia Española y las veintiuna Academias de América y Filipinas que con ella integran la Asociación de Academias de la Lengua Española vienen desarrollando una política lingüística que implica la colaboración de todas ellas, en pie de igualdad y como ejercicio de una responsabilidad común, en las obras que sustentan y deben expresar la unidad de nuestro idioma en su rica variedad: el Diccionario, la Gramática y la Ortografía.
Este decidido compromiso académico de avanzar en una acción conjunta trasciende el ámbito lingüístico para constituirse en un refuerzo de lo que es la más sólida base de unión de los pueblos hispánicos en la Comunidad Iberoamericana de Naciones: el idioma. Las facilidades de comunicación ofrecidas por las nuevas tecnologías han favorecido el trabajo concertado de las Academias, que, de este modo, han forjado una poderosa y activa red de colaboración que, más allá de cualquier retórica fácil, materializa una política de alcance internacional.
Unidad en la diversidad
Una tradición secular, oficialmente reconocida, confía a las Academias la responsabilidad de fijar la norma que regula el uso correcto del idioma. Las Academias desempeñan ese trabajo desde la conciencia de que la norma del español no tiene un eje único, el de su realización española, sino que su carácter es policéntrico. Se consideran, pues, plenamente legítimos los diferentes usos de las regiones lingüísticas, con la única condición de que estén generalizados entre los hablantes cultos de su área y no supongan una ruptura del sistema en su conjunto, esto es, que ponga en peligro su unidad. [...]
El gran ideólogo del actual y globalizado nacionalismo panhispánico que fue J. R. Lodares, sobre las ventajas e inconvenientes de una norma pluricéntrica para la consagración de la unidad de la comunidad hispánica (El porvernir del español, Taurus, 2004, pp. 95-101):
El concepto de lengua común y, por tanto, la idea de que conviene fijar unas normas de corrección idiomática (en la pronunciación, la ortografía, la gramática o el vocabulario) que hagan útil y efectiva dicha comunidad no es algo que surja en las sociedades por simple naturaleza. Generalmente obedece a necesidades propias del poder político, de la administración, de la actividad legislativa o del comercio y concierne a grupos sociales ligados a tales actividades. La ideología de la lengua estándar es eso mismo: la obediencia que uno debe a determinadas normas lingüísticas para entenderse con quien a su vez, las obedece. Todo por mutuo beneficio.
Si la ideología del estándar se abandona a favor de usos particulares, exagerando todo lo que define a una comunidad pequeña y la distingue de otras, se abre una puerta hacia la disgregación lingüística y, una vez abierta, puede resultar difícil de cerrar. [...]
Hay que considerar también otra circunstancia: si entre los siglos XVI y XIX la ideología del estándar tenía carácter aproximadamente uniforme, basado en un modelo, que era el castellano (de Castilla), y en el hablar de la gente notable y discreta, en el XX tiene carácter pluricéntrico, es decir, se considera que el español correcto no radica en un lugar concreto y que los usos de Montevideo no son mejores ni peores que los de Madrid, ni el Toledo castellano tiene más autoridad idiomática que el Toledo uruguayo; solo de manera muy general podría decirse que el uso de España (que tampoco es uniforme) hace idealmente de árbitro para los americanos. En cuanto a la gente noble y discreta, ya no se sabe cuál es ni cómo habla y, por lo demás, en los grandes medios de telecomunicación se oye a discreción a futbolistas, actrices, cantantes de moda, reinas de la belleza, políticos en campaña y gente corriente que ha ganado algún concurso o ha sido testigo de alguna desgracia, siendo escaso el tipo académico. Como todo en la vida, la transición de la «ideología del estándar» desde el uniformismo al pluricentrismo tiene ventajas e inconvenientes.
