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Corre, corre, que te pillo. Peri Rossi y sus persecuciones lingüísticas

Corre, corre, que te pillo. Peri Rossi y sus persecuciones lingüísticas

Después de muchos días sin ojear ni prensa ni red ni ningún otro medio, me doy de bruces con la polémica lingüística de turno (el caso Peri Rossi, tratado ampliamente en diversos lugares, desde puntos de vista bien dispares: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9...) y observo con especial asombro el entusiasmo con el que algunas de las bitácoras que suelo frecuentar se suman o promueven la hábil campaña de denuncia de «persecución lingüística» (recogida en este blog, que no admite comentarios y sólo muestra adhesiones y notas de prensa favorables, por cierto) de esta escritora uruguaya afincada en Barcelona y tan políglota como renuentemente no catalanohablante.

No voy a comentar cómo esas páginas pasan de puntillas sobre uno de los aspectos más turbios de este asunto: la propia actitud y estrategias desplegadas por la intelectual uruguaya. Cada cual es libre de mirar las cosas desde el lado del espejo que prefiera o según le brote el sentimiento solidario.

Pero me llama, eso sí, la atención que, queriendo o sin quererlo, se contribuya en todas ellas a la expansión de las habituales falacias pseudolingüísticas que la llamada brunete/yijad/kaleborroka mediático-política —versión nacionalista española, de la que algunos de los propios partidarios de Peri Rossi dicen querer desmarcarse— suele desplegar en torno a la vida de las lenguas y a las aspiraciones de los hablantes, especialmente cuando se trata de cargar contra las políticas lingüísticas de las zonas catalanohablantes.

Los tópicos de esta facción, además de por su retórica cargada de connotaciones despectivas y criminalizadoras del contrario —porque lo que plantean es una guerra abierta por la hegemonía lingüística—, se caracterizan por no someter nunca a consideración aspectos tan básicos en la valoración de una política lingüística como el tipo de trato político y legal que requiere cada lengua —todas las lenguas en un entorno político estructurado lo tienen, y cada lengua y situación social requieren su política— y el que necesita la catalana en concreto, que es, en casi toda su área, una lengua minorizada, a veces minoritaria, en plena indefensión o en constante amenaza de recesión y sustitución lingüística, que convive con muchas otras lenguas, oficiales o no, en muy diversas, cambiantes y trascendentales situaciones de comportamiento sociolingüístico y uso por parte de sus hablantes.

Esos tópicos no se paran jamás a pensar en que la normalización de esta lengua —cuyo proceso de planificación implica, entre otros agentes normalizadores, a los medios de comunicación audiovisual públicos, que tienen el catalán como lengua vehicular de sus trabajadores en antena— es y ha sido, al menos en Cataluña, ampliamente demandada por su sociedad civil, que está supuestamente amparada por acuerdos (1, 2, 3, 4...) ratificados por el Reino de España —acuerdos que los diversos responsables de PL de las lenguas minorizadas de España han de ir recordando—, y que su situación, hoy, exige fórmulas de acomodación a circunstancias de convivencia mucho más complejas de lo que se quiere mostrar: la lengua catalana, como tantas otras, ha de enfrentar en el siglo XXI los retos culturales de la globalización (que ponen en juego los derechos lingüísticos de centenares de comunidades inmigrantes, en Cataluña y en todo el mundo); ha de habérselas para salir adelante con una de las principales lenguas francas del mundo, con todas las enormes desventajas que eso le supone, y en un entorno de política lingüística estatal muy hostil y completamente favorecedora de una identidad española marcadamente fundamentada en la lengua castellana, esa «patria común».

Estos tópicos, además, jamás atienden a la manera en que las personas viven sus lenguas y a la manera en que esperan vivirlas; algo que incluye la difícil, pero igualmente respetable aspiración de mucha gente a vivir plenamente en catalán (lo que no implica renunciar al plurilingüismo, algo imposible aunque sea por meras razones pragmáticas). Una aspiración que, vista la miope y mercantilista actitud de medios, industrias (también editoriales) y servicios, y de la propia política lingüística y cultural estatal, requiere por parte de la administración catalana medidas que garanticen esos servicios y esos medios en catalán que el mundo empresarial no quiere suministrar en la debida medida a los ciudadanos. Para el capital privado (cuya principal patria es el dinero), el mercado en español (en UN español, que no es la historia glotopolítica de esta lengua amiga de su intradiversidad, ni siquiera en el Uruguay natal de Peri Rossi; o lo es sólo como medida diplomática) siempre le resulta mucho más amplio y lucrativo que el catalán. Puesto a hacer apuestas productivas, siempre primará la vehiculizada en la lengua hegemónica más a mano. Y por esto, qué curioso, nadie se rasga las vestiduras.

