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Nuevo número de DosDoce y herramientas digitales de la edición

Nuevo número de DosDoce y herramientas digitales de la edición

La revista sobre comunicación, arte y literatura DosDoce acaba de publicar un nuevo número, con un sumario del que destacaría dos artículos especialmente vinculados a los temas de esta bitácora.

En el primero de ellos, La digitalización de libros, se hace una reseña del seminario «Archivo de la Internet española. Webs y archivos personales» (Madrid, 12/12/2005) dirigido por J. A. Millán, donde se planteó la necesidad de establecer políticas de recopilación y conservación del patrimonio digital, encaminadas a preservar, para su consulta y estudio, las obras y las webs en lengua española de interés, una tarea en la que deberían implicarse los productores de cultura en español, mediante la conservación de copias digitales de las obras de sus autores.

En el segundo, Estudio: La comunicación en la promoción del libro, se recogen las principales conclusiones a las que llega el estudio El papel de la comunicación en la promoción del libro, realizado por la Revista Cultural Dosdoce en colaboración con la agencia de márquetin y comunicación Blue Creativos a partir de los datos facilitados por 56 editoriales españolas. De este estudio, centrado exclusivamente en el uso estratégico de los medios digitales de promoción que las editoriales bibliológicas tienen a su alcance, se desprende una constatación que puede extenderse a otros campos de la edición española: la falta de adaptación del sector del libro a las facilidades que ofrecen las nuevas tecnologías para buscar autores; hallar medios flexibles de explotación de los derechos de edición y reproducción; mejorar los procesos de realización y producción sin perder calidad ni sacrificar procedimientos necesarios; publicar en diversos formatos paralelos, y difundir una obra usando mecanismos de comunicación que establezcan un diálogo directo con el lector al que va dirigida —un feed-back, por otra parte, muy necesario para retroalimentar la cadena de creación-producción-publicación.

 
Silvia Senz Bueno
(Sabadell, Cataluña, España) 

Especies editoriales en extinción: Manifiesto de los Correctores de Español

Al hilo de los efectos que ha tenido en la prensa en español la sistemática sustitución de los correctores profesionales por herramientas de corrección automática, Juan José García Posada comenta en un artículo de El Colombiano titulado «Correctores corruptores»:

Fiarse de los programas de corrección automática es un error grave en el que se incurre en los medios periodísticos si se obra con la pretensión de agilizar el tiempo de entrega de textos. Algo similar sucede con los traductores computarizados. Unos y otros cometen equivocaciones fatales. En la memoria de un corrector electrónico pueden caber todos los diccionarios. Pero carece de la intuición, la capacidad de asociación y la facultad de análisis lógico necesarias para decidir en determinados casos cuáles son el vocablo, la frase, la expresión correctos.

Sirven estas palabras como prolegómeno de un texto que lleva ya casi nueve meses divulgándose por la Red, que suma ya más de 8000 adhesiones en La Página del Idioma Español y que es una muestra más del desgarrador canto del cisne que entona un colectivo de profesionales de la cultura escrita absurdamente condenado a la extinción: el Manifiesto de los Correctores de Español. Un canto del cisne que trasciende lenguas, culturas y fronteras y que adquiere una cadencia angustiada en la voz de Sophie Brissaud, desolada en la de Pablo Valle o levemente esperanzada en la de Silvia Senz. En cualquier caso, un tono grave y reflexivo en todos estos acentos, porque la desaparición de estos valedores del idioma, muletas del escritor/traductor, puntales del editor y defensores del lector tiene una trascendencia en la calidad de lo escrito, el buen uso de la lengua y la transmisión cultural que no puede equipararse con el ocaso de otros oficios. Así lo señala García Posada cuando concluye:

Parece como si ese Manifiesto portara la voz de otro gremio que clama en el desierto. No obstante, el reconocimiento del carácter esencial del corrector en todo proceso editorial es al mismo tiempo la aceptación de que el texto se exponga al escrutinio del lector, al control legítimo de legibilidad, inteligibilidad, claridad y dignidad de todo aquello que se escriba para el público. Con todo y la tecnología, es preciso reivindicar la respetable función del corrector.

Por supuesto que el primer corrector debe ser el propio autor: Si el redactor no relee, no verifica, no corrige, pierde el derecho a reclamar por los errores cometidos. Y si en lugar de admitir que su escrito sea leído y verificado por un corrector experto y confiable que actúa como lector calificado y exigente, prefiere dejárselo al programa de corrección automática del computador, no sólo está permitiendo que su producción intelectual caiga en manos de un corruptor, sino que está poniendo en peligro su credibilidad y la del medio periodístico.


