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Instituciones y políticas culturales y lingüísticas/Institucions i polítiques culturals i lingüístiques

Martínez de Sousa, por la rebelión contra la nueva norma ortográfica

Martínez de Sousa, por la rebelión contra la nueva norma ortográfica

No hay mejores palabras para encabezar la noticia que más adelante reproducimos que las que escribió el académico Manuel Seco en su Gramática esencial:

 

Para el hablante medio, la autoridad máxima, algo así como el tribunal supremo del idioma, es la Real Academia Española. [...] Incluso entre personas cultas es frecuente oír que tal o cual palabra «no está admitida» por la Academia y que por tanto «no es correcta» o «no existe». = En esta actitud [...] hay un error fundamental, el de considerar que alguien —sea una persona o una corporación— tiene autoridad para legislar sobre la lengua. La lengua es de la comunidad que la habla, y es lo que esta comunidad acepta lo que de verdad «existe», y es lo que el uso da por bueno lo único que en definitiva «es correcto».


[Manuel Seco: Gramática esencial del español, Madrid: Aguilar, 1974, p. 235.]

 

Siguiendo este pensamiento que otorga a la Real Academia Española y sus asociadas sólo la autoridad que puedan merecerse en virtud de la calidad y funcionalidad de su labor, el ortógrafo y ortotipógrafo José Martínez de Sousa —de cuya obra, convenientemente distorsionada, bebe esta nueva ortografía académica que nos va a dar tanto de que hablar— es ejemplo de una actitud insumisa perfectamente razonada y justificada. Lean sus palabras en El Periódico de Catalunya ante las novedades que se anuncian en la inminente nueva ortografía académica:

 

CULTURA

La letra i griega pasará a llamarse ’ye’

Aprobada la ortografía elaborada por todas las academias del español


Sábado, 6 de noviembre del 2010

ÓSCAR TORAL / Barcelona


No diga i griega, diga ye. El cambio de nombre de la penúltima letra del abecedario es una de las novedades más llamativas de la Ortografía de la lengua española aprobada esta semana por representantes de las 22 academias del idioma en San Millán de la Cogolla (La Rioja), cuna del castellano. Otra modificación significativa es que monosílabos ortográficos como guión y truhán perderán la tilde.

Edición Impresa

Versión en .PDF

Información publicada en la página 29 de la sección de cv Sociedad de la edición impresa del día 06 de noviembre de 2010 VER ARCHIVO (.PDF)

 

El director de la obra, Salvador Gutiérrez, declaró ayer a este diario que el propósito del texto es «favorecer la unidad del español a ambos lados del Atlántico». En este sentido, subrayó que la nueva ortografía —que no cambia normas sustanciales— es la «primera totalmente panhispánica», ya que en su elaboración han participado las academias de todas las áreas lingüísticas. En la anterior, publicada en 1999, estas sociedades solo dieron su aprobación.


UNIDAD DEL IDIOMA / Precisamente al objetivo de reforzar la unidad del idioma obedece la decisión de unificar los nombres de las letras en toda la comunidad hispanohablante, integrada por alrededor de 450 millones de personas. Por eso la i griega pasará a llamarse ye, fórmula extendida al oeste del Atlántico y que el académico Gutiérrez defiende con convicción. «La denominación ye, que ya se utiliza en algunas partes de América, es más simple que i griega y refleja la pronunciación de la letra», explica. En esta línea, se fijan los nombres be, uve y ceta, por lo que formas como be alta, be baja y zeta quedarán al margen de la norma.

La decisión ha suscitado sorpresa y algunas críticas, como la del reputado ortotipógrafo José Martínez de Sousa: «Llamar ye a la i griega es forzar a los hablantes a usar un nombre que les resulta extraño. Además, perseguir la unidad de la lengua es una quimera porque siempre habrá múltiples formas de utilizarla».

En la nueva edición de la ortografía, las academias dan un paso más en la decisión adoptada hace años de no tildar el adverbio solo ni los pronombres demostrativos (este, ese, aquel...), incluso en casos de posible ambigüedad. Sin embargo, no se condena el empleo del acento gráfico si alguien prefiere utilizarlo.

No habrá margen, en cambio, con los monosílabos ortográficos, como guión, fió, crié y truhán. La nueva obra establece que deberán escribirse siempre sin tilde, aun cuando esté consolidada la pronunciación bisílaba (gui-ón, fi-ó), como ocurre en España. Gutiérrez lo justifica: «Se trata de unificar grafías, y la pronunciación monosilábica es mayoritaria entre los hispanohablantes». Martínez de Sousa discrepa: «Si aquí pronunciamos guión en dos sílabas, lo razonable es mantener la tilde. Yo la seguiré poniendo».


’QATAR’ SERÁ ’CATAR’ / Otros cambios son la eliminación de la letra q en palabras donde se usa de forma incongruente (Qatar pasará a ser Catar, y quórum, cuórum), y la catalogación de ex como prefijo, por lo que se escribirá junto a la palabra a la que acompañe (exministro, exmarido).

«La ortografía es el único código común a todos los países hispanohablantes. Gracias a ella, podemos leer a Vargas Llosa, Borges y Delibes como si tuvieran la misma voz», subraya Gutiérrez. La publicación de la nueva obra, que los máximos responsables académicos ratificarán el próximo día 28 en Guadalajara (México), está prevista para antes de Navidad. Será un libro de más de 800 páginas que desarrollará las normas con abundancia de ejemplos.

J. C. Moreno: Lengua y nacionalismo en el contexto español

J. C. Moreno: Lengua y nacionalismo en el contexto español

Avanzando algunos aspectos de un trabajo de inminente publicación estrechamente relacionado con esta bitácora, Juan Carlos Moreno Cabrera ha publicado su estudio Lengua/nacionalismo en el contexto español, cuyas conclusiones extractamos:

 

Conclusión
146. El nacionalismo lingüístico español tiene su basamento fundamental en un nacionalismo españolista, reflejado en la constitución de 1978, para el cual la Nación española, compuesta de varias nacionalidades, es indivisible e indisoluble y a ella se asocia de forma inalienable la lengua española, verdadera lengua común que está en un nivel de españolidad superior a las otras lenguas de España que, como las nacionalidades a las que se asocian, han de estar subordinadas a dicha lengua común. Cualquier intento de situar las otras nacionalidades y lenguas propias de ellas en el mismo nivel que la nación española se va a ver como un ataque a la unidad de la nación española y de la lengua española, cuyo predominio absoluto garantiza la comunicación, la educación, la igualdad de oportunidades y la convivencia pacífica.