Silvia Senz (Sabadell)

Se publica «La lengua, ¿patria común? Ideas e ideologías del español» (José del Valle, ed.)

Se publica «La lengua, ¿patria común? Ideas e ideologías del español» (José del Valle, ed.)

Esperaré a tenerlo en mi mano para reseñarlo debidamente. Entre tanto, tengo que conformarme con la más que apetecible lectura que augura el índice de esta nueva obra como editor (y coautor) de José del Valle (destacada, por cierto, como libro de la semana en el Portal del Hispanismo del Cervantes; ¡qué cosas!), en la que renombrados lingüistas abundan sobre el tema de las ideologías y políticas en torno al español y su promoción y expansión internacional:


José del Valle (ed.): La lengua, ¿patria común? Ideas e ideologías del español. Madrid/Frankfurt, 2007, Iberoamericana/Vervuert, 198 pp., Lengua y Sociedad en el Mundo Hispánico, 17. ISBN: 9788484893066

Resumen:

A través del análisis de las políticas orientadas a la difusión del idioma, el volumen desvela cuál es la naturaleza de las disputas en torno al estatus simbólico del idioma español.

¿Cuál es la naturaleza de las disputas en torno al estatus simbólico del español? Este libro aspira a responder parcialmente a esta pregunta a través del análisis tanto de las políticas contemporáneas orientadas a la difusión del idioma como de los discursos paralelos de legitimación. Desde el concepto de ideología lingüística y frente a los paradigmas del nacionalismo y la globalización, se analizan críticamente líneas de acción político-lingüística asociadas con instituciones tales como la RAE y el Instituto Cervantes: la afirmación del español como base de la hispanofonía, su diseño y explotación como activo económico, su difusión como lengua global y su aceptación en España como lengua común. Colaboran en este volumen José del Valle, Mauro Fernández, Laura Villa, Kathryn A. Woolard, Ángel López García y Luis Fernando Lara.

 

Índice:

Agradecimientos (7)

Prefacio (9)

José del Valle: «Glotopolítica, ideología y discurso: categorías para el estudio del estatus simbólico del español» (13)

José del Valle: «La lengua, patria común: la hispanofonía y el nacionalismo panhispánico» (31)

Mauro Fernández: «De la lengua del mestizaje al mestizaje de la lengua: reflexiones sobre los límites de una nueva estrategia discursiva» (57)

José del Valle: «La RAE y el español total. ¿Esfera pública o comunidad discursiva?» (81)

José del Valle y Laura Villa: «La lengua como recurso económico: Español S. A. y sus operaciones en Brasil» (97)

Kathryn A. Woolard : «La autoridad lingüística del español y las ideologías de la autenticidad y el anonimato» (129)

Ángel López García: «Ideologías de la lengua española: realidad y ficción» (143)

Luis Fernando Lara: «Por una reconstrucción de la idea de la lengua española» (163)

Obras citadas (183)

Sobre los colaboradores (197)

 

Para abrir boca, los lectores de A&C pueden acceder a esta reveladora y lúcida entrevista con el autor, a los siguientes análisis sobre el mismo asunto, publicados en línea, y a la recopilación sobre fuentes de información en torno a la glotopolítica española y del español que ya publicamos en esta bitácora:

 

Valesca Brasil Irala: «Língua espanhola: mosaico de filiações identitárias».

Elvira Narvaja de Arnoux: «“La lengua es la patria”, “nuestra lengua es mestiza” y “el español es americano”: desplazamientos significativos en el III Congreso de la Lengua Española».

José del Valle: «La lengua, patria común: Política lingüística, política exterior y el post-nacionalismo hispánico».

José del Valle y Laura Villa (The Graduate Center – The City University of New York): «Lenguas, naciones y multinacionales: las políticas de promoción del español en Brasil», Revista da abralin, vol. 4, n.º 1 y 2 (diciembre del 2005), pp. 197-230.

Silvia Senz: «Pistas para seguirle la huella a la política lingüística y cultural (neoliberal) del español».

