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¿«Dígalo bien» o «Dígalo como a mí me gusta»? Las Academias de la Lengua Española, cada cual a su bola

¿«Dígalo bien» o «Dígalo como a mí me gusta»? Las Academias de la Lengua Española, cada cual a su bola

Hace unos días, al hablar aquí sobre el español (o los españoles) de los libros que se publican en Estados Unidos, ya aludimos a la febril actividad que la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE) despliega para enmendar la plana a los anglicados latinos del país.

Según hemos sabido por la Fundéu, la ubicua ANLE también participa desde hace poco en el informativo matutino Noticias Univision 41 Al Despertar con el microespacio «Dígalo bien», gracias al cual todos los miércoles los televidentes pueden desayunarse con dos consejos idiomáticos ofrecidos por el director de la institución, Gerardo Piña-Rosales, el secretario Jorge Ignacio Covarrubias, y el coordinador de Información, Daniel R. Fernández. Algunas de sus notas normativas pueden verse ya en la página del programa. De entre los cuatro avisos disponibles, seleccionamos el del doctor Piña-Rosales, dedicada al uso del verbo ignorar. Véanlo antes de seguir leyendo:

 

No me hicieron caso
http://www.univision.com/content/video.jhtml?cid=2099516

 

Nótese ahora lo que dice al respecto el Diccionario de la Real Academia Española (de referencia para todas las academias asociadas de la lengua española), ya desde el 2001:

 

Ver conjugaciónignorar.

(Del lat. ignorāre).

1. tr. No saber algo, o no tener noticia de ello.

2. tr. No hacer caso de algo o de alguien.


¡Que viva la norma panhispánica! Si ya lo vaticinó Lodares (El porvenir del español, p. 100) al señalar las desventajas de un estándar pluricéntrico para el español:

 

El peligro general del pluricentrismo es fácil de entender: si todo vale, nada vale.


Es decir: si todos mandan, nadie manda. Bienvenidos al feudalismo normativo.

 

 

Silvia Senz

 

 

La saviesa d'Antoni M. Badia i Margarit

De l’entrevista emesa ahir del programa (S)avis, del Canal 33.

 

 

¿En qué español se publica en Estados Unidos?

¿En qué español se publica en Estados Unidos?

Hace ya años, publicamos en esta bitácora una serie dedicada a la imagen del español en Estados Unidos y al fomento de su prestigio mediante la promoción de la industria cultural en español, una política de acción exterior especialmente encarada por el Gobierno español y por algunos de los principales sellos editoriales peninsulares, que abre las puertas a un extensísimo mercado.

Ya entonces nos sorprendíamos de que en ningún foro, curso, informe, portal o cualquier tipo de lugar de debate e información sobre la situación del libro en español en EE.UU. se prestara la más mínima atención a un elemento tan capital para el acercamiento a ese mercado como es la variedad de español en la que conviene publicar para los hispanohablantes del país.

La población latina de Estados Unidos, no siempre hablante de español como primera lengua, es un complejísimo bullidero lingüístico de variedades y lenguas en contacto (y de etnias e identidades culturales), como ha descrito recientemente John Lipski en Varieties of Spanish in the United States (hábilmente reseñado por José del Valle en contraste con el megalómano artefacto propagandístico que es, en muy buena medida, la Enciclopedia del español en Estados Unidos, promovida por el Instituto Cervantes y coordinada por el académico y director de la ASALE, Humberto López Morales). En situaciones tan diversas y tan poco estables, resulta tremendamente difícil saber qué modelo de lengua escrita resulta aceptable para el lector al que nos dirigimos, con cuál se identifica, cuál comprende y asimila con más facilidad. Sin embargo, las editoriales necesitan contar con un modelo de referencia que guíe el tratamiento textual de lo que publican, que agilice y simplifique su sistema productivo y que se adapte a sus necesidades de mercado. Y es justamente esta cuestión fundamental la que no suele tratarse nunca al hablar de la edición en español en Estados Unidos.

Sabemos que la Academia Norteamericana de la Lengua da pasos incansables para promover el «buen español panhispánico» entre los hispanos del país (esta extensa y polémica entrevista de Malín Falú a sus principales miembros da buena muestra de sus desvelos: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7); pero la esencia purista y elitista de la lengua que proponen difícilmente cuaja entre una población que vive en una situación diglósica desfavorable a sus lenguas de origen o de familia, cuyas hablas tienen bien poco reflejo en la norma culta panhispánica y que, ante las filípicas académicas, bien se encogen de hombros y siguen con sus prácticas verbales habituales, bien se inhiben del uso de cualquier variedad de castellano y completan el tránsito hacia el monolingüismo anglófono.