147. La ideología del nacionalismo lingüístico español ha creado un discurso contemporáneo de carácter mitológico que intenta presentar la lengua propia, el español en este caso, como superior a los demás idiomas con los que convive y justificar su posición dominante o ventajosa sobre ellos. En este informe me he ocupado de algunos de los tópicos principales del nacionalismo lingüístico español, que, lejos de constituir una postura marginal o residual, propia de grupos o personas exaltados, conforma un corpus muy bien articulado y desarrollado de conceptos promovidos por las instituciones del Estado español y presentados por pensadores, escritores, académicos y periodistas como características inherentes, naturales e indiscutibles de la lengua española supuestamente basadas en el sentido común. He indicado que, con la ciencia lingüística en la mano, se puede mostrar que esos tópicos se apoyan en presupuestos falsos.


148. Queda clara la posición del nacionalismo lingüístico español. Todo lo que no sea predominio absoluto y total del castellano sobre las demás lenguas de España es excluyente, limitador, atentatorio contra los derechos individuales, empobrecedor, particularizador y regresivo. Todo lo que sea la promoción de ese dominio del castellano será beneficioso, progresivo, liberador, enriquecedor, universalizador y protector de los derechos individuales. Creo que hay razones más que suficientes para expresar en estos términos tan radicales la ideología del nacionalismo lingüístico español en sus formas de manifestación actuales: el examen detenido y crítico de muchos de los discursos públicos informados por esta ideología, tanto los especializados como los dirigidos al público en general, no dejan lugar para una caracterización más moderada.


149. Siglos de imposición del castellano en todo el territorio del Estado español han propiciado que esta lengua sea la más usada en la actualidad. Este es un hecho objetivo que no se puede negar. Ahora bien, la ideología del nacionalismo lingüístico español lo aprovecha para asignar a la lengua castellana una serie de bondades que, en realidad, se derivan de una convergencia de circunstancias socio-históricas contingentes y no de ninguna supuesta superioridad de esa lengua sobre las demás lenguas del Estado español. Esa supuesta superioridad es utilizada para presentar la lengua castellana como fácilmente asimilable y con un alto valor comunicativo, como especialmente progresiva, moderna y útil en la sociedad actual, como lengua de entendimiento y concordia o como lengua global. Todas estas cualidades se asocian al concepto de lengua común que es una de las ideas fundamentales del nacionalismo lingüístico español. Pero este concepto de lengua común es la cara de una moneda cuya cruz, el concepto de lengua propia, es extraordinariamente negativo, problemático y origen de todo tipo de problemas y disputas. Esas otras lenguas de España, esas lenguas propias, son menos fáciles de asimilar y tienen un bajo valor comunicativo, que da cuenta de su ámbito local; son regresivas, ya que no permiten el progreso y el avance social, sino que nos sumen en el localismo y el retroceso cultural; además de ello, son lenguas de incomprensión y discordia que impiden el entendimiento entre todos y producen continuos malos entendidos.


150. Las ensoñaciones, triunfalismos, inquietudes y desazones que hemos visto reflejados en las citas que he ido aportando a lo largo de este artículo, ponen de manifiesto las dos vertientes del nacionalismo lingüístico español: la que se asocia con el concepto del español como lengua común y la que se asocia con el concepto de lengua propia de las Comunidades autónomas. En ambos casos, estamos ante una fuerte ideología nacionalista que es mucho más influyente y manipuladora que las ideologías nacionalistas habitualmente asociadas con algunas de las Comunidades autónomas que configuran el actual Estado español. Ninguna política lingüística de estas Comunidades bilingües puede dejar de tener en cuenta este nacionalismo, porque desatenderlo sería suicida.

LENGUA/ NACIONALISMO EN EL CONTEXTO ESPAÑOL-Moreno Cabrera

¿Qué entendemos por nación y por nacionalismo lingüístico?

¿Qué entendemos por nación y por nacionalismo lingüístico?

Un comentario de Demetrio Gómez a la entrada precedente nos da pie para aclarar los conceptos de nación y de nacionalismo que manejamos en las notas de este blog sobre asuntos glotopolíticos.

Partiendo del enfoque de B. Anderson (2005) y de la concepción performativa introducida por Bhabha (1990), la idea de nación podría entenderse como la creencia asumida por grupos sociales (e incluso culturales) heterogéneos de pertenecer a una misma comunidad, a la que llegan inducidos por la difusión de un constructo identificador1 que les sirve de elemento cohesivo y marco de referencia para concebirse, distinguirse y actuar como grupo compacto. Un constructo, por otra parte, que, aun cuando se asuma como un axioma, no deja de estar sujeto al conflicto constante que causan sus propias contradicciones y su oposición a los valores y definiciones de los grupos que quedan marginados por la idea hegemónica de nación, y que resulta, por ello, inherentemente inestable y necesariamente recreable.

El hecho de que el lenguaje humano (verbal y no verbal) sea un potentísimo indicador de pertenencia cultural, junto al potencial del código escrito como forma de condensación, delimitación y representación en un solo cuerpo formal de hablas filogenéticamente muy afines, convierten a la lengua en uno de los principales elementos —a veces, en el único— de construcción de una identidad compartida por grupos sociales diversos.