 

Silvia Senz (Sabadell)

Luis Fernando Lara rectifica a la prensa

Luis Fernando Lara rectifica a la prensa

Desde hace años, dos de los miembros de este blog (Montse Alberte y Silvia Senz) gestionamos en la RedIris un boletín informativo y repositorio documental (Infoeditexto) sobre lenguaje, traducción y edición. Para cumplir con nuestra cita diaria, leemos y seleccionamos, entre otras muchas informaciones, noticias de todo el mundo (mayoritariamente en español) sobre los temas mencionados, que enviamos en bruto a nuestros 400 suscriptores.

A través de esa experiencia hemos ido constatando un hecho penoso, por lo que se refiere al tratamiento que dan los medios a los temas lingüísticos: no sólo cuesta horrores encontrar periodistas capaces de tratar temas de lenguaje superando sus propios y abundantes prejuicios lingüísticos, sino que aún cuesta más hallar cronistas con la mínima capacidad de reflejar fielmente en sus crónicas o entrevistas el pensamiento de sus reseñados o entrevistados. Ni que decir tiene que, a menudo, lo único que puede el lector llevarse a la boca son artículos de opinión carentes de todo cientifismo, que blanden argumentaciones completamente demagógicas e interesadas sobre temas espinosos del lenguaje.

En las últimas semanas nos hemos encontrado con dos claros ejemplos de estas prácticas, que nos han afectado muy directamente por el hecho de estar implicados en ellos lingüistas cuyo trabajo y pensamiento conocemos bien y con los que mantenemos una relación cordial y constante. En el último de ellos (esta reseña de una conferencia dictada por el lingüista y lexicógrafo Luis Fernando Lara, retitulada y republicada así en la página de la Fundéu), hemos recibido una petición expresa del afectado para que elaboráramos esta nota aclaratoria, con el fin de restituir su imagen pública, que los medios citados han dejado, a decir suyo, tan maltrecha:

Una vez, en un curso de John Lyons nos dijo a los asistentes que podíamos usar todas sus ideas con libertad, siempre y cuando no se las atribuyéramos. Ese recuerdo me brota cuando leo la noticia que me acabas de mandar, bajo el título de «El académico mexicano Luis Fernando Lara pronunció una conferencia sobre el arte de hablar y escribir una lengua», tomada seguramente de alguno de los periódicos de la ciudad de Monterrey. Ya estoy acostumbrado a la mínima capacidad de los periodistas mexicanos para, no digamos apropiarse de alguna idea, sino siquiera para hacer un resumen de una conferencia que sea veraz. Al leer lo que asienta la nota periodística me invade verdadera vergüenza, pero por todo lo que el periodista me atribuye falsamente.

Para comenzar, no soy «académico» de la lengua; lo soy en otro sentido, el de «universitario». La conferencia que ofrecí se llamó «Paradigmas normativos» [y no «El arte de hablar y escribir correctamente una lengua»] y tenía por objeto reseñar el modo en que los conceptos de corrección verbal han venido cambiando en español a lo largo de los siglos. Propuse tres valores que definen esos paradigmas, cuya importancia ha variado en la historia del español: el del entendimiento, el de la identificación social y el de la unidad de la lengua; con ayuda de ellos expliqué las ideas de Alfonso el Sabio, de Nebrija, de la primera Academia Española, del siglo XIX hispanoamericano y de la actualidad. A partir de ellos puse en cuestión las ideas de corrección; y para responder a algunas preguntas del auditorio aludí al papel del inglés y a la necesidad de reconocer que la corrección va más allá de los dictados de la Academia.

Puntualización hecha, pues. Tomen nota los lectores y los medios responsables.

 

Silvia Senz (Sabadell)

 

 

 

Actualización (26/09/2007, 18.00 h): después de ser avisados de la escasa fiabilidad de la noticia sobre Luis Fernando Lara escrita por la periodista mexicana Esperanza Armendáriz, que la Fundéu retitulaba y republicaba ayer en la sección «Noticias y comunicados» contribuyendo así a su más amplia difusión, la dirección de la Fundación de Español Urgente ha tenido la gentileza de retirarla de su página, gesto que agradecemos.

 

Víctor García de la Concha, agente comercial

Víctor García de la Concha, agente comercial

Si algo caracteriza la continuidad en la sucesión de Fernando Lázaro Carreter por parte del infinito García de la Concha es el instinto político de ambos y su agudo olfato para los negocios, un rasgo en el que el alumno aventaja al maestro.