No obstante esta palpable y dinámica diversidad, me consta que las editoriales españolas que han desembarcado en el mercado estadounidense raramente hacen esfuerzos de acomodo a la realidad (o realidades, más bien) lingüísticas de los hispanos y sencillamente exportan producciones realizadas según un modelo de lengua peninsular. Nada que decir de las obras con un evidente componente literario, escritas originalmente por autores españoles; pero el resto de producciones deberían adaptarse al lector estadounidense, cuyo perfil, por otra parte, es tan variado como desconocido.

Uno de los pocos estudios que han sabido comprender la importancia de la variedad de referencia en la publicación de libros (La edición en español en Estados Unidos: estado actual, retos y dificultades, promovido por el portal Ediciona) confirma mi percepción sobre la desidia de los editores españoles y explica la solución de compromiso por la que suelen optar en su práctica editorial los sellos autóctonos que publican en español:

En cuanto a las traducciones al español de libros escritos en otras lenguas hay que hacer una distinción entre las que se realizan en España y las hechas por editoriales de origen no hispano en Estados Unidos. Una consecuencia de la enorme diversidad de orígenes de la población hispana de Estados Unidos es la existencia de diferencias importantes en el español que hablan quienes pertenecen a ella, lo cual plantea un problema al traducir obras escritas en otras lenguas para introducirlas en el mercado estadounidense. Al respecto Aída Bardales explica que «en los libros para adultos se procura utilizar un español muy neutro. Hay que tener en cuenta que si el traductor es colombiano, luego sería bueno que el editor fuera mexicano y que quien hiciera la última revisión del texto fuera un argentino de manera que entre todos se creara un equilibrio. Cuando yo era editora y mandaba a traducir una novela a veces me sucedía que se la pasaba a un traductor argentino y luego a mí me tocaba corregir la traducción y aunque al traductor se le daba la instrucción de utilizar un español neutro —usar el “tú” en lugar del “vos”, por ejemplo— siempre había vocabulario que no se entendía. Cuando contrastaba un término con mis compañeros que eran de otros países y ninguno lo entendía empezaban los problemas porque teníamos que tratar de adivinar su significado». De acuerdo con Teresa Mlawer, como «no hay duda de que la población inmigrante que habla en español en Estados Unidos proviene de Latinoamérica y principalmente de México» se evita el libro editado en español de España para que los lectores latinos puedan leerlo sin ninguna dificultad. No obstante, cuando las editoriales españolas introducen sus libros en el mercado estadounidense suelen utilizar las mismas ediciones que han hecho para España en lugar de adaptar las traducciones al estándar lingüístico hispanoamericano. Por otro lado y tal como lo explica Aída Bardales, para reducir costes las editoriales estadounidenses que hacen libros en español muchas veces «trabajan con traductores que están fuera de Estados Unidos en parte porque les sale más barato y porque ya tienen conexiones con ellos. Hay otras que tienen sus traductores en Estados Unidos, lo cual es mucho más caro».


Esta opción por un español neutralizado escrito (que selecciona, en la medida de lo posible, lo más común al área hispanohablante; es decir, que preferirá papa a patata por ser la opción mayoritaria) no ha de resultarnos extraña: es la misma por la que se han decantado tradicionalmente los medios de comunicación en español que emiten en Estados Unidos y que constituyen un foco de irradiación de modelos de lengua de fuerte calado entre la población latina. Conociendo el papel referencial y la amplia capacidad difusora de usos lingüísticos de estos medios entre su audiencia estadounidense, las academias, por medio de la Fundéu (española y hoy también mejicana), también han intentado llevar el agua a su molino, actuando directamente sobre la capacitación lingüística de los periodistas hispanos estadounidenses, siempre guiados por el ideario unitarista y expansionista que así reumía Álex Grijelmo (Defensa apasionada del idioma español):


