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13/10/2007

Frankfurt Buchmesse/Gegen Buch Masse; Congreso de la Lengua/Congreso de laS LenguaS: la cara y la cruz de la «riqueza cultural»

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A medida que aumenta la dimensión industrial y comercial de los grandes acontecimientos culturales, van apareciendo propuestas alternativas paralelas que denuncian los intereses mercantilistas, globalizadores y alienadores de estos magnos eventos, y ponen de nuevo de manifiesto las dos posibles lecturas del término riqueza cultural.

Si los Congresos de la Lengua Española del I. Cervantes y la RAE tuvieron, desde el de Rosario, su reverso en los Congresos de laS LenguaS —cuyo grafismo (que reinterpreta el logo del congreso rosarino) y pluralización sintetizan la crítica al carácter glotopolítico y mercantil del primero y el rasgo diferencial del segundo—, también la Frankfurt Buchmesse (Feria del Libro de Frankfurt) tiene, desde hace años, su contrapeso en la Gegen Buch Masse (Anti Feria del Libro de Masas), una muestra del libro alternativo que de nuevo juega con la denominación de la feria del libro alemana hegemónica, para plantear críticas y marcar distancias.

Según cuentan en Vilaweb, la Gegen Buch Masse suele presentar libros críticos con el sistema, y, en el súmmum del paralelismo con la feria oficial, tiene este año también como invitada a la cultura catalana, que, en materia de movimientos anarcolibertario y antisistema, parece que aún da de sí lo bastante para contribuir a nutrir los expositores de esta edición. En este vídeo, su promotor, Horts Stowasser, lo explica muy bien y en un impecable castellano (subtitulado en catalán, con error incluido, para los lectores de Vilaweb de fuera de España —que también lee en catalán gente que no sabe español—).

Silvia Senz (Sabadell)

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13/10/2007 18:31 Enlace a esta entrada.Tema: Buenas prácticas/Bona praxi No hay comentarios. Comentar.

28/06/2007

Los cuerpos del rey y el cuerpo de Michon

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Imagen: © Jean Luc Bertini

Anagrama suele traernos autores y libros que merecen la pena. Dice Jorge Herralde, su editor, que los textos recogidos por esa casa editorial tienen un valor literario y no son escogidos por motivos comerciales o mercadológicos (vía Infoeditexto). Lo cierto es que leo y compro muchos libros de esta editorial, aunque creo que alguno se les cuela o nos cuelan, como Nunca me abandones, de Kazuo Ishiguro, que sin duda no llega a la calidad que nos dio el autor en Los restos del día.

Este libro de Pierre Michon es una edición en castellano de dos de sus obras, publicadas en distintos años en Éditions Verdier: Corps du roi, 2002, y Trois auteurs, 1997, en el 2006 por Anagrama. Es un acierto de esta editorial el haber publicado los dos libros conjuntamente, así como haber elegido el título Cuerpos del rey, porque aunque Pierre Michon no lo diga, considera literatura personificada también a Balzac y al mucho menos conocido Cingria; qué decir de Faulkner, tercero de los protagonistas, que es para el autor «el padre del texto» (p. 146), el que le proporcionó «[…] la llave, el secreto, la postura, el imparable incipit a partir del cual el texto se despliega sin esfuerzo.» (p. 146).

La traducción está espléndidamente realizada por María Teresa Gallego Urrutia. Me ha sorprendido leer en una crítica que esta excelente traductora haya cambiado el título, pasando el Corps de roi original [sic] a Cuerpos del rey. He buscado en Éditions Verdier y no he encontrado ninguna edición de Corps de roi de Pierre Michon, todas son Corps du roi. Aunque la crítica le saca un jugo estupendo a esta ausencia de artículo, me temo que sea una simple errata de Anagrama, que sí imprime en la contraportada: « Título de las ediciones originales: / Corps de roi (2002) y Trois auteurs (1997) / © Éditions Verdier / Lagrasse »