Las ventajas no hace falta ponderarlas: todos los hablantes se sienten partícipes de la marcha del idioma. Ninguno es superior al otro, ni habla mejor ni peor. Todos colaboran, cada cual a su modo. Ninguno se ve en la necesidad de imitar al vecino, ya esté cercano, ya viva a miles y miles de kilómetros. Supongamos, por un momento, que el acento de Buenos Aires se considerara el árbitro de la corrección idiomática. ¿Qué problemas no causaría hacer que todo no bonaerense se pasara a él? Para empezar, sobre el resto del dominio hispanohablante se cerniría una especie de complejo de inferioridad y ello no sería bueno para la gente y, por lo mismo, para el idioma. Muchos preferirían hablar «mal» lo propio a tener que imitar a un vecino lejano para hablar «bien». Por paradójico que pueda parecer, el establecimiento de una norma basada en un modelo concreto, es decir, un estándar férreamente uniforme más allá de la ortografía, sería la mejor receta para que la idea de comunidad lingüística quedara hecha añicos.
El estándar pluricéntrico permite hoy a los usuarios del idioma sentirse cómodos en casa y, si hay que comunicarse con un vecino, tampoco tendrán necesidad de disimular su procedencia. Antiguamente, sin embargo, algunos americanos sí se veían en la necesidad imperiosa de presentar excusas, cuando se dirigían a los hablantes españoles, por si cometían el desliz de introducir usos locales, típicos de América, en su conversación o escritura. La excusa no era porque el localismo pudiera interrumpir la comunicación, sino porque el americanismo se consideraba, para muchos peninsulares, cosa de paletos. Antiguamente, claro está, la mayoría de los hispanohablantes vivía en España y es posible que el americano tuviera cierto complejo de inferioridad. El insigne Andrés Bello, venezolano de nacimiento, escribía patata pero no pronunciaba otra cosa que papa. Hoy ocurre justo al revés: en España vive una minoría de hablantes de español y los americanos se curaron el complejo de inferioridad hace mucho tiempo, o mejor dicho, los peninsulares abandonaron el complejo de superioridad que en ocasiones habían mostrado.
En suma, la ventaja del estándar pluricéntrico es que nos hace tolerantes y evita —no siempre, por supuesto— los casos de discriminación lingüística por razones geográficas: amplía el margen de aquello que estamos dispuestos a escuchar considerándolo también «nuestro». Es como si entendiéramos varias lenguas con absoluta naturalidad dentro de nuestra propia lengua. Por lo demás, y por muy pluricéntrico que sea el estándar, los hispanohablantes tienen «puntos de encuentro» donde coinciden todos: la ortografía, por ejemplo, es el más notable de ellos. También lo es la lengua literaria. Muchos son los modos de pronunciar el idioma, pero solo hay una manera de escribirlo con corrección: ajustándose a las normas que dictan las academias. Por eso mismo, cuando se ponen en entredicho los «puntos de encuentro» (cuando alguien quiere, por ejemplo, inventarse ortografías «a la dominicana», «a la extremeña», «a la argentina»...) o abusa de los localismos a la hora de hablar o escribir, se advierten los inconvenientes del pluricentrismo.
Efectivamente, el gran peligro del estándar pluricéntrico —un peligro que no conviene descuidar— es su poder de realzar las funciones separatistas de la variedad idiomática, dando entidad a normas locales a las que se les otorgue el valor de suficientes y soberanas. Se olvida así que la comunidad lingüística es un canal internacional que va mucho más allá de nuestro entorno y que, para que nos resulte plenamente útil, conviene estar atentos a cómo se expresa el vecino. Es verdad que siempre pueden surgir variedades excéntricas, hablas particulares y localizadas en una región o en un grupo social, incluso pueden lograr cierta autonomía comunicativa, pero ¿tendrán capacidad de fragmentar el tronco normativo del idioma?
El peligro general del pluricentrismo es fácil de entender: si todo vale, nada vale. Si se da entidad al localismo, no solo se arruinará lo común sino que lo local no interesará a nadie. [...] Aunque no sería imposible que variantes locales dentro del propio español ganaran entidad política, institucional y, consecuentemente, normativa, tal circunstancia no deja de ser, por ahora, mera hipótesis. No hay que olvidar que el localismo y la autodefinición también tienen sus frenos.
La riqueza de las lenguas, 6: el coste del multilingüismo, o la taza de café de cada uno

«Hace poco, la Unión Europea (UE) calculó, alarmada, el costo que tendrá para la administración la ampliación de la UE a 25 estados, con más de 25 lenguas. Repartido ese costo entre el número de hablantes de esas lenguas, equivale, según la UE, al pago de una taza de café anual por hablante. Un costo así, que en el caso de México podemos suponer proporcionalmente menor, debe ser asumido por el Estado, si con ello logra proporcionar justicia y horizontes de mejor vida a todos sus ciudadanos. Digamos que la lengua materna bien vale una taza de café.»