Hablan español [...] 25 millones de personas en Estados Unidos que han dejado tan lejos a los dos millones de hispanos que lo empleaban allí en 1940, a los 10 millones de 1976 y hasta a los 17 millones de 1984. Todos ellos han creado una plaza mayor estadounidense a la que acuden 500 periódicos, 152 revistas, 94 boletines y 205 casas editoriales. Los diez principales diarios en español llegan cada día a 500.000 lectores; dos canales de televisión, Telemundo y Univisión, se unen a las emisiones de Televisa para hispanos, y la música latina inunda los transistores de Miami pero también los de Nueva York. 1 = Los medios de comunicación que ya se han consolidado podrán servirles de sustento para la unidad de su lengua. Y ningún papel como el que le corresponde al diario El Nuevo Herald, hijo adolescente del Miami Herald que se ha independizado para pasar de la función de suplemento del diario inglés a la edición propia en español. Su lenguaje de prestigio habrá de servir como referencia para crear ese idioma español de Estados Unidos, porque podrá haber un español de Estados Unidos como hay un español de Argentina y un español de Bolivia. Un español, en cualquier caso, que reconozca los genes de las palabras y cuyos cromosomas se puedan relacionar entre sí para crear de ese modo una música gramatical inteligible por todos los demás hispanohablantes.

 

[NOTA AL PIE DEL TEXTO CITADO:]

1. Datos extraídos de la ponencia presentada por Xosé Castro Roig ante e Hunter College, de Nueva York, y del Anuario del Instituto Cervantes.


El recurso a la neutralización, lejos de convertirse en una panacea para el editor, es, como ya he dicho, una solución de compromiso. Todo el que haya tenido que enfrentarse al reto de reducir al mínimo los localismos de un texto en español (de autoría o de traducción) sabe que no existe un método establecido ni obras o recursos accesibles y de referencia principal, aun contando con trabajos tan útiles y meritorios como la base de datos de Varilex (pese a su perpetua incompleción). La experiencia y el trabajo en colaboración acaban siendo, como señalaba Aída Bardales, el apoyo principal del adaptador. Paradójicamente, el abuso del término español neutro, del que suele hablarse alegremente sin saber muy bien en qué consiste y a menudo confundiéndolo con el español estándar académico, lleva a algunos responsables de publicaciones a creer que puede neutralizarse cualquier clase de texto y a encargar alegremente trabajos de neutralización sin dar al profesional mínimas indicaciones del resultado esperado.

Este fue el caso de mi primer contacto con el mundo editorial estadounidense. Hace ya unos años, me llegó un anuncio de uno de los sellos de Random House en Nueva York, en el que se solicitaban traductores y correctores de español. Los candidatos a correctores de estilo debían superar la prueba de pasar a español neutro un texto literario, del que ofrezco un fragmento. Como verán rápidamente, se trataba de una tarea tan absurda como imposible, encargada por una editora que no tenía ni papa de ninguna clase de español, y que me negué a realizar previendo una retahíla de futuros encargos de pesadilla, en los que tendría que romperme los cascos para intentar reducir la genuina expresividad del estilo original a un despacho de la CNN:

¿Cómo explicarte lo de Pedro Infante? Si eres mexicana o mexicano y no sabes quién es, deberían atarte a una estufa ardiente con reata de yuca y chicotearte a olote picudo mientras te tengan zambutiado en un barril de fideo batido. Si perteneces a otra raza y etnia cultural, pues ya es hora de que sepas del más famoso de los cantantes y actores mexicanos.


En definitivas cuentas y como deja bien patente La edición en español en Estados Unidos: estado actual, retos y dificultades, en el mercado del libro en español en los EUA no es oro todo lo que reluce ni hay recetas para el éxito; incluso, en lo puramente lingüístico, hay que hacerse con pico, pala e ingenio para acceder a él.


Silvia Senz

Minutos musicales

De vez en cuando, conviene un relajito:

 

Una historia de la lengua española de antología (del disparate)

Una historia de la lengua española de antología (del disparate)

(Actualización (23/09/2009): Seguramente alertada por la difusión de esta nota, la Fundéu ha procedido a borrar la recomendación del artículo reseñado en su página. En el lugar que ocupaba aparece ahora una página en blanco.)

 

¿Recuerdan los lectores la Antología del disparate, aquella famosa recopilación de dislates detectados en exámenes y reválidas de enseñanza secundaria, realizada en 1965 (y actualizada en sucesivas ediciones) por el catedrático de instituto Luis Díez Jiménez? Bien, pues este artículo publicado en El Nuevo Diario de Santo Domingo (República Dominicana) sería digno de incluirse en la desopilante compilación de inocentes disparates estudiantiles (sección Lengua o sección Historia), que se disculpan sabiendo que el tiempo y el estudio todo lo arreglan, si no fuera porque está publicado en prensa, porque aparentemente su autor es profesor de secundaria y porque, lo que es más grave, está recomendado en la sección «Artículos de interés» de una institución paraacadémica que, entre otros fines, se ocupa del fomento de la calidad idiomática en los medios de comunicación. Y suerte que no velan por la exactitud histórica y el correcto manejo de los datos en la prensa...