Pierre Michon nos obsequia (gracias también a su traductora) con una prosa excelente, varios relatos cortos que giran en torno a grandes autores literarios. El orden de Corps du roi parece haberse cambiado en la edición castellana Cuerpos del rey, aunque se ha respetado la división de los dos libros que componen este último, y así aparece en primer lugar «Los dos cuerpos del rey», que parte de una fotografía de Beckett —maravillosa, «[...] es guapo, hermoso como un rey; con pupilas de hielo, la ilusión del fuego bajo el hielo; con boca rigurosa y perfecta; y ese noli me tangere que le viene de nacimiento [...]», (p. 16) y es que «casi no es posible hacerle una foto al saccus merdæ llamado Samuel Beckett sin que surja en ese mismo instante el retrato del rey» (p. 16)—, y en el que Michon introduce el juego en el que nos va a adentrar: «Sabido es que el rey tiene dos cuerpos: un cuerpo eterno, dinástico, que el texto entroniza y consagra, y al que arbitrariamente llamamos Shakespeare, Joyce, Beckett, o Bruno, Dante,Vico, Joyce, Beckett, pero se trata del mismo cuerpo inmortal ataviado con pasajeros andrajos; y hay otro cuerpo mortal, funcional, relativo, el andrajo, que se encamina a la carroña; que se llama, y nada más se llama, Dante y lleva un gorrito que le baja hacia la nariz chata; o nada más se llama Joyce, y entonces tiene anillos y mirada miope y pasmada; o nada más se llama Shakespeare, y es un rentista bonachón y robusto con gorguera isabelina.» (p. 15).

Autor tras autor (Beckett, Flaubert, Muhamad Ibn Manglî, Faulkner, Villon, Victor Hugo), Michon fabula, recrea, imagina, relata, retrata, adivina e inventa esos cuerpos mortales que han sido portadores de lo sublime, que han sido reyes, ya por ser «literatura personificada», ya por una obra —como en este libro Villon por su Balada de los ahorcados—, ya por una frase perfecta —como la del ensayo de caza escrito a los sesenta años por Muhamad Ibn Manglî sobre el halcón: «Cuando bate de par en par, es desmedido; cuando sacia su hambre, va presto; cuando ataca, daña; cuando pica, hiende; y cuando hace presa, se harta» (p. 45), tal como la muerte.

Podemos así viajar con él por el hombre de carne y hueso que existe bajo el peso o gracias al placer de la escritura perfecta. Lo disfrutaremos, sin tener por qué estar de acuerdo[1], saboreando su prosa y sabiendo que mucho de lo que hay ahí es Pierre Michon, gran lector, gran conocedor de estos autores, pero siempre Pierre Michon, escribiendo entre el ensayo y la ficción, sin renunciar a esa parte de creación a la que él tiene derecho y que un día le fue concedido materializar a través del gran Faulkner, no con el peso de la «g» brillante y castrante de Victor Hugo (p. 30).

El titulado «El cielo es un hombre pero que muy grande» es el último de la parte «Cuerpos del rey» y el que da entrada a «Tres autores»; y no creo que sea una casualidad. En este relato, Michon se ha desprendido un tanto del cuerpo mortal —que no del sagrado— de los autores (Villon y Victor Hugo) para terminar de ocupar él ese espacio. En los tres relatos de la segunda parte, es Pierre Michon, sin juegos, el cuerpo mortal y carroñero; más que carroña, el que nos pasea de la mano entre los juegos de la literatura y la vida: los encuentros reales e inventados de Balzac y otros literatos, esas deliciosas escenas que Michon quiere que hayan ocurrido, que nos cuenta como si hubieran ocurrido. O los bailes de Cingria, sí, pero, sobre todo, el relato es una introducción a esa publicación del texto de este autor en la Nouvelle Révue Française gracias a su frase «Las hortalizas llegan por añadidura, en silencio, de noche.» (p. 140), exclusivamente gracias a ese baile de las comas, que no solo consigue que Paulhan publique la reseña, sino que Gide se apacigüe y se ría.

Y el último de los relatos es un reencuentro con Faulkner, y una confesión, un texto sincero de un autor que entra en la literatura como creador, gracias a una obra que se le hace cercana, que no le pesa, que le da una llave para abrir esa puerta que todo autor ha cruzado. «Sí, lo que me dio Faulkner fue permiso para entrar en la lengua a hachazos, y el atrevimiento del enunciado, la poderosa voz invencible que echa a andar dentro de un hombrecillo inseguro. Fue la violenta libertad.» (p. 147). Pues no es poco.