A diferencia de otros identificadores como la raza, el territorio, la religión o la clase social, la lengua tiene, por una parte, la enorme ventaja de no ser necesariamente excluyente —la comunidad que se identifica por lo que considera una lengua compartida puede también aprender otras lenguas e incluso incorporarlas a su identidad—, y, por otra, la desventaja de verse sujeta al efecto disgregador del cambio lingüístico, dado el carácter inexorablemente evolutivo que tiene el lenguaje y que no tienen —o no al mismo ritmo— la raza, el territorio, la clase social y la religión. No obstante, cuando el nacionalismo que toma como base la lengua (nacionalismo lingüístico) se combina con el unitarismo político y el uniformismo lingüístico, es decir, cuando el nacionalismo lingüístico tiene un cariz expansionista y glotofágico, la lengua seleccionada como nacional se convierte en la única lengua políticamente avalada, socialmente digna y difundida, y con ello económicamente rentable en las comunidades del territorio que ocupa la nación, aun cuando no sea la nativa de todos sus ciudadanos.

Según la visión que tenga de las lenguas (especialmente de la que representa a la nación) y según su modo de mover la lengua nacional en el tablero político, el nacionalismo lingüístico puede revestir formas muy diversas, que pueden darse incluso de manera combinada. Puede ser:

 

1. Defensivo-conservacionista, si su fin es proteger y preservar un determinado patrimonio cultural (caso de los nacionalismos de todas aquellas comunidades culturales amenazadas por la expansión de otras).

2. Irredentista, si lo que se pretende es rescatar territorios y poblaciones perdidas, que se consideran propias por razones históricas y lingüísticas (caso, en cierto modo, del nacionalismo vasco).

3. Segregacionista, si su objetivo es distinguirse de otro grupo nacional culturalmente muy afín (caso del blaverismo2 valenciano).

4. Pluralista jerárquico, si lo que se defiende es un marco político (autonómico o federal) donde coexitan las diversas lenguas y culturas territoriales, pero constituyendo una de ellas como lengua común (generalmente, la del poder central), de tal modo que —salvo conflicto con políticas de revitalización y conservación de lenguas minorizadas—3 se conceda a sus hablantes el privilegio de hacer uso de su lengua en todo el Estado en virtud de la atribución del principio jurídico de personalidad, que garantiza al individuo determinados servicios públicos en su lengua independientemente del lugar donde se encuentre. En contrapartida, los hablantes de las lenguas no seleccionadas como lengua común —generalmente minorizadas a consecuencia de una acción política de aculturación y homogeneización— verán restringidos sus derechos lingüísticos a la recepción de servicios públicos en su lengua exclusivamente en su territorio de origen, en virtud del principio jurídico de territorialidad. Este es el tipo de marco político que rige, por ejemplo, en España. Cabe decir que esta situación es particularmente conflictiva y acaba resultando en un proceso enlentecido de homogeneización, en el que la lengua que cuenta con el apoyo político del poder central va desplazando, por una acción combinada de política y mercado, al resto de lenguas de un modo mucho más taimado —por lo imperceptible— que una política de persecución manifiesta. En cierto modo, el nacionalismo pluralista jerárquico es la coartada perfecta del nacionalismo ofensivo-expansionista para aniquilar al «otro».

5. Pluralista igualitarista, si su fin es defender un tipo de organización política de tipo confederal donde las diversas lenguas y culturas vernáculas coexistan en igualdad de condiciones (caso de los nacionalismos gallego y especialmente catalán).

6. Ofensivo-expansionista, si su intención es anexionarse nuevos territorios y expandir su lengua y cultura a otras comunidades culturales, bien erradicando las formas de vida, la cultura y, por ende, las lenguas autóctonas, bien marginándolas y minorizándolas. De existir un sentimiento nacional en los pueblos de los territorios anexionados, incluso se puede promover o forzar a la adopción de la identidad dominadora y al abandono de la propia.

 

En este último caso, en lo que respecta a la lengua, el nacionalismo ofensivo-expansivo parte de tres premisas ideológicas (Moreno Cabrera, 2008 : 109):


1. La primera es la del carácter intrínsecamente superior de la lengua nacional.

2. La segunda es el carácter políticamente unificador de la lengua nacional.

3. La tercera consiste en suponer que, una vez desaparecido el Imperio, se puede mantener la lengua como inductora de un imperio espiritual, que a su vez permite legitimar el mantenimiento del imperio económico, facilitando, dentro del bloque idiomático, un movimiento internacional de capital real y de capital simbólico (lo que incluye la lengua y la cultura, igualmente transformables en bienes tangibles), particularmente beneficioso para la metrópoli.

 

El nacionalismo español pertenece a esta última categoría, y la tercera premisa citada fundamentó, en el siglo XIX, el giro hispanoamericanista del nacionalismo español, la ideología de la unidad del idioma y el actual golpe de timón de la política lingüística de la RAE y la Asale hacia el polimorfismo normativo y hacia un largamente reclamado consenso interinstitucional.



1 Esto es, una elaboración de su imagen colectiva constituida por una serie de principios, conceptos, mitos y símbolos, sustentados algunos de ellos en rasgos compartidos como la lengua, la religión, el territorio, la raza, la clase social, el pasado histórico o las tradiciones culturales.

2 Denominación con la que se conoce el movimiento social regionalista que, desde las postrimerías del franquismo —y merced a una serie de complicidades políticas, económicas y periodísticas—, convierte el anticatalanismo en un elemento de movilización e instrumentaliza la defensa de la lengua valenciana, no sólo como denominación local de las variedades del catalán del antiguo Reino de Valencia, sino sobre todo como lengua que se pretende distinta de la catalana. El movimiento blaverista es el responsable de la Real Acadèmia de Cultura Valenciana (real sin contar con el apoyo oficial de la Corona [actualización en comentarios, infra]), que ha creado y usa su propio estándar, distinto del estándar oficial del valenciano de la Acadèmia Valenciana de la Llengua, continuista este del estándar catalán y reconocedor de la unidad de la lengua (Acadèmica Valenciana de la Llengua, 2006: 12-15; en línea), lo que ha desencadenado una confrontación abierta entre ambos organismos.