EL ORIGEN Y EVOLUCIÓN DE UNA LENGUA EN ASCENSO, EL ESPAÑOL


17/09/2009
Todos los seres humanos nacen con condiciones culturales comunes y el idioma es parte de ese origen comunitario de los humanos. Las lenguas son el producto de la formación cultural en el tiempo y en el espacio geográfico dados. Cada persona tiene una historia y cada lengua como sistema también. Por eso, las personas y las lenguas tiene un elemento común: Su historia.

¿Qué sabes de la historia de la Lengua Española? Un pregunta que siempre realizamos a los estudiantes es: ¿Cuál es tu lengua y cuál es su historia? Casi siempre el mutismo, el silencio y el famoso yo no se profesor, son las respuestas comunes. La lengua Castellana o Española tiene una historia que en el tiempo surge con la llegada de los romanos ( que llevaron el idioma dominante de la época, el Latín). Los Romanos llegaron a la Península lbérica (España y Portugal) en el año 218 Antes de Cristo, es decir, en el Siglo lll, A.d.C. Este proceso de enfrentamiento del Latín con la Lenguas existentes en la Península lbérica (Lenguas Prerromanas: castellano, ligur, cántabro, gallego, celta, etc.), se enfrentaron y dieron lugar a un nivel de lengua mezclada llama: LATÍN HISPÁNICO.
El Latín era la lengua madre que en el trascurrir del tiempo, produjo varias hijas, llamadas Lenguas neolatinas o Romances, entre las cuales están: el castellano, el francés, el italiano, el portugués, el gallego, el rumano y el catalán, etc. de este modo el Latín sufrió cambio y modificaciones foneticas, morfólogics y sintácticas significativos. Como nada es estático y todo cambia, así las lenguas indoeuropeas se fueron adecuando a las realidades históricas y culturales de cada comunidad de hablantes.
Siguiendo la línea histórica, a partir del Siglo Xll, en el año 1140, ocurrieron dos hechos que marcaron el inicio de una lengua que seria una de las mas importantes en la actualidad. El Castellano se había formado, los Reyes de Castilla y Aragón se casaron y formaron una unión estrategia de crecimiento expansión. Nace el primer poema escrito en lengua castellana que sirvió para catapultar la literatura castellana; El Poema del Mio Cid. Aparece en el escenario español y un rey culto que impulso el idioma de forma singular. Fue el rey Alfonso X, el Sabio, quien en la segunda mitad del siglo Xlll, declaran el castellano como lengua oficial y nacional de las regiones de Castilla y Aragón. Alfonso X, creo la Escuela de Traductores de Toledo y fue considerado el padre de la prosa castellana por haber escrito: la Historia general de España y la obra: Las siete partidas, y por haber declarado el español como lengua oficial de España.
A partir del Siglo XV, con el apoyo de los reyes Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, el castellano se convirtió en la lengua OFICIAL Y COMÚN de todas las regiones de España y de los lugares conquistados por esta. Fue así como llego la lengua castellana o española con el Descubrimiento de América por Cristóbal Colón en el año de 1492. Llego a América el primer libro de Gramática de Elio Antonio de Nebrija, el cual planteaba el principio de que: «La lengua siempre ha sido compañera del imperio».
Durante el Siglo XVll ocurrieron dos acontecimientos impotentes que le dieron impulso y expansión al idioma castellano: La creación de la primera novela escrita en lengua castellana titulada: Don Quijote de la Mancha, escrito por Miguel de Cervantes y Saavedra. En el año de 1713, la creación de la primera institución para velar y proteger los principios de la lengua a usanza de la lengua francesa. Esta institución cultural y educativa se llama Real Academia Española, con su sede en Madrid, cuyo lema es: «LIMPIA, FIJA Y DA ESPLENDOR»: Otro dato importante fue que, la traducción de la Biblia al castellano, realizada por Casiodoro de Reina ( 1569) y Cipriano de Valera (1602) dio brillo y permitió la extensión del idioma Castellano a nivel mundial.
Con el Descubrimiento de América, el español se pone en contacto con las lenguas habladas en América por los aborígenes y ese contacto hispanoamericano permitió que los esquimales y apaches de América del Norte, los aztecas y mayas de México y America Central, los quechuas, incas y araucanos de América del Sur y los taínos de Puerto Rico y República Dominicana, incorporaran nuevos préstamos lingüísticos que han enriquecido el español. Estas palabras de origen indígena incorporadas al español se llaman: indigenismos o americanismos, entre los cuales están: canoa, cacique, aguacate, cacao, chocolate, tabaco, maní, batata, yuca, entre otros.
Actualmente, la expansión del idioma castellano o español ha sido tan extraordinario que más de 450 millones de hispanoparlantes lo leen y hablan en el mundo entero, y más de cien millones lo estudian como segunda lengua. En el mundo, hablan español las ciudades españolas, en el norte de África: Ceuta y Melilla, en el Sahara Occidental (antigua Colonia española en África), en Israel, algunos grupos como los Sefardíes, algunos hablantes de las lslas Filipinas. En Estados Unidos hay más de 25 millones de hispanoparlantes, en America todos los países a excepción de Canadá, Brasil, Estados Unidos, Haití y las islas menores.
Debemos aprendera comunicarnos con propiedad, seguridad y pertinencia. Identificarse con una de las tres lenguas más importantes del mundo y en crecimiento permanente, es nuestra gran desafío. Tratemos siempre de valorar positivamente nuestra lengua, la más rica, flexible y compleja que sirve para realizar todos los actos comunicativos formales e informales de la vida humana. ¿Qué sabes de tu lengua ahora, ¿Conoces su historia y sabes por qué hablamos español?