 

Decía Marcos Taracido en su Textos del cuervo intitulado Europa o el vislumbre de una nueva ficción:

Cuando ahora leo el Austerlitz de Sebald me aturdo con la niebla de Kafka, inmerso en las fabulaciones de Calvino, lucho y braceo con las hostilidades de Goytisolo, acaricio la sensibilidad de Coetzee (británico, tan británico), me enmascaro con Pessoa y navego por la lenta y precisa prosa de Marcel Proust. La hermosa historia de un hombre en busca desesperada de su origen, vapuleado por la angustia de un talud en su infancia, con el arte arquitectónico como único bastón, vestigio de las ruinas que quedan de su cuna, ruinas también de la devastación —y nueva fundación— de Europa en la Segunda Guerra Mundial. Austerlitz ama las estaciones como se ama el paso; el viaje, una huida constante hacia el pasado y a un tiempo la aspiración del mundo. Cuando escuchando a una familiar remota se da cuenta de que, sin entenderla, comprende la lengua de sus padres, yo escucho a Wim Mertens y el lenguaje imaginario de sus composiciones, y creo que en esa ficción tan cercana al ensayo (la que construye el Microcosmos de Magris o las novelas de Vila-Matas) es el camino, si ha de haberlo, hacia la nueva novela europea.

No es novela lo de Michon, son relatos, pero comparten la característica de ser «esa ficción tan cercana al ensayo». Y es bueno no perder de vista que lo que tenemos entre manos es eso: ficción.

Ana Lorenzo, Rivas Vaciamadrid (Madrid), España.



[1] Por ejemplo, a mí, «Cuerpo de palo», sobre Flaubert, me decepcionaría si fuera un estudio o ensayo; desde el momento en que lo tomo como ficción, que sé que el que más se describe ahí es el propio Pierre Michon en su relación con Gustave Flaubert, no me supone ningún problema; simplemente, yo no haría así ese retrato, salvando las distancias de la prosa.

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24/01/2007

Lectura fácil, o la edición inclusiva (y II)

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(Viene de aquí.)

La escritura y la edición inclusivas

En medio de ese descuido del lector por parte del editor, y precisamente a causa de él, llama la atención que haya quien sea capaz de plasmar en un estilo discursivo y tipográfico normalizado la progresiva atención que nuestra sociedad dispensa a las personas con discapacidad o desventaja, y de acuñar para tal fin un término que es todo un sello de identidad: la Lectura Fácil (LF), o Fácil Lectura.

La idea es bien sencilla: facilitar el acceso a la lectura (y promover con ello la alfabetización) de personas con diversos niveles de discapacidad lectora y de desventaja lingüística, adaptando lingüística y tipográficamente un texto (y transcribiéndolo en algunos casos a códigos especiales, como el braille) para hacérselo más comprensible.

¿Quiénes son los destinatarios de las obras distinguidas con este sello?

* Personas con minusvalías o disfunciones que tienen una necesidad intrínseca de productos de LF: discapacitados mentales de diverso grado; disléxicos; personas con trastornos de concentración, motrices y de percepción; autistas; sordos de nacimiento o con sordera precoz; sordos-ciegos; afásicos; personas de edad avanzada o parcialmente seniles.

* Lectores con suficiencia lingüística (en la lengua oficial o predominante) y/o habilidades lectoras transitoriamente limitadas: inmigrantes recientes y otros hablantes de lengua no nativa; analfabetos funcionales y personas en desventaja educativa, y niños.

Pensando en ellos, la IFLA (International Federation of Library Associations/Federación Internacional de Asociaciones e Instituciones Bibliotecarias) promovió unas directrices destinadas a escritores y editores, redactadas por Bror Ingemar Tronbacke (del Centrum för Lättläst/Easy-to-Read Foundation, de Suecia, con más de treinta años a sus espaldas difundiendo el concepto LF), válidas para la edición digital y la impresa, y para diversos géneros textuales y tipos de publicaciones.

¿Quién promueve la lectura fácil en España?

Los más veteranos son los miembros de la Asociación Lectura Fácil, una entidad sin ánimo de lucro con sede en Barcelona (Cataluña), integrada por personas vinculadas a la docencia y a otras actividades profesionales, que comparten la voluntad de impulsar y dar apoyo a la producción y difusión de materiales de LF. La ALF otorga el logotipo a todas las publicaciones en cuya realización ha colaborado, a fin de garantizar que se ajusten a las directrices de la IFLA. La ALF cuenta con numerosos colaboradores en el fomento de la LF, y la creación, distribución y evaluación de los libros y materiales de LF. Entre ellos, destaca el Grupo de Trabajo Lectura Fácil del Colegio Oficial de Bibliotecarios y Documentalistas de Barcelona, en cuya página, precisamente, puede leerse la traducción de Àngels Massissimo (profesora de la Facultad de Documentación de la Universidad de Barcelona) al catalán de las Diretrices de la IFLA sobre materiales de lectura fácil (también disponibles en la red en francés y en alemán). Con la ayuda del Grupo del COBDB, la ALF administra una lista de distribución en la RedIris, Lectfácil, que sirve como medio de comunicación entre todos los profesionales y organizaciones que trabajan en el tema.

