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La piratería y la edición de libros en el Perú (1.ª parte)

Las editoriales formales de libros atraviesan una grave crisis. Una crisis provocada, en líneas generales, por una inadecuada legislación de propiedad intelectual y tributaria, lo que a su vez creó el contexto ideal para el desarrollo y la evolución de la piratería.

1. El libro formal y el pirata

En noviembre del 2003, el editor Germán Coronado Vallenas (presidente de la Comisión de Lucha contra la Piratería de Libros de la Cámara Peruana del Libro) dictó la conferencia La industria editorial peruana frente a la piratería de libros: análisis y propuestas. Como reza el título, el autor hace un análisis sobre el origen, causas y consecuencias de la apremiante crisis de piratería que agobia al sector editorial en el Perú.

Un libro formal es aquel que ha pasado por un riguroso control de calidad —al menos ese es el ideal— desde la concepción, corrección, maquetación (diagramación por lares peruanos) impresión y distribución, pagando las correspondientes tasas tributarias y sueldos a sus trabajadores. Un libro pirata se salta alegremente cualquiera de esos pasos, generalmente utilizando técnicas reprográficas (aunque ya se tienen noticias de un uso más depurado, casi a la par del de las editoriales tradicionales).

La Alianza Internacional para la Propiedad Intelectual (IIPA, por sus siglas en inglés) estimó en 8,5 millones de dólares las pérdidas que el Estado sufrió por el sector editorial pirata en el 2004, como puede leerse en el informe Una aproximación al mercado de informal de la industria pirata editorial de la misma Cámara Peruana del Libro (CPL). Asimismo, Coronado afirma que las ventas de este sector ascienden a 13,5 millones de dólares.

¿Cómo es que el Perú ha llegado a estos extremos, convirtiéndose, incluso, en exportador de libros piratas a los países vecinos?

Según Coronado, los detonantes fueron:

· La suspensión del régimen de privilegios de los que gozaba la importación de libros (dólar MUC).

· La implantación de aranceles (15 %) a la importación de libros en 1990, (ajustados a 12,5 % hoy en día), y la aplicación por primera vez del Impuesto General a las Ventas (18%).

· La obsolescencia de la legislación especializada en propiedad intelectual.

Asimismo, en otro informe de la CPL, La piratería editorial y los determinantes de su demanda se lee: «Durante la década del ochenta nuestro país no se hallaba abierto al libre comercio y la piratería encontró un aliciente en la dificultad de acceder a las obras protegidas que provenían del exterior. Esto se vio ampliamente magnificado por el alto costo del ejemplar lícito y por el tardío ingreso de la obra al mercado. En la década del noventa, cuando se liberalizó el mercado en nuestro país, se accedió a avances tecnológicos que disminuyeron muchos de los costos relacionados a la reproducción, impresión, grabación, etc.».

Es así que, al diferenciarse los precios de los libros formales, quedó automáticamente fuera del alcance de las grandes mayorías. La piratería había encontrado un adecuado caldo de cultivo.

Aunque, actualmente, la obsolescencia legislativa ha sido superada con la dación del Decreto Legislativo N.º 822 de 1996. Asimismo, la Ley de democratización del libro y de fomento de la lectura del año 2003 busca dar mayores alicientes al sector, lo cual debe significar en un plazo mediato una disminución en el precio final de los libros formales.

(Continúa aquí. )

 

Fernando Carbajal Orihuela (Lima, Perú)

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