De sobras hemos tratado en este blog la «locuacidad» del actual director de la RAE y su pericia no sólo para entusiasmar con sus nuevos emprendimientos (1 y 2) a los patrocinadores de la Fundación Pro Real Academia,[1] sino sobre todo para extraer todo el jugo a los productos ya no son obras panhispánicos (esto es: comercializables hasta por duplicado en todo el orbe hispano; véanse 1, 2 y 3 a modo de ejemplo).

Pero don Víctor no se conforma con eso; necesita nuevos retos, subir el listón de sus resultados comerciales (¿acaso irá a comisión?), y para ello, nada mejor que el pluriempleo. Y ahí anda el hombre, como presidente de la Fundación de Español Urgente, haciendo nuevos clientes para la casa, y vendiendo nada menos que a los responsables de la zaragozana Expo 2008 ese flamante Certificado de Calidad Lingüística que Alberto Gómez Font (coordinador de la Fundéu y yerno de Lázaro Carrater) presentaba como «el producto más novedoso de la Fundación del Español Urgente [...] un certificado de calidad idiomática para todo tipo de memorias empresariales, folletos, manuales de instrucciones o soportes publicitarios en general, cuando las empresas correspondientes así lo contraten y sometan sus textos a la auditoría lingüística de los expertos de la fundación».

Y ojo, que parece que además se atreven con los servicios editoriales: anuncian también que «la Fundación realizará además la obra Agua y desarrollo sostenible. Diccionario de terminología clave, que la Expo podrá regalar a los medios informativos y personalidades». Y digo yo que no lo hará gratis, por mor del buen uso del lenguaje.

Jopé, don Víctor. Usted no se preocupe: si no consigue modificar los estatutos para convertir su cargo académico en vitalicio, trabajo no le va a faltar cuando tenga que dejar la Docta Casa. Un sinfín de servicios lingüísticos y editoriales lo pretenderán. Eso sí: no le garantizo que puedan satisfacer su caché. En este ramo lo normal es cobrar muy poco.

Silvia Senz (Sabadell)



[1]. Obra magna de su predecesor, creada en 1993 con el fin de «allegar recursos económicos para la financiación de las empresas» de renovación de los trabajos académicos.

 

«Lengua» naturau contra còdi artificiau

«Lengua» naturau contra còdi artificiau

Fòto hèta ena plaça dera vila de Les Cabannes (Arièja, Occitània, França), ar ostiu deth 2007.

 

Silvia Senz (Sabadell)

Nostradamus dixit

Nostradamus dixit

(Foto tomada en un lugar indeterminado de los EUA, recibida del porteño, y useño accidental, Eduardo Kragelund.)

 

Y los Nostradamus de la lengua española dijeron: «En el 2050, Estados Unidos será el primer país hispanoparlante del mundo».

¿Hispanoparlante?

 

Artículos relacionados:

«La fijación del español internacional (y de la edición en español) en EE. UU. , ¿una cuestión de prestigio, imagen, medios y libros de estilo? (1.ª parte)»

«La fijación del español internacional (y de la edición en español) en EE. UU. , ¿una cuestión de prestigio, imagen, medios y libros de estilo? (2.ª parte)»

«La fijación del español internacional (y de la edición en español) en EE. UU. , ¿una cuestión de prestigio, imagen, medios y libros de estilo? (3.ª parte)»

El Premio Guadalajara de Literatura

El Premio Guadalajara de Literatura

Por segundo año consecutivo, el premio literario que entrega la Feria del Libro de Guadalajara (México) se queda sin su nombre original: Premio Juan Rulfo. En esta nota propongo que se abandone en definitiva el nombre de Juan Rulfo y que a partir de 2008 el premio se llame Premio Guadalajara de Literatura.

En 1991 se entregó por primera vez el Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo, en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (México). Con el crecimiento de la feria, el premio había ido ganando prestigio. Su lista de premiados tiene únicamente nombres reconocidos.