En la Universidad Autónoma de Madrid desarrolla su trabajo el grupo de investigación UAM-Fácil Lectura, un equipo multidisciplinar integrado por investigadores del lenguaje y sus trastornos, que cuenta con la colaboración y asesoría de diversos expertos, organismos públicos y entidades. Según puede leerse en este reportaje sobre Lectura Fácil (o Fácil Lectura) del boletín del CERMI de marzo del 2006, este grupo puso en marcha en el 2004, bajo el auspicio de la Fundación General de la UAM y promovido por su director, Bernardo Díaz Salinas, el Programa UAM Fácil Lectura. Los principales resultados del programa hasta hoy son la adaptación a FL de la Constitución Europea y del primer capítulo del Quijote (con una extensa y minuciosa introducción a la metodología usada en esta adaptación). El equipo UAM-FL ha emprendido, además, una investigación sobre las capacidades lectoras de las personas con y sin discapacidad y sobre la validez empírica de los métodos de facilitación lectora. Este trabajo permitirá definir las variables que hacen fácil la lectura en español y, sobre la base de las directrices de la IFLA y de Inclusion Europe —de las que hablaremos luego—, elaborar la Guía de redacción para la facilitación de la lectura en español, una especie de libro de estilo de FL específico para el castellano, que la FGUAM publicará probablemente con la ayuda de la Fundación Caja Madrid en la primavera del 2007. Ente sus proyectos futuros, se encuentra la adaptación de otros tres títulos de la literatura clásica española (probablemente, El Lazarillo de Tormes, El Buscón de Quevedo, y tal vez La Celestina), que se presentarán en la próxima Feria del Libro de Madrid.

En Pontevedra (Galicia), la BATA (Baion Asociación Tratamiento del Autismo) ha creado y publicado con Kalandraka Editora la colección Makakiños (sólo en español, por el momento), pensada para facilitar la lectura a niños con necesidades educativas especiales (parálisis cerebral, trastornos del desarrollo, autismo, síndrome de Asperger, trastornos de la comunicación...). La lectura, según precisaba este artículo del diario de Oaxaca Noticias, se apoya en un sistema pictográfico basado en los dibujos y los colores denominado SPC (símbolos pictográficos para la comunicación [no vocal]), desarrollado en la década de los ochenta en EE. UU. por Roxanna Mayer-Johnson. En este sistema, los pictogramas que se refieren a sustantivos figuran enmarcados en color naranja; los verbos, en verde; los adjetivos, en azul, y los pronombres, en amarillo. El texto ha sido adaptado para facilitar la lectura, reduciendo las palabras con carga simbólica, las metáforas y evitando en lo posible términos abstractos. Las ilustraciones también se han hecho buscando la máxima concreción y mejorando la comprensión del lenguaje plástico. Los títulos disponibles son La ratita presumida,El conejillo blanco, El patito feo, y Chivos chivones.

En Extremadura, la Consejería de Cultura de la Junta de Extremadura, y la Asociación Regional de Universidades Populares de Extremadura (AUPEX), con el apoyo de numerosas entidades, acaba de poner en marcha el proyecto Vive la Fácil Lectura, que se inscribe dentro del Plan de Fomento de la Lectura de la región. Va destinado a colectivos con más dificultades para la lectura y el hábito lector. Pretende garantizar que el libro y la lectura lleguen a todos sin exclusiones y atendiendo a las diferentes capacidades de comprensión lectora, con especial atención a los colectivos más vulnerables, esto es, a las personas que tienen más dificultades de acceso.
Una de las primeras concreciones de este proyecto es el lanzamiento de la colección de libros Biblioteca de Cabecera, destinada a los enfermos hospitalizados en la red del Servicio Extremeño de Salud. La colección sigue el estilo de los libros de LF, con textos sencillos, breves, con glosarios finales si es preciso, y está pensada para facilitar el placer de la lectura a lectores que, por su enfermedad, tienen mayor dificultad de concentración. Del primer título, Relatos, del poeta y narrador extremeño Jesús Delgado Valhondo, se editarán 15 000 ejemplares.

¿Quién promueve la lectura fácil en la Unión Europea?

Partiendo también de las diretrices emitidas por la IFLA, la Asociación Europea ILSMH (International League of Societies for Persons with Mental Handicap, hoy redenominada Inclusion Europe) ha acometido el proyecto de desarrollar una directrices más amplias para la información de fácil lectura y de traducirlas a todas las lenguas de la UE. Aunque tiene su sede central en Bruselas (Bélgica), Inclusion Europe agrupa las organizaciones europeas (la FEAPS en España) miembros de la federación Inclusion International, que trabaja en favor de los derechos de las personas con discapacidades intelectuales.