3 Caso de la inmersión lingüística en catalán en el sistema de educación primaria de Cataluña.

 

Silvia Senz

Lengua española, lengua común, lengua nacional: tres denominaciones nacionalistas del castellano

Lengua española, lengua común, lengua nacional: tres denominaciones nacionalistas del castellano

Gregorio Salvador forma parte de la fracción de académicos de la RAE que Arcadi Espada clasificó como núcleo duro del españolismo, un grupo que ha ido ampliándose con los años, aunque el recambio generacional ha hecho que en sus filas sólo hayan permanecido tres filólogos: el propio Salvador, Francisco Rodríguez Adrados y Manuel Seco. Los lingüistas más jóvenes que ostentan el cargo de académico numerario (Ignacio Bosque, Guillermo Rojo, José Antonio Pascual, José Manuel Blecua, Salvador Gutiérrez e Inés Fernández-Ordóñez) parecen entender la lengua y la acción académica sobre el lenguaje desde un punto de vista menos ideologizado y, pese a que esta institución sigue siendo un organismo de política y planificación lingüística cuya principal actividad consiste en la elaboración de una determinada imagen simbólica del español, este grupo minoritario de académicos limita su labor a aspectos aparentemente más asépticos: aplicación de tecnologías lingüísticas, gramática, diccionario histórico y ortografía.

Gregorio Salvador, en cambio, continúa definiendo su papel en la institución desde una postura netamente ideológica e identitaria, que en los foros públicos legitima valiéndose de su condición de «experto» idiomático. A día de hoy, con el gonadal Pérez Reverte como fiel escudero, Salvador sigue haciendo honor a su apellido persistiendo en su condición de paladín de aquello que el nacionalismo español denomina lengua común, término con que tradicionalmente se enmascara (o blanquea, como diría Kate Woolard) el estatus del castellano oficial (y estandarizado), elevado impositivamente a categoría de lengua nacional y supranacional única: de la nación española en España y de la nación hispánica en los países que siguen comulgando con la idea de la hispanidad. Incapaz de admitir que en España o en América pueda existir más posible configuración político-lingüística que la unitarista homogeneizante, Salvador naturaliza esta idea de Estado equiparando el afianzamiento y expansión del español como lengua común con un hecho de sentido común. Así lo expresa cada vez que los nacionalismos periféricos dan un paso en contra de esta idea bajo la que subyace un patrón político-identitario, y así también en todo acto público de defensa idiomática que reúna a lo más granado del nacionalismo y ultranacionalismo español. Véase el vídeo de su intervención en un encuentro de la Fundación Denaes, entidad que lo ha distinguido recientemente como Español Ejemplar.

 

Silvia Senz

La riqueza de las lenguas, 14: alternativas a la lengua común como vehículo de intercomunicación

La riqueza de las lenguas, 14: alternativas a la lengua común como vehículo de intercomunicación

Con la construcción de los Estados nación, las necesidades de intercambio y movilidad de la población —siempre plurilingüe— se habían resuelto, no sin conflicto y resistencia, mediante la elevación de la variedad cortesana de una de las lenguas del país a la categoría de lengua nacional única. En un mundo globalizado, en el que los Estados nacionales han cedido gran parte de su capacidad de decisión y gestión a las organizaciones supranacionales en las que se integran, las políticas de comunicación interlingüe no quedan restringidas a las necesidades internas del país, sino que asumen también necesidades continentales o internacionales, y, siguiendo las nuevas tendencias de planificación lingüística y de gestión cultural que requiere un mundo cada vez más interconectado y abierto, enfrentan además el reto de desarrollar medios de intercomunicación eficientes y a la vez respetuosos con el patrimonio cultural intangible que son las lenguas y con los derechos de sus hablantes.

Disponer de una lengua auxiliar artificial como medio de comunicación entre comunidades lingüísticas distintas sería, sin duda, la mejor opción si su promoción contara con el apoyo de todas las naciones. Siendo la lengua franca una lengua «neutral», no identificable con ningún grupo y fácilmente planificable por su propia artificialidad, daría las mismas oportunidades a todos los hablantes que la emplearan en sus ámbitos de uso y evitaría la situación que se da hoy con la que se ha erigido como única lengua franca de facto en todo el mundo, el inglés: que todos sus hablantes nativos cuentan con una clara ventaja sobre el resto de comunidades en la comunicación internacional de organismos mundiales, de la ciencia y la tecnología, y del mundo empresarial, lo que los coloca en una situación de privilegio y predominio y los acomoda en un empobrecedor monolingüismo.

La situación del inglés como única lengua franca internacional es, sin duda, fruto del poder económico, militar y político adquirido por el mundo anglosajón (particularmente por los Estados Unidos de América), un estatus que está siendo combatido por algunos de los principales bloques lingüísticos mundiales (particularmente por la Francofonía) surgidos de periodos de expansionismo imperial y colonial, que no se resignan a ver limitado su poderío mundial y a ceder el mando al mundo anglosajón, y que reclaman para sí el respeto, la visibilidad y el espacio que cínicamente niegan, en sus países, a las comunidades lingüísticas que se hallan supeditadas a su propio dominio.

Por fortuna, existen proyectos de comunicación interlingüe menos beligerantes que, desde una renovada perspectiva de planificación lingüística que pone el acento en la capacidad innata de los seres humanos para el aprendizaje simultáneo de lenguas, han desarrollado sistemas de educación pluri o sesquilingüe a partir del estudio de la relación y los elementos comunes entre una determinada familia lingüística. Es el caso del proyecto de intercomprensión románica EuroComRom. Este método, basado en un enfoque comunicativo y en el autoaprendizaje, aprovecha las similitudes entre las lenguas de una misma familia lingüística —en este caso, la románica o neolatina— poniendo ejemplos de una serie de correspondencias que se producen de manera regular entre las diversas lenguas con un origen común. Propone siete niveles (llamados tamices) de comparación, cuyo objetivo es que el estudiante relacione las formas de su lengua con las de las otras lenguas de la misma familia, aplicando unas leyes que permiten deducir el significado de los textos en las demás lenguas.

Los siete tamices o niveles de correspondencia son:

 

1. El léxico internacional, propio del ámbito científico, del deporte, de la política internacional y de las nuevas tecnologías. Una gran parte de este léxico proviene de las lenguas románicas, cosa que supone una ventaja para sus hablantes.