(L. F. Lara: «¿Por qué no hay una política lingüística de México?», en Roland Terborg y Laura García Landa (coords.): Los retos de la planificación del lenguaje en el siglo XXI, México: UNAM, 2006, vol. II, pp. 489-500; se puede leer parcialmente en Google Books.)
Estatus constitucional del castellano/español en América Latina, África y España

(NOTA BENE: Se ofrecen los datos de las constituciones políticas vigentes de los países citados. Se ha comprobado que las reformas posteriores que hayan podido realizarse sobre el texto constitucional aprobado no afectaran al asunto lingüístico.)
Oficialidad con denominación castellano, en algunos casos en régimen de cooficialidad: 8 países
Bolivia (constitución política vigente [CPV] del 2007): El título I, capítulo 1.º, artículo 5, párrafo 1, establece: «Son diomas oficiales del Estado el castellano y todos los idiomas de las naciones y pueblos indígena originario campesinos, que son el aymara, araona, baure, bésiro, canichana, cavineño, cayubaba, chácobo, chimán, ese ejja, guaraní, guarasu’we, guarayu, itonama, leco, machajuyaikallawaya, machineri, maropa, mojeño-trinitario, mojeño-ignaciano, moré, mosetén, movima, pacawara, puquina, quechua, sirionó, tacana, tapiete, toromona, uru-chipaya, weenhayek, yaminawa, yuki, yuracaré y zamuco».
Colombia (CPV de 1991): El título I, artículo 10, dice: «El castellano es el idioma oficial de Colombia. Las lenguas y dialectos de los grupos étnicos son también oficiales en sus territorios. La enseñanza que se imparta en la comunidades con tradiciones lingüísticas propias será bilingüe».
Ecuador (CPV del 2008): El título I, artículo 1, de la nueva Constitución dice: «El castellano es el idioma oficial del Ecuador; el castellano, el kichwa y el shuar son idiomas oficiales de relación intercultural. Los demás idiomas ancestrales son de uso oficial para los pueblos indígenas en las zonas donde habitan y en los términos que fija la ley. El Estado respetará y estimulará su conservación y uso».
El Salvador (CPV de 1983): La sección III, artículo 62, dice: «El idioma oficial de El Salvador es el castellano. El gobierno está obligado a velar por su conservación y enseñanza. Las lenguas autóctonas que se hablan en el territorio nacional forman parte del patrimonio cultural y serán objeto de preservación, difusión y respeto».
España (CPV de 1978): El artículo 3 del título preliminar establece: «1. El castellano es la lengua española oficial del Estado. 2. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho de usarla. 3. Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos».
Paraguay (CPV de 1992): En la parte II, título I, artículo 140, se dice: «El Paraguay es un país pluricultural y bilingüe. Son idiomas oficiales el castellano y el guaraní. La ley establecerá las modalidades de utilización de uno y otro. Las lenguas indígenas, así como las de otras minorías, forman parte del patrimonio cultural de la Nación».
Perú (CPV de 1993): El título II, capítulo 1.º, artículo 48 establece que «Son idiomas oficiales el castellano y, en las zonas donde predominen, también lo son el quechua, el aimara y las demás lenguas aborígenes, según la ley».
Venezuela (CPV de 1999): El título I, artículo 9, dice: «El idioma oficial es el castellano. Los idiomas indígenas también son de uso oficial para los pueblos indígenas y deben ser respetados en todo el territorio de la República, por constituir patrimonio cultural de la Nación y de la humanidad».
Oficialidad con denominación español, en algunos casos en régimen de cooficialidad: 7 países
Costa Rica (CPV de 1999): en el título 6, artículo 76, se establece: «El español es el idioma oficial de la Nación. No obstante, el Estado velará por el mantenimiento y cultivo de las lenguas indígenas nacionales. (Así agregado por el artículo 2 de ley No.5703 de 6 de junio de 1975 y posteriormente reformado en la forma vista por el artículo 1 de la ley No.7878 de 27 de mayo de 1999)».