En la página del SIDAR puede leerse la versión en español de estas normas, elaboradas por diversos expertos europeos, publicadas en 1998 y tituladas El camino más fácil. El texto ilustra sobre qué se entiende por información de fácil lectura, qué necesidades de información tienen las personas con discapacidad intelectual, cómo adecuar el diseño de publicaciones y cómo elaborar un texto de fácil lectura, así como dibujos, ilustraciones y símbolos, y otros materiales (casetes, vídeos y medios interactivos). Puede consultarse también esta versión abreviada.

Para saber más

Todo aquel que quiera conocer más a fondo las ideas y propósitos que implica el concepto lectura fácil, puede leer la ponencia del padre de las directrices de la IFLA, Bror I. Tronbacke: «Easy-to-Read - An important part of reading promotion and in the fight against illiteracy».

Quien desee explorar los abundantes recursos y documentos publicados en la red sobre LF (al margen de los que aquí presentamos), encontrará muy útil esta compilación hecha por Josep Turiel: «Recursos web sobre lectura fàcil i serveis especials».

Para conocer la importancia de facilitar la lectura cuando, no ya la cultura y la educación, sino la salud anda en juego, merece la pena echar un vistazo a los análisis y directrices sobre la legibilidad en la escritura científica («Legibilidad de la literatura médica: ¿se entiende lo que escribimos?») y la información sanitaria («Legibilidad de los folletos informativos», «Muchos de los folletos que se entregan a los pacientes resultan ilegibles» y «La mayoría de la gente no entiende bien los prospectos de los medicamentos»), a las pautas de escritura biomédica que cumplen las directrices de lectura fácil («Cómo escribir materiales de salud que sean fáciles de leer», «Directriz de legibilidad de material de acondicionamiento y prospecto (circulares 2/2000 y 1/2002)», y a estas muestras de textos generados según estos principios («Todos los documentos de lectura fácil»).

Yendo un paso más allá y entrando de lleno en el campo de la ergonomía cognitiva, merece la pena seguir los trabajos, avances e investigaciones centrados en facilitar la accesibilidad y legibilidad de la información a las personas con minusvalías físicas. Particularmente recomendable es la visita de la página del Grupo Informática y Discapacidades de la ATI, y la lectura de la recopilación de directrices que hace Javier Cubero en Eldígoras y de esta tesis de Andrea Ferraz Fernández: «Ergonomía de la información para estudiantes universitarios con discapacidad».

 

Conclusión

A riesgo de haber abrumado al lector con toda esta avalancha informativa, espero que este artículo sirva al menos para que cada vez sean más los autores y los editores que sigan la estela de las directrices de LF, verdadera punta de lanza del estilo inclusivo. De hecho, espero (esperamos todos en A&C) que cada vez sean más los autores y los editores (y los libreros, y los bibliotecarios, y los animadores culturales, y...) que, sencillamente, hagan su trabajo pensando en el lector, el fomento de la lectura y el acceso universal al conocimiento.

Silvia Senz (Sabadell)

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Lectura fácil, o la edición inclusiva (I)

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Publicar no es lo mismo que editar

Como ya hemos comentado en innumerables ocasiones, pese a que lo corriente, hoy en día, es hablar del papel del editor en términos exclusivamente mercantiles e industriales, lo cierto es que, según creemos en este blog, la principal función del editor, la que define su esencia, es la de mediador cultural. El sentido de la existencia del editor genuino —no del mercachifle de churros encuadernados, profesión bien distinta— está en seleccionar obras y autores que, a su juicio, poseen algún rasgo de interés cultural, científico, lúdico o formativo, y ponerlos (de la mejor manera posible y sin arruinarse en el intento) al alcance del lector a quien cree que pueden convenir.

Téngase en cuenta que, cuando digo «poner al alcance», no me refiero a buscar los canales de venta más adecuados para comercializar una obra, ni a darla a conocer mediante las estrategias de comunicación más certeras, por necesario que sea planificar correctamente ambas cosas. Es decir, no me refiero (sólo) a publicar, sino (sobre todo) a editar, ese arte —que no es de magia, aunque muchos crean que los libros se hacen solos— del que se habla tan poco.

Probablemente uno de los mayores problemas a la hora de valorar la edición de libros actual es la perenne confusión de estos dos conceptos, incluso entre las personas con nociones de edición. Una confusión que lleva a que el primero acabe eclipsando por completo al segundo.