Pero, hace poco menos de dos años, la familia de Juan Rulfo pidió que se retirara el nombre del premio, con un argumento baladí: que el ganador en el 2005, Tomás Segovia, había puesto en tela de juicio la estatura intelectual de Rulfo. Si uno lee las declaraciones de Segovia («siempre he pensado que él es un tipo de escritor muy peculiar, creo que es el tipo de escritor que tiene el puro don, es decir, es un escritor misterioso, nadie sabe por qué Rulfo tenía ese talento») y las aclaraciones del propio poeta después del reclamo de los herederos, se queda convencido de que todo esto no fue más que un pretexto tomado al vuelo por la familia para terminar con una relación enturbiada y, además de enturbiada, oscura, pues entre declaraciones parcializadas es imposible sacar la verdad.

Se diría que la peor parte la lleva la familia Rulfo, que aparte de que proyecta una imagen de gente caprichosa y aun absurda, por su intención de convertir el nombre de Juan Rulfo en una marca registrada, ha perdido las batallas legales por reservar «su» nombre. Pero en realidad todos salen mal parados. El premio, porque se desprestigia. ¿A quién le interesa un premio entregado entre sonrojos y que ni siquiera se sabe cómo se llama? La noticia del premio ya no trata sobre literatura, sino sobre el problema de su denominación. También la asociación civil se lleva lo suyo, porque insiste en querer usar el nombre de Juan Rulfo, que es como decir que insiste en meterse en camisa de once varas. ¿O tenemos que creer a la familia Rulfo cuando afirma que los organizadores tienen otras intenciones que las puramente librescas? Ojalá lo supiéramos.

No es todo lo que hay. El premio lleva un largo título: Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe, lo que excluye, según entiendo la geografía, a escritores españoles que se han colado a la lista: Juan Marsé y Juan Goytisolo.

Por si fuera poco, en la convocatoria del 2007 se anota que «el Premio reconoce el conjunto de una obra de creación en cualquier género literario» y, sin embargo, la última entrega fue para Carlos Monsiváis, periodista, cronista y ensayista, un escritor admirable, sí, por su creatividad, lo mismo que por su erudición, su inteligencia y su memoria prodigiosa, pero que uno no pondría entre los grandes creadores de obra literaria en lengua española.

El premio ha ido a la deriva, pues, y ha sido un desorden.

Este 3 de septiembre se anunció el nuevo ganador, que resultó ser Fernando del Paso, ahora sí un creador de literatura. Con Fernando del Paso se tiene la sensación de cerrar un círculo. Del Paso se contó entre los primeros promotores del premio, hace por lo menos 20 años. Además fue amigo de Rulfo, y en los meandros de José Trigo y Palinuro de México se escuchan ecos rulfianos. En la rueda de prensa posterior a la concesión del premio declaró: «acepto este premio con el nombre original, con el nombre de Premio de Literatura Juan Rulfo». En efecto, Del Paso vive en Guadalajara desde hace años y decidió estar presente en la ocasión de anunciar el resultado, a pesar de que pasa por una temporada de cuidados médicos. Su presencia y sus declaraciones ensalzan el premio. Recordó Del Paso, repitiendo a otros, que son los autores los que le dan prestigio a un premio, no al revés, y él mismo lo ha ejemplificado con sus actos.

Es buen momento para cerrar el ciclo y seguir adelante. Que Del Paso sea el último premio Juan Rulfo y que en la siguiente convocatoria, abierta ahora sí a la península ibérica, el galardón se llame, sin más, Premio Guadalajara de Literatura.

Javier Dávila, Ciudad de México

«Páginas de Guarda»: saberes y prácticas del oficio de editar

«Páginas de Guarda»: saberes y prácticas del oficio de editar

En un momento en que las revistas del sector parecen haber olvidado que la esencia de la edición poco tiene que ver con la logística y la mercadotecnia, Páginas de Guarda alcanza su tercer número, para satisfacción de aquellas personas huérfanas de publicaciones capaces de sumergirse airosamente en el insondable mundo de la edición, como medio de expresión lingüística, gráfica y cultural.

 

Por gentileza de una de sus (exquisitas) editoras, Ana Mosqueda, reproducimos este artículo recientemente publicado en el suplemento Ñ Revista de Cultura, de Clarín, donde su directora habla de la revista como lugar de encuentro de especialistas destacados y profesionales expertos, y reservorio del saber que todos ellos atesoran.