2. El léxico panrománico, constituido por unas 500 palabras que pertenecen al léxico básico y más frecuente de las lenguas románicas. De ellas, 147 son utilizadas en nueve lenguas románicas; otras 260 forman parte del léxico de entre cinco y ocho lenguas románicas, y otras 93 palabras son préstamos del latín culto o bien del germánico.

3. Correspondencias fónicas: este tamiz ofrece los medios para lograr la comprensión de las palabras que, en relación con su lengua originaria, han sufrido una evolución en el sonido que afecta también a la grafía.

4. Grafías y pronunciaciones: la mayoría de las grafías corresponden a los mismos sonidos en las diferentes lenguas románicas, pero hay algunos casos divergentes. En este tamiz se describen aisladamente los sonidos de cada lengua y su representación gráfica.

5. Estructuras sintácticas panrománicas: no hay prácticamente diferencias que dificulten la comprensión en la construcción de las oraciones gramaticales de las diferentes lenguas románicas.

6. Correspondencias morfosintácticas: se estudian la comparación del adjetivo, el artículo, el plural en la flexión nominal, la contracción de preposición y artículo, las marcas de genitivo, dativo y acusativo, y las flexiones verbales (persona, tiempo y modo). La morfología verbal es la más compleja y la que presenta más diferencias en el conjunto de las lenguas.

 

El método EuroComRom forma parte del proyecto EuroCom que, en la línea de una serie de proyectos europeos de intercomprensión lingüística con una clara orientación multicultural, aglutina métodos de intercomprensión en las tres grandes familias de lenguas europeas (románica, eslava y germánica) y rechaza la idea de la unificación lingüística por imposición —legal o de mercado— de una lengua única entre los europeos.

Por desgracia, este tipo de iniciativas no suelen contar con el apoyo de los países que mantienen un sistema educativo en el que la intercomprensión se logra por medio de una «lengua común», generalmente la del grupo etnolingüístico históricamente en el poder, como es el caso del castellano en España. A pesar de ello, con una perspectiva de futuro que apuesta por este enfoque genealógico, en Cataluña se han desarrollado propuestas de enseñanza integrada de las lenguas catalana y castellana.

Esperemos que, algún día, la política europea multilingüe —como la de la «España plural»— decida pasar de las apariencias a la acción y se inicie con ello una difusión y promoción más decidida de estas iniciativas que acabe evidenciando la obsolescencia de la vieja fórmula de la lengua común única (nacional, europea o mundial). Particularmente en los territorios monolingües, este cambio de paradigma en la concepción, la gestión y la enseñanza de las lenguas requiere, previamente, reeducar a la clase política, a los medios de comunicación, a los educadores y, por medio de ellos, a una ciudadanía anclada en una visión jerarquizada y excluyente de las lenguas (y de sus variedades). Pero también exige despertar las conciencias sobre el excepcional valor cultural y científico que atesoran aquellas lenguas que, como el vasco, quedan aisladas del resto de idiomas de su entorno, un valor que, por sí mismo, justifica la más firme e innegociable política de preservación. En España, las constantes proclamas propagandísticas sobre la imparable expansión del español (o castellano), no por megalómanas menos cuestionadas, no nos permiten albergar muchas esperanzas de avance.

 

Bibliografía recomendada:

Ceberio, María Elena (2005): «Descubrir otras lenguas con el espejo de la propia. El caso de la “intercomprensión” en el proyecto GALANET», Salta, Argentina [doc. electrónico].

Clua, E., P. Estelrich, H. G. Klein y T. D. Stegmann (2003): EuroComRom. Els set sedassos: Aprendre a llegir les llengües romàniques simultàniament, Aquisgrán: Shaker.

López Alonso, Covadonga, y Arlette Séré (2005): «GALANET: una plataforma de enseñanza multimedia interactiva para la intercomprensión en lenguas románicas», en Luis Santos Río (coord.): Palabras, norma, discurso: en memoria de Fernando Lázaro Carreter, Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca.

Schmidely, Jack (coord.), Manuel Alvar Ezquerra y Carmen Hernández González (2001): De una a cuatro lenguas. Intercomprensión románica: del español al portugués, al italiano y al francés, Madrid: Arco/Libros.

Vez, José Manuel (2007): «La cultura europea de la intercomprensión», Cauce, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, núm. 30.

 

Silvia Senz

 

Inefable DPD: de étimos y otros timos

Inefable DPD: de étimos y otros timos

Sin salir de la letra a, todo lector atento advierte en poco tiempo la clase de tomadura de pelo que es el Diccionario panhispánico de dudas. Veamos algunos de los múltiples indicios que encontrará:

• Lema áloe:

áloe o aloe. ‘Planta utilizada en medicina y cosmética’. La forma esdrújula áloe es la más cercana a la etimología y la preferida en el uso culto. Pero también se usa, y es válida, la forma llana aloe [alóe].

En lugar de «etimología», acaso se quiso decir «étimo». Sin duda se quiso decir «al étimo latino», puesto que el griego (del cual deriva el latino) dice [alóe] .


Lema ácimo:

 ácimo -ma. Referido a pan, ‘que no tiene levadura’: «El menú turístico de siempre: huevos duros, pan ácimo, té negro» (Leguineche Camino [Esp. 1995]). Es igualmente válida la variante ázimo, más cercana a la etimología (→ c, 2.2): [...].

 

Otra vez con la etimología. ¿Más cercana al étimo en el sentido que la z latina se parece gráficamente a la zeta griega ?


Lemas acuario, armonio y auditorio: 

acuario. 1. ‘Depósito grande de agua donde se conservan vivos animales o vegetales acuáticos’ y ‘edificio destinado a la exhibición de animales acuáticos vivos’: [...]. Es la forma hispanizada de la voz latina aquarium. Su plural es acuarios (→ plural, 1a). Debe evitarse la semiadaptación Marca de incorrección.aquárium, así como la grafía híbrida Marca de incorrección.acuárium, que no es ni latina ni española. [...]