Así pues, para delimitar campos y evitar superposiciones, y para dar la relevancia que se merece al buen trabajo de edición (principal finalidad de esta bitácora), conviene que los definamos con precisión:

Por editar se entiende (o debería entenderse): «Someter un original de texto (y de ilustración en obras ilustradas) a una serie de procesos que tienen por objeto darle forma tipográfica, adecuándolo al uso y al lector al que irá destinado». En el sector del libro, existe un proceso previo a este, el de la preedición, que, siguiendo a Martínez de Sousa (Manual de edición y autoedición) puede definirse como el «Conjunto de estudios, gestiones y pasos necesarios para decidir sobre la conveniencia de editar y publicar una obra (libro o revista) o un conjunto de obras (colección)».

Por publicar se entiende, fundamentalmente, «Sacar a la luz pública una obra ya editada, para lo cual es necesario darla a conocer al lector y ponerla a su alcance, por diversas vías».

 

El trabajo de edición (en teoría)

Según esto, el trabajo de edición tiene como principal meta convertir un documento en bruto (con o sin ilustración) en un documento con forma tipográfica, pero no de cualquier manera. El editor debe procurar siempre adaptar la obra a su función y a su destinatario, y para ello debe cuidar que todos los elementos del proceso de edición, humanos y materiales, se apliquen a ello, de tal modo que tanto la apariencia gráfica, como el lenguaje (léxico y construcción del texto) y el contenido de la obra se adecuen a las características del lector al que va dirigida (edad, nivel de formación, especialización, lengua materna...), al registro del discurso (obra científica, académica, técnica...), y al tipo de obra (obra divulgativa, práctica, de referencia...).

El recurso que con más frecuencia utiliza un editor —un editor que se ocupe de editar— para marcar al autor (si se tercia) y a los distintos profesionales de la edición (traductores, ilustradores, correctores, diseñadores gráficos, maquetistas...) el tratamiento que deben dar a una obra es el libro de estilo.

Un libro de estilo (editorial) no es otra cosa que una guía de trabajo interno, destinada a orientar la tarea de cuantos participan en la creación y edición de una obra, especialmente en lo referente a aquellos aspectos que pueden resultar especialmente dudosos o a los que hay que prestar particular atención.

Los libros de estilo editoriales, tal vez por tener su origen en los códigos tipográficos de los talleres de impresión, suelen reunir pautas referentes a la grafía tipográfica de diversos elementos de un impreso (citas, lemas, folios, notas...), dudas lingüísticas comunes e incluso normas de traducción y adaptación (especialmente de onomástica), no en vano muy buena parte de lo que se produce (al menos en España) son traducciones.

Los libros de estilo de ciertas colecciones y de editoriales especializadas (científicas y académicas) suelen incluir también aclaraciones más precisas sobre el tratamiento ortotipográfico de terminología específica, convenciones ortotécnicas, e incluso, para los autores, normas deontológicas y doctrina sobre el trabajo documental, la cita y el plagio.

Todos los libros de estilo, sin excepción, coinciden además en el propósito de comprometer a todos los profesionales de la edición en la consecución de un trabajo de edición uniforme, distintivo y (si son buenos libros de estilo) de calidad.

 

El trabajo de edición en la práctica (o cómo editar de espaldas al lector)

No obstante, la prueba tangible de que el editor (español, al menos) no conoce suficientemente su oficio o no se lo toma lo bastante en serio es la dificultad para encontrar en cualquier libro de estilo editorial orientaciones referidas a las características personales del lector. Escribir y editar una obra pensando en el lector —labores que podríamos denominar «escritura y edición adaptadas»— requieren, por parte del autor, competencias específicas (competencia pedagógica, competencia divulgativa...), amén de una especial eficacia discursiva para ajustar su estilo, en lo posible, al grupo humano al que se dirige; y exigen al editor la aplicación de estilos tipográficos adecuados y de ciertos criterios de adaptación (del léxico, de referencias culturales en la traducción...).

La especial importancia sociocultural que tiene adaptar cada publicación a su lector (esto es, hacérsela particularmente legible y comprensible), y muy particularmente al lector en formación, ha llevado a diversos especialistas en LIJ a definir estilos particulares (ajustados a franjas de edad y niveles formativos) para los textos dirigidos a niños y jóvenes, así como una amplísima tipología textual. Sin embargo, y pese a que buena parte de la producción editorial (libros de texto, obras de referencia y libro infantil y juvenil) va dirigida a este colectivo, estos estilos discursivos específicos no se han plasmado aún en ninguna guía de estilo, ni se les ha asociado, por tanto, ningún estilo tipográfico.