Cuba (CPV de 1992): el capítulo I, artículo 2, establece: « El nombre del Estado cubano es República de Cuba, el idioma oficial es el español y su capital es la ciudad de La Habana».
Guatemala (CPV de 1993): En el título III, capítulo I, artículo 143, se establece: «Idioma oficial. El idioma oficial de Guatemala es el español. Las lenguas vernáculas, forman parte del patrimonio cultural de la Nación».
http://www.mspas.gob.gt/menu/marco_legal/constitution_guatemala.pdf
Guinea Ecuatorial (CPV de 1991): El artículo 4 del título I señala: «La lengua oficial de la República de Guinea Ecuatorial es el Español. Se reconoce las lenguas aborígenes como integrantes de la cultura nacional».
Honduras (CPV de 1982): Según el título I, capítulo I, artículo 6: «El idioma oficial de Honduras es el español. El Estado protegerá su pureza e incrementará su enseñanza».
Nicaragua (CPV de 1987): El título II, artículo 12, dice: « El español es el idioma oficial del Estado. Las lenguas de las Comunidades de la Costa Atlántica de Nicaragua también atendrán uso oficial en los casos que establezca la ley».
Panamá (CPV de 1972): Según el título I, artículo 7: «El español es el idioma oficial de la República».
Sin lengua(s) oficial(es) explícita(s): 6 países
Argentina (CPV de 1994): no se menciona lengua oficial.
Chile (CPV del 2001): no se menciona lengua oficial.
México (CPV de 1917): no se menciona lengua oficial.
Puerto Rico (CPV de 1952): no se menciona lengua oficial.
Rep. Dominicana (CPV del 2002): no se menciona lengua oficial.
Uruguay (CPV de 1967): no se menciona lengua oficial.
Lenguas, mercados y globalización: España, su apuesta mercantil iberoamericana, y las bazas educativas y latinoamericanas del Mercosur

[...] nuestra lengua [...] se constituirá en el siglo XXI en el instrumento político por excelencia de la integración, dentro del sueño de la Comunidad Iberoamericana de Naciones que alentamos desde el Congreso Anfictiónico de 1826 en Panamá, convocado por aquel soñador que fue Bolívar. Se aprecia, así, cómo fue de acertada la decisión de los Reyes Católicos de no oír al Cardenal Ciosneros cuando les aconsejaba que divirtiesen sus miradas de América para fijarlas en las posesiones africanas y europeas, según Suárez.»
Belisario Betancur (ex-presidente de Colombia): «La lengua es la patria», discurso de clausura del I Congreso Internacional de la Lengua Española, Zacatecas, 1997.
«A la comprobación entusiasta de Enrique Iglesias , en el II Congreso Internacional de la Lengua Española, acerca de que “las elites latinoamericanas se están socializando en el inglés como segunda lengua y en la condición americana como segunda cultura”, podemos plantear otra posibilidad: la formación de nuestros jóvenes en un bilingüismo español/portugués y en su condición de latinoamericanos como pertenencia cultural primera.»
Elvira Narvaja de Arnoux (Instituto de Lingüística, Buenos Aires): «El conocimiento del otro en el proceso de integración regional. Propuestas para la enseñanza media».
A estas alturas del baile, que España juega fuerte sus cartas en su posicionamiento geoestratégico y económico, en Europa y en el mundo, sobre el tapete de Iberoamérica —término que tan bien define aquí Tito Drago— y con baraja española en mano, ya no es ningún secreto. Nada se oculta; es más, se exhibe con total impudor. Y como despampanante puesta en escena glotopolítica, la campaña de expansión y promoción de la lengua española (y la cultura en español) como recurso económico es, desde hace años, objeto de estudio entre lingüistas de todo el mundo.
Con la globalización todo se globaliza. El español ya no es español, a secas: es español global, total, internacional, multinacional... y sobre todo «instrumento de integración iberoamericana» (1, 2, 3 y 4) —pese a los compromisos de promoción de la diversidad que recoge la Carta Cultural Iberoamérica.