Autor


José Daniel Martínez
elnuevodiario.com.do, Santo Domingo
Lunes, 14 de septiembre del 2009

 

 

La naturalització de l'estatus de les llengües hegemòniques: la ideologia de l'anonimat

Kathryn Woolard, a la Càtedra Linguamón:

Una España plural de pandereta

Una España plural de pandereta

 

Tras la muerte del dictador, el sempiterno problema de la construcción de España, agravado por la exacerbación del nacionalismo español, que dio origen a dos dictaduras en el siglo xx, a una guerra civil, a un grado máximo de hostigamiento y persecución del resto de comunidades lingüísticas de España, y a una represión atroz de las fuerzas opositoras, no quedó en absoluto resuelto con la transición del país hacia la democracia y la creación de un modelo de administración territorial descentralizado (el Estado de las autonomías). Idealizada como un modelo de consenso y reconciliación y como garantía de la pluralidad, la transición democrática española ha supuesto, de hecho, la consagración y definitiva legitimación del nacionalismo español como nacionalismo de Estado, y del unitarismo como modelo político. Basta leer la Constitución española de 1978 para constatarlo:

En primer lugar, la Constitución se fundamenta en la «indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles» y declara como nación única a la española; al resto de naciones se refiere como nacionalidades (Constitución Española vigente [CEV en adelante], tít. preliminar, art. ii). Pese al reconocimiento de las comunidades con lengua, fueros y gobiernos históricos propios, particularmente durante la Segunda República (las llamadas «comunidades históricas»; CEV, tít. x, disposición adicional primera), y pese a que fueron precisamente sus reivindicaciones las que movieron a buscar una fórmula de conformación territorial que les diera acomodo, la negación de la existencia de más nación que la española (de matriz castellana) y la progresión del Estado de las autonomías hacia un federalismo cada vez más simétrico (el famoso «café para todos») ha acabado difuminando ante la opinión pública los sentimientos nacionales de estas comunidades y generando frustración y verdaderos cul-de-sac políticos, que evidencian la nula disposición a configurar un Estado plurinacional.

A continuación, identifica España con la lengua castellana, a la que, a efectos internos, mantiene el privilegio de ser la única lengua oficial y de obligado conocimiento en todo el territorio (CEV, tít. preliminar, art. iii). Con ello, establece una política lingüística jerárquica (cf. E. Boix-Fuster, 2008), basada en la desigualdad entre lenguas (ergo, en la idea de que hay lenguas mejores que otras y comunidades lingüísticas autóctonas con más derechos que otras) y consagra la situación de diglosia conflictiva de las comunidades sometidas a castellanización —llamarlas bilingües es un eufemismo que elide el proceso por el que se ha alcanzado el bilingüismo— por muchas campañas de normalización que desarrollen las comunidades autónomas con lengua propia reconocida. Que el Gobierno del Estado haya estado en manos de partidos denominados «socialistas» no ha modificado un ápice este trato desigual.