(Sigue aquí.)

Silvia Senz (Sabadell)

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05/01/2007

Pasión y compromiso de la edición artesanal

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Hace ya unos años, desde el 2003, que en Buenos Aires (Argentina), Lima (Perú) y La Paz (Bolivia) circulan libros fabricados con cartones. Pequeños grupos de editores, Eloísa Cartonera, Sarita Cartonera y Yerba Mala Cartonera, compran el material a los cartoneros o hurgadores ambulantes y lo transforman en libros encolados, con tapas de cartón dibujadas y pintadas manualmente, y hojas con textos fotocopiados, preferentemente cuentos o poesías de autores latinoamericanos.

¿Libros hechos con cartones desechados? ¿Por qué? Se intenta paliar una situación preocupante y cada vez más extendida en las calles de nuestras ciudades: los carritos de hurgadores que pululan buscando cómo subsistir. Es una realidad que duele y a la que no le cabe un comentario superficial. No es fácil evitar la sensiblería o caer en el cómodo mirar hacia el costado; el tema tiene demasiadas aristas que contemplar, sin las cuales no se podría dar una información que sea confiable y respetuosa de esa realidad.

 

Los talleres de edición artesanal permiten sacar de la calle a los chicos cartoneros.

 

En los enlaces a esta nota incluimos los datos que figuran en la Red sobre cada uno de los elementos de la propuesta: las razones y el funcionamiento (1) de esta iniciativa de edición alternativa, ecológica, comunitaria y solidaria en tiempos de globalización del capital; los grupos que la llevan adelante (2, 3, 4, 5); la realidad del colectivo cartonero (6); las opiniones y comentarios de los ciudadanos (7), los autores que ceden los derechos de reproducción de sus textos a estos editores artesanales (8 y 9); los artistas que pintan sus tapas (10)…

Los libros artesanales no son nuevos, sin embargo. Sólo es nueva su aplicación para el desarrollo social de grupos marginales.

Permítanme una anécdota al respecto de estas manufacturas: uno de los mejores regalos que recibí me lo hizo Victoria, amiga del alma en los buenos tiempos de la adolescencia. Dentro de una bolsita de arpillera al natural, un libro con tapas de cartón corrugado y veintidós hojas de papel de estraza, bien planchaditas, enlazadas a la tapa con un cordel de hilo sisal. La impresión parece de máquina de escribir eléctrica (y sí, el librito ya tiene sus años). Se trata de Carta a un joven escritor, de Ernesto Sábato, por Ediciones El Mendrugo (3.ª edición, Argentina, mayo 1975), con el copyright de la Editorial Sudamericana e impreso en los Talleres Gráficos Torres (Bartolomé Mitre 1370, Buenos Aires, Argentina). Con la mente puesta en el espíritu de los libros cartoneros, no puedo evitar releer este fragmento:

Hay una reiterada dialéctica entre la vida y el arte, entre la verdad y el artificio. Una manifestación de aquella enantiodromia de Heráclito: todo marcha hacia su contrario en el mundo del espíritu. Y cuando la literatura se vuelve peligrosamente literaria, cuando los grandes creadores son suplantados por manipuladores de vocablos, cuando la gran magia se convierte en magia de music-hall, sobreviene un impulso vital que la salva de la muerte. Cada vez que Bizancio amenaza con terminar con el arte por exceso de sofisticación, son los bárbaros los que vienen en su ayuda: los de la periferia, como Hemingway, o los autóctonos, como Céline; tipos que entran a caballo, con sus lanzas ensangrentadas, en los salones donde marqueses empolvados bailan el minué.

No es el único libro artesanal que tengo frente a mí. Hace pocas semanas me llegó Epidermis, de Claudia Morassi, cuarenta hojas de formato pequeño, tiraje de cien ejemplares producidos artesanalmente, primera edición de julio del 2006, Montevideo, Uruguay. Con impresión de computadora, hojas F4 subdivididas en cuatro partes, engrampadas en dos mitades y encoladas a una tapa de cartón común. La tapa lleva una banda de tela gamuzada color rosa viejo y letras pintadas en témpera, leo: «MANTRA / la última palabra de tu boca / un mantra en mi cabeza / Hipócrita / un grito en mi cabeza / y el golpe seco de la sílaba / en mi cabeza / Hipócrita / la gota cae / un millón de veces / repetida / la gota estalla / en mi cabeza / en mi cabeza hipócrita / mientras te miro / por última vez / antes de irme».