La aspiración estéticamente encomiable de darle alcance en la escritura al imperativo flaubertiano de hallar la palabra exacta (le mot juste) parece ser uno de los pilares sobre los que se ha edificado la línea programática de la revista Páginas de Guarda. Surgida dentro del ámbito académico, esta publicación de periodicidad semestral tiene su origen en la cátedra Corrección de Estilo de la carrera de Edición de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, a cargo de la doctora en Ciencias del Lenguaje por la École des Hautes Études en Sciences Sociales e investigadora del CONICET , María Marta García Negroni. Páginas de Guarda se suma a una serie de gestos que en los últimos años, sobre todo con la creación de la carrera de Edición en la Facultad de Filosofía y Letras, han permitido ir construyendo un espacio de reflexión y de formación académica sobre el mundo de la edición y de la cultura escrita, y desarrollar así una «conciencia acerca de lo que es la edición como profesión y las diversas tareas y funciones que un editor debe desempeñar en la actualidad», explica García Negroni. Editada con meticulosa rigurosidad por dos integrantes de la cátedra (Ana Mosqueda y Andrea Estrada), la revista se inscribe, desde la perspectiva de García Negroni, en «ese mismo proceso de legitimación de las prácticas profesionales de la edición, y para ello propone variados caminos (desde diversos ámbitos, perspectivas y disciplinas) que permiten el abordaje de las distintas formas de producción de los discursos, de su lectura y de su interpretación en sus diferentes soportes».

En 2005, la idea que luego cristalizaría bajo en nombre de Páginas de Guarda, comenzó a tomar forma en la imaginación de García Negroni, Mosqueda y Estrada, quienes tuvieron en claro desde el principio un objetivo primordial: la revista debía tender puentes de experiencias y reflexión teórica sobre temas relacionados con tres áreas: el lenguaje (el español), la edición (sus prácticas y necesidades) y la cultura escrita (sus modos de producción, difusión y conservación). En sus cuidadas páginas ―un párrafo aparte merece el delicado criterio estético aplicado en la selección de las ilustraciones y fotografías que acompañan a cada uno de los artículos― se despliegan distintos objetos de estudio y disciplinas (lingüística, historia cultural, bibliotecología, teoría de los medios, literatura y filología), entendidos como medios para la actualización de saberes y de prácticas de investigadores, estudiantes y profesionales de la edición.

Uno de los propósitos de la publicación ―de la que se han lanzado hasta el momento tres números― es impulsar una figura de editor más alejada del tecnócrata actual y más próxima al editor clásico, entendido como un agente cultural. A modo de ejemplo, resulta paradigmática la entrevista realizada en 2005 al ya desaparecido ensayista y editor Gregorio Weinberg, quien dedicó parte de su vida profesional a la producción de libros desde una visión refractaria a los mandatos de la mercadotecnia.

Directora académica de Páginas de Guarda, García Negroni refiere que ese nombre alude a la primera y última página que, en las ediciones antiguas o en las actuales de lujo, se utiliza ―por su mayor espesor y calidad― para proteger el contenido de un libro. En el consejo académico de la revista, se destacan las firmas de intelectuales destacados como Roger Chartier, José Antonio Millán, Ana Longoni y Jorge Lafforgue, entre otros.

Pese a ser una publicación de índole eminentemente académica, las tres secciones que la conforman (lenguaje, edición y cultura escrita) constituyen una panoplia de diferentes estilos de escritura y de diversos grados de academicidad. De hecho, no todo el contenido de la publicación es académico: en la sección de Edición aparecen entrevistas o artículos de editores u otros profesionales del libro. También, en las últimas páginas, pueden leerse resúmenes en español e inglés y las palabras clave de los artículos escritos por especialistas. En cuanto a las influencias, las hacedoras de Páginas de Guarda reconocen en la revista Litterae , de la Universidad Carlos III de Madrid, uno de sus modelos de inspiración, esencialmente en lo referido al contenido.

«Necesitamos editores que deseen compartir los secretos del oficio con aquellos que recién comienzan. Hoy la edición se ha profesionalizado, pero hay un bagaje de conocimientos que podrían ser aportados por aquellos que tienen muchos años de experiencia. Como lo hicieron en el siglo pasado los españoles, cuando debieron dejar España por la guerra civil y trajeron aquí sus conocimientos ―sostiene García Negroni y concluye reafirmando la esencia de su empeño-. Queremos que la revista se convierta en un espacio de comunicación entre los editores.»


(Maslatón, Carlos A. «Saberes y prácticas del oficio de editar», Ñ Revista de Cultura, sábado 21 de julio de 2007.)


Silvia Senz (Sabadell)