El sector editorial español se define ya preferentemente en español trasnacional y se formula en clave de «espacio iberoamericano del libro» (1 y 2).
Los medios de los grandes grupos de comunicación españoles ya no son simples medios de difusión estatal: son medios globales.
Y, en la base de todo ello, las políticas (y las normas) lingüísticas han dejado de ser españolas para ser panhispánicas, en una operación, para muchos, de diplomático maquillaje del eurocentrismo normativo, también analizada ya desde la perspectiva brasileña de la enseñanza del E/LSE (español, lengua segunda y extranjera), y a la que se ha llegado, en palabras de Violeta Demonte, por esta vía (las negritas son mías):
[...] el caso español sigue la regla según la cual un estándar es una koiné (Benincá 1999: 248), una variedad común a un conjunto de dialectos, donde se elimina aquello que sea demasiado peculiar, particularmente en el terreno de la pronunciación, y se buscan formas léxicas y morfológicas transparentes y de consenso. Para llegar a esta situación ha sido esencial el cambio político en España y el interés económico y cultural de la España democrática por la América de habla española. La Real Academia Española y el Instituto Cervantes no ha dudado en señalar en numerosas ocasiones que el español del siglo XXI será americano o no será; una consideración tal era simplemente impensable hace veinte años.
[...]
Este supradialecto, a la vez que elimina rasgos fonéticos y morfológicos específicos, amplía y negocia el caudal léxico. Los lexicones de las lenguas del mundo reflejan la manera como los seres humanos conceptualizan las acciones, estados, cualidades y entidades de la realidad; codifican también los cambios que se producen en esa realidad: nuevos objetos y acciones serán nuevos nombres y nuevos predicados; ambas fuerzas no son incompatibles. Pues bien, si la globalización es el patrón de desarrollo político y económico dominante en el mundo actual, es natural que exista una globalización lingüística y que la tendencia a la homogeneización contribuya a la mejor delineación de un léxico estándar estable y bien definido.
Esta apuesta iberoamericana parece dominada, pues, por una filosofía globalizadora y mercantil, y en apariencia tiene un claro ganador que esconde diversos ases en la manga. Lo que no parece tan claro es quién o quiénes participan en esta liza y si es este el único terreno de juego.
Así, aunque algunos medios argentinos —que también buscan su propia parcela de poder global— dejan atisbar una supuesta disputa entre España y Argentina por la idoneidad en la «mano» del E/LSE, en realidad una y otra (y con esta última, sus vecinos del Mercorsur) formulan sus intereses según discursos y análisis bien distintos (contrástese la clave eminentemente geoestratégica y mercantil de 1, 2, 3, 4, 5 y 6 con la clave predominantemente latinaomericana, de reciprocidad, de inclusión, de calidad académica y de integración regional de 1, 2, 3, 4, 5, 6 y 7). Y, en la práctica, es sólo España quien traduce sus jugadas en resultados en efectivo, que presenta ante la opinión pública como una continua cosecha de «triunfos»; triunfos que tienen por objeto superar las trabas a las que se enfrenta la lengua española, también definidas por Demonte:
El español es una lengua con un número de hablantes próximo a los cuatrocientos millones, es la tercera o cuarta lengua más hablada en el mundo (tras el inglés, el chino y el hindi), y ha construido un estándar que asegura su coherencia interna y su unidad. Puede ser caracterizada como lengua internacional al menos en sentido geopolítico: es la tercera más importante en cuanto al número de países en que es lengua oficial (en 50 el inglés, en 27 el francés, en 20 el español, en 6 el alemán; cfr. Tamarón 1995: 267). Lo es también por su «utilidad internacional» ya que crece exponencialmente el número de personas que la aprenden como lengua extranjera. Ahora bien, ¿estas características aseguran su difusión y permiten augurar que será internacional en el sentido más estricto de vehículo de comunicación internacional y de lengua de influencia cultural sobre países lingüísticamente no hispanos?
La respuesta por el momento es negativa. Los razones más habitualmente señaladas de la no difusión cualificada del español son dos: el que no sea lengua de la comunicación y producción científica internacional y la limitada presencia del español en la red de redes, Internet (donde se lo sitúa detrás del inglés, el alemán, el japonés, el coreano y el chino y casi en igualdad con el francés).