¿Podría, por amor a la escritura —la propia, la ajena—, tomarme el mismo trabajo que Claudia o los editores «cartoneros»? Me dan calambres de sólo pensarlo. Pero está visto que la edición también puede hacerse así: artesanal y apasionadamente.

Pilar Chargoñia (Montevideo, Uruguay)

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05/01/2007 12:29 Enlace a esta entrada.Tema: Buenas prácticas/Bona praxi No hay comentarios. Comentar.

24/02/2006

Màrius Serra y los correctores (a happy end)

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Hay gestos que no pueden agradecerse con palabras. Aun así, gracias, Màrius (gràcies), por tu generosidad, fair-play, claridad y contundencia. Y por tu compañía.

La Vanguardia

23/02/2006

Otra corrección es posible

NO ES LÓGICO prescindir de los lingüistas y quejarse del empobrecimiento de la lengua

MÀRIUS SERRA

Entre los sobresaltos que provocó la manifestación del sábado hubo uno más bien colateral. En su flamante diario digital, Pasqual Maragall publicó el domingo un post que empieza «Considero raonable que milers i milers de ciutadans expressin la seva actitud» y acaba recordando el bombardeo de Gernika. El presidente rubrica sus reflexiones con un topónimo (es lógico) y la fecha (redundante tratándose de un diario digital). Este domingo debió de escribirlo desde Rupià, porque se leía: «Al Baix Empodrà (sic), diumenge, 19 de febrer del 2006». El error de tecleo en el nombre de la comarca produjo una metátesis espectacular, digna de figurar en los manuales de retórica junto a los clásicos «àguila-àliga, egua-euga o xicallaquitxalla». Al desplazar la R de Empordà, Maragall construyó sin querer una frase inquietante, homófona de «el baix em podrà». Este desliz tipográfico propició un hilarante juego especulativo por parte de los sagaces humoristas del espacio Alguna pregunta més? de Catalunya Ràdio. A las ocho, Carles Capdevila ya se preguntaba por la identidad de esa persona de baja estatura que podría con Maragall. Las hipótesis más verosímiles apuntarían hacia el ministro Montilla, aunque podría haber más candidatos. Descartados por el centímetro tanto Zapatero como Rajoy y apartados de la primera línea Pujol y Aznar, la discusión se centraría en comparar estaturas entre Maragall y sus rivales: ¿Mas? ¿Bono? ¿Carod? El equipo APM volvió a la carga a eso de las diez en su repaso de la prensa. Y entonces, por arte (digital) de magia, la metátesis ampurdanesa se deshizo y «Al Baix Empodrà» devino «Al Baix Empordà».

Ésa es la grandeza de ambos medios. La radio, por su trascendencia social; internet porque, a diferencia de los medios impresos, permite corregir erratas sin dejar rastro. Sin embargo, no se puede corregir con garantías sin contratos dignos para los lingüistas, unos profesionales cada vez más arrinconados que son básicos en el tan cacareado fomento de la lectura. Para que los textos de periodistas, novelistas, ensayistas, traductores, crucigramistas e incluso poetas nos lleguen dignamente los correctores deben ser más valorados. No es lógico prescindir alegremente de ellos en nombre de los costos de producción y luego quejarse del empobrecimiento de la lengua. De cualquier lengua. Debemos exigir el máximo dominio del instrumento a los profesionales del lenguaje, pero nadie es infalible. Un texto debe ser siempre revisado por más de una persona. El lenguaje verbal es un instrumento demasiado complejo. ¿No exigimos controles de calidad en otros ámbitos? ¿No se revisa el trabajo de arquitectos, juristas e ingenieros? Resulta paradójico que, mientras se lava la imagen de los cuerpos policiales, los correctores aún carguen con el sambenito de ser la policía (represiva) de la lengua. Y no. O no siempre. Una buena corrección juega a favor de cualquier texto.

Aparte del weblog presidencial y de las hilarantes antologías de erratas que proliferan en la red, deberíamos visitar más a menudo un weblog que reivindica la figura del lingüista como http://addendaetcorrigenda.blogia.com/. Ya verán que es un espacio combativo, a cuyas críticas por fortuna nadie escapa, como este columnista ha podido comprobar.

MariusSerra@ verbalia. com

[Versión en catalán aquí.]

26/01/2006

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Panace@, Boletín de Medicina y Traducción, es una excelente revista editada y publicada por destacados profesionales de la lengua, la comunicación escrita, la medicina y las ciencias biológicas. Panace@ publica textos originales, mayoritariamente en español, sobre los diversos aspectos de la traducción, el lenguaje, la edición y la escritura biomédica:
Esta es su historia:

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