No se aceptan las grafías aquárium (por híbrida, se dice) ni acuárium  (por no ser latina ni castellana, se dice). Sin embargo, se aceptan, aunque no se prefieran, armónium (que no es castellana por la terminación, ni latina por el acento gráfico y por la falta de una h al comienzo) y la forma adaptada auditórium:

armonio. ‘Órgano pequeño que funciona con fuelle’. Es adaptación al español de la voz francesa de grafía latinizante harmonium. Su plural es armonios (→ plural, 1a): [...]. Debe preferirse la variante hispanizada armonio a la forma latinizante armónium. Se desaconsejan, por desusadas, las grafías con la h- etimológica harmonio y harmónium.

auditorio. Además de ‘conjunto de oyentes’, significa ‘sala de conciertos, conferencias y otros actos públicos’: [...]. Su plural es auditorios (→ plural, 1a). Debe preferirse esta forma hispanizada a la variante etimológica latina auditórium.

En resumen, aquárium no vale por no adaptarse al sistema gráfico del castellano y acuárium por no respetar el étimo (pone una c en lugar de una q). En cambio, armónium y auditórium, que no son palabras castellanas ni latinas (la primera no es etimológica porque le falta la h inicial y ambas llevan una tilde impropia del latín), resultan aceptables. Misterios académicos.


Lema agave: 

agave. ‘Maguey o pita’. Aunque es válido su uso en ambos géneros, es mayoritario y preferible el masculino:  [...]. Es voz llana: [agábe]; no es correcta la forma esdrújula Marca de incorrección.ágave. 

En latín científico, la palabra Agave, de la que la planta toma el nombre, tiene la segunda a breve, por lo que se pronuncia esdrújula. La palabra griega de que deriva Agave es aguda: agaué. El italiano, lógicamente, dice /ágave/. Aquí  ya no vale la forma más cercana al étimo, documentada en los corpus académicos.


Lema antediluviano –na:

antediluviano -na. ‘Anterior al diluvio universal’ e, hiperbólicamente, ‘antiquísimo’:  [...]. Este adjetivo está formado con el prefijo ante-, que significa ‘anterior’; no es correcta la forma Marca de incorrección.antidiluviano, pues anti- significa ‘contrario’.

Dicho lo cual, es necesario corregir inmediatamente anticipar y usar el apropiadísimo antecipar; del mismo modo, hay que abandonar antiguo e ir a lo correcto: anteguo.


Lema a posteriori:

a posteriori. Loc. lat. que significa literalmente ‘por lo que viene después’. [...]

Dos observaciones: 1) Esta locución es del latín medieval y está en lugar de a posteriore; 2) literalmente significa otra cosa, a saber, a partir de lo que viene después.


Lema a priori:

a priori. Loc. lat. que significa literalmente ‘por lo que precede’. [...]

 Literalmente significa a partir de lo precedente.


Lema arteriosclerosis:

arteriosclerosis. 1. ‘Endurecimiento de las arterias’. [...] 2. Esta voz está formada sobre el griego artería (‘arteria’) y no debe confundirse con aterosclerosis (→ aterosclerosis), tipo más común de arteriosclerosis, que se debe a la formación de ateromas.

Siendo así, no se entiende por qué en castellano dícese arteria. En realidad, la palabra entró en el castellano a través del latín tardío arterĭa, que impone la acentuación encima de la e.


Lema askenazí o askenazi:

askenazí o askenazi. ‘[Judío] oriundo de Europa central y oriental’ y ‘de los askenazíes’. Tiene dos acentuaciones válidas, la etimológica aguda askenazí (pl. culto askenazíes;plural, 1c) y la llana askenazi (pl. askenazis): [...]. 

¿A qué étimo se refieren? En hebreo estándar se tiene: singular אַשְׁכֲּנָזִי  /ˌaʃkəˈnazi/, plural אַשְׁכֲּנָזִים  /ˌaʃkəˈnazim/. O sea, él étimo tiene acentuación grave tanto en singular como en plural.

 

Jordi Minguell (Roma)


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La nueva RAE, un espejismo de representatividad, neutralidad ideológica, laboriosidad y modernidad, 14: colaboración interacadémica ¿en pie de igualdad?

[Entrada anterior de la serie.]

La noticia de las distorsiones detectadas en los peruanismos del reciente Diccionario de americanismos (¿para cuándo el de españolismos?) de las academias, ya ampliada y precisada en la Bitácora de El Hablador, en la entrada que aquí reproducimos:

 

Diccionario de Americanismos: ¿qué Academia es la responsable?

Wednesday May 26th 2010, 10:47 pm
Filed under: Debate, Hablablog, Presentaciones

 americanismos

  

Por: Jack Martínez Arias

Hace ciento veinte años se gestó una idea que se concretó hace apenas unas semanas. Me refiero a la publicación del primer Diccionario de Americanismos (Santillana), un proyecto sin precedentes en la historia de la lengua española. En su elaboración, participaron las 22 Academias. Y la dirección general del proyecto estuvo a cargo del lingüista cubano Humberto López, Secretario General de la Asociación de Academias de la Lengua Española.

En el Perú, la coordinación estuvo en manos del Dr. Marco Martos, Presidente de la Academia Peruana de la Lengua (APL). Fue también en nuestro país donde se llevó a cabo la primera (y hasta hoy única) presentación del diccionario.

La polémica en torno al diccionario se inició cuando un cable de la agencia EFE difundió una noticia a raíz de la mencionada presentación (que tuvo rebote en el Perú a través de la web de El Comercio): “Marco Martos criticó las distorsiones detectadas en los peruanismos registrados en esta obra”. Se añadía que Rodolfo Cerrón Palomino, vicepresidente de la APL se mostró implacable “al criticar las abundantes omisiones entre los peruanismos (…) la etimología errática o incompleta y el caos ortográfico observado en las acepciones peruanas”.

Ante ello, el lingüista cubano López Morales no tardó en mostrarse “completamente sorprendido al ver que se acusa al equipo de Madrid de lo que es responsabilidad absoluta de la corporación limeña”, ya que “es en las Academias (de cada país) donde comienza realmente el proceso de revisión de los lemas y de los demás elementos que constituyen cada uno de sus artículos: uso,  definición, marcaciones, etc.”