Véanse algunas de las estrategias desplegadas por parte española y los ases cosechados recientemente para superar estos impedimentos. Y no se pierda de vista la retórica que se maneja al exhibirlos:
1. Triunfos tecnológicos y financieros
El Plan del Español de Castilla y León, España, estará dotado con 3,5 millones de euros en el 2009
El Instituto Cervantes apuesta por la inversión privada para abrir nuevas sedes
El Instituto Cervantes presenta en el Salón del Libro de Ginebra el aula virtual del español
Instituto Cervantes: CervantesTV y Second Life
El Cervantes utilizará Google Books como plataforma de penetración del español en EE. UU.
El Instituto Cervantes se queda los dominios español.es y española.es
El Instituto Cervantes y la «gran operación de comunicación» del español
El Instituto Cervantes promueve la presencia del castellano en Internet
El Cervantes y RTVE lanzan un curso de español a través de internet y televisión
El presupuesto del Cervantes crece un 30 %, hasta llegar a los 89 millones de euros
2. Triunfos en comunicación
Nace TVEFE, el primer servicio informativo audiovisual del mundo en español
El Cervantes y RTVE lanzan un curso de español a través de internet y televisión
3. Triunfos en planes y alianzas estratégicas
Caffarel (IC) firma un convenio de cooperación con la Feria del Libro de Fráncfort
El British Council y el Instituto Cervantes apuestan por fortalecer sus relaciones
El Cervantes sirve para abrir puertas a las empresas españolas en el exterior
El Instituto Cervantes y la Agencia EFE firman un acuerdo de colaboración
Convenio de colaboración entre el Instituto Cervantes y el Círculo de Lectores
El Instituto Cervantes y el Grupo Planeta promocionarán la cultura española
El Instituto Cervantes, el Santander y Universia se unen para fomentar la enseñanza del español
Campus Comillas será entidad “preferente” del Cervantes (véase tb., en relación con este enlace y con el anterior: Patronato de la Fundación Campus Comillas)
Plan del Español para Extranjeros de Castilla y León (cuyo objetivo es convertir esta comunidad en referente mundial en la enseñanza y la defensa del español)
La Real Academia Española creará, con la ayuda del Santander, el Corpus del Español del siglo XXI
El ICEX y el Instituto Cervantes firman un convenio de colaboración para la promoción de la internacionalización de las industrias culturales [en español] (véanse tb. las actividades del ICEX en torno al español como recurso económico, en especial en el sector editorial)
ICEX y FGEE: «Libros españoles hasta en Pekín» y «El sector editorial sale a la conquista de nuevos mercados»
Plan del ICEX de financiación de la exportación de contenidos culturales (sólo) en español (tb. en el dossier ABC «La Industria Cultural Española» y el monográfico de La Vanguardia «Aprendiendo a Exportar Contenidos Culturales para El Mundo», de enero del 2008)
4. Triunfos en liderazgo en la definición de estándares de ELE
El Cervantes estandariza los niveles de conocimiento del idioma español
5. Triunfos «académicos»
La Universidad de Salamanca se ofrece como puente académico de Iberoamérica en España
El rector de Salamanca viaja a Brasil para consolidar la enseñanza del español
El Banco Santander y Universia presentan ¡Oye!, el proyecto para enseñar español a 45.000 profesores en Brasil (léase también, al respecto: Botín destaca importancia Latinoamérica en futuro grupo Santander)
El Banco Santander enseña a hablar español en Brasil
6. Triunfos en infraestructuras en el mundo
Casa España, la otra «embajada» española en EE. UU.
Los 70 centros del Instituto Cervantes en 41 países de todo el mundo
El Centro Internacional de Investigación de la Lengua Castellana (CIILE) en San Millán de la Cogolla (La Rioja)
El Centro Internacional de Estudios Superiores del Español (CIESE) de Comillas (Cantabria, España), cuya papel en la proyección del español y la cultura española en los EUA empieza a evidenciarse
La Fundación de la Lengua Española (Castilla-León, España)
El Instituto Castellano y Leonés de la Lengua (España) y sus cursos de español de negocios para extranjeros
A la vista de todo esto, cabe concluir preguntándose, e