Adjudica a las Fuerzas Armadas el papel de garante de la integridad territorial de España (CEV, tít. preliminar, art. viii), una evidente coerción de cualquier aspiración soberanista. Para reforzar este papel del Ejército en el imaginario colectivo, el día de la fiesta nacional (día de la Hispanidad, 12 de octubre) se celebra todos los años en la capital del Estado con un desfile militar presidido por el rey Juan Carlos I, en el que ha habido significativas y repetidas ausencias de algunos presidentes de comunidades autónomas históricas. En los actos de celebración del 30 aniversario de la Constitución celebrados en el Congreso de los Diputados en diciembre del 2008, la ausencia de 12 de los 17 presidentes regionales (de las comunidades murciana, extremeña, catalana y de las dos castellanas) y la presencia de sólo 4 partidos del arco parlamentario (entre ellos, solamente uno nacionalista, Convèrgencia i Unió, pero ninguno soberanista) pusieron de relieve un cierto cuestionamiento del modelo de convivencia que la carta magna instituyó en 1978.

Por último, no admite la confederación de autonomías (CEV, tít. viii, cap. iii, art. 145), con lo que se favorece la fragmentación de las comunidades lingüísticas, elimina el peligro de alianzas contrarias al Estado y se coarta el desarrollo de políticas (también lingüísticas y culturales) comunes. Si eso no bastara, especialmente desde los gobiernos de derechas se ha fomentado en lo posible el odio entre comunidades autónomas con una misma lengua autóctona (la instrumentalización, por parte del Partido Popular, del blaverismo valenciano es una ejemplo paradigmático).

Además, a efectos exteriores, como hemos señalado a menudo en esta bitácora (1 y 2), la política española no ha dejado de poner énfasis en la defensa y promoción internacional del español como seña exclusiva de identidad del país.

Nada de esto ha satisfecho las expectativas de reconocimiento (de sus culturas, lenguas, derechos históricos y carácter nacional), de autogobierno y de desarrollo económico de los nacionalismos periféricos. Su frustración y las tensiones resultantes entre centro y periferia, entre nacionalismos español, vasco y catalán (y en menor medida, gallego) han dado alas, por un lado, a una creciente reafirmación del nacionalismo español —presente en diverso grado en los dos partidos estatales mayoritarios y motivo de sus recientes alianzas, y base ideológica de nuevos partidos como Unión Progreso y Democracia—, favorable a reformas constitucionales que reviertan el proceso de descentralización administrativa y pongan fin a la capacidad de decisión en el Gobierno concedida a las minorías nacionalistas; y, por otro, a una acentuación del federalismo de los regionalismos, y del confederalismo o soberanismo de los nacionalismos (especialmente vasco y catalán) que ponen sus miras en una deseada «Europa de las naciones» (cf. Núñez Seixas, 2004).

La nueva pujanza del nacionalismo español ha cobrado fuerza también, en muy buena medida, mediante la reformulación del nacionalismo hispánico poscolonial en la actual era de globalización económica y multilateralismo político, motivado por la presencia de intereses políticos y económicos de España en América Latina. Las nuevas prioridades internacionalistas de la política de Estado española con respecto a la lengua hegemónica, confrontados a los deseos de proyección política y cultural internacional de los nacionalismos periféricos —por ejemplo, la oficialidad en la Unión Europea de sus lenguas o la promoción de su industria cultural (cf. M. Ebmeyer, 2006, y Cercle d’Estudis Sobiranistes, 2009)—, han abierto nuevas causas de conflicto; desde que a inicios del presente siglo arrancaron las proclamas triunfalistas sobre el dorado futuro del español en el mundo, son habituales entre los sectores españolistas, particularmente entre algunos académicos como Gregorio Salvador o Luis María Ansón, las diatribas contra los nacionalismos periféricos, a los cuales suele tildarse de provincianos por renunciar a subirse al tren de la imparable expansión mundial del español y, con ello, de la nación española, que en el discurso oficial suele presentarse «como vehículo de la universalidad moderna y de la democracia» (cf. K. Woolar, 2008 y Càtedra Linguamón).

En estas condiciones, la España plural que el socialismo de escaparate pregona se revela como una apuesta política de pandereta.

