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El Premio Guadalajara de Literatura

El Premio Guadalajara de Literatura

Por segundo año consecutivo, el premio literario que entrega la Feria del Libro de Guadalajara (México) se queda sin su nombre original: Premio Juan Rulfo. En esta nota propongo que se abandone en definitiva el nombre de Juan Rulfo y que a partir de 2008 el premio se llame Premio Guadalajara de Literatura.

En 1991 se entregó por primera vez el Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo, en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (México). Con el crecimiento de la feria, el premio había ido ganando prestigio. Su lista de premiados tiene únicamente nombres reconocidos.

Pero, hace poco menos de dos años, la familia de Juan Rulfo pidió que se retirara el nombre del premio, con un argumento baladí: que el ganador en el 2005, Tomás Segovia, había puesto en tela de juicio la estatura intelectual de Rulfo. Si uno lee las declaraciones de Segovia («siempre he pensado que él es un tipo de escritor muy peculiar, creo que es el tipo de escritor que tiene el puro don, es decir, es un escritor misterioso, nadie sabe por qué Rulfo tenía ese talento») y las aclaraciones del propio poeta después del reclamo de los herederos, se queda convencido de que todo esto no fue más que un pretexto tomado al vuelo por la familia para terminar con una relación enturbiada y, además de enturbiada, oscura, pues entre declaraciones parcializadas es imposible sacar la verdad.

Se diría que la peor parte la lleva la familia Rulfo, que aparte de que proyecta una imagen de gente caprichosa y aun absurda, por su intención de convertir el nombre de Juan Rulfo en una marca registrada, ha perdido las batallas legales por reservar «su» nombre. Pero en realidad todos salen mal parados. El premio, porque se desprestigia. ¿A quién le interesa un premio entregado entre sonrojos y que ni siquiera se sabe cómo se llama? La noticia del premio ya no trata sobre literatura, sino sobre el problema de su denominación. También la asociación civil se lleva lo suyo, porque insiste en querer usar el nombre de Juan Rulfo, que es como decir que insiste en meterse en camisa de once varas. ¿O tenemos que creer a la familia Rulfo cuando afirma que los organizadores tienen otras intenciones que las puramente librescas? Ojalá lo supiéramos.

No es todo lo que hay. El premio lleva un largo título: Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe, lo que excluye, según entiendo la geografía, a escritores españoles que se han colado a la lista: Juan Marsé y Juan Goytisolo.

Por si fuera poco, en la convocatoria del 2007 se anota que «el Premio reconoce el conjunto de una obra de creación en cualquier género literario» y, sin embargo, la última entrega fue para Carlos Monsiváis, periodista, cronista y ensayista, un escritor admirable, sí, por su creatividad, lo mismo que por su erudición, su inteligencia y su memoria prodigiosa, pero que uno no pondría entre los grandes creadores de obra literaria en lengua española.

El premio ha ido a la deriva, pues, y ha sido un desorden.

Este 3 de septiembre se anunció el nuevo ganador, que resultó ser Fernando del Paso, ahora sí un creador de literatura. Con Fernando del Paso se tiene la sensación de cerrar un círculo. Del Paso se contó entre los primeros promotores del premio, hace por lo menos 20 años. Además fue amigo de Rulfo, y en los meandros de José Trigo y Palinuro de México se escuchan ecos rulfianos. En la rueda de prensa posterior a la concesión del premio declaró: «acepto este premio con el nombre original, con el nombre de Premio de Literatura Juan Rulfo». En efecto, Del Paso vive en Guadalajara desde hace años y decidió estar presente en la ocasión de anunciar el resultado, a pesar de que pasa por una temporada de cuidados médicos. Su presencia y sus declaraciones ensalzan el premio. Recordó Del Paso, repitiendo a otros, que son los autores los que le dan prestigio a un premio, no al revés, y él mismo lo ha ejemplificado con sus actos.

Es buen momento para cerrar el ciclo y seguir adelante. Que Del Paso sea el último premio Juan Rulfo y que en la siguiente convocatoria, abierta ahora sí a la península ibérica, el galardón se llame, sin más, Premio Guadalajara de Literatura.

Javier Dávila, Ciudad de México

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3 comentarios

rudy pascula hilario barzola -

esta tan hermoso lo que ha escrito ests escritor

Ana Lorenzo -

Tienes razón, Javier, en que tristemente este premio es más conocido por los líos del nombre que por los autores que lo han ganado. Y cuando uno ya no sabe si la familia, si los organizadores, llega un autor estupendo y dice que lo acepta como es: Premio de Literatura Juan Rulfo. A lo mejor Del Paso es el último; a lo mejor es el primero de un premio que se deshaga de líos legales e intereses (por ambas partes) y retorne al autor literario. (Para uno de los pocos premios que reconocía la buena obra hecha, y no que trataba de «descubrir» y promocionar productos vendibles...)
Un beso

Quincaller -

El premio Rulfo a Fernando del Paso, como antes la concesión del Cervantes a Sergio Pitol, ha hecho justicia con un escritor singular, relativamente poco conocido fuera de México y casi nada conocido en la Hispania. Su Palinuro es una obra maestra, un enorme caldero lleno de literatura. Aún falta un Rulfo para César Aira, es claro, pero se cabalga.
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