Círculos viciosos de la edición de libros

Es habitual leer especulaciones diversas sobre las causas de la actual sobreproducción de libros, de la acelerada rotación de novedades y de la saturación del mercado editorial de obras de rápida salida, escasa calidad y peor factura. Pese a que cada país o zona lingüístico-cultural (España, Cataluña, México, Argentina...) vive esta situación con matices, existen concomitancias en este absurdo desenfreno productivo, que apuntan a tres factores que se retraolimentan: falta de buenos creadores, exceso de ambición de una industria editorial supeditada a una exclusiva lógica mercantil y bajos índices de lectura.
Dando una escasa muestra de capacidad autocrítica, muchos editores se limitan a hacer hincapié en la necesidad de impulsar políticas educativas de fomento de la lectura y olvidan que los lectores se forman, en cualquier caso, con buenos libros, y que los creadores no pueden publicar sin editores que ya ni siquiera leen, evalúan y seleccionan originales sobre criterios de calidad e interés cultural.

Silvia Senz
(Sabadell, Cataluña, España)

Prensa sin correctores, mala prensa

A la sección de deslices y errores lingüísticos en los medios Morderse la lengua, del Centro Virtual Cervantes, y a los blogs Patada al Diccionario, sobre burradas oídas en los medios de comunicación audiovisuales, y Malaprensa, dedicado a señalar las chapuzas y errores de la prensa española más reveladores de la falta de profesionalidad y de controles internos de calidad que muestran hoy en día los periódicos españoles, se añade este crítico artículo de Arsenio Escolar, «No son erratas, son errores» (Cuadernos de Periodistas, diciembre del 2005), donde se denuncia la mala preparación de las nuevas hornadas de periodistas españoles en el uso del idioma y la negligente política de muchos editores y directores de prensa, que han prescindido de los correctores de textos y los han sustituido por programas informáticos de corrección automática. Una situación que en ocasiones da lugar a Erratas morrocotudas, como las que recopila el profesor de lengua y literatura Jesús Sáiz.

Superventas, fraudes y honestidad editorial

Superventas, fraudes y honestidad editorial

De La Vanguardia de hoy, una muestra más del «todo vale» para alcanzar el éxito editorial:

Un libro de memorias falsas sacude la industria editorial estadounidense
La web de investigación periodística Smoking Gun destapó las mentiras que escondía un superventas firmado por James Frey


LA VANGUARDIA - 30/01/2006
Efe. NUEVA YORK

Tras convertirlo en un superventas con su apoyo, la diva televisiva Oprah Winfrey se siente "estafada" por James Frey, el autor que publicó unas falsas memorias. El libro se convirtió en Estados Unidos en un superéxito de la noche a la mañana (fue el segundo libro más vendido el año pasado en el país) y ha provocado una tormenta de amplias repercusiones en la industria editorial.

Tras apoyarlo inicialmente, Oprah Winfrey, quizás el personaje más popular de la televisión de EE.UU. y, en gran medida, responsable del éxito del autor tras la inclusión de su obra en el Club de Libros de la presentadora, le echó en cara el gran fiasco. "Me siento estafada y, lo que es más importante, creo que has engañado a millones de lectores", dijo Winfrey a Frey en un programa lleno de melodrama que dejó temblando a las casas editoriales que se nutren del empuje que da la diva a autores poco conocidos.

La pesadilla de Frey comenzó cuando la web de investigación periodística Smoking Gun destapó hace un par de semanas las mentiras que escondía su superventas titulado A million little pieces (Un millón de pequeñas piezas). Entre otras cosas, la investigación concluyó que Frey no fue condenado por ningún delito serio ni estuvo en la cárcel, dos de los principales alicientes de unas tormentosas memorias en las que narra el vía crucis de un drogadicto y su posterior recuperación.

El novelista, que inicialmente sostuvo la veracidad de su relato, ya ha reconocido que había cometido un error y abandonó la fachada de tipo duro que hasta ahora había cosechado -comparándose incluso con Ernest Hemingway- para, esta vez sí, redimirse.

El caso ha desatado un torbellino en el mundo editorial de la no ficción, hasta ahora dispuesto a mirar hacia otro lado con tal de publicar material prometedor. Frey, de hecho, intentó primero vender su libro como novela y, ante el rechazo de los editores, finalmente lo camufló en autobiografía, al parecer sin cambiar una coma del texto.

Observadores como Laurence Kirshbaum, ex directivo del Time Warner Book Group, creen que ahora los agentes, editoriales y autores tendrán que ser mucho más cuidadosos a la hora de aproximarse al mercado de no ficción. Esto significa que, además de descartar posibles plagios, las editoriales tendrán que investigar la veracidad de las memorias, algo que hasta ahora no ocurría. La influyente crítica literaria Michiko Kakutani, de The New York Times, pedía una reflexión "sobre cuánto valor da la cultura contemporánea a la idea de la verdad".