 

Perquè Amèrica no parla català

Perquè Amèrica no parla català

Més que no pas l’exclusió de colonitzadors catalans de la conquesta d’Amèrica, mite bastit pel nacionalisme català d’inicis del XX i no desmentit fins dates recents, va ser la cojuntural presència majoritària de castellanoparlants a Amèrica, l’evangelització i, per damunt de tot, els processos d’unificació nacional posteriors a l’emancipació de les colònies, els que van establir el castellà com a llengua hegemònica a Amèrica.

De José María Sevilla Marcos: «El Lulismo en España a la muerte de Cristóbal Colón» (Memòries de l’Acadèmia Mallorquina d’Estudis Genealògics, n.º 18, 2008 , pp. 17-27), citant les conclusions de l’estudi de R. Pinya i Homs: La debatuda exclusió catalano-aragonesa de la conquesta (Barcelona: Generalitat de Catalunya. Comissió Amèrica i Catalunya,1992.):

 

La “debatida exclusión catalano-aragonesa de la conquista de América” ha sido y sigue siendo un tema candente entre las reivindicaciones de Cataluña respecto de Castilla y que dio lugar a un importante trabajo realizado por el Prof. Romà Pinya i Homs, por encargo de la Generalitat de Catalunya en la “Comissió Amèrica i Catalunya, de 1992” .

Los resultados a los que llegó el Prof. Pinya Homs en sus conclusiones fueron que, por una serie de motivos, se tuvo que encargar el reino de Castilla-León de la progresión inicial de la conquista y evangelización de aquellos territorios de ultramar. Estos motivos fueron:

 

1)Predominio atlantista del reino de Castilla, que estaba en proceso de colonización de las Islas Canarias. Argumento esgrimible ante la rivalidad con Portugal, sancionado por el Papa Alejandro VI.

2) Ausencia de atractivo para ambos reinos de la repoblación demográfica hacia los nuevos territorios descubiertos. Fue necesario hacer fuertes concesiones a los colonos para que se establecieran en las Indias, siendo menos atendida esta llamada por los catalanes y aragoneses, ya que padecían un déficit demográfico mayor que en Castilla.

3) Si bien existió la contribución de catalanes y mallorquines a la conquista y evangelización de las Islas Canarias en el siglo XIV, fue Castilla en el siglo siguiente, al disponer de naves más avanzadas, las carabelas, la que se hizo cargo de forma exclusiva de la ocupación y culturización de las mismas.

4) A pesar del importante despliegue de catalanes en el  segundo viaje de Colón, va a resultar discontinua su presencia en el nuevo mundo, debido a dos razones: una, la decepción que produjo la experiencia antillana, y, en segundo lugar, la conquista del reino de Nápoles y de las plazas del norte de África que trajo consigo una importante atracción de los catalanes hacia aquellas tradicionales zonas de interés en su historia.

5) A pesar de existir una cierta “leyenda negra” de algunos cronistas castellanos hacia los catalanes, que tenía por finalidad alimentar el exclusivismo castellano, enalteciendo las hazañas de sus conquistadores, nunca Cataluña quedó excluida de la colonización.

6) La colonización catalana en América se incrementó en la medida que aumentara la presión turca en el Mediterráneo.

7) La “Ordenanza” que, según el cronista Herrera,  “prohíbe que no puedan pasar a las Indias sino los naturales de la Corona de Castilla”, el mismo Herrera reconoce que este exclusivismo nunca fue dirigido a los catalanes. Los “privilegios” castellanos desaparecieron a mediados del siglo XVI por la consideración de “españoles” a todos los que ahora ampara la actual Constitución Española. La consolidación del “estatus de español”, desconocido en los diversos ordenamientos jurídicos hispánicos de origen medieval, aparecerá en 1534 y definitivamente en la Cédula Real de 1564, al considerar como extranjeros en las Indias a los que “han ydo de fuera de estos Reynos de Castilla y de Aragón”.

8) Los “privilegios” castellanos desaparecieron a mediados del siglo XVI por la consideración de “españoles” a todos los que ahora ampara la actual Constitución Española. La consolidación del “estatus de español”, desconocido en los diversos ordenamientos jurídicos hispánicos de origen medieval, aparecerá en 1534 y definitivamente en la Cédula Real de 1564, al considerar como extranjeros en las Indias a los que “han ydo de fuera de estos Reynos de Castilla y de Aragón”.