Así culminó la noticia. Ante la mayoría de lectores, la Academia Peruana de la Lengua terminó mal parada, siendo paradójicamente, ella misma, la única culpable de lo que criticaba.

Mesa de discusión

Tras varios días de silencio, el equipo peruano encargado de la revisión de peruanismos en el Diccionario de Americanismos, a través de la Academia Peruana de la Lengua Española, organizó una Mesa Redonda sobre el tema en la Unidad de Posgrado de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

Allí, las intervenciones tuvieron un común denominador: señalaban las falencias de la publicación, y luego, éstas se minimizaban porque eran “pequeñas”, situadas en el contexto de una obra monumental y valiosísima como este Diccionario de Americanismos.

Pero, ¿cuáles son las omisiones o errores del Diccionario…?

En su intervención, Mari Carmen La Torre (miembro de la Comisión de Lexicografía de la Academia Peruana de la Lengua) señaló que muchos “pedidos y recomendaciones” no se tomaron en cuenta en la edición final. Es decir, fue en Madrid y no aquí donde se desestimaron. Entre las recomendaciones se encontraban la incorporación de nuevas acepciones a peruanismos ya existentes y se solicitó la intervención de expertos en lenguas amerindias para las observaciones concernientes a las etimologías de las palabras usadas.

Por otro lado, el lingüista Juan Quiroz criticó, entre otras cosas, la estructura del diccionario, el listado de gentilicios internacionales populares (en los que se incluyen Lorcho, Roto, Charrúa, Colocho, Mono) y gentilicios populares locales en los que se lee “Chacarato” en lugar de Characato, por citar un ejemplo.

El español Julio Calvo (autoridad mundial en los estudios sobre el uso de la lengua española en el Perú), fue menos crítico y dijo que en un “acontecimiento de primer orden en la lexicografía”, como éste, se hace muy difícil obtener la información de todos los ámbitos y “por eso se registran algunos desajustes”. Dijo que, además, el Diccionario de Americanismos, para el inicio de su elaboración, juntó la mayoría de diccionarios de peruanismos (así como sus correspondientes en otros países de la región) para tomarlos como insumo base. Entonces, al no contar aquí con un diccionario de peruanismos como referente, sino con muchos diccionarios de peruanismos incompletos, los yerros de éstos fueron transmitidos, tal cual, a la primera versión del Diccionario de Americanismos.

Entonces surge otra pregunta: ¿Con qué criterio, el equipo de Madrid, dejó de lado las correcciones y añadidos posteriores del equipo peruano? Para tratar de dilucidar el tema, hablamos con Marco Martos.

***

Antes de responder esta cuestión, Marco Martos aclaró que las supuestas críticas aparecidas en la nota de EFE fueron descontextualizadas. “Entre otras cosas, lo que dije fue que en obras tan grandes como el Diccionario de Americanismos, se suelen encontrar más errores, porque estas publicaciones son observadas con mayor prolijidad”. Además, el cable internacional no habría citado a Martos cuando elogió el hecho de que “por primera vez, 22 países se pusieron de acuerdo en hacer un diccionario que contiene 123 mil voces, más que las 83 mil que están actualmente en el DRAE”. Por todo ello, Marco Martos se mostró mortificado. Porque sabe que “ese artículo tuvo una repercusión muy grande: se leyó en doscientos cincuenta diarios de España. Y en medio de ese ambiente, la respuesta de Humberto López es comprensible”.

Sin embargo, situada la polémica, la pregunta esencial sigue vigente: ¿bajo qué argumentos se desestimaron las modificaciones? Tanto Marco Martos como los ponentes no tienen una respuesta clara. Se desliza la sensación de que ese Diccionario de Americanismos no es también “nuestro”, sino que es una obra de la Real Academia Española acerca de “nuestros usos americanos de la lengua española”. Marco Martos refiere que “ahora, como peruanos, en lugar de reclamar, haremos nuestro propio diccionario. Todos los diccionarios de peruanismos que se han hecho hasta hoy son el fruto de esfuerzos individuales,  y la mayoría le pertenece a personas que no son o fueron lingüistas ni lexicógrafos. Necesitamos una obra consolidada”.

El Diccionario de Peruanismos del que habla el Presidente de la APL ya está en marcha. Es dirigido por Julio Calvo (que acaba de publicar un diccionario Español–Quechua con la USMP), y con él “hay un equipo de treinta personas trabajando de forma gratuita”, enfatiza Martos. El Diccionario estará listo el 2010 y “luego de la edición de lujo, se publicará la edición popular y, finalmente, el Diccionario podrá ser consultado a través de Internet”, dice Marco Martos quien, además, ya nos viene entregando adelantos de los peruanismos que incluirá esta publicación, a través de su columna de los jueves en Perú 21.

Con ello, el caso del Diccionario de Americanismos parece estar cerrado para la APL, institución que ahora aboca su atención hacia un proyecto propio e independiente: un Diccionario de Peruanismos que sirva de referente confiable para futuras recopilaciones al respecto.

Contra las autoridades lingüísticas arbitrarias, 2. ¿Quién atiende (y cómo) el consultorio de la RAE?

Contra las autoridades lingüísticas arbitrarias, 2. ¿Quién atiende (y cómo) el consultorio de la RAE?

[Viene de aquí.]