Terror en las pizarras

Imagen procedente de: http://www.ilhn.com/datos/saber/archives/cat_virtualartificial.php

Hace algún tiempo me encontré con esta imagen en la página de una empresa que comercializaba equipos informáticos para la educación, quise entonces escribir un comentario y, por distintas razones, no pude hacerlo. Ahora casualmente he vuelto a encontrarla en la página citada. Ni en la primera (si alguien la pudiera localizar, yo no he podido) ni el segunda encontraremos un solo comentario que haga referencia a los errores que contiene la imagen. Sorprende que su destino inicial fuese educativo, ¿para que alguien “utilize” los ordenadores o para que los “uzen”?

Al buscar en Internet aquella primera página perdida me encuentro con otras pizarras curiosas. Observen con atención la primera pizarra de esta serie de hallazgos:

Imagen procedente de: http://www.artesaniaiberica.com/maquetas/

No comentaré el uso de infinitivo dar, hoy me interesan los acentos, porque en la página que contiene la imagen se indica: «Todas nuestras webs son sencillas, prácticas y austeras "lo que falte lo pone ud."»

Es decir, que usted deberá empezar a poner acentos donde falten, y va a tener mucho trabajo, porque las ausencias no son sistemáticas: la frase «Esta información la encontrara en nuestra guía» me hace pensar en la lágrima que Peret perdió en la arena, ¡ay!, si yo la encontrara, si la pudiera encontrar…

Y buscando en la Red me encuentro con el «PROYECTO JÓVENES LIMA - PERU», ¿Lima qué?, mientras observo otra bonita pizarra:

Imagen procedente de: http://proyectojovenes.tripod.com/programa.htm

No veo signos de interrogación, no veo acento que me ayude en ese «Que» tan mayúsculo como el «Hay» o el «Nuevo» y no sé si debo pensar en que ya se está inventando un nuevo idioma basado en la suposición de entendimiento, donde lo convencional está dejando paso a la abstracción total.


En mi perplejidad alcanzo a descubrir una solución para mis males, vean:

Imagen procedente de: http://www.todoart.com/rotuladores_para_pizarra.htm

Todo empieza ya con esas letras mutiladas, ¿habrá que poner los puntos, ya no digo acentos, sobre las íes? Pero descubro que esta página anuncia «Rotuladores para pizarra de tiza liquida fluorescentes» y ahora lo entiendo todo, se trata de tizas asesinas, tizas que liquidan fluorescentes, luz, sabiduría, inteligencia…


Resignado a suicidarme con una tiza doy un paso más y encuentro la última pizarra a la que asirme con desesperación:

Imagen procedente de: http://usuarios.lycos.es/ChispitaYNano/profes.html


«Rincon» mutilado y mayúsculo de (o por) minúsculos «profes» en una pizarra, a cuyo pie descansan dos tizas criminales y un borrador inmóvil, posiblemente muerto. Bajo la imagen, una leyenda reza: «Entra a nuestra clase y echale un vistacillo, quizas algo te sirva para tu clase o hasta para tu vida.. ¡¡¡ animate y entra !!!».

Miro a mi alrededor, los acentos, convertidos en fantasmas son puñales, los puntos y las comas me persiguen, las tizas empiezan a levantarse como espadas sedientas de sangre contra las letras, tomo un cuaderno de mi infancia como escudo, pero temo que no pueda protegerme y salgo corriendo hasta llegar a este cuaderno de bitácora donde busco ayuda y grito: «¡Socorro!».

Francisco Javier Cubero

Páginas y blogs a la caza de gazapos de prensa

Regret the Error es una página dedicada a recoger las erratas y errores de la prensa en inglés, conocidos y reconocidos por sus editores.

Un paso más allá da Malaprensa , el blog de Josu Mezo, profesor de Estadística aplicada a la Ciencia, dedicado a comentar errores, chapuzas y fallos de la prensa española, especialmente, según comenta su autor (léase esta entrevista ), «los fallos que me parece que muestran pura falta de profesionalidad, negligencia, torpeza o ignorancia del periodista, más que las erratas, o los sesgos ideológicos».

¿Para cuándo un lugar donde se muestren los cada vez más abundantes gazapos de los libros publicados en español?

Revista Bibliodiversidad

Revista Bibliodiversidad

Una iniciativa de la Comisión de Pequeñas Editoriales de la Asociación de Editores de Madrid (España), cuyo objetivo es dar a conocer a los intermediarios culturales las novedades del centenar de editoriales que la integran. Los 6000 ejemplares de cada número se distribuyen en bibliotecas públicas, medios de comunicación, librerías, autoridades culturales, importadores iberoamericanos, entidades del sector, etc.

Puede accederse al PDF (1,00 Mb) del número 26 (diciembre 2005) de la revista: http://www.bibliodiversidad.net/bibliodiversidad26.pdf

En esta edición, entre otros materiales, puede leerse el discurso de aceptación de Francisco Ayala al premio Antonio de Sancha 2005.