Como parte del proceso de renovación institucional iniciado por Fernando Lázaro Carreter en 1992, en 1998  se creó en el seno de la Real Academia Española el Departamento de Español al Día y se abrió la página web de la Corporación. Por medio de ambos se pretendía ofrecer un nuevo canal de atención de las consultas lingüísticas formuladas por los hablantes a la Real Academia Española. Si hasta la fecha tales consultas se realizaban por fax y correo postal, con ese nuevo departamento y el servicio en línea podían tramitarse también por correo electrónico.
Tanto para el «mantenimiento y desarrollo del servicio Español al Día en internet» como para la «elaboración de un Diccionario normativo de dudas» —el actual DPD—, así como para la «dotación de la infraestructura y de comunicaciones necesaria para establecer una red interacadémica que garantice la eficacia de las conexiones entre la Española y sus veintiuna correspondientes», el 8 de marzo del 2000 la RAE firmó un convenio de colaboración con Telefónica, que se canalizaría a través de la Fundación pro Real Academia Española, según el cual la empresa española de telefonía dotó a la Docta Casa de «alrededor de 300 millones de pesetas» para el periodo 2000-2002, cuantía que se renovaría en convenios sucesivos hasta la actualidad (RAE: «Convenio de colaboración entre Telefónica y la Fundación pro Real Academia Española», Boletín de la Real Academia, tomo LXXX, enero-abril 2000, pp. 163-164).
Los objetivos de la RAE e, implícitamente, de Telefónica apuntaban alto. En el primer convenio firmado se establecía que, por una parte, el servicio Español al Día «trata de convertirse en una enciclopedia viva del español correcto». Como suele suceder con las ampulosas palabras de la Corporación, el tiempo las convierte en promesas más o menos hueras. Respuestas tan erróneas del servicio «Español al día» como la que recibimos no hace mucho echan por tierra los aventurados propósitos de la Docta Casa:


Tetrabrick es en origen el nombre comercial registrado de los bricks de la marca Tetra Pack. El equivalente en español es envase de cartón o, simplemente cartón o caja. No obstante, el término tetrabrick está muy difundido y aparece en más de 20 000 páginas en español a través de Google; en nuestro banco de datos CREA figuran 14 ejemplos de uso, todos de España y Argentina. También lo recoge ya el Diccionario del español actual de M. Seco.



Del análisis de esta respuesta se desprende que ni uno solo de los datos proporcionados es correcto:

– Se nos dice que el nombre comercial es Tetrabrick. No es cierto: el nombre comercial es Tetra brik, como puede comprobarse en la página web www.tetrapak.com
– Se afirma que la marca es Tetra Pack. Tampoco es cierto: la marca es Tetra Pak, como bien puede verse en el nombre de la página web indicada.
– Se asegura que en el CREA figuran 14 ejemplos de tetrabrick. Es falso: el CREA recoge 12 ejemplos (en 6 documentos) de esa forma.
– Se asevera que el Diccionario del español actual de M. Seco recoge el término Tetrabrick. No es cierto: recoge la voz tetrabrik e indica como variante tetra brik (p. 4305).

Nos preguntamos quién está detrás de respuestas tan desatinadas, falsas e incorrectas como esta; qué protocolo se sigue en el departamento de Español al Día; cuál es la formación de las personas que se ocupan de solventar las dudas de los hablantes; si hay algún control sobre las respuestas ofrecidas… En definitiva,  ¿enciclopedia viva del español correcto?

En un artículo publicado en El País el 24/03/2007se nos decía que el departamento estaba formado por seis trabajadoras, incluida su directora, Elena Hernández, la única de la que conocemos alguna trayectoria, primero como coautora con Manuel Seco de la Guía práctica del español actual. Diccionario breve de dudas y dificultades (Madrid: Espasa Calpe, 1999) y luego como coordinadora del Diccionario panhispánico de dudas académico (Madrid: Santillana, 2005). De la preparación de las seis se comentaba: «cada una está especializada en un campo —ortográfico, morfológico, gramatical, léxico...—».

Afirmar tal cosa es como no decir nada. Y no sólo porque esos datos no reflejan el perfil curricular preciso de cada una de ellas y no permiten valorar en su justa medida su capacitación; es que además

1) todo especialista sabe que resulta imposible dominar el vastísimo terreno que cada uno de esos ámbitos comprende;

2) y todo especialista sabe también que no hay siquiera estudios y obras de referencia suficientes sobre estas materias aplicadas al castellano a las que poder acudir para responder a las dudas que se planteen.

Un ejemplo: el citado artículo de El País comenta cómo a una de las trabajadoras, una tal Almudena, le acaba de llegar una petición de ayuda desde México que reza: «Por favor, soy escritor de temas legales y en las sentencias de nuestros tribunales aparecen palabras que no están en el diccionario principal ni en el de dudas. Les rogaría me informen sobre estas palabras en usos legales: ’Liminarmente’, ’merituar’, ’inconciabilidad’, ’elevatoria’, ’inatacabilidad’ [...]».

¿Qué pueden responder las trabajadoras del departamento de Español al Día si precisamente las obras académicas no dan respuesta a esas dudas? ¿De qué material extraacadémico de consulta disponen y qué conocimientos de ese campo de especialidad tiene Almudena para responder adecuadamente? No serán muchos cuando se constata la incapacidad de la RAE para cumplir con los convenios establecidos con el Ministerio de la Presidencia español, por los que se comprometía a revisar la calidad de los textos legales que elabora el Gobierno. Es más, ¿el consultorio de la RAE tiene establecido un protocolo que permite responder con arreglo a obras no académicas? Si es así, ¿qué más da que el consultorio sea de la RAE o de Perico de los Palotes, si Perico de los Palotes dispone del mismo material de consulta que la RAE? ¿Dónde queda entonces la autoridad idiomática?

Por supuesto, nada de esto se les aclara nunca a los usuarios del servicio, cuya opacidad resulta tan engañosa como lamentable. Si, además, en fecha actual el departamento de Español al Día sufre los problemas de precariedad salarial y formativa que se desvelaban en estas entradas anteriores del blog, el servicio de atención a consultas puede ser aún mucho menos digno de confianza:

RAE rica, trabajadores pobres

Los figurantes de la Real Academia Española

A pesar de ello, la Academia Española, obsesionada con hacerse presente en todos los campos de planificación del español —incluidos los técnicos, que nunca han sido su objetivo y para los que no tiene profesional especializado—, ha suscrito convenios con diversas administraciones públicas españolas (ayuntamientos y diputaciones) en los que se establece que sus consultas al departamento de Español al Día en materia de lenguaje administrativo se atenderán de manera preferente. Dios los coja confesados...


Montse Alberte y Silvia Senz